Tres torres en Marte

Hace unos días, un famoso youtuber español publicaba un vídeo en el que mostraba tres enormes torres construidas en el planeta Marte. ¿Quién las construyó? ¿Cuándo? El eco que ha tenido este vídeo, seguro que le ha sorprendido incluso a su propio autor.

Medios de todo el mundo lo han reproducido. Incluso el Times of India le menciona. Sin ánimo de que mi opinión valga más que la de nadie, me voy a permitir compartirla con vosotros en esta entrada.

Las imágenes enlazadas desde Google Earth que muestran la zona en la que estas estructuras aparecen son tres, una de ellas tomada por la “Mars Orbiter Camera” de la “Mars Global Surveyor” (1), y dos de la “Context Camera”, montada sobre la “Mars Reconnaissance Orbiter” (2)(3).

La primera de ellas, la de la MGS, es en la que más claramente se ven las presuntas torres. La luz del sol incide muy oblicuamente por lo que las sombras que produce son desproporcionadas.

En la mejor de las otras dos fotografías, la que podéis consultar en el enlace (2), la luz incide justo en la dirección contraria, por lo que el paisaje se hace completamente irreconocible.

Y de hecho, es tan irreconocible, que no he conseguido identificar a las tres torres, o lo que quiera que sea, en la foto de la MRO. Según el propio sistema de localización de estas imágenes, las fotos deberían de corresponderse según este diagrama:

Esto no es algo que nos debería de extrañar. Ya pasó hace años, cuando los efectos de la iluminación del sol incidiendo de manera oblicua sobre un montículo, nos hizo creer que en la superficie marciana había una cara humana.

Lo que sí que puede verse claramente en la fotografía de la MRO, un poco más arriba de la zona en la que deberían de aparecer esas tres torres, son muchas más estructuras como las que se menciona en el famoso vídeo, y que probablemente provienen del material expelido por la colisión de alguno de los meteoritos que provocaron los cráteres cercanos.

Si consideramos que dos rocas siempre están alineadas, encontrar un lugar en la que se alineen con una tercera, no pasa de ser una curiosidad. La altura de cualquiera de estas estructuras, es muy difícil de estimar, y cuando pensamos que puede tener varios cientos de metros, puede que no lleguen ni a 20 o 30.

  • Tru dijo:

    si, ya de joven realizaba mis primeros estudios sobre anatomía femenina. La firmeza y determinación, así como sensibilidad de mi trazo, captaba en su resultado, a la par que embelesaba en el proceso, curvas femeninas.

    Aaah!…

    ¡Que hermosos recuerdos!.

    Viajé desde Veias hasta Caere, siguiendo el ritual, para purificarme en el antiguo templo de Pomona. Allí, la sacerdotisa del templo pintó (entre su risa sagrada, surgían sus vaticinos) mi pecho con los emblemas de mi condición, del paso a la edad adulta. Pintó mi rostro y mis brazos con el sagrado contrato constituido con la Diosa.

    Después, los sacerdotes de Turmo, me recogieron, me impusieron la hopalanda litúrgica y me acompañaron en una carreta tirada por toros y adornada con mirto y con ramas de tejo hasta Vetulonia. Donde los sacerdotes del rayo invocaban a los vientos y a las nubes, en espera de que el dios les señalase el campo del cielo donde esperar los augurios que me estaban destinados.

    Cuando por fin resonó el trueno en las montañas y comenzó a llover, me indicaron que era el momento.

    Me despojé de mis vestiduras y ascendí en solitario la larga escalera de piedra en el acantilado de la montaña, hasta la cima. Allí me recibió la sacerdotisa, me impuso la corona de mirto (A diferencia del laurel, que ciñe las sienes de los vencedores en combates sangrientos, la corona de mirto distingue a los que han alcanzado victorias no cruentas y es el símbolo que identifica a los preferidos de Venus). Me sujetó mientras esperábamos al trueno. Cuando retumbó de nuevo, me indicó que avanzase por la explanada hasta el pequeño promontorio donde se halla situado el escudo de Voltumna, El Mutable.

    Siguiendo su indicación, me senté sobre el escudo de bronce, bajo la intensa lluvia, mirando al este como es preceptivo, mientras recordaba que el mirto está consagrado a Afrodita y por tanto es símbolo del amor y, al igual que el gallo, es símbolo de inmortalidad.

    No estoy seguro de lo que ocurrió a continuación.

    Cuando recuperé el sentido, me hallaba en el suelo de la explanada. Todavía resonaban los ecos atronadores del trueno en mis oídos y la sacerdotisa me observaba con curiosidad. al bajar de la montaña, me esperaba, Lars Porsenna. Tenía una bolsa de cuero en la mano y me miraba con cierto recelo.

    -¿Que te han soplado los dioses?-

    -En realidad no estoy seguro, todavía tengo que averiguarlo-

    Me arrojó una armadura a la cara y tiró una espada a mis pies.

    -Pruébatela, ponte las grebas a ver si son de tu talla y sopesa la espada. Si tengo razón, mañana podrás demostrar tu valor y hacerte digno ante los ojos de nuestros enemigos. Mientras tanto, esta noche, prueba que tu soldadito sabe pelear. Las chicas están esperando averiguar qué ocultas bajo la campestra-

    La noche fué dichosa. Sin embargo, no podía dejar de olvidar (aunque Lucrecia se esforzase en hacerme olvidar con su sabiduría y sus encantos el día que se avecinaba) el enorme peso que tendría el amanecer.

    Rogué a los dioses que la noche no acabase jamás, que Eos, la de rosáceos dedos, no llegase temprano para apartar el velo de caritativa oscuridad que ocultaba el mundo. Pero, igual que al final del vino se halla el fondo de la jarra, que al final del amor y los besos está la luz de la mañana y el peso de la responsabilidad, no pude dejar de abrir los ojos, abandonar los brazos de Lucrecia (no pude dejar de mirar sus pechos una vez más) y de vestir mi nueva armadura, escuchando con algo de congoja el sonido de las trompas llamando a reunión.

    Por fin, Lars Porsenna se presentó ante nosotros, formados en la neblina de la mañana. Mordisqueando una cebolla, contaba chistes obscenos que nos hacían reir (o lo que fuera, para matar el frío de la mañana) mientras subía a la palestra y señalaba con su fusta el campo, arengándonos antes del combate.

    Fue algo muy confuso. El combate cuerpo a cuerpo siempre es confuso. Vi a los romanos llegar chillando como jabalíes y cómo chocaban con nuestras filas. Recuerdo el asalto. Se abalanzaron sobre nosotros gritando y lanzando tajos. Paré los primeros golpes a pesar del miedo. Devolví algunos tajos afortunados, pero les vi llegar por el rabillo del ojo. Dos por la derecha, tres por la izquierda. Las flechas caían sobre nuestros escudos y podía escuchar las voces de los nuestros…

    -Perdona Doc. ¿Y entonces…que paso?-

    -- Que me mataron-

  • @ Josepzin:
    Se nota que no has leído bien mi comentario o no sé si es que tienes un problema de comprensión lectora.

  • Virus dijo:

    @ Josepzin:
    Se nota que no has leído bien mi comentario o no sé si es que tienes un problema de comprensión lectora.

    Yo diría que los ha leído perfectamente. Cito:

    … J.L. de Mundo Desconocido, Vicente Fuentes, VM Gran Misterio, David Parcerisa de Rimbel 35 y alguno más … No son los sectarios locos que nos pretenden hacer creer. También es verdad que otros youtubers del misterio son demasiado ridículos e inverosímiles, pero eso no quiere decir que sean todos iguales.


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