¿Quién provoca los incendios?

Una usuaria de Twitter preguntaba por un vídeo en el que puede verse un helicóptero lanzando fuego sobre un bosque. ¿Los pirómanos tienen a su alcance esos medios?

https://twitter.com/NvrrPlr/status/1298554436739108864

Cuando los bomberos luchan contra un incendio forestal, tienen varios recursos a su alcance. Aviones y helicópteros que dispersan agua sobre el frente del fuego, cortafuegos, etc.

Pero cuando la situación puede convertirse en dramática, son los propios bomberos los que provocan otro incendio que tiene como objetivo eliminar el combustible y matar el fuego de «hambre». Esta técnica se llama contrafuego, y se realiza en las condiciones de viento adecuadas. Se acota la franja a quemar para que esté limitada por un lado con un cortafuegos y por otra con el propio frente del incendio. La dirección del viento tiene que llevar las llamas hacia el fuego existente, de tal manera que deje una franja importante ya quemada. En el caso de que las condiciones de viento cambiasen, el fuego ya no podrá avanzar en la dirección del contrafuego, porque allí ya no habrá combustible.

El video en cuestión se publicó por primera vez en facebook el 21 de agosto de 2020, donde apareció con esta leyenda: «Esta es una táctica utilizada para combatir un incendio forestal, así como otros usos … # quemadura controlada».

En este otro vídeo podemos ver otro helicóptero realizando una quema controlada similar. El título en este caso también es engañoso, pero se trata de otro contrafuego.

 

 

  • Nadie va a comentar en este post?
    Que tal estas jefe? espero y deseo que mejor

  • Hay dos causas, una por causas naturales y la otra por enfermos mentales.

  • Saludos.

    Los incendios los provocan los pirómanos, si, pero no siempre son desequilibrados aficionados al fuego o simples cabezas huecas. En ocasiones el monte se quema por dinero o para perjudicar a alguien. En ese sentido, los cambios legislativos habidos han ayudado a evitar que el monte se queme por la madera o para poder urbanizar, pero todavía se sigue quemando el monte por causas económicas.

  • Saludos:

    A mí más bien me parece que las causas pueden ser muchas. Algunas mezquina, malvada o perturbadamente intencionadas por parte de «alguien», sea quien sea. Otras meramente naturales o accidentales. Al fin y al cabo sólo hace falta una chispa para iniciarlo.

    Pero también están los «factores» que puedan favorecer, si no el inicio, si la propagación y el descontrol de muchos incendios. Y que a lo mejor, sin ser ni «voluntarios» ni «intencionados», pueden también no ser inocentes del todo. Desde el descuido puntual a la falta de prevención más general.

    Se ha llegado a hablar bastante de la importancia del ganado que pasta por el sotobosque como agente «limpiador» de lo que de otra manera acaba siendo puro combustible para las llamas, a poco que éstas se den (sea por una colilla, sea por un rayo, sea por un pirado). Allí donde anteriormente había animales manteniendo a raya la proliferación de hierbas y arbustos sobre el terreno, pero luego ha dejado de haberlos, se experimenta un cambio a mayor peligrosidad en ese sentido.

    Por lo menos así lo tengo oído y entendido yo.

    También conozco a alguna que otra persona que, o ejerce o ha ejercido, de vigilante forestal. De aquellos que están mayormente como ojeadores y como garantía de que no deje de haber siempre alguien para detectar y avisar del mínimo atisbo de humo, antes de que lo que sea pueda ir a más.

    No puedo decir mucho sobre lo que me comentó, demasiado brevemente, uno de éstos con el que me crucé este mismo verano, sobre gran cantidad de despidos recientes de personal de este tipo. Yo qué se si por ajustar las cuentas del presupuesto de la región en este año tan raro, o lo que sea… Pero, si ésto es así, ahí queda la consecuente desprotección que conlleva.

    Y, si acaso, una anécdota que me contaba otro de éstos, ya hace más años: En sus conversaciones ocasionales con labriegos, sobre el potencial peligro de la quema de rastrojos, se ve que siempre le manifestaban su desacuerdo con que los vigilaran y controlaran tanto. Que ellos ya sabían hacer sus quemas y estar pendientes de ellas… Pero, hablando, hablando, luego no faltaba quien le acababa refiriendo tal o cual episodio, de días atrás, o siquiera de algún año anterior, en que a lo mejor «se le había escapado el fuego por los matojos de más arriba (o así)». Pero que, como estaba presente y pendiente, él mismo lo había conseguido apagar.

    Moraleja: Donde el campesino presumía de haber sabido controlar un incidente de su propio fuego, lo que captaba el forestal era que, por mucho que estuviera presente y supuestamente tuviera las condiciones controladas, a pesar de todo se le había llegado a desmandar el fuego.

    De hecho, yo mismo (ahora que me viene a la cabeza) he sido testigo alguna vez, y hasta he ayudado a apagar, algún pequeño incidente de quema en alguna finca. Pequeño, sí.

    Pero que, ojo con el fuego.


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