Off Topic

En este espacio podéis tratar el tema que os apetezca.

 
 
  • Doc Halliday dijo:

    Bufff… Usted quiere que recite el confiteor

    Me habría gustado ponerme estupendo y recitar a filósofos y poetas. Pero estoy enfangado en cuestiones mundanas a las que debo dar respuesta, de modo que esperando se me sepa perdonar lo cicatero, ahí va un comentario para continuar la conversación, invitando a quien lo desee a añadir la suya que enriquezca la conversación.

    Por un lado creo yo que, el deseo es siempre la tensión gozosa que sólo se rompe con la realización. Y en eso reside su importancia, de hecho, solo se puede sacar luz sobre muchas cosas mediante este aprendizaje, puesto que la realización del propio deseo es un instante fugaz.

    Magnífico bufido maestro.

    En efecto la satisfacción del deseo supone una liberación, y enfangados en cosas mundanas, los epicúreos ya recetaban frugalidad para la culminación de este proceso, que solo prescribe según los designios de la química…cuando Tales de Mileto frotó el elektron contra su piel, las plumas de las aves se pegaban a él por mágico proceder, acumulándose en su superficie, hasta pasado un tiempo, para caer, cumplido su propósito…solo a veces Eolo, sin necesidad de enviar a Noto, era más fuerte que Hermes Trimegisto en sus mandatos sobre la materia.

    Doc Halliday dijo:

    Es un instante en el que no se puede permanecer y que no se puede acumular. Por esto hay quien tan solo logra más ansiedad por repetir ese momento, que felicidad alguna por la realización, llegando a perder el equilibrio y acabar por desear algo tan solo imaginado y que tan solo esclaviza, no libera.

    Suscribiendo lo dicho, quizás aquí quepan más interpretaciones que su bello alegato de la gestión del deseo como fuente de liberación y equilibrio, como la del citado Hermes…

    Bien es cierto que cada instante es irrepetible, y que sabedores de esto, hedonistamente buscamos repetir la felicidad alcanzada con la culminación del deseo.

    Más este proceso, requiere de una memoria en si, la felicidad deja huella, un recuerdo, fijado por los caprichos de Hermes en forma de camino ha seguir, pero no para las personas para conseguirlo, alejándose este dios de moral alguna, sino en la materia que le obedece, materia que se desgasta y pierde propiedades esculpida con su uso…

    Un instante, se puede acumular en forma de recuerdo, más se puede olvidar…y el núcleo accumbens, residencia de Hermes, desde donde parte para abrir sus caminos, ya solo sabe tirar para un lado, sin brújula, iterando su destino.

    Y también, sin olvido alguno, con el mismo impulso de ese recuerdo de felicidad, encontrar el camino marcado por Hermes desgastado, y buscar el equilibrio en el proceso dictado, atajando por sendas anejas…como Asclepio dictaba, no se había de adaptar el ritual a la “patología”, sino ésta al ritual, y no habrá mejor medicina entonces que la satisfacción del deseo…quizás por ello, Zeus en su sabiduría, fulminó a Asclepio con un rayo.

    Doc Halliday dijo:

    De comprender este hecho es del que nace la sabiduría, a mi juicio y creo que también del de más de un autor. Por otra parte, cualquier recompensa que se nos haga tan imprescindible para mantener nuestro equilibrio, se reduce tan sólo a una necesidad que produce estrés y nos tiraniza.

    Y la civilización entera, me atrevería decir, maestro, o quizás ya lo aventure usted si es que la sabiduría la antecede.

    Quizás este sea un tema capital, la motivación, volición última, de todas las cosas, buscando el equilibrio individual, y el grupal también, estructurando estos comportamientos las sociedades mismas…habichuelas aparte…todo conjugado, o justificado, según convenga, por la magia, poder supremo que asumimos ineludible, proveniente de la naturaleza, nuestro desconocimiento…y deseo.

    Decía que Zeus fulminó a Asclepio…no pude evitar encontrar una semejanza en como el freno del desmesurado deseo construye sociedades, en la consideración “patológica” y desequilibrada de las conductas obsesivas. Dar rienda suelta a nuestros deseos o canalizarlos para evitar la auto destrucción, y observar como las sociedades son reflejo de esta gestión, a lo largo del tiempo y las culturas, a través del rito y el mito…para cualquier tipo de deseo…llegando incluso a ser restrictivas de los mismos…las habichuelas tienen mucho que decir en esto…

    …contaba Filón, que en Esparta un hombre podía casarse con la hija de su madre, mientras tuviese un padre diferente…la apariencia social, los sistemas de parentesco, están vinculados en principio a cuestiones económicas, y justificados con un misticismo que los liga a la naturaleza.

