¿El origen de la señal WOW indentificado?

El astrónomo aficionado Alberto Caballero, cree haber encontrado el origen de la famosa señal WOW, el cual, hasta ahora ha permanecido sin identificar.

El 15 de agosto de 1977 a las 22:15, el radiotelescopio Big Ear recibió una señal de radio de origen desconocido durante exactamente 72 segundos, proveniente de la zona oeste de la constelación de Sagitario y que alcanzó una intensidad 30 veces superior al ruido de fondo.

De acuerdo al protocolo utilizado, esta señal no fue grabada sino que fue registrada por la computadora del observatorio en una sección de papel continuo diseñada para tal efecto. Unos días después, el joven profesor de la Universidad Estatal de Ohio Jerry R. Ehman, que estaba trabajando como voluntario en el proyecto SETI revisando los registros de la computadora, descubrió la señal anómala más intensa que se hubiera detectado hasta entonces por un radiotelescopio. La señal fue conocida como Wow!, debido a la anotación que Jerry Ehman hizo en el papel continuo, denotando su sorpresa y emoción. La secuencia de dicha señal fue: 6EQUJ5.

A pesar de años de trabajo y muchas horas de dedicación, hasta ahora nadie ha podido rastrear el origen de la señal, ni explicar por qué ocurrió.

Inicialmente se pensó que era de origen terrestre. Tal vez una señal perdida de un satélite militar desconocido, o una señal que había rebotado en la Luna. Pero ningún otro radiotelescopio que operaba esa noche había escuchado lo mismo, lo que llevaría a pensar en una señal generada localmente. Además, la Luna no estaba en el lugar correcto en ese momento para actuar como reflector. Se ha especulado con otras hipótesis, como una estrella que se conviertió en supernova, un fallo informático, cometas emisores de radio, pero ninguna explicación ha sido satisfactoria. Por otra parte, en los últimos 43 años nada ni remotamente se ha acercado a la señal Wow!

La posibilidad de que la señal Wow! provenga de una inteligencia extraterrestre se encuentra entre las explicaciones de menor probabilidad. Las afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias, y toda posibilidad mundana debe eliminarse antes de que uno comience a culpar a los aliens de esa señal. Pero hay un par de hechos tentadores que nos llevan a pensar en los bichos con trompetilla verde.

En primer lugar, la frecuencia. La señal Wow! se recibió en los 1.420 MHz, frecuencia que se produce durante los cambios en el estado energético de los átomos de hidrógeno neutros. Estas señales de microondas de 21 cm de longitud pueden penetrar en las grandes nubes de polvo cósmico interestelar que son opacas a la luz visible. Si una civilización inteligente tuviese que elegir una frecuencia para emitir una señal por el espacio, posiblemente elegiría esta.

En segundo lugar, el perfil de la señal recibida se ajusta exactamente a lo que se esperaría recibir en un radiotelescopio como el Big Ear de Ohio. Este telescopio está fijo en el suelo, y sondea el arco del espacio por el que la rotación de la Tierra le dirige. El tiempo que recibiría una señal proveniente de un punto distante es exactamente 72 segundos, de los cuales, en los primeros 36 la potencia de la señal aumentaría, y los últimos 36 disminuiría. Si veis el resultado de la hoja impresa de aquella noche, la mayoría son unos y espacios en blanco, pero en esos segundos, la señal aumentó «simétricamente», registrando esta secuencia: 6EQUJ5.

El otro aspecto intrigante del Wow! es su origen aparente. El Big Ear tenía dos receptores paralelos entre sí pero cada uno apuntando en una dirección ligeramente diferente. Es imposible decir exactamente qué receptor escuchó la señal debido a la forma en que se procesaron los datos, pero se sabe que solo una de las bocinas la recibió. Esto nos lleva a la conclusión de que el origen podría proceder de uno de los dos estrechos rectángulos a los que apuntaba cada antena.

