Núcleo 7: la evidencia de alta tecnología en el antiguo Egipto

A finales del siglo XIX el arqueólogo británico Flinder Petrie realizó un hallazgo sorprendente cerca de las pirámides de Giza. Se trata de un cilindro de granito de 4.500 años de antigüedad, que se conserva en el museo Petrie de Arqueología Egipcia de Londres. Se le conoce como Núcleo 7, y algunos lo esgrimen como la mayor evidencia del uso de tecnología avanzada en el antiguo Egipto.

Para estos “investigadores” el Núcleo 7 es el resultado de utilizar herramientas que incluso hoy desconocemos. Es el residuo de la realización de un “perfecto” agujero en una roca de granito. Con las herramientas de cobre y bronce de las que disponían en Egipto hace 4.500 años, podían cortar la roca arenisca, pero ¿pudieron cortar roca tan dura como el granito? Y no solo eso, ¿pudieron taladrarlo?

Evidentemente, sí que podían. Y de hecho se han encontrado sarcófagos de granito a medio terminar en los que observa la línea de serrado, y las marcas que quedan en el lateral ya cortado, que son muy similares a las del Núcleo 7.

He visto que en algún vídeo sobre el Núcleo 7, se afirma que recientemente se ha tratado de reproducir un taladro sobre granito utilizando las herramientas disponibles por los antiguos egipcios, y fue imposible. En el siguiente vídeo comprobaréis que esto es absolutamente falso. Muestra la realización de un corte en un bloque de granito, y un taladro con extracción del núcleo interior.

 

  • Luis Castano dijo:

    Recuerdo un estudio que decía que la presencia de arsénico de un cobre egipcio determinado mejoraba considerablemente su resistencia.

    Hay dos formas de aumentar las resistencias mecánicas de un cobre: por trabajo mecánico o con aleaciones.

    Quizás los egipcios encontraron la segunda accidentalmente en un principio, pero no sin cierta ciencia después: cuando tras calentar el cobre lo enfrías rápidamente, pierde resistencias a tracción. El recocido del cobre aumenta pues su ductilidad y se hace menos duro.

    Quizás para evitar que el enfriamiento hiciese perder propiedades al material empezaron a experimentar y descubrieron que añadiendo estaño, se aumentaba el margen de recocido, se enfriaba más lentamente, era menos conductor, y perdía menos cualidades.

    En cuanto al arsénico es conocido desde antiguo (arsénicon para los griegos), si bien no sé si le daban un nombre específico o lo tenían identificado, podrían obtenerlo del oropimente, o jalde.

    Sin embargo, de la sandaraca, se decía en tiempos romanos que era el arsénico subido, o sea, colorado. Se podía hacer artificialmente, de albayalde quemado, que es mejor que la mineral. En realidad no es arsénico, también se le llama genuli, que es un estanato de plomo con óxido de estaño, pero la función sería exactamente la misma, como decolorar cristales, o colorearlos…de estabilizante en el templado…etc. El albayalde, como el cardenillo que los latinos llamaban éruca, se hacía introduciendo chapas de plomo en tinajas de vinagre sin dejarlas respirar, y pasado un tiempo, el plomo aparece convertido en albayalde.

    Lo mismo se puede hacer con el cobre, que se convertirá en cardenillo o éruca.

    Ahora si esto se tuesta al horno, se convierte en sandaraca…esto según Plinio, fue un descubrimiento casual dado un incendio en el puerto del Pireo en Atenas.

    Esta sandaraca, como el arsénico, o magnesio, plomo, u otros, serviría para prolongar el recocido del cobre y mejorar sus resistencias mecánicas.

  • Saludos a todos.

    Se me ocurre otra posible explicación para las marcas helicoidales de los taladros. La expongo, a ver qué os parece.

    Seguro que todos hemos visto alguna vez a alguien haciendo fuego con la técnica del arco que hace girar un palito con un movimiento de vaivén; un sistema similar al utilizado por los egipcios para taladrar. Y, en ambos casos, un sistema que produce mucho rozamiento y, por tanto, mucho calor.

    Si en el caso de la madera la temperatura asciende hasta el punto de que llega a producirse llama, podemos deducir que en el caso del taladro también se elevará mucho la temperatura, por lo que el cilindro de cobre utilizado a modo de broca se dilataría, quedando aprisionado contra las paredes de la roca taladrada, de manera que cada vez que intentasen sacarlo para renovar la arena abrasiva se encontrarían con que no saldría fácilmente de un simple tirón, sino que tendrían que aplicar al mismo tiempo un movimiento giratorio, dejando así la característica huella en espiral.

    Incluso es posible que, posteriormente, la misma muesca sirviera a modo de guía para facilitar las sucesivas extracciones. Algo parecido a un tornillo.

    Doc Halliday dijo:

    Por ejemplo: la herramienta con la que hemos comenzado el corte está desgastada y falta poco para alcanzar la profundidad que el corte requiere, con lo que se retira la herramienta y se toma una herramienta nueva, que se hace girar para alcanzar el fondo y continuar la perforación. La marca en las paredes resultaría igual a la muesca helicoidal, sin necesidad de tener que acudir a materiales y presiones formidables.

    Muy plausible. Lo que yo propongo vendría a ser algo parecido, pero a la inversa, y añadiendo el factor dilatación.

    ¡Ánimo, que entre todos lo conseguiremos!

  • cib dijo:

    Un matiz en relación a la dureza de materiales porque el IEHA registra en 3.0 de la escala de Mohs el bronce, el Cobre y el latón. Respecto a la resistencia de materiales, si bien el cobre arsenicado fundido y martillado, obtiene una dureza de 135 en la escala de Brinell, el bronce fundido y martillado, se dispara a 225 Brinell.

    Los metales dúctiles se rompen cuando entran en régimen plástico, es decir, las solicitaciones a las que se ven sometidos generan unas tensiones en su interior superiores a las de sus constantes elastoplásticas.

    Tanto el cobre como el bronce soportan tensiones internas muy superiores a las del granito, y por ello es que comparamos el desgaste, sus resistencias esclerométricas, su dureza, que salen perdiendo en comparación con el cuarzo presente en el granito, que en ensayo Brinell es de 500.

    Es decir, los elementos metálicos (de cobre o bronce) estaban sobradamente preparados para el trabajo mecánico pero no soportaban el desgaste.

    Pero esto, sabemos, que lo solventaban con el uso abrasivos…cuarzo mismamente…ante los empujes, se machacaría mutuamente el abrasivo y la piedra. Parte del abrasivo, no desgastaría el metal, se incrustaría él, rebozándolo, quedando a los efectos un “cilindro hueco pétreo” de granos de cuarzo muy efectivo, dada la ductilidad del cobre o del bronce…

  • @ Tru:

    Buenos días Tru (y a todos):

    Lo cierto es que no me ha dado tiempo de leer con detenimiento el libro enlazado por Syldeck pero sí te agradezco tus distintas referencias de autores antiguos.

