Suecia no obliga a usar mascarillas

El usuario de Twitter que mantiene la cuenta «Stop Confinamientos», publicaba hace unos días un video grabado es Estocolmo en el que podía comprobarse que nadie llevaba mascarilla en la calle. ¿Nos están engañando en los otros países?

Esta cuenta es una más de las que apoyó la concentración del 16 de agosto en la Plaza de Colón de Madrid, contra el uso de mascarillas y vacunas.

» No lo lleva nadie y en España poniendo bozal de esclavo hasta a los niños», dice este joven.

¿ Por qué las medidas adoptadas en Suecia son distintas a las que han tomado otros muchos países de su entorno?

Al contrario que otros países que impusieron un confinamiento estricto, Suecia decidió aplicar medidas menos restrictivas que impactaran menos a su economía. Promulgaron medidas de distanciamiento social, limitaron la cantidad de gente que podía reunirse, y recomendaron el teletrabajo y minimizar el uso del transporte público.

En cuanto a las mascarillas, en Suecia son obligatorias solo en el transporte público, pero no en el resto de situaciones. Incluso hay doctores que afirman que llevar mascarilla puede producir una falsa sensación de seguridad que redundaría en una mayor exposición al virus, y un mayor número de contagios.

Incluso ponen como referencia a España, en el que su uso es obligatorio y el número de infecciones no deja de crecer.

Pero para ser honestos es difícil imaginar cómo habría evolucionado la enfermedad en España durante los últimos 2 meses si el uso de la mascarilla no hubiese sido obligatorio. Al igual que no podremos hacernos una idea de cómo habría sido la enfermedad en Suecia si se hubiese establecido un confinamiento severo en marzo.

Lo que sí que podemos hacer es comparar la evolución del número de casos por millón de habitantes que han tenido en Suecia durante esta pandemia comparándolo con el resto de países de su entorno.

Cómo podéis ver mientras que en otros países como Dinamarca o Noruega, el número de casos disminuyeron drásticamente a partir de abril eso no ocurrió en Suecia, donde siguieron aumentando hasta julio, momento en el cual empezaron a decaer.

Es en este momento a partir de julio cuando el número de infecciones está disminuyendo drásticamente cuando el Gobierno de Suecia está recomendando no usar la mascarilla ya que ahora ya no es necesaria.

Y ahora cabría preguntarnos si estas medidas del Gobierno de Suecia han sido mejores que otras que han tomado sus países vecinos. En el segundo trimestre el PIB de Suecia ha caído un 8,6%, mientras que Dinamarca lo ha hecho un 7,4%, y Finlandia un 3,2. El paro está en un 9,2% habiendo ascendido en el último año más de 2 puntos, mientras que en Dinamarca está en un 5.8% habiendo asumido solamente un punto el último año. El consumo ha disminuido en Suecia un 25 %, en el mismo rango de magnitud que el resto de países de su entorno.

La base de la economía de Suecia es el comercio y en un entorno global en el que han bajado las transacciones económicas, todos los países se ven impactados en mayor o menor medida.

A día de hoy el ratio de número de muertes por millón de habitantes en Suecia está en 575, siguiendo de cerca a países con una afectación tal alta como Italia (586), Reino Unido (609), o España (617). Contrasta con las cifras de sus países vecinos: Dinamarca (107) o Noruega (49).

Viendo la foto completa parece que a los que han engañado han sido a los suecos en vez de al resto de ciudadanos europeos y del mundo. Su gobierno apostó por no impactar a su economía a riesgo de tener un mayor número de muertes, y al final han tenido las muertes y su economía también ha sido afectada.

La mascarilla no es infalible pero es el principal medio que tenemos a nuestra disposición hasta que dispongamos de una vacuna o de un remedio eficaz contra la enfermedad. Minimizan el número de partículas qué expulsamos al respirar, hablar, o toser, reduciendo en la misma medida la posibilidad de contagio. Todo lo demás son tonterías.

  • Lo peor no es que sean tonterías, son mentiras a sabiendas y muy peligrosas. A veces me pongo conspiranoico y me preguntó si detrás de ellas no hay una agenda perfectamente planificada para desestabilizar y alterar las cosas. Si los contagios y las muertes se disparan, si el sistema sanitario se colapsa y la economía se resiente más aún el punto de mira recaerá en el gobierno…

  • Tienes razón @lamentira con lo de la mascarilla, pero es muy complicado y discriminatorio, al menos como se ha ido desarrollando en españa.