Aquí es donde entra Alberto Caballero, creador del canal de youtube «The Exoplanets Chanel». Pensó que si la fuente fuera alguna otra forma de vida, probablemente estaría viviendo en un exoplaneta, y si ese fuera el caso, estaría en órbita de una estrella similar a nuestro sol. Siguiendo esta lógica, Caballero buscó en la base de datos de Gaia, una base de datos de acceso público en el que se tienen registradas 1.300 millones de estrellas. Caballero, al parecer identificó una única estrella de características similares a nuestro sol: 2MASS 19281982-2640123, que está a 1.800 años luz de distancia. Es un clon del sol, y está ubicada en una de las dos zonas del cielo de donde la señal ¡Wow! podría haber provenido. Alberto propone que se dirijan a ese punto los telescopios, e identificar si esa estrella tiene exoplanetas a una distancia que permitiría la presencia de vida. Si así fuese, quizá la señal podría haber venido de allí.

Alberto también pregunta a sus suscriptores si sería conveniente contestar a la señal o no. Os traigo el vídeo de su canal en el que explica sus averiguaciones, y presenta el paper que ha publicado en arxiv.org. Alberto muestra imágenes y comentarios que dejan a las claras la predisposición a creer que se trata de una señal extraterrestre. Y esa predisposición no es la mejor manera de empezar una investigación. En este vídeo podéis ver los dos rectángulos a los que me refería un poco más arriba.

arxiv.org no es una revista revisada por pares, aunque en cualquier caso, las afirmaciones hechas por Alberto tampoco precisan de confirmación o refutación. Él mismo dice que hay otras 14 estrellas similares al sol que podrían ser el origen, pero de las cuales el archivo Gaia no proporciona datos sobre su radio o luminosidad. Y también, que la señal podría venir de cualquier otra estrella de la zona.

Es decir, esto es, digamos, «humo».

  • Aún así, él no cree que la señal responda a un intento de comunicación por parte de una civilización alienígena. “Mi opinión es que seguramente tenga un origen natural por varias razones. Se detectó en la frecuencia del hidrógeno, que es el elemento natural más presente en el universo. Si fuese enviada desde otro planeta de manera oficial se habría repetido. Y en el caso de que fuese emitida extraoficialmente, como hacemos los aficionados, no hubiese llegado tan lejos y con esa potencia. Además esa parte del cielo es la más escrutada por los radiotelescopios”, reflexiona.

    Esto no es «humo», saludos.

    https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20201128/un-astronomo-aficionado-arroja-luz-sobre-una-senal-de-radio-atribuida-a-alienigenas-desde-1977-8225289

  • Bueno, yo del vídeo, como está en inglés, no me entero.

    Pero el Post dice:

    «Alberto también pregunta a sus suscriptores si sería conveniente contestar a la señal o no.»

    ¿»Contestar»? ¿A algo que viniera desde, presuntamente, 1800 años luz? ¿Si sería «conveniente»? ¡Hombre! ¡Más bien indiferente del todo! ¿No?

    Quiero decir incluso aunque fuera algo «confirmado». Que bastante que entiendo que sigue sin ser el caso, ni se puede esperar mucho que lo llegue a ser.

    De todos modos supongo que la famosa «Wow!» sigue estando ahí, aún como mera curiosidad no aclarada, como demuestra este mismo Post. Eso siempre es bonito, por lo sugestivo y tal… Luego no será nada, pero nos da para imaginar que viniera, a lo mejor, de algún cacharro interplanetario que se cruzó por ahí, momentáneamente, con la orientación del radio-telescopio.

  • Ni idea, lo que propone Alexis suena razonable.
    Desde luego que especular con posibles mensajes de hermanos del cosmos suena atractivo y que creer en algo te descarga de responsabilidad intelectual, pero creo que estamos maravillosamente solos y dependemos de nosotros mismos y de nuestra capacidad de aprender. Solo falta que dispongamos de tiempo para aplicar lo aprendido.

  • Alexis dijo:

    ¿»Contestar»? ¿A algo que viniera desde, presuntamente, 1800 años luz?

    Imagínate la conversacion:

    Aliens. Año 177 dC: «6EQUJ5»

    Humanos. Año 2020 dC: «6EQUJ5»

    Aliens. Año 3820 dC: «¿Qué?

    Humanos. Año 5.620 dC: «No, nada».

  • Alexis dijo:

    Pero el Post dice:

    «Alberto también pregunta a sus suscriptores si sería conveniente contestar a la señal o no.»

    ¿»Contestar»? ¿A algo que viniera desde, presuntamente, 1800 años luz? ¿Si sería «conveniente»? ¡Hombre! ¡Más bien indiferente del todo! ¿No?

