El Pentágono, el NY Times y los OVNIs

Otra vez el NYTimes publica un artículo alertando de que los OVNIs podrían ya habernos visitado, o incluso lo estén haciendo en este momento.

El artículo se publicó el pasado 23 de julio, y está firmado por Ralph Blumenthal y Leslie Kean.

A pesar de que en su día el Pentágono declarase que había eliminado el programa para investigar objetos voladores no identificados, realmente sigue en marcha, con otro nombre y con el presupuesto escondido dentro de la Oficina de Inteligencia Naval, donde los funcionarios continúan estudiando encuentros desconcertantes entre pilotos militares y vehículos aéreos no identificados.

En el artículo se menciona que las Fuerzas Armadas de los EEUU deben de investigar los objetos voladores no identificados para determinar si otras potencias pudieran haber descubierto tecnologías de las que los EEUU no dispone, y pudieran suponer una amenaza para el país. Pero se salpica con referencias a declaraciones hechas por otras personalidades, que dejan la puerta abierta al origen terrestre o no de los hallazgos.

Eric W. Davis, astrofísico que trabajó como subcontratista y luego consultor del programa OVNI del Pentágono desde 2007, dijo que también dio informes clasificados sobre la recuperación de vehículos de origen extraterrestre a los miembros del personal del Comité de Servicios Armados del Senado el 21 de octubre de 2019, y a los miembros del personal del Comité de Inteligencia del Senado dos días después.

Una primera versión del articulo (ahora corregida) incluía unas declaraciones del senador retirado Harry Reid, en las que decía que se habían producido accidentes de objetos de origen desconocido y que los materiales recuperados deberían ser estudiados. El NYT publicó una enmienda, puntualizando que la afirmación del ex-senador era algo que él, a título personal creía, no un hecho del que tenía constancia. El que Reid esté mezclado con el mundo de los OVNIs se debe a que el inversionista multimillonario (y antiguo creyente de los ovnis) Robert Bigelow era frecuente colaborador en las campañas electorales del senador Harry Reid, e incluso ejerció influencia sobre él para la creación del Programa Avanzado de Identificación de Amenazas Aeroespaciales (AATIP) del Departamento de Defensa (que luego contrató de vuelta 22 millones de dólares a las empresas de Bigelow). Ya veis que en EEUU también se hacen estas cosas.

Bueno, en primer lugar, cabe destacar que el artículo está firmado por Leslie Kean, que es una escritora de ciencia ficción que ha escrito el libro OVNIS, que trata sobre varios avistamientos protagonizados por pilotos de las fuerzas armadas, cuyos testimonios se filtraron en 2007 y 2015.

El otro autor del artículo, Ralph Blumenthal, también es un creyente de los ovnis. Nada más hace falta entrar en su sitio personal para verlo.

Con esto no quiero hacer un ad hominem, ni mucho menos, sino precisar que los autores de este artículo no son periodistas generalistas del NYT, sino escritores de ciencia ficción y aficionados al mundo OVNI.

En el artículo, se hace referencia a otro publicado en el mismo medio en 2017: Auras resplandecientes y «dinero negro»: el misterioso U.F.O. del programa del Pentágono.

En ese artículo y en otros posteriores se mencionan 3 vídeos, que fueron oficialmente liberados por el Departamento de Defensa de los EEUU.

El Departamento de Defensa ha autorizado la publicación de tres videos no clasificados de la Armada, uno tomado en noviembre de 2004 y los otros dos en enero de 2015, que han estado circulando en el dominio público después de lanzamientos no autorizados en 2007 y 2017. La Marina de los EE. UU. Reconoció previamente que estos videos que circulaban en el dominio público eran de hecho videos de la Marina. Después de una revisión exhaustiva, el departamento ha determinado que la publicación autorizada de estos videos no clasificados no revela capacidades o sistemas sensibles, y no afecta las investigaciones posteriores de incursiones en el espacio aéreo militar por fenómenos aéreos no identificados. DoD está liberando los videos para aclarar cualquier idea errónea del público sobre si el metraje que ha estado circulando era real o no, o si hay más en los videos. Los fenómenos aéreos observados en los videos permanecen caracterizados como «no identificados». Los videos publicados se pueden encontrar en la sala de lectura FOIA Command de Naval Air Systems: https://www.navair.navy.mil/foia/documents.

Seguramente influyo en esta publicación oficial, el libro que Leslie Kean publicó en esas mismas fechas.

Esos tres vídeos se conocen como FLIR, GIMBAL y GO-FAST, y fueron popularizados por Luis Elizondo de TTSA (Academia a las Estrellas) y otros, al margen de cualqueir actividad interna del Pentágono. La TTSA fue fundada por un músico de rock llamado Tom DeLonge, anteriormente de la banda Blink-182, que describe a TTSA como una «compañía de entretenimiento multimedia independiente» (solo para hacernos una idea de la seriedad del tema).

Mick West, autor del sitio Metabunk, se ha tomado mucho tiempo en analizar los vídeos y la información existente sobre los mismos llegando a las siguientes conclusiones:

FLIR

Se trata de un avión lejano, que se ve muy borroso. EL avión no se mueve. Lo que se mueve es la cámara que lo graba. Realmente hay dos cámaras, y en la grabación, estas se alternan. Una de ellas está grabado en infrarrojo, lo que quiere decir que el blanco está caliente y el negro frío. La otra graba luz visible, mostrando al objeto de color negro y borroso en la distancia. A medida que el objeto está mas cercano, la mancha borrosa se ve más alargada, e incluso parece que se distingue un alerón a la izquierda. EL objeto se ve negro por la existencia de luz de fondo, y borroso, por la distancia y la resolución de la cámara. Mick lo explica perfectamente en este vídeo:

GIMBAL

Este es posiblemente el vídeo de un caza que sigue una trayectoria recta. Es la cámara montada en el avión de observación la que provoca la oscilación del aura que rodea al objeto. Mick lo explica en este vídeo.

GO-FAST

Probablemente es un globo. Se mueve lentamente pero está a una altura intermedia entre el mar y el avión que hace la grabación. EL resultado es solo un efecto óptico causado por paralaje.

La explicación de Mick es compleja de seguir, ya que utiliza la propia información que queda registrada en la grabación para demostrar que se trata de un efecto de paralaje. Pero seguro que lo entendéis mejor con este otro vídeo que también creó él, en el que cuelga una pelota de ping pong de una rama cercana, y graba una secuencia enfocando a este objeto mientras camina, obteniendo como resultado el efecto, de que es el objeto el que se mueve a gran velocidad, cuando realmente está inmóvil, gracias a este efecto de paralaje.