    Por otro lado no pondría tanta esperanza en la vacuna, suelen tardar años en desarrollar y con la complejidad de este virus me parece que hasta ahora solo hemos recibido propaganda.
    Lo que si estoy seguro es de que cuando un 80% de la población ya se haya contagiado se creara el efecto paraguas que la hará menos agresiva, como ocurre con la gripe

  • Lo de la vacuna es un tema complicado. En Suecia hicieron también un análisis para ver qué porcentaje de la población ya tenía anticuerpos, y salió solamente un 6 %. Pero a mí me da viendo la curva de contagios de coronavirus a lo largo de estos últimos meses que el virus ha dejado de expandirse en Suecia porque la gente ya tiene inmunidad. Obviamente esto es una percepción mía y no tengo nada para sostenerlo. En Suecia si ya un porcentaje alto de la población está inmunizada no tiene ningún sentido vacunarse. Al ritmo de contagios que tenemos en España yo creo que esto pasará aquí también bastante pronto. Yo opino que cuando llegue la vacuna allá por abril como muy pronto (conociendo al Gobierno que tenemos) , ya no la necesitaremos.

  • @ lamentira:

    Yo opino que cuando llegue la vacuna allá por abril como muy pronto (conociendo al Gobierno que tenemos) , ya no la necesitaremos.

    Jefe, que sorpresa, no sabía yo que Sánchez era virologo ni que el Dr. Enjuanes ministro.

  • Pues la verdad es que no me extraña en absoluto.
    Es todo cuestión de culturas. En Suecia hacen lo que se les manda y en España hacemos lo que nos sale de los cojones. Me explico, en España llevamos la mascarilla por la calle sólo para que no nos multen y, a la primera de cambio, no vamos de fiesta, nos metemos en la taberna o en un chiringuito abarrotado de gente. Y como en Suecia no saben lo que es eso, pues problemas que se ahorran.

  • Con este virus todos los países van a ciegas, probando estrategias distintas y solo al final del recorrido será posible determinar quién acertó más. No sé si contar cómo estrategia la del Sr. Trump o Bolsonaro, ya que en su ecuación solo entra la economía y no las muertes ni el sufrimiento que la pandemia pueda causar en los ciudadanos. Al inglés le pasó lo mismo, pero el sufrir en sus carnes las consecuencias del virus, y la posibilidad de irse al otro mundo le hizo recapacitar, algo normal, a pocos escrúpulos que tengas.
    No soy yo partidario de los que buscan réditos políticos en las desgracias sobrevenidas, utilizando de ariete los muertos contra el adversario político, cosa que tienen el mal gusto de hacer con cierta frecuencia los políticos en nuestro país y muy especialmente está derecha cavernaria y rancia, incapaz de aceptar un resultado en las urnas que no sea el que a ellos beneficia. Por el contrario, soy de los que piensa que, gobierne quien gobierne, de izquierdas o de derechas, ante un desafío como este todos tienen el mayor interés en hacerlo lo mejor posible, lo que quiera que ello signifique habida cuenta de las tremendas complejidades que un virus como este plantea, la mayor de ellas, junto a su facilidad de contagio, el enorme número de asintomáticos que la extienden casi sin control.
    Todo ello sin perjuicio de que siempre hay algún político/a de dudosa capacidad que apuesta más para promocionarse por la propaganda y el ataque al adversario que por la gestión sería, pero que son una minoría en mi opinión.
    Un país donde los nacionalismos y los radicalismos del tipo que sean no reman en la misma dirección que el gobierno de turno ante un desafío semejante es un país triste, abocado a la zozobra permanente.
    Cómo envidio la postura de la derecha portuguesa y la de la oposición en el ayuntamiento de Madrid, señal ambas de que, pienses como pienses, es posible estar a la altura de las circunstancias.
    Le deseo la mejor de las suertes a nuestro gobierno porque los meses venideros van a ser verdaderamente difíciles, para nosotros y para cualquier otro gobierno del mundo, de izquierdas o de derechas.
    Esto no debería ir de signos políticos ni de ideologías, algo demasiado difícil de entender en amplios sectores de la sociedad española, sino de ser conscientes de que nos enfrentamos, como humanos, a uno de los mayores retos de los últimos cien años.
    Está pandemia ya ha ocurrido antes, muchas veces, y seguirá ocurriendo en el futuro, si cabe con mayor frecuencia debido a la destrucción del medio ambiente, a la cada vez mayor interacción con los animales silvestres y a otros factores relacionados con las actividades humanas.
    Y para aquellos que creen en teorías extrañas, como las de los manifestantes contra la mascarilla y similares simplemente decirles que están en su derecho de manifestarse y de pensar como lo hacen, faltaría más, pero que piensen también que si creen que hay alguna posibilidad de estar equivocados, por pequeña que sea, que sepan que su equivocación es sinónimo de expansión del virus y de muerte para decenas de miles de personas. Piensen como quieran, pero pónganse la mascarilla porque la vida de miles de personas depende de ello.