    No es que vaya a ponerme a leer ahora sobre este tema (porque si ya no doy abasto con el material de mi investigación como para ponerme a leer otras cosas) pero me gusta que se mencione a los autores antiguos y en especial a Herodoto ya que gracias a él, entre otros, he conseguido sacar el modelo de la Gran Pirámide así que le tengo cierto aprecio. :-)

    El tema de los materiales que empleaban es, desde luego, muy interesante pero tendré que dejarlo para cuando yo esté en mejores condiciones y más libre (y sólo como curiosidad personal ya que no tengo conocimientos suficientes como para poder investigar sobre eso).

    Un cordial saludo.

  • @ Isleño:

    Has de tener en cuenta que si se dilata longitudinalmente sufre una cierta contracción transversal que habrás de restar a la dilatación en este sentido. Dicho esto el cobre es buen conductor del calor y quizás por efecto de la dilatación se llegase a atorar en algún momento, pero bastaría esperar a que se enfriase. Más, añadiendo estaño sus dilataciones ya son menores.

    Además el proceso estaría lubricado probablemente con agua.

  • @ cib:

    Buenos días, cib (y a todos):

    Antes que nada darte las gracias por tus buenos deseos. La verdad es que de momento sigo más o menos igual. He comenzado un nuevo tratamiento hace poco pero ha sido la semana pasada así que es demasiado pronto como para saber si esta vez será la buena.

    Y acto seguido decirte que me han agradado mucho tus comentarios sobre mi trabajo. :-) Te cuento:

    Por ahora lo del cambio de paradigma está difícil porque el estar fuera del circuito universitario e investigador por mi propia situación de salud (y la falta de energía derivada de esta) no me hace fácil escribir artículos con los requerimientos que las revistas serias piden de modo que hasta ahora no he logrado publicar (salvo, eso sí, en las actas del VI Congreso Español de Metrología, donde se recoge el texto de mi ponencia “Hombre y Medida: Breve Historia de la Metrología”, que explica bastante bien la base de mi investigación).

    En estos días estoy a la espera de que un amigo revise mi último trabajo (Hombre, medidas, pirámides) para enviarlo a una revista de egiptología la semana que viene. Ya veremos si esta vez es la buena.

    En cuanto a esa presentación disfrazado de Hatshepsut ( :D ) estaré encantado de que la hagas. Sería señal de estar celebrando ese banquete por haber logrado mi objetivo.

    Y en cuanto a tu pregunta final (por último, me pregunto si has contactado con investigadores que han empleado tecnología láser y tomografía de muones en la Gran Pirámide, para así poder contrastar con ellos tus datos) puedo decirte que intenté contactar con Mark Lehner y Glen Dash.

    Lamentablemente Dash, aunque contestó, no se mostró interesado en mi ofrecimiento porque, según él, “la metrología histórica es muy confusa”. Me quedé un poco a cuadros porque la verdad es que pensé: “Pues razón de más, cuando te estoy diciendo que con mi investigación puedo ofrecer un modelo sencillo que resuelve esa confusión”. Pero en fin, la cuestión es que mi ofrecimiento no prosperó.

    De hecho hace unos días, al leer esta noticia ( https://www.abc.es/ciencia/abci-descubierto-secreto-perfecto-alineamiento-gran-piramide-keops-201802192053_noticia.html#disqus_thread ) en la que Dash dice literalmente que:

    “El investigador ha reconocido que es imposible saber si los egipcios llegaron a usar este método o no, porque sus diseños y planos no han llegado hasta nuestros días. «Los egipcios, por desgracia, nos dejaron pocas pistas. No se han encontrado ni documentos ni planos sobre cómo alinearon los templos o las pirámides», escribió Dash en el artículo.”

    no pude menos que poner este comentario:

    “Discrepo. Sus diseños y planos sí que han llegado hasta nuestros días. Simplemente jamás se han interpretado correctamente porque el estudio del sistema de medidas egipcio ha partido de bases erróneas. Pero con el conocimiento correcto del sistema de medidas egipcio se llega a entender sin demasiado problema el plano de la Gran Pirámide, plano que aún hoy se conserva. Atentamente. Luis Castaño. Licenciado en Filología. Investigador en Metrología Histórica”.

    En fin, supongo que es cuestión de tiempo, paciencia y perseverancia. O como dice el famoso chiste: “Con paciencia y saliva…”. :-D

    Bueno, va siendo hora de comer. Saludos a todos.

  • Tru dijo:

    Has de tener en cuenta que si se dilata longitudinalmente sufre una cierta contracción transversal que habrás de restar a la dilatación en este sentido.

    Lo que describes parece mas bien la deformación que sufre un cuerpo de material dúctil (y el cobre lo es) al ser sometido a una fuerza de estiramiento. Digamos que, a igualdad de volumen, al aumentar la longitud se reduce el grosor; si tiras de los extremos de un hilo de cobre, aumenta su longitud pero disminuye su sección. Pero no ocurre así en la dilatación térmica; al aumentar la temperatura, aumenta todo el volumen en todas sus dimensiones; si calientas un hilo de cobre, aumenta su longitud y su sección.

    Tru dijo:

    bastaría esperar a que se enfriase.

    Si has trabajado con metales, habrás observado que un material que se calienta por fricción tarda en enfriarse bastante más tiempo que el que necesitó para calentarse. Si taladrar rocas al estilo egipcio es una labor que de por si necesita mucho tiempo, y a eso le añades los tiempos de espera para que se enfríe la broca cada vez que renuevas la arena abrasiva, el trabajo podría eternizarse. ¿Por qué esperar si puedes sacarla antes girándola?

    Tru dijo:

    Además el proceso estaría lubricado probablemente con agua.

    Lo he tenido en cuenta. Pero la cantidad de agua que entraría en el taladro sería muy pequeña; suficiente para evitar que la broca llegase a deteriorarse, pero no para evitar que se dilate. (Si alguna vez has hecho taladros con aceite de corte, entenderás a lo que me refiero.) Y verter cantidades grandes de agua tampoco interesaría, porque arrastraría hacia afuera el polvo abrasivo.

  • Isleño dijo:

    Lo que describes parece mas bien la deformación que sufre un cuerpo de material dúctil (y el cobre lo es) al ser sometido a una fuerza de estiramiento. Digamos que, a igualdad de volumen, al aumentar la longitud se reduce el grosor; si tiras de los extremos de un hilo de cobre, aumenta su longitud pero disminuye su sección. Pero no ocurre así en la dilatación térmica; al aumentar la temperatura, aumenta todo el volumen en todas sus dimensiones; si calientas un hilo de cobre, aumenta su longitud y su sección.