Referencias:

http://www.metabunk.org/threads/explained-new-navy-ufo-videos.11234/

http://www.skeptic.com/reading_room/pentagon-ufos-to-the-stars-academy-ttsa-ufo-media-frenzy/

  • Vamos a tratar de verlo un poco en perspectiva. Tal vez esto ayude un poco (gracias a Eduardo Baldú):

    Cuando hablamos de visitas alienígenas podemos inferir que se trata de seres inteligentes y capaces de desarrollar un viaje hasta donde nos encontramos. Bien, pero básicamente la Tierra no tiene nada de extraordinario. Vivimos en un planeta rocoso normal que gira en torno a una estrella normal, localizado en una galaxia típica espiral. Carl Sagan, sugería que si la vida se ha podido desarrollar en nuestro planeta, entonces probablemente esta deba de ser común en el universo. Hoy en día sabemos que, efectivamente, solo en nuestra galaxia existen miles de millones de planetas rocosos orbitando estrellas similares al Sol lo que, en principio, puede apoyar la idea de que pueda haber vida en otros lugares.

    Al igual que existe una zona adecuada para contener vida en los sistemas estelares (La zona en la que los planetas se encuentran a la distancia necesaria para que el agua pueda darse en forma líquida) Existe una zona parecida en las galaxias.
    Nuestra galaxia, por ejemplo, tiene definidas cuatro zonas: desde el bulbo central, que contiene una combinación de estrellas viejas y otras más jóvenes pero no tanto como nuestro Sol, a continuación dos discos, uno grueso con estrellas viejas y otro mucho más delgado (0,5% del anterior) con estrellas jóvenes como el Sol (Es la zona donde aún nacen nuevas estrellas), y por último el halo galáctico con estrellas muy viejas y dispersas.

    Para que puedan formarse planetas rocosos en los sistemas estelares es necesario que la nube que da lugar a tal sistema tenga una metalicidad alta (40% en la relación hierro/hidrógeno), si no, no se formarán planetas rocosos. Hay que tener en cuenta que, cuando más vieja es una estrella, más baja es su metalicidad.

    Por tanto, ni en el halo galáctico, ni en el disco grueso es fácil encontrar planetas rocosos. En el bulbo central sí, pero es una zona de alta actividad de radiación (El hecho que encontremos allí un agujero negro super masivo como centro de la galaxia, no facilita las cosas), con lo que la vida lo tiene difícil. La zona en la que estamos (el anillo delgado, la zona habitable galáctica) es la más propicia para la vida, pero evidentemente limitada, muy limitada. Todas estas son cuestiones que hay que valorar cuando se elucubra sobre la probabilidad de otras posibles formas de vida capaces de desarrollar una civilización tecnológica.

    las condiciones necesarias para encontrar una forma de vida tecnológicamente avanzada implican limitaciones bastante altas, tanto por parte de los condicionantes impuestos por el propio universo y las condiciones necesarias para la vida, como por los condicionantes de las propias formas de vida. No hay más que ver que nosotros mismos estamos llegando a un estadio que puede significar nuestra extinción como especie.

    La conjunción de todos los condicionantes apunta a un número más bien bajo de sociedades tecnológicas en el universo, y dadas las limitaciones físicas en un espacio tan vasto, la probabilidad de entrar en contacto con alguna de ellas es más bien irrisoria. Que existan pero que esté fuera de nuestro alcance contactar con ellas, es equivalente a que no existan, no cambia nada.

    Aunque la vida básica pudiera ser muy abundante (cosa que aún no hemos confirmado), lo cierto es que no tenemos ninguna prueba de que la vida inteligente (capaz de desarrollar una tecnología) también lo sea. De hecho en la Tierra, la aparición de una especie capaz de desarrollar una tecnología avanzada apareció muy recientemente (En comparación con la aparición de la vida básica), y el desarrollo de esa tecnología hasta alcanzar la capacidad de darse a conocer y poder, al menos en teoría, “escuchar” a otras civilizaciones de la galaxia, es sumamente reciente.

    Hay otra cuestión que casi nunca se tiene en cuenta. Con frecuencia escucho la afirmación que dice que, si el universo tiene 13700 millones de años, debe haber muchas civilizaciones mucho más avanzadas que nosotros. Pero eso no tiene por qué ser cierto. Si las primeras estrella aparecieron hace 13500 millones de años, debemos tener en cuenta que hasta que varias generaciones de estrellas masivas, tras su paso por la etapa de supernovas, hubieran enriquecido el espacio con los elementos generados en sus explosiones, no habría suficiente grado de metalicidad (otros elementos al margen del Hidrógeno y el Helio) en las galaxias para formar planetas rocosos y los elementos necesarios para la vida. Por tanto la aparición de la vida debió ser bastante más tarde, quizás no tan alejado de la fecha de la aparición del nuestro sistema solar.

    En el supuesto antes expuesto (una civilización tecnológica avanzada por cada mil galaxias) no significa que estemos hablando de pocas civilizaciones. De hecho estaríamos hablando de unas 2.000.000.000 de civilizaciones en el universo. Aunque encontrar una señal de alguna de ellas seguiría siendo como encontrar una aguja en un pajar. Consideremos que si existe una civilización avanzada en el otro extremo de nuestra galaxia, la condición necesaria para detectarla es que haya estado emitiendo señales hace 100.000 años (El tiempo necesario para que nos llegue hoy su señal).

    Si estuvo emitiendo hace 110.000 años y luego desapareció, no podremos detectarla, y si solo hace 90.000 años que puso en marcha sus emisiones, tampoco (Aún no nos ha llegado su señal). Ahora eso mismo aplicarlo a supuestas civilizaciones que se encuentren a millones y millones de años luz. La probabilidad de coincidencia temporal que nos permita la detección es irrisoria. Que todo ello nos haga suponer que sí existen otras civilizaciones tecnológicamente avanzadas (O que hayan existido y ya desaparecido), me parece muy bien, pero no olvidemos que eso no es más que una hipótesis.

    De lo que se deduce que la visita de una nave extraterrestre puede considerarse como un suceso extraordinario.

  • ¡Bueno!¡Cuanta parrafada para leer hoy sobre esto! Pero interesante, desde luego.

    Por mi parte sólo apuntar que, siempre y en cualquier caso, se debería apelar a que las pruebas sean SU-FI-CIEN-TES para lo que sea que se pretenda probar.(¡Digo yo, eh!)

    ¿El calificativo de meramente «suficiente» puede ser tan arbitrario como el de «extraordinaria», aplicado a tal o cual supuesta «prueba» de lo que sea?: Aún en el más enrevesado de los casos yo pienso que, al menos, no tanto. Siempre puede haber un margen de arbitrariedad, o de sospecha de la misma. Es ineludible, supongo.

