¿Te imaginas asomarte por la ventanilla de un avión y ver esto?

Pues es lo que pasó con dos vuelos que se aproximaban al aeropuesto internacional de Los Ángeles.

La tripulación reportó la presencia de un hombre con un jet pack a la espalda cando se encontraban en la fase de aproxmación volando a 2.000 m de altitud, flanqueando su ala izquierda a una distancia de unos 250 metros.

Aproximadamente 10 minutos después, otro avión reportó un incidente similar.

Poner en juego tu vida volando con uno de estos propulsores es algo que cada uno puede decidir. Pero por sonseguir un subidón de adrenalina poner en juego la vida de los pasajeros de un avión comercial, entra dentro de lo penal.

Seguramente la policía de los EE.UU. terminará por dar con el sujeto, y espero que cuando lo hagan descubra otras maneras de que se suba la adrenalina.

Os dejo este vídeo de un vuelo de jet packs, pero en este caso coordinado con los pilotos del avión de Emirates.

  • Dice:

    …poner en juego la vida de los pasajeros de un avión comercial, entra dentro de lo penal.

    Confío en que sea literalmente así, sin tener que esperar a mayores regulaciones burocráticas sobre el uso y disfrute de inventos que se ponen en circulación antes de que la legislación tenga tiempo de hacerse cargo de valorar las consecuencias posibles de su puesta en uso. Sobretodo a nivel de particulares.

    Circulación urbana de «Segways» (si se escribe así) patinetes eléctricos, drones… Últimamente, a todo acaban llegando tarde. Hasta acaba habiendo accidentes ya antes de que se haya decretado nada sobre obligatoriedades de seguros, matriculaciones, limitación de velocidad, por donde pueden circular o no… Etc…

    Y me da a mí que el tema del «espacio aéreo», aunque mucho más ancho y menos concurrido, tiene que resultar, en cierto modo, bastante más delicado.

    Saludos.

  • @ Alexis:

    Saludos.

    Lo suscribo. En nuestros días la tecnología evoluciona más rápido que la capacidad de las organizaciones para poder pilotarla. Esto puede resultar más dañino que otra cosa. Fíjese usted, por ejemplo, en la pérdida de la privacidad y el acceso a datos personales por parte de determinadas empresas, a través de las aplicaciones informáticas en las que nos movemos con toda confianza, sin ser realmente conscientes de que estamos aceptando que sean otros a quienes desconocemos y para darles un uso que no sabemos, los que manejen nuestros datos.

    El voto a favor del Brexit es un ejemplo de la manipulación a la que nos vemos sometidos gracias a estas cosas. Muy posiblemente la presidencia de Trump también tenga que ver con una trama de manipulación de la intención de voto a la que probablemente el propio Trump no sea ajeno, por parte de los rusos, y así, un largo etcétera.

    Los patinetes eléctricos y otras formas de movilidad que irán apareciendo para quedarse son también una muestra de esto, de tener que correr detrás, para regular su uso y también para dar protección a los usuarios y al resto de ciudadanos.

    No soy un negacionista de la tecnología, a fin de cuentas, trabajo y vivo inmerso en ella y también la disfruto. Sin embargo, valdría la pena medir el beneficio que realmente obtenemos los ciudadanos de esas tecnologías, frente al coste real que supone para cualquiera, el uso y el progreso en esa dirección.

    Valdría la pena preguntarse si realmente es esto lo que queremos y lo que necesitamos, si realmente esta dirección de la evolución tecnológica mejora nuestras vidas y nos hace más felices. Si realmente vale la pena el sacrificio y las pérdidas que tenemos que sostener.

    Podría ser que descubriesemos que no es exactamente esto lo que nos beneficia, sino que deberíamos regular y reglamentar la dirección que debe tener nuestro progreso. Al igual que existe (y es necesaria) una filosofía de la ciencia, debería existir una reflexión sobre la sociedad hacia la que nos encaminamos, empujados en realidad por los intereses de las enormes empresas que hacen posibles esos adelantos tecnológicos, al tiempo que se comportan prácticamente como reguladores del sistema sociopolítico en el que nos movemos.

    No se trata de hacer conspiranoia, simplemente se trata de reconocer que se puede hacer tal cosa. Del mismo modo que se manipula la opinión para conseguir un resultado como en el Brexit y quien sabe cuantos otros, se puede manipular la democracia para convertirla en una simple maquinaria al servicio de los intereses comerciales de alguien.

    En fin, que es para pensar, ¿verdad?

  • Que pasada, pero tiene que ser dificilísimo manejar la dirección de ese aparato.

    Estamos a esro /\ de volar así


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