    Estás errado. Se ve que nunca has calculado una estructura metálica :-D

    Lo que mento en efecto es el coeficiente de Poisson (para cualquier cuerpo elástico, o sea, casi todos). Si alargas una barra, ésta pierde sección. Y esta pérdida de sección le pasa tanto si la alargas mecánica o térmicamente, solo que en este último caso la deformación es compuesta, pues también se dilatará en sentido opuesto a la contracción.

    Isleño dijo:

    Si has trabajado con metales, habrás observado que un material que se calienta por fricción tarda en enfriarse bastante más tiempo que el que necesitó para calentarse. Si taladrar rocas al estilo egipcio es una labor que de por si necesita mucho tiempo, y a eso le añades los tiempos de espera para que se enfríe la broca cada vez que renuevas la arena abrasiva, el trabajo podría eternizarse. ¿Por qué esperar si puedes sacarla antes girándola?

    Es que si el problema es que se ha atascado al dilatarse, ¿que te hace pensar que saldrá haciéndola girar en el otro sentido?

    De todos modos, ¿de que temperaturas estamos hablando?

    Insisto en que el trabajo de corte lo realiza el abrasivo, con lo que existe una holgura entre las paredes del cilindro metálico y las paredes del hueco resultante fruto de la acción de este abrasivo, que ocupa espacio. El calentamiento y el enfriamiento del cilindro metálico no lo puedes considerar como el de una broca que uses para taladrar hormigón, verbigracia. Si el metal se dilata, es que parte de la energía acumalada en el proceso la libera en forma de energía de deformación, y no en calor como en aleaciones actuales pensadas para mantener su forma aún a elevadas temperaturas…las velocidades alcanzadas en la actualidad son muy superiores a las que estamos manejando en Egipto.

    Lo más lógico es que fuese un proceso manual, y que cuando no consiguiesen avances significativos, o viesen que requiriesen un esfuerzo mayor del habitual, probasen con el aporte de abrasivo, y si así tampoco con lubricante, y si ni a la de tres, pues a cambiar el cilindro metálico…

    Isleño dijo:

    Lo he tenido en cuenta. Pero la cantidad de agua que entraría en el taladro sería muy pequeña; suficiente para evitar que la broca llegase a deteriorarse, pero no para evitar que se dilate. (Si alguna vez has hecho taladros con aceite de corte, entenderás a lo que me refiero.) Y verter cantidades grandes de agua tampoco interesaría, porque arrastraría hacia afuera el polvo abrasivo.

    Basta con mantener el cilindro “frío”…no está girando a toda pastilla todo el tiempo, lo mueven humanos…y aunque lo moviese una noria hidráulica en continuo movimiento con un elemento separador para colocar los diferentes cilindros, las velocidades sería pequeñas, aún acoplando elementos multiplicadores.

    Pero si nos agarramos a lo que sabemos por los murales egipcios, como el arco, y otros tipos de torno que aún perduran, como una simple manivela, no estamos hablando de que el metal alcance grandes temperaturas.

  • Otra vuelta de tuerca; si nos vamos un poco para atrás:

    https://surface.syr.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1100&context=beads

    Curiosamente, según el artículo, el bronce no es ventajoso al hacer todo el trabajo de erosión la arenisca pulverulenta:

    Our unpublished experimental studies on drilling efficiency show no significant advantage of bronze over copper.

    También, apuenta al uso de “astillas” de diamante en determinadas localizaciones:

    More recently, we have uncovered preliminary evidence for the use of a drill utilizing diamond splinters as cutting
    points (Gwinnett and Gorelick 1986). These were used in ancient South Arabia, Iran, and Sri Lanka. It is known that
    diamonds were abundant in ancient India and that craftsmen learned to haft and use them for drilling. Indeed, the
    practice is still carried on in Cambay, India. The regular, concentrically grooved sidewall pattern of the parallel-sided
    perforation (Fig. 12) and a small, central conchoidal-fracture pattern at the leading edge of drilling (Fig. 13) are
    characteristic of this type of drill
    .

    Y habla de un fenómeno “collar” o collar producido por deformaciones en el cilindro de cobre, que podría arrojar algo de luz sobre lo debatido:

    We hypothesized that this occurred through plastic deformation of the copper rod’s leading edge as a result of frictional
    heat and downward pressure on the rod. The ancient craftsman created the collars unwittingly during the course of drilling.
    If he added loose abrasive and lubricant in inadequate quantity, the drilling advanced slowly. A ware of this, he
    may have consequently applied greater pressure on the palm rest, thus distorting the drill. As he continued to add
    abrasive, the flare on the drill disappeared, but not before it produced a characteristic groove in the sidewall of
    the drill hole (Fig. 10). This phenomenon is unique to copper and the presence of a collar in the perforation of a
    bead is evidence of the use of a copper drill.

    Y si nos vamos a un poco más tarde, un par de videos curiosos:

  • Se me ha olvidado, o no he juzgado necesario en primera instancia, señalar que el paper se refiere básicamente a agujeros en cuentas (beads), bien sea sobre piedra, vidrio….
    Algunas notas o apreciaciones, pueden extenderse al tema original que nos ocupa.

  • @ jeopardize:
    Ruego me disculpes la lisonja matutina, pero cada día estás más frisona. En relación a la afirmación del Paper de minusvalorar la eficacia del bronce sobre piedra y de no apreciar una ventaja significativa en la eficiencia de perforación entre dicha aleación metálica y el cobre, he aportado datos sobre su dureza en escala Brinell que es netamente superior al cobre. Hoy sumo otras dos referencias circunscritas en el ámbito de la Arquitectura e Ingeniería, que otorgan al bronce empleado en Egipto un papel relevante como herramienta para cincelar, cortar y perforar rocas graníticas. Huelga decir que no soy experto en el tema y me limito solo a la exposición de referencias:

    1. Libro: “El arte de construir en Egipto” de Auguste Choisy. (Cap.V/Apar. Herramientas y modos de labrar las piedras/Pág.53), escribe:Cincel de Bronce: hasta entonces se trabajaban las areniscas y las calizas con la ayuda de cinceles de bronce, cuyo filo, marcado en los bloques (lám. XVI), era muy parecido al de los nuestros de acero”. Además de: Escoplo Bimetálico: para los materiales más duros, un cincel con el filo más agudo concentraba sobre un menor canto el efecto de la percusión (Fig.47). Este cincel, cuyo análisis debemos a la cortesía del Sr. Albert Colson, presenta una constitución bimetálica, con un núcleo de bronce con el 13% de estaño y un recubrimiento de bronce con el 4,67, es decir, cobre prácticamente puro. Sin este recubrimiento blando, el bronce se habría partido, ya que la epidermis de cobre amortigua los golpes e impide que el filo se rompa. Por otro lado, el espesor del alma de bronce es aproximadamente de 4 milímetros y el de la funda de cobre, de 1 milímetro. En cuanto a la fabricación, es probable que se envolviese la hoja protectora en torno al núcleo, y que los materiales se soldasen entre sí por martilleo y calor en un molde. Desde el punto de vista de su modo de empleo, el útil corresponde a nuestro escoplo. Su filo estrecho permite labrar los huecos de los ángulos entrantes y como estos ángulos aparecen también en el granito, puede que nos encontremos en presencia del instrumento que al menos permite iniciar el corte para extraerlo de la cantera.”
    Fuente: Puedes encontrarlo en formato digital. Está publicado en 2006 por CEHOPU, CEDEX y el IJH de la ETSA (Madrid)

    2. Revista: “Low-tech Magazine” que escribe: “Los egipcios también utilizaron grandes taladros de arco operados por varias personas para hacer grandes agujeros (y para ahuecar espacios) en su pirámides. Los tubos de bronce huecos de unos 11 cm de diámetro, junto con abrasivos, habrían sido utilizados como brocas de taladro (“taladros de tubo”, “brocas huecas”), después de lo cual el núcleo que quedaba era cuidadosamente retirado. Denys Stocks llevó a cabo experimentos de la vida real para comprobar si este método podía funcionar, y efectivamente tuvieron éxito. Los resultados indican que se necesitaban a dos personas para empujar y tirar de un gran arco, mientras que una tercera persona ejercía equilibrio con un casquillo de piedra perforador, situado en la parte superior del eje, con la intención de presionar hacia abajo. Stocks consiguió una velocidad de perforación de 2 cm por hora en piedra de granito, y los antiguos egipcios podrían haber alcanzado velocidades de 12 cm por hora.”
    Fuente: http://www.es.lowtechmagazine.com/2015/10/herramientas-y-maquinas-manuales-de-perforacion.html

    :perdon: :-P

  • cib dijo:

    @ jeopardize:
    Ruego me disculpes la lisonja matutina, pero cada día estás más frisona. En relación a la afirmación del Paper de minusvalorar la eficacia del bronce sobre piedra y de no apreciar una ventaja significativa en la eficiencia de perforación entre dicha aleación metálica y el cobre, he aportado datos sobre su dureza en escala Brinell que es netamente superior al cobre. Hoy sumo otras dos referencias circunscritas en el ámbito de la Arquitectura e Ingeniería, que otorgan al bronce empleado en Egipto un papel relevante como herramienta para cincelar, cortar y perforar rocas graníticas. Huelga decir que no soy experto en el tema y me limito solo a la exposición de referencias:

    1. Libro: “El arte de construir en Egipto” de Auguste Choisy. (Cap.V/Apar. Herramientas y modos de labrar las piedras/Pág.53), escribe: ” Cincel de Bronce: hasta entonces se trabajaban las areniscas y las calizas con la ayuda de cinceles de bronce, cuyo filo, marcado en los bloques (lám. XVI), era muy parecido al de los nuestros de acero”. Además de: “Escoplo Bimetálico: para los materiales más duros, un cincel con el filo más agudo concentraba sobre un menor canto el efecto de la percusión (Fig.47). Este cincel, cuyo análisis debemos a la cortesía del Sr. Albert Colson, presenta una constitución bimetálica, con un núcleo de bronce con el 13% de estaño y un recubrimiento de bronce con el 4,67, es decir, cobre prácticamente puro. Sin este recubrimiento blando, el bronce se habría partido, ya que la epidermis de cobre amortigua los golpes e impide que el filo se rompa. Por otro lado, el espesor del alma de bronce es aproximadamente de 4 milímetros y el de la funda de cobre, de 1 milímetro. En cuanto a la fabricación, es probable que se envolviese la hoja protectora en torno al núcleo, y que los materiales se soldasen entre sí por martilleo y calor en un molde. Desde el punto de vista de su modo de empleo, el útil corresponde a nuestro escoplo. Su filo estrecho permite labrar los huecos de los ángulos entrantes y como estos ángulos aparecen también en el granito, puede que nos encontremos en presencia del instrumento que al menos permite iniciar el corte para extraerlo de la cantera.”
    Fuente: Puedes encontrarlo en formato digital. Está publicado en 2006 por CEHOPU, CEDEX y el IJH de la ETSA (Madrid)

    2. Revista: “Low-tech Magazine” que escribe: “Los egipcios también utilizaron grandes taladros de arco operados por varias personas para hacer grandes agujeros (y para ahuecar espacios) en su pirámides. Los tubos de bronce huecos de unos 11 cm de diámetro, junto con abrasivos, habrían sido utilizados como brocas de taladro (“taladros de tubo”, “brocas huecas”), después de lo cual el núcleo que quedaba era cuidadosamente retirado. Denys Stocks llevó a cabo experimentos de la vida real para comprobar si este método podía funcionar, y efectivamente tuvieron éxito. Los resultados indican que se necesitaban a dos personas para empujar y tirar de un gran arco, mientras que una tercera persona ejercía equilibrio con un casquillo de piedra perforador, situado en la parte superior del eje, con la intención de presionar hacia abajo. Stocks consiguió una velocidad de perforación de 2 cm por hora en piedra de granito, y los antiguos egipcios podrían haber alcanzado velocidades de 12 cm por hora.”
    Fuente: http://www.es.lowtechmagazine.com/2015/10/herramientas-y-maquinas-manuales-de-perforacion.html

    Gracias majo!
    Ya te enviaré un par de quesos para corresponder a tu gentileza. :-P

    Efectivamente, el “paper” no justifica el porqué juzga el cobre sobre el bronce como metal de taladrado.
    Otro aspecto a resaltar es el uso de polvo de diamante; la datación es incierta: ancient south arabia…. Creo que esto puede ser como máximo 2000 o 3000 años AC.

    Cada vez me convenzo más de que el espiralado no es producto de la acción principal de taladrado sino de alguna operación de extracción o reemplazo auxiliar; creo que Doc lo apuntó en este sentido. Esto nos llevaría a taladros con arco accionados manualmente, que generan marcas paralelas y con una velocidad de avance mucho más reducida que los famosos 2mm/vuelta. Y, seguramente, el material del tubo tenía menos importancia de la que le adjudicamos, yendo todo el trabajo hacia el material abrasivo.
    A este respecto, es sumamente persuasiva la idea de la utilización de polvo de diamante. No he encontrado constancia de la existencia de minas de diamante en el antiguo egipto; sólo las citas de la Torá y el Corán que hablan de las minas del rey Salomón como ricas en oro, plata y diamantes. Bien es cierto que los egipcios tenían especial fascinación con los metales contenidos en meteoritos, bastante abundantes en el desierto. De hecho, el hierro lo conocieron antes por los meteoritos (siderita) que por la elaboración propia. No es descartable el uso de diamantes para el taladrado; aunque los obtuvieran en poca cantidad, el polvo abrasivo se puede reutilizar multitud de veces.