    Hoy en día…seguimos igual…el TOC, devenir de Hermes y oficio de Asclepio, tiene la quiescencia de Zeus, que le ha prestado el científico pararayos al médico, y los “workholic”, en esta sociedad de consumo, tienen lo necesario para satisfacer sus deseos, excepto tiempo y más deseos que lo que hacen…el resto, busca el epicúreo equilibrio en una oferta de sensaciones sin igual hasta la fecha, donde Hermes esculpe nuevas sendas, o quizás las mismas, para Fortuna o desgracia de la concurrencia…por la senda del deseo.

    Doc Halliday dijo:

    Me gustaría añadir que la madurez, que solo se logra cuando uno ha sido capaz de mirar detrás de la cortina, cuando ha atravesado ya la fase del desengaño, dicta que se es más feliz y se obtiene más placer cuando por fin se es capaz de superar el juego de las apariencias, de las dosis de amargura que proporciona la tiránica exigencia de la obligación del triunfo, de la realización de una felicidad tal como la quieren los demás.

    Soberbio.

    Hasta el punto de ignorar, que para la consecución de ciertos deseos, no es posible únicamente la voluntad propia, son dos los que deben desearlo…”los demás”, aún siendo solo una persona, con la que quieres compartir ese deseo, quizás no piense lo mismo…ni desoír los designios de Zeus.

    De ello hablaba, y me gustaría añadir también, un toque antropológico, para si acaso, ceñir su experiencia a los tiempos en que vivimos, como no puede ser de otra manera…pues, entre los Trobiand, pueblo del archipiélago de las islas de Kiriwina, en Papúa Nueva Guinea, nos contaba Malinowski que se trataba de una sociedad matrilineal, en donde la descendencia estaba a cargo de las mujeres, y además, y entramos en el misticismo, uxorogenética, es decir, suponían que que los hijos provenían de las madres…y si los hijos se parecían a sus padres, se justificaban, se debía a que éste, de copular mucho con la madre, lo “moldeaba” en su seno. (El misticismo se vincula a la apariencia física pero se opone a la sangre)

    Así, los padres no tenían obligaciones al respecto del cuidado infantil, más que el de proveer sus deseos para acostarse con la medre, pues debían pagar “peaje” por ello… e incluso podían copular con sus hijas sin estar esto considerado incesto (suvasova), pero mal visto socialmente en virtud de otras consideraciones de carácter social; podían hacerlo si los parientes matrilineales de la esposa pagaban los dones de la cosecha al marido (urigubu)…

    Como vemos, la Fortuna y nuestros deseos más o menso han ido ligados en sociedades estructuradas, o han ido estructurándolas, y quizás en una super abundancia de bienes, se puedan dar otro tipo de filiaciones menos restrictivas a ellos ligadas a la economía.

    Doc Halliday dijo:

    Es difícil ser feliz si no se es libre. Y en la felicidad inteligente que se alcanza con la madurez hay grandes dosis de amargura. Pero de alcanzarla, es incomparable.

    Quizás peque de idealista, más para ser libres, solo quizás en nuestros sueños lo consigamos…siga escribiendo maestro, me lo paso muy bien leyéndole…

  • Tru dijo:

    Hasta el punto de ignorar, que para la consecución de ciertos deseos, no es posible únicamente la voluntad propia, son dos los que deben desearlo…”los demás”, aún siendo solo una persona, con la que quieres compartir ese deseo, quizás no piense lo mismo…ni desoír los designios de Zeus.

    Tan solo una precisión:

    Alcanzar la madurez, es lograr el conocimiento necesario para una más amplia comprensión del mundo, y por lo tanto, de la autoregulación. Siguiendo un poco tu modo de presentar el caso, decir que, incluso dentro de las estructuras socioeconómicas en las que nos movemos, no es lo mismo vencer que ganar y, en multitud de ocasiones no es el perdedor quien ha sido derrotado.

    Cuando hablamos de deseos que implican la conexión con otras personas o la validación de uno mismo, no conviene perder de vista que permitir que la realización idealizada por nosotros de esos deseos, sin contar con nuestro ser en el mundo y nuestro ser con los demás, el permitir que esas idealizaciones ocupen el lugar principal en nuestra prioridad, tiende a convertirse en una constante fuente de angustia.

    Es fácil someterse a un deseo insatisfecho y encadenarnos a su éxito o su fracaso y es aún más fácil escalar desde la insatisfacción a una envidia improductiva que nos enfrenta amargamente al constante recordatorio de nuestras limitaciones.