    Pero las pruebas que se puedan considerar «suficientes» para dejar sentada cualquier afirmación cuya «magnitud» tenga que suponer implicaciones que se salten demasiado de lo razonablemente aceptado, comprobado y (¡sobre todo!) comprobable hasta la fecha, no tendrán más remedio que tender a lo «extraordinario». Por maleable y viscoso que sea el término.

    Dicho de otra manera: Quizá esté proponiendo sólo un tira-y-afloja semántico, pero digamos que prescindimos del término «extraordinario» para referirnos tanto a supuestas pruebas como a supuestos hechos. Pues en todo caso, las supuestas «pruebas» siempre necesitarán de tanta mayor «contundencia», según pretendan ser realmente «probatorias», de cualquier cosa demasiado «gorda» como para que pueda ser verificada de ningún otro modo, apoyada por cualquier otro dato, o comprobable por la suficiente casuística lo bastante documentada con un mínimo exigible de rigor.

    O dicho de otra manera:

    Anonimo1 dijo:

    Porque las pruebas del caso son ordinarias, o sea, la carga probatoria es insuficiente para equilibrar con la afirmación, por así decirlo.

    Que también me parece una excelente manera de expresarlo en pocas palabras, aunque yo haya preferido enrollarme antes a mi manera, porque al fin y al cabo es mi comentario.

    Con respecto al cenicero extraterrestre: No dudo de que seguramente sería mejor que el que estoy usando yo ahora mismo (uno de esos de «pie» que ya hace tiempo que se bambolea y casi se cae a trozos). Pero igual ni siquiera eso sería determinante. La cuestión quizá sería si las colillas del cenicero, debidamente analizadas, dieran como resultado la marihuana o los opiáceos propios de alguna comuna hippy, o bien nos mostraran restos de alcaloides desconocidos, procedentes de vegetales «imposibles», acaso con base de silicio y no de carbono… O algo así…

  • Alexis dijo:

    Bueno!¡Cuanta parrafada para leer hoy sobre esto! Pero interesante, desde luego.

    Si, fue muy interesante lo del análisis de la zona más propicia para la vida en la galaxia.

    Buena experiencia para Doc en C y D.

  • @ Alexis:
    La definición de extraordinario en términos científicos es bien simple: aquello que no se puede explicar con ninguna teoría conocida. Tome usted por ejemplo los picos de detección de eventos que se han registrado en el CERN en las últimas dos campañas (y permítaseme expresar cuánto se lo extraña a Javi!!!). Hasta ahora se consideran una anomalía estadística, pero de confirmarse un número suficiente de eventos a esas energías, haría falta el desarrollo de «nueva física» -como les gusta decir a los expertos en la materia- para explicar ese segmento hasta ahora desconocido de la curva de energías/partículas.

    Esto viene a colación de que para dichos expertos, hasta tanto no haya confirmación de la existencia de nuevas partículas, no es necesario modificar la teoría que explica el modelo estándar (que por algo se llama así). La comunidad científica está dispuesta a reescribir el modelo estándar, siempre y cuándo aquellos que postulan la existencia de nuevas partículas puedan demostrar que existen.

    En el ejemplo arriba explicado se ve claramente la diferencia entre su «suficiente» y el «extraordinario» que se exige a quienes pretenden agregar algo hasta ahora inexplicable a un determinado modelo de la realidad. No hay resistencia injustificada ni dogma, hay sano escepticismo.

  • Luiggi dijo:

    Me fumé todos los threads sobre los dichosos videos en el sitio de Mick West

    Aplausos. :alaba:

    Al final es tu post el único que suministra información interesante sobre la entrada y algunas claves que merece la pena tener en cuenta. Aunque haya quedado un poco escondido entre el ruido que hemos estado haciendo, lo cierto es que vale la pena volver sobre ello.

    Luiggi dijo:

    No sería de extrañar que los pilotos hayan sido conejillos de indias en la prueba de dichos sistemas.

    Lo cierto es que más allá de todo, lo que se ve en los vídeos analizándolos sin ánimos de encontrar enanitos verdes es que si bien los objetos no son identificados, no realizan ninguna maniobra por fuera de las capacidades de cualquier aparato fabricado por el hombre.

    Una idea brillante y que puede encajar muy bien como explicación de lo que pudo ocurrir. Valdría la pena encontrar la confirmación de que realmente se trataba de un experimento para comprobar el comportamiento de los pilotos en una situación real similar, simplemente para salir de dudas.

    De no aparecer ninguna comprobación, seguiremos estando frente a objetos sin identificar en el sentido real del término. Aunque, como señalas, las maniobras realizadas por dichos objetos no se salen del rango de lo que un aparato terrestre puede realizar. Lo que nos deja posibilidades a favor de que se trate de aparatos, drones o similares.

  • No es por incordiar, pero según uno de los pilotos que grabaron los vídeos, el objeto, “que era aplanado, como una pastilla, sin alas ni mecanismo de propulsión aparente, (aquí habla de cómo lo percibió el a simple vista) se desplazó a una velocidad tal que en dos segundos había desaparecido, algo que, a su juicio, era imposible para la tecnología terrestre que el conocia”
    Además dijo que se le envió a investigar a objetos que, según los radares del portaaviones Nimitz, bajaban desde 25 mil metros hasta el nivel del agua en vertical y en pocos segundos (en algún sitio leí que a unos 50 mil km hora, pero de esto no estoy muy seguro) y cuando los estaban buscando se encontraron a uno de los que fueron grabados, que consiguieron blocar con sus sistemas y que más tarde aceleró a una velocidad calculada por sus sistemas en unos 15 mil km por hora. Ese momento se puede ver en la grabación completa.
    Por no hablar de que tras el vertiginoso descenso entraban varios metros bajo la superficie del agua donde, según radares de submarinos de la zona, viajaban a 100 km por hora.
    No sé si esos testimonios merecen ser tenidos en cuenta o alguien ha estado contando mentiras y nos han engañado, pero si hay datos verificados por radares merecerían ser tenidos en cuenta en cualquier investigación científica.
    Por otra parte me resulta difícil aceptar que el piloto del f 18 no hubiera podido alcanzar al objeto en pocos segundos si se hubiera tratado de un avión convencional, o que el poderoso portaaviones de la armada norteamericana Nimitz no tuviese acceso a información sobre vuelos comerciales en la zona.
    En algún momento leí que los testimonios no servían para una investigación científica y posiblemente por eso los habéis ignorado. No obstante estamos hablando de personas que podrían considerarse de una muy alta cualificación.