    Saludos

  • Veamos…

    Las minas minerales más antiguas a las que probablemente acudiesen nuestros antepasados, serían las que más llamasen la atención, como las estructuras cristalinas o de vivos colores…como las de oropimente, por su parecido al oro, o las de rejalgar, por su parecido a los cristales preciosos, de diferente color según donde se encuentre; en este caso, ambos contienen sulfuros de arsénico. Y estos minerales pueden ser indicio de que además hay cobre.

    Parece ser que en la Edad del Bronce el bronce de arsénico era bastante más frecuente que el de estaño en toda Mesopotamia.

    Las herramientas de esta aleación son más resistentes al corte, presentan mejores resistencias mecánicas que el cobre puro, colado, y tienen un aspecto plateado que las asemeja a la plata, o al hierro inclusive, y son más ligeras que el bronce de estaño; parecen apropiadas para la guerra y la agricultura.

    Pero quizás para la construcción requiramos de una herramienta más pesada, para colaboración más precisa y fiel de la gravedad.

    El cobre y el plomo no se alean íntimamente; al mezclarlos el punto de fusión del plomo es muy bajo y el cobre permanece aún sólido cuando éste fluye, quedando en la superficie adherido en el cobre caliente, y formará una pátina fundida.

    Ya en obra, cuando el plomo alcanza una determinada temperatura de trabajo, por ejemplo en un taladro, en las “aleaciones” de cobre y plomo se produce la exudación del plomo, que tiene una función autolubricante; así se hacen actualmente cojinetes autolubricantes. Esto también vale para los bronces de estaño.

    Sentado esto, un cilindro hueco de metal coronado en un extremo por una cabeza de corte, encargada de comenzar su avance, dejará una huella en la piedra.

    Esta cabeza podría ser un diamante, pero se mostraría muy sensible a variaciones en el corte, empujes poco controlados que causarían tensiones internas que dada su fragilidad podría llevar a su rotura.

    Quizás el hierro, sideral, o fabricado, habiendo dataciones del año 3000 a.C., utilizando un molde y conseguir una cabeza de corte puntiaguda que podría ser afilada, sería un candidato, y si bien supondría todo un bombazo en su momento, no todos conseguirían vencer al cuarzo. Y solo a modo de nota sin que esto suponga mayor pega sus usos, de vez en cuando habría que afilarla o reponer la cabeza.

    Si los cristales son la mejor alternativa para el corte, para dar mayor estabilidad al trabajo del cristal cortante, y evitar su rotura, una mayor velocidad y precisión no están reñidos con este propósito. Al contrario.

    Para ello habría que considerar una lubricación y unos rodamientos que acompañasen al avance de esta cabeza de corte para mantener el plano de corte estable.

    Con revestimiento de plomo, o estaño, llegada cierta temperatura de trabajo y una exudación y la autolubricación, unos rodamientos cumplirían mejor.

    La idea es que al surco creado por la sección de corte le siguiese una hilera de bolas, para que aprisionadas entre las paredes de piedra y las del cilindro, mantengan el plano de corte estable al trabajar el conjunto como un rodamiento que ayuda a que el cristal de corte mantenga el plano de trabajo ortogonal al eje del cilindro.

    La rápida velocidad necesaria y que debería admitir el mecanismo para no romper el cristal, se podría generar acelerando algún disco, de plomo quizás, y que trasmitiese el giro al disco de cobre solidariamente unido:

    El “acelerador” funcionaría al desenrollar una cuerda en su canto, amplio, estriado para mejor agarre de la cuerda enrollada cual hilo en una bobina. Enrollar la cuerda para un nuevo tirón no tendría porque implicar una rotación en sentido contrario, y se podría aprovechar la inercia de giro conseguida con las estrías adecuadas…un resalte serviría para enganchar la cuerda de nuevo…o sea, hacer girar un disco de gran canto y diámetro de plomo como un trompo, sujeto a una estructura mediante rodamientos, acelerado a base de tirones, que arrastra al cilindro de cobre.

    Para conseguir esta inercia de giro éste debería darse en principio sobre una estructura metálica que contuviese rodamientos; sobre ella se aceleraría el giro hasta un límite en la que la masa del elemento acelerador, su diámetro, que cuanto más grande sea, mayor será el par que genere el tirón de la maroma para una misma fuerza, son directamente proporcionales a la velocidad conseguida.

    Para frenar el taladro sin que se rompa el diamante, la elevación de la estructura que sostiene el rodamiento que sostiene el disco acelerador convendría hacerla antes de que perdiese mucha velocidad, para evitar que el disco de cobre frenase en seco. Al ser hueco, la piedra servirá de guía, junto con los rodamientos interiores de la cara inferior.

    Para comenzar el taladro, se podría dejar la superficie de la piedra lo más pulida posible, con algún abrasivo.

    Así la forma de la piedra de corte, y las tensiones de corte generadas en la piedra para absorber los empujes transmitidos por el diamante, son lo que determina el descenso, que será derivado del peso qde esta pieza en rotación.

    En la base entre la piedra y el cobre la acción de los rodamientos empleados decíamos dejará una nueva huella.

    Para conseguir bolas de tamaños más precisos, refinando el corte sobre el granito, al apoyarse para ejercer su función, el hierro podría ser buena opción..

    O incluso de plomo o de la propia sandaraca, para facilitar el giro calentándolos hasta la exudación, antes del vertido incluso si no se alcanzan temperaturas de trabajo adecuadas. También se podría conseguir calentando el cobre y la exudación resbalaría por su fuste desde la pieza plomiza que usamos para acelerar el conjunto, siendo la unión entre el disco de plomo y el cobrizo mecánica mediante perno, verbigracia.

    La elección de la granulometría podría ser experimental dados los sucesivos avances, introduciendo perlas un tanto diferentes en diámetro para ajustar el cilindro y las paredes de piedra y taladrar mejor; la elección de metales para los rodamientos gana así enteros. Se podría hacer pruebas en recorridos ya hechos, controlado la altura, para comprobar su funcionamiento a bajas velocidades, si se detectasen holguras en su movimiento.

    Que el cilindro de cobre estea zunchado de una pátina de plomo, o estaño, decíamos también permitiría la autolubricación, que se daría a determinadas temperaturas; esto se podría garantizar bien calentando el cobre o los rodamientos, que por conducción calentarían el plomo, hasta provocar su exudación y girar el cilindro con facilidad, establemente, pero a altas velocidades…la penetración inicial sería la más delicada, solo sustentada por la estructura mentada de descenso que soporta la aceleración del disco plomizo…y que garantizase la estabilidad del plano de corte.