    ¿Cuántas mujeres han muerto a manos de sus exparejas y cuales han sido las razones para ello?.

    Examinar con toda honestidad los deseos que nos atormentan y establecer cuáles de ellos son meramente circunstanciales e improductivos y cuáles nos podrían reportar realmente algo enriquecedor, que necesitamos, es un primer resultado de la madurez, aprender a gestionarlos. El siguiente paso, es gestionar nuestros caprichos, nuestros deseos improductivos, desprendernos de la esclavitud de aquellos que nos hacen potencialmente autodestructivos. Esta pérdida es lo que resulta un acto liberador.

  • …Y si, sigo liado hasta las cejas.

  • jeopardize dijo:

    Como decía Proust y sus magdalenas:

    “A cierta edad, un poco por amor propio, otro poco por picardía, las cosas que más deseamos son las que fingimos no desear”.

    Por favor, no perdamos nunca la chispa, la picardía, una prenda indispensable. La libertad de elección del otro, una cuestión a defender por amor propio. Y por supuesto, la transgresión, si viene de la mano del otro (que intuye y comprende, tal vez incluso comparte en algún sentido nuestro secreto), conduce a la felicidad.

  • Doc Halliday dijo:

    Alcanzar la madurez, es lograr el conocimiento necesario para una más amplia comprensión del mundo, y por lo tanto, de la autoregulación.

    Ahora ignora, como le venía diciendo, que hasta el más sabio está sujeto a los designios de Hermes, y en este particular caso, quizás muy a menudo.

    Doc Halliday dijo:

    Siguiendo un poco tu modo de presentar el caso, decir que, incluso dentro de las estructuras socioeconómicas en las que nos movemos, no es lo mismo vencer que ganar y, en multitud de ocasiones no es el perdedor quien ha sido derrotado.

    No hay vencedores ni vencidos, todos deseamos por igual, y por igual apelamos a que se gana con la gestión del deseo, más solo que añado que así también ganamos todos, no solo el individuo, como usted añade en este comentario, ejemplificándolo con la violencia de género.

    Doc Halliday dijo:

    Cuando hablamos de deseos que implican la conexión con otras personas o la validación de uno mismo, no conviene perder de vista que permitir que la realización idealizada por nosotros de esos deseos, sin contar con nuestro ser en el mundo y nuestro ser con los demás, el permitir que esas idealizaciones ocupen el lugar principal en nuestra prioridad, tiende a convertirse en una constante fuente de angustia.

    Como le venía diciendo, la sociedad es un modelo de gestión de los deseos humanos. Experimento encaminado a satisfacerlos, más, conlleva un precio, un aprendizaje, esa madurez requerida para gestionar los deseos propios y hacerlos encajar en el modelo social, conciliarlos con los del grupo, que suelen ser los mismos. Esta impronta se da en la infancia, y no resulta especialmente “cargante”.

    Que ello sea una especial fuente de angustia, como ya le comentaba, ha sido el motor que estructura las sociedades mismas.

    De nuevo Hermes, forja nuestro camino como sociedad, desde el deseo individual. Se han venido observando sociedades que ligan la apariencia social, y las variables socio-económicas, con el deseo, de diversas formas. Y por lo general, las variables socio-económicas, son las que anteceden a la posibilidad de satisfacer los deseos propios.

    Más, la sociedad también idealiza el deseo, es una de sus herramientas de gestión.

    Es por ello que la madurez que debe alcanzar un hombre, tradicionalmente para alcanzar sus deseos, ha sido la de aprender a trabajar, sin mucho más que añadir…o una mujer a día de hoy, si bien todavía no tienen mucho margen, para satisfacer sus deseos idealizados socialmente, pues como decimos la sociedad también educa en ello.

    Más, en nuestra actual sociedad, si bien hay quien se opone a ello, existe la libertad para no educarse en determinadas idealizaciones del deseo, pues el deseo, también se aprende, como ya le comentara tiempo há, verbigracia, el placer de escuchar ópera, donde los canales dopamínicos, la labor de Hermes, han sido cuidadosamente tallados, y vemos por ejemplo, que la generación Z, es más homosexual que las anteriores, como respuesta a esta libertad de elección, sin aprendizaje, falta de condicionamiento, que quizás también conlleve menos angustia. Esa es la labor de las sociedades, como decíamos, gestionar los deseos humanos.

    Dejar que Hermes abra los caminos que el individuo decida, con el condicionante económico como el primordial. Esa es la fuente de mayor angustia, en la sociedad que pretendemos…y quizás, en mis sueños, ni eso…todo se andará.