    Tal vez estos detalles merezcan una reflexión por vuestra parte a la que asistiré siempre deseoso de aprender

  • Juanchi dijo:

    No es por incordiar, pero según uno de los pilotos que grabaron los vídeos, el objeto, “que era aplanado, como una pastilla, sin alas ni mecanismo de propulsión aparente, (aquí habla de cómo lo percibió el a simple vista) se desplazó a una velocidad tal que en dos segundos había desaparecido, algo que, a su juicio, era imposible para la tecnología terrestre que el conocia”

    No te preocupes, sabemos que no es por incordiar. Sin embargo, es necesario recordar que, en materia de investigación científica, los testimonios (al revés de lo que ocurre en la investigación judicial) no cuentan. Se ha hecho un número importante de experimentos que ponen de manifiesto que los seres humanos no son apropiados como máquinas de registrar la realidad. En primer lugar porque la realidad que percibe cada uno es un constructo de su propio cerebro, que se dedica a rellenar los huecos y todo lo que se le sale del guión de lo que para él es «lógico», con su propia interpretación para corregir aquello que escapa a su manera de entender el mundo.

    Ya se que me dirás que se trata de pilotos experimentados, serios y con una larga experiencia y muchísimas horas de vuelo. Da lo mismo, nadie está exento de equivocarse, caer en un error de percepción o de que su cerebro le juegue una mala pasada interpretando lo que está viendo. Los testimonios no cuentan, para una investigación científica lo que cuentan son las evidencias y las comprobaciones.

    Juanchi dijo:

    Además dijo que se le envió a investigar a objetos que, según los radares del portaaviones Nimitz, bajaban desde 25 mil metros hasta el nivel del agua en vertical y en pocos segundos (en algún sitio leí que a unos 50 mil km hora, pero de esto no estoy muy seguro) y cuando los estaban buscando se encontraron a uno de los que fueron grabados, que consiguieron blocar con sus sistemas y que más tarde aceleró a una velocidad calculada por sus sistemas en unos 15 mil km por hora. Ese momento se puede ver en la grabación completa.

    Seguirá siendo un simple testimonio hasta que no se aporten evidencias que se puedan contrastar de todo esto que se menciona. Por otra parte es muy irregular que un piloto de combate presente los hechos de esta manera tan peculiar.

    Un piloto de combate, en primer lugar informaría exclusivamente de lo que ha leído en sus instrumentos de abordo y añadiría su percepción según la costumbre establecida de informar de ruta del objeto, aspecto, tamaño y comportamiento visible. Al piloto no le compete informar de nada más que de aquello que sucede dentro de la cabina de su aparato. El resto del comentario es, en el supuesto caso de que hubiera sido el piloto quien lo hubiera hecho (y estoy razonablemente convencido de que no ha sido así), reprochable e inapropiado.

    Juanchi dijo:

    Por no hablar de que tras el vertiginoso descenso entraban varios metros bajo la superficie del agua donde, según radares de submarinos de la zona, viajaban a 100 km por hora.

    Esto, como te puedes imaginar, es algo de lo tendrás que aportar evidencias para que resulte creíble. «Segun radares de submarinos» ¿Que submarinos son esos?.

    Juanchi dijo:

    No sé si esos testimonios merecen ser tenidos en cuenta o alguien ha estado contando mentiras y nos han engañado, pero si hay datos verificados por radares merecerían ser tenidos en cuenta en cualquier investigación científica.

    Los testimonios no sirven como prueba de nada. No se si alguien te ha estado contando mentiras, pero te aseguro que si los radares del Nimitz hubieran captado ese maravilloso objeto, y después algún submarino hubiera confirmado nada parecido, ahora mismo estaría la mitad del pentágono corriendo de un lado para otro como pollos sin cabeza y habría un revuelo considerable en inteligencia militar, porque se consideraría una amenaza de primer orden y los teléfonos estarían echando humo para preguntar quien es que posee esa tecnología.

    Juanchi dijo:

    Por otra parte me resulta difícil aceptar que el piloto del f 18 no hubiera podido alcanzar al objeto en pocos segundos si se hubiera tratado de un avión convencional, o que el poderoso portaaviones de la armada norteamericana Nimitz no tuviese acceso a información sobre vuelos comerciales en la zona.

    Pues precisamente esto es lo que te tendría que hacer dudar de lo que me has estado contando: Si no han saltado las alarmas, entonces es que no pudo ocurrir lo que cuentas.

    Juanchi dijo:

    Tal vez estos detalles merezcan una reflexión por vuestra parte a la que asistiré siempre deseoso de aprender

    Gracias, pero aquí somos todos igualmente aficionados. No tenemos escalafón ni hay santos o gurús cuya opinión sea intocable, ni patrones mafiosos y nadie está exento de equivocarse y de que alguien se lo muestre, o de acertar.

    Basta con razonar, preguntarse y dudar saludablemente de aquello que nos llega, tal como lo haría mi abuela, por ejemplo.

  • @ Juanchi:
    Vamos por partes: los radares de objetivo de los F15 trabajan hasta 40 millas náuticas por lo que se sabe. El módulo ATFLIR, consigue hacer «lock» en un objetivo (es decir identificarlo y hacer seguimiento del mismo) hasta 20 millas náuticas. No es posible que los pilotos en ninguno de los tres videos haya visto con sus propios ojos ninguno de los objetos implicados estando los mismos a esas distancias. Sólo los «vieron» en las pantallas de a bordo. Además cabe destacar que en el video GIMBALL el módulo ATFLIR no es capaz de fijar el objetivo, de ahí el movimiento aparente del mismo, por lo que o bien el módulo y el radar de a bordo funcionaron mal (lo cual sería un bochorno) o deliberadamente se introdujeron fallos en el sistema para probar la reacción de los pilotos. La telemetría en los videos muestra que todos los objetos estaban más allá de la capacidad de vista desnuda de cualquier ser humano. Si a los F15 los pilotaran halcones peregrinos, vaya y pase. Pero si éste fuera el caso, creo que no importaría un carajo lo que estuvieran enfocando los sistemas del avión.

    Insisto, no cuesta nada meterse en Metabunk y tirar de Google Translate si no entienden inglés. Los «otros sitios» en general citan especulaciones sin fijar su fuente y poco más.

  • Las posibilidades de encontrar vida inteligente en el universo son, como aquí se ha dicho, escasas debido a las enormes distancias y a las limitaciones que el universo y la ciencia conocida nos impone.

    Ahora bien, si me lo permitís voy a hacer un ejercicio de especulación pura de esa que tan poco gusta a cualquiera que no quiera dar un paso sin la asistencia de la ciencia. Os pido por ello un poco de indulgencia.

    A veces pienso en cómo será la vida en nuestro planeta dentro de, digamos, mil años. O como pensaban los hombres en el año 1020 que sería la vida mil años después. Seguro que jamás podían haber imaginado esta realidad ni los pasos de gigante que ha dado la ciencia.

    Os habéis preguntado alguna vez qué sabrá la ciencia dentro de mil años? Seguramente serán posibles cosas que ahora nos parecen imposibles.

