El fiasco de las abducciones

abduction

Podría decirse que desde la muerte súbita del Marxismo-Leninismo, nada, real o imaginario, se ha autodestruido tan bruscamente como el fenómeno de las abducciones.

Hace 20 años, los “abducionistas” volaban alto liderados por sus tres tenores: el Dr. John Mack, un respetable psiquiatra de Harvard, Budd Hopkins, artista e hipnotizador aficionado, y el Dr. David Jacobs, el que fuera analista OVNI que se reconvirtió a gurú sobre las abducciones. Los primeros casos en los Estados Unidos(Betty and Barney Hill en 1961), y un chorreo de casos parecidos que se produjeron después, incluido el caso de Travis Walton en 1975, típicamente requerían que los abducidos se desplazasen a un lugar solitario del desierto a horas intempestivas. Allí se le aparecerían los aliens para raptarlos. Fue Hopkins el que desligó completamente el fenómeno de las abducciones de los avistamientos OVNI. En el nuevo estilo Hopkins de ser abducido, serán los aliens quienes vendrían a la misma cabecera de tu cama, frecuentemente atravesando paredes antes de presentarse en tu cuarto. abducccion tenores

Tan creíble llegó a ser este fenómeno, que no solo la CBS produjo en 1992 una miniserie basada en los documentos de Hopkins y emitida en prime time, sino que incluso se celebró una conferencia sobre abducciones en el MIT ese mismo año, patrocinada por el Dr. David Pritchard, del departamento de física. Tan confiados estaban los abduccionistas, que invitaron a periodistas, académicos e incluso a escépticos.

La conferencia sin embargo, no se desarrollo según sus organizadores tenían planificado. Muchos académicos, incluso los creyentes en el fenómeno OVNI, objetaron con dureza sobre la laxitud de los métodos utilizados por los tres tenores. En una de las charlas, Budd Hopkins contaba cómo había sometido a un grupo de niños a unas pruebas en las que les mostraba un conjunto de dibujos de cosas extrañas, para comprobar si les eran familiares y determinar si algún niño podría haber sido abducido. Se encontró con una avalancha de objeciones: falta de normalización, falta de validación, falta de rigor. En pocas palabras, el ejercicio no tenía ninguna validez. Abrumado, Hopkins dijo algo así como “lo siento, soy solo un artista y no soy experto en todos los temas técnicos. Gracias, es precisamente para eso para lo que les hemos invitado. Para que nos ayuden.”

No mucho después Mack subió al estrado y empezó a hablar de los ejercicios realizados con uno de sus sujetos. Recibió las mismas objeciones, aunque en este caso Mack no pidió disculpas.

Pero ¿qué es lo que ha ocurrido recientemente que ha enviado el tema de las abducciones al olvido? En primer lugar, una mujer que usa el alias de Emma Woods, tratada por hipnosis por David Jacobs entre 2004 y 2007, está difundiendo por los círculos relacionados con la UFOlogía largos y detallados testimonios de su relación con Jacobs. Le acusa de decirla durante las sesiones de hipnosis que sufría de trastorno de personalidad múltiple (MPH), y de implantarle en su mente falsos recuerdos de aliens abduciéndola, secuestrándola e incluso tratando de matarla. Relata que no puede acercarse al mar porque le vienen a la mente recuerdos de un alien híbrido tratando de ahogarla.

Emma Woods está estudiando si denuncia a Jacobs, ya que éste no tiene estudios ni en medicina ni en hipnosis (es historiador). Jacobs se defiende en su website alegando que está siendo objeto de una campaña de difamación y afirma que Emma sufre trastorno límite de la personalidad con colapsos emocionales. (Qué buena excusa, seguro que alguno por aquí la copia)

El segundo golpe viene de la ex mujer de Budd Hopkins, Carol Rainey. Tras leer las declaraciones de Emma, Carol salió a la palestra:

La confiada y vulnerable paciente que llegó hasta Jacobs era receptiva a las historia de predadores híbridos viviendo entre nosotros. Un encuentro violento con contacto sexual con estos seres es todo lo que el buen doctor (en historia, no en medicina) necesita como excusa para que la paciente le envíe sus braguitas sucias, para que él pueda detectar la presencia de esperma alienígena en ellas. Y también excusa para pedirla que lleve un cinturón de castidad con clavos alrededor del orificio vaginal, que él localizó para ella en (según palabras de Jacobs) un sexshop especializado en dominación, un lugar que frecuentaba bastante a menudo.

Rainey se dio cuenta de que lo que Hopkins y Jacobs proclamaban como evidencia de la realidad de las abducciones, y de la existencia entre nosotros de híbridos, estaba basada en la repetición en hipnosis de sus propias historias en estos pacientes, y en la credulidad insulsa de la gente de la calle que recibe estas historias. Rainey sospechaba de la honestidad de James Mortellaro, uno de los paciente estrella de Budd en las abducciones. No solo le extrañaba que siempre llevase pastillas, y una pistola en una de sus botas. Ninguna de sus afirmaciones había sido verificada. James le había dicho a Budd que tenía dos doctorados y que había sido director de márquetin de Hitachi. Pero Hopkins no tenía ningún interés en confirmar estos puntos, y se enfadaba cuando su Carol se lo proponía.

Rainey ayudó a su exmarido en la edición de su libro sobre la famosa abducción de Linda Cortile. Esta historia fue publicada previa eliminación por parte de Budd de las partes menos creíbles de la historia de Linda, y a sabiendas de que ella le había mentido en numerosas ocasiones.

El artículo completo de Carol Rainey lo podéis encontrar aquí.

De estos tres tenores solo queda vivo David Jacobs. John Mack fue atropellado por un coche en 2004. Hopkins, que falleció el pasado domingo de cáncer, había sido humillado públicamente por su ex esposa, al igual que Jacobs que también ha sido expuesto al escarnio.

A pesar de que tuvo mucha popularidad en sus mejores años, en la actualidad el capítulo de las abducciones es considerado como embarazoso incluso para los defensores de la existencia de los OVNIs, que desearían enterrarlo en el olvido lo antes posible.

Fuente: badufos

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  • @ Reflexiones Profundas:
    He conocido un par de psicólogos o psicólogas que bebían cosas fuertes con demasiado empeño. En fin, también son humanos. He tenido que ingeniármelas para eludir al sistema de censura de textos que está bastante molesto hoy.

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