Climatólogos responden al reciente editorial de WSJ.

Como sabemos, el Wall Street Journal recientemente publicó un editorial repleto de mitos y falsedades. Esta misma revista publicó una respuesta en las cartas al editor firmada por 38 climatólogos, que les traduzco a continuación:

Consulte a los climatólogos sobre cuestiones del clima.

¿Usted consulta a su dentista sobre su problema cardíaco? En la ciencia, así como en cualquier otra área, la reputación está basada en el conocimiento y la experiencia en el campo y en el trabajo publicado y revisado por pares. Si necesita una cirugía, usted quiere un experto altamente calificado en su área que haya realizado una gran cantidad de esas operaciones.

Ustedes publicaron “No hay que temerle el calentamiento global” (op-ed, 27 de enero), un artículo sobre cambio climático escrito por el equivalente en climatología de dentistas haciendo de cardiólogos. Aunque expertos en sus propios campos, la mayoría de estos autores no tienen experiencia en climatología. Los pocos autores que sí la tienen son conocidos por mantener posiciones extremas no compartidas por casi ningún otro climatólogo. Esto sucede en toda disciplina científica. Por ejemplo, existe un experto en retrovirus que no acepta que el VIH cause el SIDA. Y es instructivo recordar que algunos pocos científicos continuaron sosteniendo que fumar no causa cáncer, mucho después de que estuviera firmemente establecido.

Los expertos en el clima saben que la tendencia de calentamiento a largo plazo no ha disminuido en la última década. De hecho, fue la década más cálida registrada. Las observaciones muestran inequívocamente que nuestro planeta se está calentando. Y modelos climáticos recientemente mostraron que durante períodos cuando hay un menor incremento en las temperaturas superficiales, el calentamiento continúa en otras partes del sistema climático, generalmente en las profundidades oceánicas. Tales períodos son relativamente comunes, son consistentes con nuestro entendimiento del sistema climático, y ciertamente no invalidan nuestro entendimiento del calentamiento antropogénico o los modelos usados para simularlo.

Los expertos climáticos también saben a lo que uno de nosotros, Kevin Trenberth, se refería con la cita fuera de contexto usada en el editorial. El Sr. Trenberth se lamentaba por la insuficiencia de los sistemas de observación para monitorear por completo el calentamiento en las profundidades oceánicas y otros aspectos de las variaciones a corto plazo que ocurren inevitablemente junto con el calentamiento global antropogénico.

La Academia Nacional de Ciencias de los EE.UU. (fundada por el presidente Abraham Lincoln para aconsejar en cuestiones científicas), así como academias nacionales de todo el mundo y toda asociación autoritativa de científicos activos en la investigación climática han declarado que la ciencia está clara: El planeta se está calentando y los humanos son los principales responsables. Los impactos ya son aparentes y aumentarán. Reducir los impactos futuros requerirá importantes reducciones en las emisiones de gases de efecto invernadero.

Estudios muestran que más del 97% de los científicos que publican en esta área están de acuerdo que el cambio climático es real y es antropogénico. Sería un acto temerario para cualquier líder político desestimar el peso de la evidencia e ignorar los enormes riesgos que posee el cambio climático. Además la evidencia es clara en que la inversión en una economía de bajo carbono no sólo permitirá evitar los peores riesgos del cambio climático, pero también impulsar décadas de crecimiento económico. Justo lo que el doctor recetó.

Kevin Trenberth, Sc.D.

Distinguished Senior Scientist

Climate Analysis Section National Center for Atmospheric Research

La Jolla, Calif.

Kevin Trenberth, Sc.D, Distinguished Senior Scientist, Climate Analysis Section, National Center for Atmospheric Research

Richard Somerville, Ph.D., Distinguished Professor, Scripps Institution of Oceanography, University of California, San Diego

Katharine Hayhoe, Ph.D., Director, Climate Science Center, Texas Tech University

Rasmus Benestad, Ph.D., Senior Scientist, The Norwegian Meteorological Institute

Gerald Meehl, Ph.D., Senior Scientist, Climate and Global Dynamics Division, National Center for Atmospheric Research

Michael Oppenheimer, Ph.D., Professor of Geosciences; Director, Program in Science, Technology and Environmental Policy, Princeton University

Peter Gleick, Ph.D., co-founder and president, Pacific Institute for Studies in Development, Environment, and Security