    Podemos asegurar que no habremos descubierto formas de desplazarnos por el universo que nos permitan superar las limitaciones actuales?
    Ni vosotros ni yo podemos responder a esas preguntas.

    Cómo dijo Doc, las cosas o son verdad o son mentira. Si valoramos la posibilidad de que otras civilizaciones nos visitan eso significaría que su ciencia, de ser ello posible, estaría en ese punto.

    Nada de lo que digo está avalado por ninguna ciencia, lo sé, pero al menos intento que estás elementales reflexiones estén sostenidas por un cierto sentido común.

    Hay pocas circunstancias de la realidad ovni que me hacen valorar esa posibilidad, pocas pero para mí tan sólidas como, evidentemente, indemostrables. Alguna de ellas son dos o tres testimonios
    poco conocidos de personas que merecen todo mi respeto y que van mucho más allá de algo que les ha parecido ver. En alguno de esos casos poniendo incluso en entredicho un bien ganado y trabajado prestigio en campos muy alejados de estas cuestiones, aún a sabiendas del daño personal al que se exponian. Ni pretendían nada ni ganaban nada, pero habían vivido esa experiencia y no se creían con derecho a ocultarla. Otros en sus circunstancias seguramente habrían callado por miedo al ridículo
    Evidentemente esta es una cuestión muy subjetiva, lo reconozco, y no deja de tratarse de un acto de fe por mi parte, pero cuando has dado el salto a valorar seriamente esa posibilidad tiendes a ser un poco menos restrictivo ante sucesos como estos videos del Pentágono. No me parece baladí que esto salga ahora tras décadas de negaciones y silencios. Si no estoy equivocado no será lo único que salga, pues habrá motivos que desconocemos para que sea así.

    Así es como veo las cosas. Siento un gran respeto por la ciencia, como dije alguna vez estudié una carrera científica, no sé si con algún aprovechamiento, pero también a veces me muevo en el incierto terreno de la especulación si la intuición me lo dicta. Vosotros os mantenéis en todo momento al otro lado, en el de la ciencia, y me parece bien, pero me costaría creer que alguna vez no hubierais visto u oido algo que os haya hecho dudar.

  • @ Juanchi:

    ¿Y cúal es la necesidad de dar ese salto de fe?.

    Si algo se desconoce, si al menos de momento, no se puede conocer, pues lo sensato es mantenerse en la incertidumbre.

    No son sólo tus intuiciones, todos las tenemos, son los principios de los cuales partes para llegar a tus conclusiones, sin importar que tan precisas puedan ser. Estés consciente de dichos principios o no.

    Tú piensas que gente honesta y con incluso experiencia en su profesión y con todas las de perder y nada que ganar son dignas de crédito.

    Pero no debes olvidar que nuestras percepciones y lo que interpretamos de ellas son deficientes comparadas con nuestras habilidades motoras.

    Estas últimas son notables, alguien que maneja puede dejar de conducir por una década y luego volver a hacerlo, recuperando su habilidad anterior relativamente rápido.

    El problema, es que nuestra percepción e interpretación ni por asomo es tan buena, por mucho entrenamiento que tengas, te puedes equivocar significativamente.

    Simplemente, no somos confiables al respecto para evaluar lo extraordinario a partir de sólo los sentidos.

    Por eso es preciso contrastar, los testimonios son complementarios en una investigación, dan referencias, pero jamás son determinantes.

  • @ Juanchi:
    Eso tiene un nombre en inglés, wishful thinking. Forma parte de lo que se conoce como sesgo de confirmación, y es puramente responsabilidad de que nuestro sistema nervioso central sea un yonqui de dopamina.

    Lo más probable es que en 1000 años más no hayamos descubierto nuevas formas de desplazamiento, porque la física es una sola, y por suerte o por desgracia, la conocemos bastante bien. A lo que podemos aspirar es a encontrar nuevas formas de producción de energía, más limpias y más eficientes. Pero yo que usted dejaría de lado los deseos de volverse un Navegante de la Cofradía.

    De todas maneras, el problema más grande que tenemos hoy por hoy es que estamos solos en nuestra burbuja de espectro radioeléctrico: no hay nada en el radio de acción de nuestras emisiones de radiofrecuencia que demuestre estar vivo y en condiciones de interpretarlas. Podemos decir que estamos solos en el universo de facto.

    Así que hala hombre, a dejar de buscar a ET

  • Luiggi dijo:

    En el ejemplo arriba explicado se ve claramente la diferencia entre su «suficiente» y el «extraordinario» que se exige a quienes pretenden agregar algo hasta ahora inexplicable a un determinado modelo de la realidad. No hay resistencia injustificada ni dogma, hay sano escepticismo.

    Bien. De acuerdo.

    El comentario que puse, al que usted me responde, obedecía a que alguien había dicho más arriba que no le convencía aquello de que «afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias».

    Me dije: ¡Pues vale! Y se me ocurrió intentar razonar la idea de que las pruebas tienen que ser, en todo caso y valga la redundancia, lo bastante «probatorias» de lo que sea en cada caso.

    Y que, efectivamente, tendrán que ser pruebas «extraordinarias» para afirmaciones de esa índole. Pero que si a alguien no le gusta que se les llame «extraordinarias», pues que no las llame así. Pero que lo que sí tendrán que ser es lo bastante sólidas y contundentes si pretenden probar cualquier afirmación lo bastante rupturista como para introducir elementos hasta entonces no contemplados, ni comprobados, ni contrastados. O sea: «Suficientes» como para avalar tal magnitud de lo afirmado.

    No pretendía ignorar que se pueda hacer una distinción entre la idea de «suficiente para cada caso» y la de «extraordinario para los casos que requieran ser considerados así». Pero sí que, si se quiere, se puede considerar lo de «suficiente para cada caso» como válido para todo. Sólo que: ¡A ver qué se puede considerar «suficiente» para según que casos!

    Y al final me parece que estamos diciendo lo mismo, si no se me escapa nada a mí.

    De todos modos no le pido (a nadie) que me haga ya mucho más caso a mí. Que entro aquí, como quien dice, unas 24 horas después de mi anterior comentario, y que esto no son más que apuntes sobre pequeños matices casi al margen, y a los que hoy veo que llego ya un poco tarde.

    Que de repente me encuentro ahora con que ya se han vuelto a poner sobre la mesa todos los «ingredientes» más o menos habituales para que se vuelva a cocer el lío.

    Así que ya me quedo otra vez a la expectativa de cómo continúa el tema principal.

  • Hay un cuento/anécdota que refleja mi concepto de lo que es o debe ser la ciencia:

    Unos científicos viajan en tren a un congreso en Glasgow; van atravesando la campilla inglesa, donde por doquier campan rebaños de ovejas blancas. Justo tras atravesar la frontera con Escocia, lo primero que se encuentran es una oveja negra.