    Una vez empezado el corte la estabilidad estaría garantizada con la camisa de bolas que quedaría entre la piedra y el cobre; para que fuese así la sección longitudinal de las paredes del cilindro de cobre mostraría como éstas están desplazadas hacia el interior del eje axial de la pieza respecto a las huellas exteriores de corte, para dejar sitio a las perlas entre la piedra y el cilindro.

    La pátina de estaño o plomo se desgastaría, y el cobre sufriría, y para su reemplazo, el plomo que queda se funde antes, y se recupera aparte, reteniendo el cobre su forma; a partir de ahí, aligerada la pieza, se le podría añadir una nueva capa de plomo.

    Un solución aparentemente compleja, pero sencilla y factible.

    En resumen, una corona de corte de diamante perteneciente a un cilindro de cobre, puede que revestido de plomo o estaño, se apoyará en la piedra al descender en una rotación acelerada, dejando un canal que será ocupado por perlas de metal que harán que el conjunto trabaje como un rodamiento por donde penetra.

    La firmeza de este giro se consigue con una estructura que permita la rotación del elemento acelerador acoplado a este cilindro también mediante rodamientos, acoplados a estructura metálica que permite el descenso conjunto del taladro ya acelerado.

    El uso de bolas para pulir piedras está constatado en Egipto en el vaciado de copas, y podrían haber aplicado el conocimiento, aunado a los metalúrgicos, que permitirían la lubricación necesaria para lograr altas velocidades desde el principio y acelerar la corona con seguridad para no romperla. Su forma estaría implicada en el descenso ante el corte de la piedra y el peso propio de la herramienta, dejando una huella característica en cada ocasión. Alcanzada cierta velocidad, elevaciones, aceleraciones y descensos, serían su régimen de trabajo, marcados por cuerdas, una o varias para elevación y descenso, y otra para mantener la velocidad, para la aceleración.

    Estamos hablando de bolas de milímetros para la base, osea, granulometrías con áridos muy duros o perlitas metálicas cocidas en hornos giratorios tubulares un tanto inclinados, para que el mineral vaya cogiendo forma, y se vaya calentando y enfriando paulatinamente en su viaje a través del mismo…y posteriormente cribadas para su uso.

    Cuanto mas desigual sea la granulometría adoptada, quizás mejor agarre hay, más rozamiento produzca, más huella dejen, y el lubricante cobra mayor importancia.

    Los rodamientos para la estructura pueden ser mayores y metálicos, embebidos en canales practicados en el disco de plomo y por otro lado en la estructura metálica que lo sostiene, con capacidad para bajar por gravedad, por efecto de una tenaza por ejemplo, que se controlaría dado el peso y unas cuerdas que estarían destensadas cuando este peso agrupase la tenaza; tirando de ellas, se extendería la tenaza; actuarían sobre los pernos que articulasen la tenaza, apoyada sobre la superficie de la piedra en un extremo y al “acelerador”, disco de plomo, por otro, mediante los canales para los rodamientos. La tenaza al extenderse elevaría el conjunto, tirando de las cuerdas, y soltando de ellas bajaríamos el conjunto cortante que sujeta en su interior, siempre en movimiento rotatorio.

    Esta sujeción podría ayudarse tanto de rodamientos radiales como axiales, para trasmitir mejor la carga. En caso de dos rodamientos axiales, uno encima y otro debajo de la pieza de plomo acelerada, unos canales podrían asegurar que los empujes horizontales no fuesen suficientemente altos para romper el diamante, y dejar libre todo el canto del plomo para enrollar la cuerda que provoca el giro; esta cuerda se pierde en cada giro, y se vuelve a enganchar en movimiento para tirar de nuevo en el mismo sentido.

    El taladro funcionaría como un gran rodamiento, y las huellas son el resultado del trabajo de las bolas sobre el de corte. La piedra extraída como testigo habría estado en contacto con perlas caídas en el lado interior, y otras quedarían trabajando contra las paredes del orificio resultante.

  • Venga, venga… a darle martillazos al puzle, a ver si nos cuadra…

    Refrigerad las neuronas con cerveza helada, no vaya a ser que gripen fruto del sobrecalentamiento… jajaja.

    Ala, seguid, seguid.

  • ¿Una aleaccion de Bronce al Silicio?… que basicamente y para que los neofitos entiendan, consiste en añadirle arena a la fundicion de Bronce, para potenciar el efecto abrasivo (se puede comer la Diorita, como si fuese mantequilla, aparte de otras muchas ventajas que no pienso mentar)…

    Animo.

  • Pues se me acaba de ocurrir una manera mucho más fiable y sencilla de acelerar el disco que arrastra el cilindro; con unas cadenas, o unas cuentas, o cuerdas a modo de correa, impulsadas por un conjunto manivela polea. Esto permitiría una rotación continua fácilmente acelerable.

    También podemos afinar el prototipo:

    Como se aprecia en la segunda imagen de la entrada, al agujero le precede un entallamiento de la piedra.

    En él alojaríamos la parte inferior de la estructura metálica, un bloque de plomo entero, sin perforación, que serviría de unión con el resto de la estructura mediante barras salientes, de cobre por ejemplo, unidas en caliente, de la mitad de sus 4 aristas superiores, con cierta inclinación hacia afuera, y articuladas con la parte superior, simétricas a la inferior respecto a un plano paralelo a la horizontal llegada cierta altura, mediante pasadores de plomo.

    En la parte superior de la estructura, estas barras descansan sobre aros para formar un rodamiento axial y otro radial, por ejemplo, para el disco que rota y se acelera, de plomo u otro metal, acanalado para completar los rodamientos con las bolas, metálicas también, de plomo verbigarcia, y unido en su giro mecánicamente al cilindro de cobre que girará con la cabeza de corte.

    Para subir o bajar el cilindro basta desplazar la parte de la estructura superior en relación a la inferior apoyada en el firme pétreo, lo que dará una carrera al tubo de cobre, una altura máxima de penetración según sea su longitud.

    El sistema de elevación y descenso se puede reducir a una correa con polea, polipasto, con trasmisión de cadena, cuentas, cuerda, que soporte el peso superior de la estructura, en la que se aloja el disco acelerador.

    Para alcanzar mayores longitudes de penetración, además de las limitaciones de la estructura, son importantes las características mecánicas del cilindro, que mejoran con cada cocido o en caso de lavados con vinagre y posterior quemado, por ejemplo, o en aleación con arsénico.

    Así el tubo podría ser de cobre y arsénico, o solo cobre, sin necesidad de zuncharlo de plomo.