Michael C. MacCracken, Ph.D., Chief Scientist, Climate Institute, Washington

Michael Mann, Ph.D., Director, Earth System Science Center, Pennsylvania State University

Steven Running, Ph.D., Professor, Director, Numerical Terradynamic Simulation Group, University of Montana

Robert Corell, Ph.D., Chair, Arctic Climate Impact Assessment; Principal, Global Environment Technology Foundation

Dennis Ojima, Ph.D., Professor, Senior Research Scientist, and Head of the Dept. of Interior’s Climate Science Center at Colorado State University

Josh Willis, Ph.D., Climate Scientist, NASA’s Jet Propulsion Laboratory

Matthew England, Ph.D., Professor, Joint Director of the Climate Change Research Centre, University of New South Wales, Australia

Ken Caldeira, Ph.D., Atmospheric Scientist, Dept. of Global Ecology, Carnegie Institution

Warren Washington, Ph.D., Senior Scientist, National Center for Atmospheric Research

Terry L. Root, Ph.D., Senior Fellow, Woods Institute for the Environment, Stanford University

David Karoly, Ph.D., ARC Federation Fellow and Professor, University of Melbourne, Australia

Jeffrey Kiehl, Ph.D., Senior Scientist, Climate and Global Dynamics Division, National Center for Atmospheric Research

Donald Wuebbles, Ph.D., Professor of Atmospheric Sciences, University of Illinois

Camille Parmesan, Ph.D., Professor of Biology, University of Texas; Professor of Global Change Biology, Marine Institute, University of Plymouth, UK

Simon Donner, Ph.D., Assistant Professor, Department of Geography, University of British Columbia, Canada

Barrett N. Rock, Ph.D., Professor, Complex Systems Research Center and Department of Natural Resources, University of New Hampshire

David Griggs, Ph.D., Professor and Director, Monash Sustainability Institute, Monash University, Australia

Roger N. Jones, Ph.D., Professor, Professorial Research Fellow, Centre for Strategic Economic Studies, Victoria University, Australia

William L. Chameides, Ph.D., Dean and Professor, School of the Environment, Duke University

Gary Yohe, Ph.D., Professor, Economics and Environmental Studies, Wesleyan University, CT

Robert Watson, Ph.D., Chief Scientific Advisor to the UK Department of Environment, Food and Rural Affairs; Chair of Environmental Sciences, University of East Anglia

Steven Sherwood, Ph.D., Director, Climate Change Research Centre, University of New South Wales, Sydney, Australia

Chris Rapley, Ph.D., Professor of Climate Science, University College London, UK

Joan Kleypas, Ph.D., Scientist, Climate and Global Dynamics Division, National Center for Atmospheric Research

James J. McCarthy, Ph.D., Professor of Biological Oceanography, Harvard University

Stefan Rahmstorf, Ph.D., Professor of Physics of the Oceans, Potsdam University, Germany

Julia Cole, Ph.D., Professor, Geosciences and Atmospheric Sciences, University of Arizona

William H. Schlesinger, Ph.D., President, Cary Institute of Ecosystem Studies

Jonathan Overpeck, Ph.D., Professor of Geosciences and Atmospheric Sciences, University of Arizona

Eric Rignot, Ph.D., Senior Research Scientist, NASA’s Jet Propulsion Laboratory; Professor of Earth System Science, University of California, Irvine

Wolfgang Cramer, Professor of Global Ecology, Mediterranean Institute for Biodiversity and Ecology, CNRS, Aix-en-Provence, France

  • Me gustaría aclarar a todo aquel que se haya sentido contrariado por mi utilización alegórica del título del libro de Richard Dawkins, El gen egoísta, argumentando en “mi defensa” que intentaba dar, con su utilización, una visión contextual del pensamiento ateo del autor y que en ningún momento he considerado, ni remotamente, la existencia de tal secuencia de nucleótidos en el ADN o ARN humano, ni que por su labor específica de síntesis exista una única proteína que incite al comportamiento antisocial.

    Esto se corrobora por la utilización del “entrecomillado” que, según la RAE, le hace adquirir un valor impropio en su general aceptado significado.

    Por otro lado, quiero dar las gracias a nuestro contertulio, Luis Lizana, por recordarnos a todos que con nuestro comportamiento estamos seguramente desvirtuando y contrariando, tanto a la entrada como al autor, y de lo que, como todo el mundo conoce, soy acérrimo censor. ;-)

    Saludos,


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