    -He aquí la importancia del espíritu científico, ya que ante este hecho, un profano podría argumentar que las ovejas en Escocia son negras.

    -Bien dicho, querido colega; cuando la ciencia lo que diría es que en Escocia al menos existe una oveja negra.

    -Siento discrepar -dice un tercero- pero lo que la ciencia podría decir, es que en Escocia al menos existe una oveja, con al menos uno de sus costados de color negro.

    Ese es el espíritu de la ciencia que me enamora, que me seduce. Dicho lo cual, tengo que discrepar con una afirmación que aquí se ha dicho de que: «para la ciencia el testimonio de los testigos es irrelevante». Tal definición no es buena o no es precisa. Y para verlo claramente, tomemos como ejemplo la metodología de la medicina -que es una ciencia-.

    Si el testimonio de alguien fuera irrelevante, el médico no nos preguntaría qué nos pasa. Procedería a hacernos pruebas sin más. Y no hay que ser científico para adivinar que tal modo de actuación sería un despropósito. Como también lo sería, ojo, preguntarnos y por mucho que le describamos los síntomas de una determinada enfermedad con las mismas palabras y todas las acepciones reseñadas en la enciclopedia médica, aceptarlo sin más y recetarnos sin comprobar las señales externas o internas que confirmen lo que decimos. Por tanto, la afirmación no es exacta, sino que el testimonio de alguien puede ser irrelevante en tanto como valor de prueba, pero sería una irresponsabilidad desdeñar su valor en sí mismo.

    De hecho la medicina avanzó en base a ello. Los médicos veían que los que manifestaban determinada dolencia, a menudo presentaban unos signos exteriores comunes, unas señales, repetían unas pautas. Y en base a esos testimonios y pautas es como estrechaban el cerco a las causas de tal enfermedad.

    Es además, inexacto. Los científicos sí le dan valor a los testimonios. Si el nombre de Edmund Halley es ampliamente conocido más allá del ámbito científico, es gracias a valorar testimonios de gente que ni siquiera conoció. Porque él no fue el primero en observar el cometa que ahora lleva su nombre. Lo fue porque buscó en registros de antiguos astrónomos o astrólogos, no importaba, descripciones de un objeto como el que él había observado. Gracias a ello observó una pauta; una pauta temporal que podía corresponderse con una órbita de unos 75 años. Podemos aducir que tales testimonios no eran de gente vulgar, sino de científicos; pero eso nos llevaría a un lugar muy resbaladizo: resultaría que para reconocer «hechos extraordinarios» la ciencia no sólo necesitaría «pruebas extraordinarias», sino también «testimonios extraordinarios». Y eso ya es demasiado.

    Esto me recuerda cómo, a finales del siglo XVIII, la academia de ciencias francesa emitió un comunicado rechazando la existencia de meteoritos; cosa que remachó magistralmente el naturalista Georges Cuvier con un argumento demoledor y aparentemente irrefutable: «las piedras no pueden caer del cielo, porque en el cielo no hay piedras».

    ¿Quién puede reprochárselo? Los testimonios de los testigos son irrelevantes. Y no van a molestarse en coger la calesa y tras acabar todo camino practicable avanzar a caballo y por último a pie para acceder al sitio donde cualquier lunático dice haber visto caer algo que no puede existir: una piedra caída del cielo. Sería tan absurdo como que ahora un científico se dignase aparecer donde un lunático dice haber visto aterrizar o estrellarse un OVNI.

    El caso es que unos años después hubo una lluvia meteórica y entonces alguno sí que accedió a investigar tales sucesos, encontrándose rápidamente con abundante e incontrovertible evidencia.

  • Tu y yo, Anónimo 1, podemos desconocer ese algo y tener opiniones diferentes o iguales al respecto, pero puede haber quien sepa cosas que otros ignoramos. Luego podrá demostrarlas o no pero no es anticientifico decir que hay verdades que la ciencia ignora.
    Yo no creo que esas cosas sean verdad porque yo lo valgo pero si creo que hay posibilidades de que lo sean y por lo que os leo tampoco vosotros negais esa posibilidad, solo que anteponeis la verificación científica a cualquier afirmación. Otros, menos estrictos, nos aventuramos algo más y nos exponemos a algún que otro pescozon. También sabemos que tenemos un riesgo mayor de equivocarnos.
    Evidentemente en la experiencia que cito no aludo a una experiencia sujeta a interpretaciones, sino a algo más bien del tipo: o esto es todo cierto o no lo es nada de lo que me ha ocurrido. A nuestro hombre, que a sus ya muchos años de intensa vida, y lo de intensa no es un decir, aquello le dejó tan conmocionado que lo primero que hizo fue ir a la consulta del psiquiatra más reconocido de su ciudad para una valoración de su estado, sin que aquel descubriese ninguna anomalía. Cuando valoró la posibilidad de escribir sobre la experiencia de aquellas tres o cuatro horas tan intensas como fuera de sus ocupaciones o preocupaciones habituales, su editor, de muy ilustre apellido, le advirtió de las consecuencias que tendría para su prestigio, y por qué no para el de la editorial, pero aún así él quiso que se publicase pues sí se había jugado tantas veces la vida por defender aquello en lo que creía, tanto en la guerra civil como en Francia contra los nazis, no le iba a detener ahora el miedo al escarnio público defender una verdad tan personal como intransferible. Por eso y por que pensaba que algo así no le habría pasado para que nadie más lo supiera. Nunca habló más del tema porque él lo buscase y murió afirmando la veracidad de esos hechos.
    Para mí es el tipo de persona que merece al menos ser escuchado con respeto.

    Luiggi, dices que lo más probable es que en 1000 años más no hayamos descubierto nuevas formas de desplazamiento. Eso también es un acto de fe, no obstante me conformo con que digas que es lo más probable y no algo absolutamente imposible. Al menos en eso coincidimos.

  • Solo una razón más por la que no serviría de nada robar un cenicero de una nave extraterrestre para que la ciencia afirmase que existen y vienen: simplemente porque ese cenicero sería el producto de un ilícito penal, vamos, de un delito. La ciencia nunca analizaría algo que se hubiera obtenido de forma ilegal. Eso ya ha ocurrido. No os suena?

  • …por dios.

  • Juanchi dijo:

    La ciencia nunca analizaría algo que se hubiera obtenido de forma ilegal.

    Creo que estamos mezclando cosas diferentes para acabar construyendo un argumento un poco extraño.

    Spoiler-man dijo:

    Hay un cuento/anécdota que refleja mi concepto de lo que es o debe ser la ciencia:

    Saludos.

    Debe usted tener presente que las definiciones de los instrumentos de la ciencia, su propio lenguaje, deben ser algo universal y sin posibilidad de diversas interpretaciones para toda la comunidad, o no servirá a su propósito. Usted me habla de «su concepto». De acuerdo, pero esto es una cuestión privada y que le atañe a usted y a su opinión, pero no puede ser tenido en cuenta.