    La pieza de plomo inferior, sería cortada como mantequilla por la cabeza de corte. Lo mismo ocurriría con otros metales dúctiles. En caso del plomo, además le daría firmeza a las paredes exteriores del rodamiento inferior que se iban a formar en él, si bien cualquier metal lo conseguiría bien empotrado en la piedra, y quizás se deformase menos.

    El churro que saldría por el otro lado del cilindro al avanzar éste, sudando, si es queda algo, habría lubricado el interior del cilindro poco a poco en su avance por la piedra, y del mismo modo la pared exterior del agujero en el plomo inferior habría lubricado la cara exterior del cilindro en su bajada, siempre perlas mediante.

    Para introducir las perlas por el interior, se pueden practicar agujeros en el cilindro de cobre y depositarlas antes de la aceleración; la pared interior también debe estar rodada, y los granos vertidos también determinarán pues la longitud de penetración; los que caben en la sección evidentemente son más que los que formarán la pared rodada interior, por lo que es seguro echar de más.

    Esto permite acelerar ya con un apoyo de plomo la cabeza de corte, y el plomo comenzará a tener la apariencia del barro pero consistencia sólida…una especie de señal, la lubricación está preparada, el diamante, o lo utilizado, convierte el plomo en “barro”, y ya puede con la piedra….para determinados discos…y cuentas…

    Y ayuda además a colocar desde el principio las perlas que formarán el rodamiento inferior a medida que avanza el tubo en la piedra; allí las perlas ya podrán seguir el proceso de formar el rodamiento independientemente del estado en que se encuentre ya el agujero de la pieza de plomo.

    Quizás cabría añadir un elemento estructural para fijar el curso vertical del corte, además de los rodamientos, mejorando el descenso de la estructura, guiando los pernos que sirven de articulación a modo de canales que dibujan el recorrido de dichos pernos en el descenso y ascenso del cilindro, acercamiento y alejamiento de las parte superior e inferior de la estructura, que conlleva desplazamientos horizontales adentro afuera en ellos; si las barras de la estructura superior e inferior tienen igual longitud, estos canales estarán inclinados 45 º, en los sentidos correspondientes y estarían fijados a la parte inferior de la estructura, pudiendo servir de apoyos para la misma con barras adicionales. No obstante, se pueden estudiar otras relaciones más benignas para la precisión, como sería que el recorrido de los pernos formase un rombo de ángulo inferior y superior de 60º dividido por el eje axial; para el ascenso o descenso, la parte superior del rombo la dibujan los pernos superiores y la parte inferior los inferiores.

    De este modo el taladro serviría para hacer perforaciones ortogonales aún en terrenos con cierta inclinación, si el peso del acelerador no es muy grande…

    A la hora de profundizar de forma continua, tendremos pues limitaciones derivadas de la estructura, del material del cilindro, y habrá que tener en cuenta el aporte de perlas en su interior, que debe realizarse previa aceleración.

    En el exterior se pueden ir agregando bolas para ajustar, si fuese necesario, la granulometría, y conseguir las presiones de contacto necesarias para un giro suave…aunque quien sabe, puede que se atasque…hay que darle arriba y abajo.

  • Mucho mejor:

    Aceleraremos una piedra o bloque cónico de plomo invertido, para mejorar las inercias del conjunto.

    Esta forma trabajaría como una clave al apoyarla en rodamientos que permitirían su descenso, ascenso y rotación, dentro del movimiento de las barras al juntarse o separarse para ganar o perder altura entre la parte superior en inferior de la estructura de dos partes articulada.

    El rodamiento, siempre de la misma dimensión, rodaría entre las 4 caras de las barras inferiores, o tres, preparadas para ello, y la superficie del como invertido rodaría sobre ellos, alterando su cota según cerrásemos o abriésemos la estructura.

    Se podría poner un par de rodamientos de distintos diámetros para mayor seguridad, que quedarían a diferentes cotas inicialmente y conservarían esta distancia en su movimiento.

    Así, la parte superior de la estructura se puede reducir a un sistema de cierre de la estructura superior, o mecanismo de elevación y descenso, que junte las articulaciones en la medida de lo posible.

    El giro de esta pieza cónica, podría ser por trasmisión continua por correa, cadenas, cuentas, cuerda…que debería acompañar la subida y bajada de la misma para ser más efectivos los empujes ejercidos a la manivela.

    Abajo, el sistema de poner una pieza de plomo para ser cortada, en un marco de metal que forme parte de la estructura, parece una buena idea,, y así disponer de las ventajas antes mentadas de lubricación de tubo y rodamientos, aceleración no en vacío, y creación de una pared rodada previa a la penetración en la piedra.

    Una corona, propiamente dicha, cubriría todo el perímetro de corte, y sería interesante entonces pensar en embeber, fundir, el metal del cilindro en el mineral de corte…la sujeción de la cabeza de corte es un punto crucial…podría ser incluso solo polvo de diamante, atendiendo a los diámetros, y nos olvidamos de tanta precaución.

    El cono pesado sería el elemento solidario al cilindro de avance por supuesto, que le da el giro y el descenso o ascenso controlados.

  • LEGOLAS dijo:

    Venga, venga… a darle martillazos al puzle, a ver si nos cuadra…

    Refrigerad las neuronas con cerveza helada, no vaya a ser que gripen fruto del sobrecalentamiento… jajaja.

    Ala, seguid, seguid.

    ¿Y para usted que cuadra? ¿Taladros extraterrestres de alta velocidad? Trate de aportar algo en lugar de criticar sin tener la más pálida idea. :magufo:

  • Enhefestoquema, forjador real, habiendo estado tragando plomo y respirando gases venesos provenientes del arsénico toda su vida, unos 20 años, ya no tenía muy buen aspecto y tosía mucho, pero estaba decidido a realizar su mejor pieza…

    -Toc, tic, toc, tac, tic, tic, toc…¡clok!- ¡Mierda!, taladrar esta roca es más difícil que a la mujer del faraón Enhefesto…no hay cincel que lo soporte sin daños irreparables…

    -Dicen que Ninfomaníati es puro talco amigo mío, pero puede que aún siendo una mujer inalcanzable para mi, esta roca la tengo delante de mis narices…tjuo, tjuo…jarrrrgg, tuó…aggfg, buen pollo…mira, las mujeres son como las piedras…si las tratas adecuadamente, se acaban abriendo.

    -A lo bestia dices.

    -Bestia estás tu hecho. Esto es un trabajo de precisión..si usásemos un tubo coronado de piedras preciosas, ¿que puede fallar?…a las mujeres les encanta.

    -¿Que se rompan?