    En cualquier caso contestar a 6EQJ5 es mas simple y barato de lo que parece: YTTQM1000B («Yo también te quiero mucho. 1000 besos»), dirigido al punto exacto. Con suerte, en 3600 años tendremos respuesta. Puede ser el principio de una bonita amistad, o lo que surja, pero hay que tener paciencia.

  • lamentira dijo:

    Aliens. Año 177 dC: «6EQUJ5»

    Humanos. Año 2020 dC: «6EQUJ5»

    Aliens. Año 3820 dC: «¿Qué?

    Humanos. Año 5.620 dC: «No, nada».

    ¡Para enmarcar, o bien para estampar en camisetas! Aunque la mayoría de la gente no lo pille… (A mi siempre me ha quedado el gusanillo de conseguir alguna de las que ponía, según me contó alguien: «¡Libertad para el Gato de Schrödinger!»).

  • Aún en el caso de que los extraterrestres existan,lo más probable es que no lleguemos a enterarnos nunca.

    Una pena.Yo,en mi ilusa niñez y adolescencia,pensaba que esto de contactar con aliens lo vería a lo largo de mi vida…

    También en el siglo pasado estaban convencidos de ello insignes lumbreras como Arthur C.Clarke.Recuerdo una entrevista suya de mediados de los sesenta en qye afirmaba sin despeinarse que ,con toda seguridad, el contacto con civilizaciones extraterrestres tendríalugar en unos pocos lustros a lo sumo.

  • @ José Martín:

    Pues sí. Creo que aquí somos unos cuantos los que coincidimos en estar tristemente convencidos de que muy difícilmente pueda estar a nuestro alcance actual el contacto real y efectivo con cualquier tipo de inteligencia, civilización… Lo que sea de allende nuestras fronteras y capacidades para lo extraplanetario.

    Pero también creo que coincidimos un poco en el no renunciar a soñar, al menos, con cualquier remota posibilidad al respecto.

    Desengañándonos del todo, pienso que los avances de la ciencia nos han abierto la mente a lo que es realmente el Universo en sí. A cómo somos de pequeños con respecto a esa totalidad inconmensurable. Al posibilismo y a la estadística de que tantísimo espacio y terreno no pueda ser todo yermo, con nuestra única excepción… Y así, hemos pasado en buena parte de las mitologías de lo «sobrenatural» a las de lo «extraterrestre» («ufológico» y demás, incluso)… Pero ni nuestros conocimientos actuales, ni nuestras aún tan pequeñas incursiones allende de nuestra atmósfera son prácticamente nada como para acercarnos significativamente a cualquier cosa demasiado lejana y ajena a nuestro pequeño sistema solar… Ni siquiera las indagaciones de los radiotelescopios. Ni siquiera eso. Y son lo de mayor alcance que tenemos.

    Nos hemos cargado de «mitología de lo extraterrestre», sólo y en base a esa nueva consciencia de que «hay lugar de sobras para que realmente haya algo más» en el resto del Universo. Pero eso no nos sitúa necesariamente en el momento de la Historia en que tal cosa nos tenga que venir confirmada… Jugamos demasiado con los anhelos (acaso a veces fatalistas y terribles) como en edades pretéritas se acogían a las Escrituras como para pretender que llegarían a presenciar en vida el Apocalipsis, o el advenimiento y resurgir del Mesías de entre todo el Caos. Ya fuera por un cambio de milenio, o por lo que fuera: Así como «De esta generación no pasa»…

    Pues mucho hay que temerse que no. Sí que tenemos a favor la investigación actual. La indagación y barrido con radiotelescopios y eso… Pero no es que nos esté confirmando precisamente nada muy esperanzador al respecto.

    Todo nos pilla muy lejos. Esa es la cosa. Y ni siquiera sabemos aún «cómo de lejos» lo que pudiera tener más números como lo más esperanzador como para primer posible destino o «contacto» de algún tipo… En vete a saber qué posible futuro, ni cuan lejano ese futuro…

    Lamentémonos por ello. O simplemente permitámonos soñar.

  • Por cierto: ¿Habéis visto que el otro día se fue a pique el telescopio de Arecibo? ¡Qué bajona, oye!


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