    De lo contrario, nos encontraríamos con que la ciencia se convierte en una simple casuistica, y dejaría de ser un instrumento útil a su único propósito: aportar conocimiento con un cierto grado de seguridad en ello.

    Puede usted darle vueltas al argumento tanto como guste, pero acabará tropezando siempre con el mismo problema: si no es un instrumento válido todas y cada una de las veces, entonces no sirve. No podemos aceptar que haya testimonios que si que sirvan y otros que no sirvan en función de las circunstancias, porque esto nos lleva de regreso a la falta de instrumentos.

    Creo que el problema reside en una cierta confusión de los términos, una utilización un tanto laxa del lenguaje. Pero esto es algo que tiene que ver con el uso de la lengua, no de la ciencia.

    Estoy de acuerdo en que el médico escucha a sus pacientes… Y se fija en las evidencias para dictaminar. Usted propone que se respete el testimonio porque el médico escucha al paciente y tiene presente lo que le cuenta. En efecto, pero ¿que ocurre cuando el paciente refiere un dolor en el tobillo de la pierna amputada?, ¿o cuando el paciente refiere molestias de origen psicosomático?. Los médicos basan su dictamen en las evidencias a su alcance, no en la opinión de sus pacientes, algo que creo estar en condiciones de asegurarlo.

    Como ya le he comentado anteriormente, es usted dueño de sus opiniones. Pero desde el punto de vista de la investigación científica, los testimonios no pueden ser tenidos en cuenta con carácter probatorio.

    Hubo un tiempo en que me dediqué a la investigación (como comisario de averías), algo que me permitió coleccionar algunas máximas que se repetían en toda investigación de un problema o siniestro:

    -Todos mienten, no importa lo veraces que parezcan.
    -Si resulta evidente, seguramente te están engañando.
    -Si es fácil, entonces vuelve a analizar, tiene que haber algún error.
    -Si los testigos concuerdan, desconfía, han sido aleccionados.
    -La realidad no es lo que te muestran. la realidad es lo que se comprueba.
    -Si todo casa a la perfección, es porque se trata de un montaje.
    -Si parece auténtico: seguro que son necesarias más comprobaciones.
    -Si te dan demasiada información, sospecha. Algo te están ocultando.

    Los testigos, mienten, se equivocan, se dejan influir (incluso inconscientemente) o se autoconvencen, lo que relatan está influido por sus propios sesgos, sufren problemas de interpretación de los sucesos, construyen narraciones que carecen de realidad, etc, etc.

  • Spoiler-man dijo:

    Esto me recuerda cómo, a finales del siglo XVIII, la academia de ciencias francesa emitió un comunicado rechazando la existencia de meteoritos; cosa que remachó magistralmente el naturalista Georges Cuvier con un argumento demoledor y aparentemente irrefutable: «las piedras no pueden caer del cielo, porque en el cielo no hay piedras».

    Esto es simplemente un ejemplo más de pensamiento mágico y no científico: Cuando alguien hace afirmaciones taxativas acerca de aquello de lo que no tiene ninguna evidencia. Es el mismo tipo de pensamiento que permitía a las brujas volar montadas en escobas.

    Y es, además, otra prueba tanto de que no deben ser tenidos en cuenta los testimonios, como del empleo de la falacia de autoridad.

  • Spoiler-man dijo:

    Podemos aducir que tales testimonios no eran de gente vulgar, sino de científicos; pero eso nos llevaría a un lugar muy resbaladizo: resultaría que para reconocer «hechos extraordinarios» la ciencia no sólo necesitaría «pruebas extraordinarias», sino también «testimonios extraordinarios». Y eso ya es demasiado.

    No, discúlpeme una vez más. Tan solo evidencias extraordinarias. Por favor, distingamos correctamente unas cosas de otras. Por esto en un post anterior trataba de explicarle la diferencia que existe entre fe y confianza.

    Se puede tener confianza en lo que anota un meteorólogo en su libreta de notas acerca de la lectura de las precipitaciones a lo largo del mes. Pero no se tiene fe en ello. Se puede tener confianza en lo que anota un astrónomo. Y además puede comprobarse con el simple uso de las leyes conocidas en lo tocante al movimiento de los astros.

    No se puede tener en cuenta el testimonio de una señora que vuela montada en una escoba. Esto no tiene comprobación posible.

    https://blog.rtve.es/retiario/2012/08/la-necesidad-del-escepticismo-.html

  • Spoiler-man dijo:

    ¿Quién puede reprochárselo? Los testimonios de los testigos son irrelevantes. Y no van a molestarse en coger la calesa y tras acabar todo camino practicable avanzar a caballo y por último a pie para acceder al sitio donde cualquier lunático dice haber visto caer algo que no puede existir: una piedra caída del cielo. Sería tan absurdo como que ahora un científico se dignase aparecer donde un lunático dice haber visto aterrizar o estrellarse un OVNI.

    Sigue usted insistiendo en que la ciencia sea algo que no es.

  • Juanchi dijo:

    No es por incordiar, pero según uno de los pilotos que grabaron los vídeos, el objeto, “que era aplanado, como una pastilla, sin alas ni mecanismo de propulsión aparente, (aquí habla de cómo lo percibió el a simple vista) se desplazó a una velocidad tal que en dos segundos había desaparecido, algo que, a su juicio, era imposible para la tecnología terrestre que el conocía”

    Leo eso de más arriba y de golpe me he acordado de este video que vi el otro día:

    https://www.20minutos.es/noticia/4335523/0/increible-escudo-invisibilidad-creado-materiales-caseros/

    ¿Qué quiero plantear con esto? Pues que si lo que fuese se mueve rápido y acto seguido deja de verse no tiene porqué ser necesariamente porque acelere a la velocidad de la luz o algo así sino que podría ser que acelerase y luego se hiciese «invisible», engañando así a la vista (e instrumentos) de los pilotos que concluirían algo que no es (hipervelocidad).

    Por proponer una cosa más.

  • @ Luis Castano:
    Lo dicho, lo que ocurre en los tres videos con los que el ex Blink 182 y otra banda de mercachifles plantean forrarse es completamente explicable con tecnología existente en la actualidad. No hay ni «aceleraciones imposibles» ni «maniobras que desafían la física» ni «objetos que se sumergen en el agua a la velocidad del sonido» en los tres casos observados. Esos son sólo condimentos agregados post facto por aquellos que viven de las vistas de sus videos y los clicks en sus webs. Dichas afirmaciones se realizan desde un punto de vista completamente subjetivo, y cuando esos dichos se contrastan con un marco de referencia, resulta que todo lo que parecía antinatural resulta vulgar y corriente.

