Zangbetos. ¿Ritual budú o folclore africano?

Los Zangbetos son los guardianes de la noche tradicionales del vudú en Benin y Togo, países del oeste de África. Patrullan las calles rastreando a criminales para presentarlos a la comunidad y que sean castigados.

Vistos desde fuera, estas estructuras están formadas de varillas de metal recubiertas exterior e interiormente por paja. En los rituales, puede verse cómo danzan de un lado para otro. Parece evidente que un hombre maneja el zangbeto desde dentro, aunque los maestros que dirigen las presentaciones, frecuentemente los voltean para demostrar que no hay nadie en su interior.

Es más, en ocasiones incluso queman el zangbeto para que no haya lugar a dudas.

Según la leyenda, los espíritus de la noche son los que hacen moverse a los zangbetos. Estas estructuras son levantadas durante los rituales y debajo aparecen pequeños amuletos, o incluso animales peligrosos, como serpientes o lagartos.

No olvidemos, que lo que ha pretendido desde siempre el zangbeto es imponer respeto y temor. Y para ello, los maestros de ceremonia vudú ponen en escena varios trucos.

Evidentemente, dentro del zangbeto hay un hombre. Puede apreciarse en alguno de los vídeos, que el esfuerzo que tienen que hacer para levantan la estructura no se corresponde con el peso de un montón de paja y varios alambres. Incluso se nota que el peso está basculado a uno de los lados, ya que se juntan varios hombres levantando por un extremo, mientras que por el otro, no agarra nadie.

Las paredes del zangbeto son tan gruesas que un hombre puede esconderse en su interior con facilidad. Concretamente en la zona que toca el suelo.

El hombre del interior no deja huellas en el suelo porque las pajas del zangbeto las borra cuando gira.

Pero, ¿cómo demonios hacen el truco del fuego? En otras ceremonias ese mismo truco se usa sin pretender aparentar que dentro del zangbeto no hay nadie. Mirad este video. En él, un hombre protegido con ropa ignífuga y una especie de casco en la cabeza que debe impedir que se asfixie con el humo aparece de entre un pequeño zangbeto cuando ya no podía soportar más el calor.

En resumen, un ritual que tiene más de espectáculo de magia que de otra cosa.

  • -¿No habrás visto ningún Zangbeto por ahí verdad?…si nos cachan robando por las casas nos cortan en pedacitos.

    -Descuida, observa el suelo, está limpio, acaba de pasar uno hace media hora más o menos…es el momento.

    -..un momento un momento…¿no te parece precipitada la conclusión?…¿y si fue el barrendero?

    -¿Qué barrendero?

    -…ok, pero…¿y si pasó hace cinco minutos?…¿ o dos?

    -Va, todavía le verías dar vueltas al final de la calle, no te preocupes.

    -¡Espera espera espera!, ¿y si vuelve?

    -Mira, si no quieres entrar, vete ahora, pero luego hay que estar decididos, ¿me oyes?. Luego no hay duda que valga, debemos actuar rápido.

    -Bueno, venga, ¿a la de tres?

    -Va…uno, dos…y tres…¡ya está!, ya estamos dentro, ¿ves?, no fue tan difícil…

    -Oye…

    -Espera, estoy viendo que hay por aquí interesante…

    -Creo esto te interesará…hay un Zangbeto delante de tus narices…

    -Hola, ¿se puede saber que hacen en mi casa?

    -…err, si…gran actuación la de esta tarde…¿verdad?

    -Si si, muy buena, nunca había visto girar así a nadie.

    -Oh, descuiden, esperen un poco, ya verán como ustedes mismos lo consiguen.

    -¿Quién es cariño?

    -Otros cacos siguiendo el rastro del vestido que te regalé…siempre se olvidan de que el rastro del Zangbeto deja vómitos.

    -Por cierto, ¿qué tal del estómago?

    -Me comería un ñú, pero saca la biodramina primero…y trae las cerillas, tengo que practicar un ritual.

  • San Beto!
    El santito del Vudú.

  • Cuenta la leyenda que Orzowei entró en un zangbeto y del pánico corrió hasta Soweto. Existe otra versión que incluso se jiñó en el peto, pero no es probable ya que vestía con piel de leopardo y además el fétido olor habría sido percibido por los múltiples depredadores de la sabana africana, con lo cual recorrer casi 5.000 km. hubiera sido de un épico coraje y heróico esfuerzo digno de ensalzar. Sí, Prefiero como guardian de la noche a Tío Eso Addams que en 1:50 se le ve acompañado por un precioso ejemplar de Bobtail, aunque también podía haber escogido pastores húngaros como el Komondor o el Puli y en menor medida capilar, un pastor de agua andaluz o un pastor catalán. ¿Y para la gótica y sicalíptica Morticia Addams?, laborables con lebrel de pelo corto como el galgo español y festivos con lebrel de pelo largo como el galgo afgano. Será por razas…

    :)


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