  • Perdón. Es Gompertz y no Gorentz

  • @ ffg:
    La EXISTENCIA de la vacuna no depende de Sánchez, pero la DISPONIBILIDAD sí. En Marzo y Abril existían PCRs y mascarillas ¿y las teníamos en España? Cuando se empiece a fabricar la vacuna todos los países la querrán cuanto antes y fabricar, literalmente, miles de millones de dosis, no es inmediato. Yo no me atrevo a apostar a que nuestro insigne gobierno consiga las vacunas mejor de lo que consiguió las putas mascarillas.

  • (Repito el post porque no sé si se borró al editarlo. Si está duplicado el error)

    Es complicado hacer comparaciones entre países porque hay muchas variables distintas. Por ejemplo, la economía y la propia sociedad sueca favorece la poca interacción social. Mucha menos que en Alemania y no digamos que en España. También habría que aislar factores como la localización de ancianos y el tipo de residencias, porque en Suecia, como en todos los sitios, son los que se han llevado el 90% de la letalidad según las cifras oficiales y más si añadimos aquellos que murieron sin hacerles pruebas. Es como lo de muertos y desaparecidos en las guerras, que casi todos los desaparecidos son en realidad muertos. Tengo un amigo que dice, con buen tino, que la comparación de mortalidad habría que hacerla con la población de 50 a 60 años. Por cierto, lo primero que hay que hacer es dejar de confundir la letalidad y la mortalidad, para evitar mezclar peras con manzanas.

    Por otro lado no podemos proclamar como ganadora a ninguna estrategia mientras no acabe la epidemia. Los mismos suecos dicen que su apuesta es a largo plazo. Suecia ha apostado a que la vacuna no llegará pronto y que por tanto cesará como cesan todas las epidemias: cuando se alcance la inmunidad de grupo. Eso significa que el número de infectados (no muertos) es independiente de lo que se haga y que sólo se puede elegir la velocidad a la que se propaga la epidemia. Suecia, de una manera no explícita, ha apostado por alcanzar la inmunidad de grupo lo más rápido posible sin colapsar su sistema sanitario (que ha aguantado muy bien, por cierto) y proteger a los colectivos de más riesgo.

    Los resultados habrá que compararlos cuando todos acabemos con la epidemia y obviamente, si aparece una vacuna pronto habrán hecho el indio, pero no más que Alemania, Francia, UK o España.

    Se habla mucho de la economía, pero ralentizar la epidemia tiene efectos que no son sólo económicos. Ya estamos viendo consecuencias políticas pero mantener durante mucho tiempo medidas extremas que en condiciones normales asociaríamos a sistemas totalitarios llevará a considerarlas como aceptables y la responsabilidad individual volverá a retroceder a favor del Estado más de lo que ya está. Esto sí que lo han mencionado bastantes politólogos suecos. También tendremos efectos sociales. Estamos acostumbrados a decir que las guarderías y escuelas infantiles son muy útiles para la sociabilidad de los niños, pero ¿qué pasa si durante tres años los niños de diferentes edades reciben mensajes que identifican al otro como una amenaza y no como un amigo? ¿o que las cosas no hay que compartirlas? ¿o que no deben jugar juntos?

    Creo que habría que decirle la verdad a la población y que reducir los contagios y acabar con el virus son objetivos contrapuestos e incompatibles entre sí. Si quieres acabar con el virus, debes dejar que circule hasta que se quede “sin comida”. Si quieres evitar los contagios debes aceptar que el virus se quede entre nosotros durante bastantes años y que durante ese tiempo no podremos quitar las medidas de contención. Tonterías como la que dijo Sánchez de que hemos acabado con el virus porque hemos doblegado la curva van justo en la dirección opuesta de informar correctamente (aunque no descarto que sea producto de su propia ignorancia).

    Harto de intentar explicar estos conceptos a mis semejantes, este verano hice una aproximación en hoja de cálculo a los modelos SEIR y similares usando una simple función de Gompertz porque es suficiente para explicar el problema y es accesible hasta para el intelecto de un economista como Sánchez (ni siquiera usa ecuaciones diferenciales como el SEIR). El resultado es que para una inmunidad de grupo de 30 millones los resultados son desoladores. Acabar con el virus o simplemente llegar a la bajada en el crecimiento de contagios (sobre los 11 millones) implica que si queríamos haber acabado en un 1 año (o sea para Febrero), los infectados tendrían que haber llegado a un pico de más de 200.000 al día y si queríamos haberlo dejarlo en “sólo” 160.000 al día, el bicho conviviría con nosotros hasta principios de 2022. Con las medidas de contención que estamos poniendo no me atrevo a poner una fecha de finalización. Insisto en que hablo de contagios y no de muertos, ya que ahora mismo la letalidad es baja y más que lo será gracias a que se está protegiendo mucho mejor las residencias ¡y que a los ancianos más vulnerables ya se los llevó la primera ola!

    Como siempre, perdón por la extensión del rollo ;-)


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