    Citando a los Simpsons, «En el caso de la Ciencia contra la Religión, dictamino que la Religión no podrá acercarse a menos de 100 metros de la Ciencia». :levangelio:

  • Hay una cosilla que me encuentro, ya varios comentarios más arriba, que a mí personalmente me suena un poco mal:

    Luiggi dijo:

    Lo más probable es que en 1000 años más no hayamos descubierto nuevas formas de desplazamiento, porque la física es una sola, y por suerte o por desgracia, la conocemos bastante bien. A lo que podemos aspirar es a encontrar nuevas formas de producción de energía, más limpias y más eficientes.

    (De hecho esto sale justo antes de mi último comentario, con lo que debió de solaparse la aparición de aquél con la todavía redacción del mío. Pero bueno, eso da igual.)

    Creo que todo lo que sea aspirar a optimizar el tema de la energía es algo que se debería, en todo caso, priorizar hoy en día. Importantísimo, estando como estamos.

    ¡Pero hombre! No nos quite tampoco la ilusión de que ulteriores progresos en física nos puedan deparar aún grandes sorpresas y hacer realidad aún más cosas que hoy sean o parezcan «imposibles».

    Yo no estoy avalado por estudios ni conocimientos sólidos de nada, pero por lo que tengo entendido de lo que, por ejemplo, falta aún por cuadrar del todo entre la relatividad y la mecánica cuántica (¡y que por algún lado tendrá que acabar cuadrando, si todo es el mismo universo y la misma materia y energía que lo forman!) aún pueden salir conocimientos, y aplicaciones de los mismos, que nos puedan llevar aún bastante más allá de lo que tenemos hoy.

    Creo que la «época dorada» del pensar que «ya se había llegado al tope» de todo lo que pudiera inventar la ciencia fue algo así como a finales del S. XIX, donde la avalancha de adelantos tecnológicos pilló realmente con el paso cambiado a gran parte de la mentalidad del momento… Y por entonces aún estaban por aparecer Don Albert Einstein y tantos otros.

    Me parece que todo lo que hemos ido viendo desde entonces hasta acá nos pone en una perspectiva bien diferente sobre lo que se puede seguir esperando de los avances de la ciencia.

    ¡1000 años son mucho tiempo, eh! Para la progresión que ha alcanzado la ciencia sólo en los últimos 100 o así… (Otra cosa puede ser la continuidad o no de esa progresión, por auto-destrucción o catástrofe radical de algún tipo).

    Otra cosa también será lo que pueda esperar llegar a ver, por ejemplo, yo mismo en persona.

    Por pedir, me pediría yo aún poder ver retransmitido el primer pisotón de un pie humano en Marte, ya que el de la Luna me pilló demasiado casi recién nacido como para enterarme… ¡Pero vaya usted a saber! Que en realidad eso de la «carrera espacial» sí que ha dado unos tumbos que quizá hubieran resultado bien decepcionantes de imaginar en los años 70 del siglo pasado.

    En la época de «2001, Una Odisea del Espacio», y de la llegada real del hombre a la Luna, me parece que se tendría que haber sido muy pesimista para pensar que para el S. XXI no tendríamos ya bastante pisoteado, en vivo y en persona, buena parte del sistema solar… Y, sin embargo…

    Bueno… He empezado por lo que he empezado y acabo divagando. Y todo sin ceñirme tampoco al tema central, sólo por ganas de poner algo.

    Me perdonen ustedes.

  • Bueh se me fue el tiempo de edición y no pude arreglar el comentario anterior. Iba a agregar que a mí también me encantaría ver pies humanos pateando polvo marciano, pero la realidad es que el buenazo de Perseverance está por suerte ya rumbo al planeta rojo, y si tenemos la suerte de que funcione igual que el buenazo de Curiosity y sus predecesores, nos llevará a un conocimiento mucho mayor de nuestro vecino espacial -y a un costo mucho, mucho menor- que el que podríamos obtener enviando una tripulación a Marte.

    Cada kilo puesto en el espacio sale MUY caro, y cada kilo vivo, más aún, porque los autómatas que enviamos se arreglan con un poco de plutonio, algo de luz solar y unas buenas baterías, mientras que un humano necesita recursos no renovables para subsistir, amén de una atmósfera controlada. Y como si esto fuera poco, los autómatas pueden realizar las mismas mediciones/observaciones una y otra vez con un margen de error mucho más acotado que cualquier técnico o científico. Si hasta sus errores o fallos se pueden cuantificar y sistematizar para compensarlos, como se ha hecho antes con el Hubble por ejemplo.

    Dice el dicho que la realidad no es triste, lo que no tiene es remedio. Mandar militares al espacio tiene el inmenso problema de que pueden ser los mejores científicos que un aparato pensado en el mejor caso formado para repeler amenazas externas pueda educar, pero siguen siendo militares. Y esto seguirá siendo así mientras la exploración espacial siga siendo hija de la carrera armamentista. Agregue Usted que en general los mejores científicos que tenemos tienen varias líneas de investigación abiertas, y sale de cajón que conviene tenerlos bien cómodos con los pies plantados en nuestro planeta.

    Por lo pronto, tanto yo como mí retoño estamos muy contentos con la banalidad de que nuestros nombres están ya rumbo a Marte a lomos de Perseverance, como antes lo hicieron con Curiosity, y más recientemente rumbo al Sol, escudados tras las capas ablativas que revisten la Sonda Solar Parker: hay aunque sea unos bits remotamente relacionados con nosotros en otro mundo…

    Así que ya lo ve Usted, ser testigo y parte -aunque sea una muy, muy pequeña, pero una parte al fin- de los avances de la Ciencia es perfectamente posible. Sepa que Usted mismo ya lo es al pagar sus impuestos y exigir que los mismos sean destinados en mayor medida al financiamiento científico por parte del Estado. Éste último hecho por si solo es por ejemplo responsable de que España sea el único país con CINCO estaciones meteorológicas en Marte.

  • Hola Luiggi, según el CAB están operando en Marte las estaciones medioambientales españolas REMS, TWINS y en un futuro próximo MEDA. Dado que la aportación de la empresa LIDAX para la futura misión ExoMars son componentes para el RLS que como sabes, es un espectrómetro láser desarrollado para el estudio del subsuelo de Marte y por tanto, no es una estación meteorológica. ¿Cuáles son las 2 estaciones que faltan?. Gracias.

    Fuentes:

    https://cab.inta-csic.es/es/noticias/441/el-centro-de-astrobiologia-se-prepara-para-viajar-a-marte-por-tercera-vez

    https://www.defensa.com/aeronautica-y-espacio/lidax-entrega-inta-contribucion-instrumento-esa-buscara-vida

    https://inta.es/ExoMarsRaman/en/instrumento-rls/descripcion-rls/


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