Experiencias cercanas a la muerte

ECM

Mucha gente cree en los fantasmas y en el cielo, y alrededor de un 3% afirman haber tenido experiencias cercanas a la muerte. Estas experiencias incluyen la toma de conciencia de la propia muerte, las experiencias extracorpóreas, encuentros con personas ya muertas, paso por túneles de luz, etc.

Pero ¿qué tiene que decir la ciencia sobre esto?

Un nuevo artículo publicado en Trends in Cognitive Sciences por el neurocientífico Dean Mobbs, de la Universidad de Cambridge, y Caroline Watt, de la Universidad de Edimburgo, concluye que

Contrariamente a la creencia popular, la investigación sugiere que estas experiencias no tienen nada de paranormal. En lugar de ser experiencias cercanas a la muerte, se trata de  disfunciones en la actividad normal del cerebro tras un evento traumático o doloroso.

Mobbs y Watt indican que muchos de los síntomas clásicos de las ECM son reportados por personas que nunca estuvieron en peligro de morir. Esto sugiere que la percepción de que uno está cerca de la muerte es tan traumática y perturbadora como para ocasionar algunas de esas experiencias.

La investigadora Susan Blackmore, autora de Dying to Live: Experiencias Cercanas a la Muerte, señala que muchas de las ECM (como la euforia y la sensación de moverse por un túnel hacia una luz blanca) son síntomas comunes de la falta de oxígeno en el cerebro .

En este nuevo documento también se menciona el síndrome del "cadáver ambulante", llamado así por el neurólogo francés Jules Cotard. La víctima siente que está muerta, aunque en realidad no lo está. Este síndrome se puede asociar con traumas y con algunas enfermedades. No se entiende completamente por qué las personas sufren este síndrome, pero una posibilidad podría ser que el cerebro intenta dar sentido a las experiencias extrañas que el paciente está presentando, autogenerando este sentimiento.

Las experiencias cercanas a la muerte pueden surgir de un intento por interpretar las inusuales experiencias fisiológicas y sicológicas, llegando a percibir que no se está vivo en el sentido normal de la palabra.

La investigación de Watt también revienta otro mito: que la gente ha "regresado de la muerte", si como muerte se interpreta la muerte cerebral del sujeto.

Nadie ha sobrevivido a la muerte clínica real (razón por la que a estas experiencias se les llama “cercanas a la muerte”). Muchas personas han revivido después de que su corazón se detuviese por breves períodos de tiempo – alrededor de 20 minutos o más -, pero si alguien lograse ser revivido tras una muerte cerebral no podría relatarnos sus experiencias, ya que tendría su cerebro dañado. Según Watt

La idea de sobrevivir a la muerte cerebral clínica es un mito. Las ECM son a veces reportadas después de que una persona experimentara algunas de las etapas preliminares de la muerte. Por ejemplo, cuando el corazón deja de latir por un tiempo. Pero un dato curioso es que una estadística muestra que el 82% de las personas que han sobrevivido alguna de estas etapas, no han reportado haber percibido una experiencia cercana a la muerte. Esto nos hace dudar que estas ECM sean un indicio de una vida después de la muerte.

Watt cree que estas experiencias provocan fascinación en la gente porque la idea de sobrevivir a la muerte corporal es algo que le gusta a los seres humanos.

A algunas personas esto les reconforta, ya que les hace sentir que son algo especial y en vez de otro simple organismo biológico de nuestro planeta.

El hecho de que las experiencias cercanas a la muerte puedan ser inducidas químicamente, y ser explicadas por mecanismos neurológicos sugiere que sus causas son naturales, y no sobrenaturales.

Fuente: Discovery News

Vía: Hoppalong Cassidy

  • @ jsmia:

    (sonrisa).

    Pero no solo la vida es algo maravilloso, basta con mirar al cielo nocturno…

    jsmia dijo:

    Hablar de estos temas es como hablar de politica o religion, nunca se llega a un buen puerto y terminan discutiendo todos.

    Todo depende de la calidad de los intervinientes y de la altura a la que se pretenda mantener la discusión. La esgrima, el sentido del humor, el rigor en las ideas presentadas, todo ello conduce siempre a un buen banquete para el espíritu.

    Discutir nos permite comparar e intercambiar ideas, aprender, disfrutar, crear espacios de confianza donde poder construir…Siempre que se tenga algo que decir, sentido del humor, capacidad para encajar las críticas y reconocer cuando no se tiene razón… y que se entienda lo que está ocurriendo.

    Así que venga, espabila.


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