    Doc Halliday dijo:

    Es fácil someterse a un deseo insatisfecho y encadenarnos a su éxito o su fracaso y es aún más fácil escalar desde la insatisfacción a una envidia improductiva que nos enfrenta amargamente al constante recordatorio de nuestras limitaciones.

    Si, el éxito y el fracaso son unos farsantes, como decía kiplin, y lo demás, fruto de la amargura, no del inexistente fracaso. La frustración de los deseos incumplidos si son los idealizados socialmente éstos, es más amarga que la insatisfacción de los deseos propios ajenos a los a los del ideal social, si bien ambas situaciones fastidian. La segunda, lleva al inconformismo, en muchas formas, muchas de ellas productivas y motoras socialmente, como se podía entrever.

    Doc Halliday dijo:

    ¿Cuántas mujeres han muerto a manos de sus exparejas y cuales han sido las razones para ello?.

    Léanse más arriba las causas ligadas al deseo que humildemente me atrevo a apuntar, pero siempre demasiadas.

    Doc Halliday dijo:

    Examinar con toda honestidad los deseos que nos atormentan y establecer cuáles de ellos son meramente circunstanciales e improductivos y cuáles nos podrían reportar realmente algo enriquecedor, que necesitamos, es un primer resultado de la madurez, aprender a gestionarlos. El siguiente paso, es gestionar nuestros caprichos, nuestros deseos improductivos, desprendernos de la esclavitud de aquellos que nos hacen potencialmente autodestructivos. Esta pérdida es lo que resulta un acto liberador.

    Es un punto de partida como terapia individual, y quizás útil en ocasiones, en las que Hermes todavía se resguarde en su guarida ante los vientes del Noto por infante…palabras para los niños, maestro. El movimiento se demuestra andando, y la motivación para el camino, pues es de eso de lo que se habla, motivación, no tormento, quizás sea en prestarle un nuevo cincel a Hermes…para que como Pigmalión no se enamore de su obra, y no repita el camino tomado una y otra vez, solo para verla, y se atreva a recorrer nuevas sendas.

  • Doc Halliday dijo:

    jeopardize dijo:

    Como decía Proust y sus magdalenas:

    “A cierta edad, un poco por amor propio, otro poco por picardía, las cosas que más deseamos son las que fingimos no desear”.

    Por favor, no perdamos nunca la chispa, la picardía, una prenda indispensable. La libertad de elección del otro, una cuestión a defender por amor propio. Y por supuesto, la transgresión, si viene de la mano del otro (que intuye y comprende, tal vez incluso comparte en algún sentido nuestro secreto), conduce a la felicidad.

    Me encantan los picardías…disculpe que me entrometa, pero dado mi condicionamiento social, me he visto obligado ha reforzar mi masculinidad por si mi anterior comentario pudiese llevar a engaño delante de una dama en edad núbil…puestos a desvelar mis más ardientes deseos…

  • @ Doc Halliday:

    Y maestro, hablando de todo un poco, le voy a hacer una confidencia, por si no lo había notado: no saber, me obsesiona, y sin embargo sé, que solo soy un ignorante. Y no se crea que esto es tema menor. No tengo escapatoria…ahora me aferro a los cinceles que la ciencia pueda ofrecer a Hermes.

    Salud.

  • Examinar con toda honestidad los deseos que nos atormentan y establecer cuáles de ellos son meramente circunstanciales e improductivos…

    A eso me hace sentido la segunda noble verdad:”el deseo es el origen del sufrimiento”.

    Ciertamente podemos anhelar cosas que consideramos valiosas, emocionalmente, lo cúal no significan que realmente lo sean, que se caractericen por ser productivas.

    Ahora, igual no comulgo con el budismo, no necesariamente quien diagnostica bien tiene la solución adecuada.

  • Saludos.

    Además de tener que lidiar con mis propias miserias administrativas, tengo pendientes algunas cosas.

    Mañana a primerísima hora salgo cagando leches otra vez para el norte: Müller, un hombre cuyas facciones revelan, tal vez la profunda tristeza del alma del pueblo eslavo, tal vez una crisis hemorroidal, quiere que seamos exactamente nosotros, los chavales, los que vayamos de vuelta para allá: Creo que lo llaman ojo por ojo y diente por diente. Quiere devolvernos la pelota y humillarnos… No es que me importe especialmente volver a tocarle los huevos otra vez (como sólo un sureño es capaz, sin perder la sonrisa), pero me aburre pasar horas en los aeropuertos.

    En fin, que me voy a la cama.

    El buzón de sugerencias sigue en el mismo lugar que de costumbre, instalado en la papelera que hay al lado de la puerta.


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