    -Cierto, por eso las pulverizo yo antes…

    -…leches, que saña…en serio, como se entere el faraón le sentaría peor que lo de Ninfomaníati. Observa ya ese hueco rectangular en la piedra…acepta un cincelado.

    -Y ahora utilizaremos la barrena pál bujero, como es costumbre entre machos y hembras.

    -No creo la piedra se alegre de verte, no śe si me explico.

    -Descuida que la piropeo con un poco de plomo.- Clonk-

    -Vaya vaya…ya me he puesto palote…

    -Si, trae el trípode, luego te enseño una pequeña maravilla.

    -¿Qué…?

    -Observa que broca…cilindro hueco de cobre recubierto de bronce de cobre y plomo por ambas paredes, con agujeros practicados para vertido de…perlas…

    -¿Perlas?

    -Si, a las mujeres les encantan.

    -Estas en todo.

    -Para algo tiene que servir el agujero del tubo.

    -¿Y como piensas moverla?

    -Muy rápido, para que el faraón no se cabree…

    -¿De que hablas ahora?

    -Llevamos cierto retraso.

    -Si, eso parece, si no seríamos sacerdotes

    -Bueno podría ser peor…tjuo, tjuo, arrrggg, tuó….no está mal este tampoco…

    -¿Y como lo aceleramos?

    -Moviendo una cremallera, claro.

    -Ya.

    -Para mover el peso que guía el cilindro perforador…

    -Bueno bueno…llamarlo peso…

    -…el caso es que pasa de una sección más gorda a una más delgada, antes de reluzca la cabeza de ataque, y actúe todo junto.

    -Evidente. Hay que apoyar el fuste variable en los suaves labios exteriores.

    -Ajá, veo habla la experiencia, tjuo, tjuo, arrrgggg, tuó….no ha estado mal…la lubricación es esencial…hay que trabajar ese plomo hasta que sude…

    -Y el bestia soy yo…quizás en lo de plomo, que también calzo lo mío, no te vayas a pensar…

    -Hablando de calzar, los labios de apoyo estabilizarán la penetración.

    -Si claro, una buena calzada.

    -Y conviene que esos labios se desplacen también en relación a la cama base, ganando y perdiendo altura con la penetración.

    -Sin duda lo mejor es dejar que se mueva a su antojo y busque el encaje, si…aunque bueno…no soy mucho de atar a la peña, pero de vez en cuando…

    -…¿perdón?

    -Nada.

    -Y ahora a rotar y rotar.

    -¿Rotar?…

    -Si, rotar el tubo para perforar mientras sube y baja…

    -Creo nos hemos perdido en algún momento, no me gusta nada lo que oigo…

    -Así la corona penetrará más profundamente hasta la longitud que permita el cilindro, sin romperse.

    -Leches, no fastidies…faltaría más…he oído una historia similar. Un tipo se fue con una ramera de Tebas en su despedida de soltero, y llevaba un anillo en el dedo; resulta que le metió el dedo por el ano, y cuando se lo sacó el anillo ya no estaba. Por más que intentó recuperarlo, la prostituta se negó en redondo a devolverlo, y a cagarlo, llamó a su chulo, y el tipo pasó por la forja para que le hiciese uno a tiempo igual…pobre diablo, empezando con mentiras un matrimonio.

    -…si, puede que la corona se pierda en el interior…mejor preparamos la cabeza con un tratamiento previo.

    -Eso es buena idea, me encantan los tratamientos previos.

    -Hay que calentar el cilindro.

    -Sin duda.

    -Ponerlo al rojo.

    -Ajá, lo suscribo

    -Y añadir arsénico.

    -Bueno, no sé como te las gastas, pero no creo que funcione…prueba de nuevo con diamantes.

  • @ CarlosR:

    Tranquilizate:

  • @ jeopardize:
    Estás divina con el crotal electrónico que te regaló anoche el pastor eléctrico y el buey Apis lo sabe. En relación a tu idea del diamante como material abrasivo de alto rendimiento, se ha confirmado mediante análisis científico realizado con microscopia electrónica de rastreo SEM-EDX la existencia del mineral Corundón en una pieza arqueollógica que contiene agujeros de perforación. Con dureza 9 en la escala de Mohs, solo se raya por herramientas de carburo de silicio, contiene un 53% de Aluminio y sus impurezas son el cromo, hierro y vanadio. En Gemología tiene dos variantes: Rubí y Zafiro y su uso en Egipto como polvo de esmeril fue teorizado por Petrie en el S.XIX y Patrick Hunt en S.XX. Es interesante: ” La presencia de abundantes partículas de corindón transmite una alta eficiencia abrasiva a este material, y sugiere fuertemente que esta mezcla se usó deliberadamente en el proceso de perforación del fragmento de piedra caliza dura. Los restos en el fondo del agujero de perforación consisten, por lo tanto, en una mezcla del abrasivo, la piedra caliza en polvo y los fragmentos corroídos de la herramienta de perforación de bronce. En conjunto, estos hallazgos sugieren el uso de un taladro tubular de bronce junto con una mezcla abrasiva rica en corindón.”.
    Fuente:
    https://www.metmuseum.org/blogs/now-at-the-met/2015/ancient-egyptian-technology

    Saludetes.

  • cib dijo:

    @ jeopardize:
    Estás divina con el crotal electrónico que te regaló anoche el pastor eléctrico y el buey Apis lo sabe. En relación a tu idea del diamante como material abrasivo de alto rendimiento, se ha confirmado mediante análisis científico realizado con microscopia electrónica de rastreo SEM-EDX la existencia del mineral Corundón en una pieza arqueollógica que contiene agujeros de perforación. Con dureza 9 en la escala de Mohs, solo se raya por herramientas de carburo de silicio, contiene un 53% de Aluminio y sus impurezas son el cromo, hierro y vanadio. En Gemología tiene dos variantes: Rubí y Zafiro y su uso en Egipto como polvo de esmeril fue teorizado por Petrie en el S.XIX y Patrick Hunt en S.XX. Es interesante: ” La presencia de abundantes partículas de corindón transmite una alta eficiencia abrasiva a este material, y sugiere fuertemente que esta mezcla se usó deliberadamente en el proceso de perforación del fragmento de piedra caliza dura. Los restos en el fondo del agujero de perforación consisten, por lo tanto, en una mezcla del abrasivo, la piedra caliza en polvo y los fragmentos corroídos de la herramienta de perforación de bronce. En conjunto, estos hallazgos sugieren el uso de un taladro tubular de bronce junto con una mezcla abrasiva rica en corindón.”.
    Fuente:
    https://www.metmuseum.org/blogs/now-at-the-met/2015/ancient-egyptian-technology

    Saludetes.

    Muuchas gracias Cib!!! :bueno:


\Incluya

Puedes seguir las respuestas a esta entrada por RSS 2.0 feed.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies