Sexo, mentiras y pirámides

Bueno, antes de que os decepcionéis, lo siento, no voy a hablar de sexo, sólo de mentiras y pirámides. Sorry.

Las pirámides de Egipto son unos de los monumentos más impresionantes que se conservan.  Pero al mismo nivel que su magnificencia se encuentra la capacidad que han tenido para generar ideas estúpidas en toda clase de “buscaverdades”.  Pero este no es un fenómeno nuevo.  Ya a finales del siglo XIX, el arqueólogo y egiptólogo Flinders Petrie acuñó el término piramidiota para describir a esta fauna obsesionada con negarles a los antiguos egipcios la genialidad que tuvieron.  Como cualquier otra magufería, los defensores de que las pirámides no fueron construidas por los egipcios, sino por marcianos/atlantes/dioses/pongaaquísupropiaestupidez, se alimentan de repetir incansablemente falacias que revisten de “cientificidad” y que, a fuerza de repetirse acaba por confundir a cualquiera que no sea un poco desconfiado.  A continuación voy a enumerar algunas de esas afirmaciones (no todas, porque eso es imposible) que te soltará como un loro cualquier piramidiota con el que empecéis a discutir.

Las pirámides y Orión

Una de las afirmaciones más comunes es que las tres pirámides del complejo de Gizah son una representación a escala de las tres estrellas más brillantes del cinturón de Orión.  Esta idea se le ocurrió a Robert Bauval a principios de los 80 y ha estado defendiéndola desde entonces.  Según él (y todos los magufos que se lo tragan), las pirámides representan el cinturón de Orión , la Esfinge representa la constelación de Leo y el Nilo sería la Via Láctea tal y como se veían en el año 10.500 a.C.  Por supuesto, el hecho de que las pirámides y la Esfinge se construyeran en el tercer milenio a.C. es un detalle de poca importancia (la edad de las pirámides es otra de los asuntos en los que hay una gran conspiración mundial de malos malotes que lo controlan todo).  También se suele obviar que, mientras que el cinturón de Orión formaba un ángulo de unos 50º con el Norte en la época propuesta por Bauval, las pirámides forman un ángulo de 38º.  Pero no sólo eso.  Resulta que la Esfinge está al lado de las pirámides, y por tanto, en la misma orilla del Nilo, pero ¿a que no sabéis lo que hay entre la constelación de Leo y la de Orión?  Pues no sólo eso, resulta que la constelación de Leo no fue representada como un león en Egipto hasta el siglo III o IV a.C. ya que la imagen del león asociada a esa constelación es de origen mesopotámico.

La precisión en la orientación de las pirámides

Este es otro de los temas con los que te dará la matraca cualquier piramidiota.  Las pirámides de Gizah están orientadas con el eje Norte-Sur, y la de Keops (la mayor) se desvía de esta orientación 3′ de arco.  Dicho así parece la caña (bueno, seamos sinceros, lo es) y te lo venderán con que eso sólo se puede conseguir con instrumentos modernos.  De nuevo, la mezcla habitual de medias verdades y de desprecio más o menos velado por las culturas ajenas sale a relucir en este caso.  Conseguir una precisión de 3′ si estás haciendo un dibujo en un papel es tremendamente complicado, pero si estás trabajando con la orientación de un edificio de 230m de lado, desviarse un grado (que sigue siendo complicado de conseguir en un papel) significa que el extremo de tu linea tiene un error de más de 4m.  El error real en la pirámide de Keops es de unos 21cm en el recubrimiento exterior, aunque parece que cometieron un error y el núcleo de la pirámide se desvía más de 5′.  Este es un error que, aunque realmente admirable, no está fuera del alcance de lo que se puede alcanzar con habilidad usando plomadas, cuerdas y ciertos conocimientos astronómicos.  De hecho se sospecha que los egipcios utilizaron para determinar el norte la linea que une Mizar (en la Osa Mayor) y Kochab (en la Osa Menor), ya que en el III milenio a.C. esa linea pasaba justamente por el polo Norte.  De hecho, la orientación de todas las pirámides parece variar de acuerdo con el movimiento de estas dos estrellas debido a la precesión de los equinoccios.  Esto, además nos proporciona un método adicional para datarlo.  La Gran Pirámide está orientada hacia donde estarían estas estrellas hacia 2467 a.C. echando un jarro de agua fría a otro de los caballos de batalla de los piramidiotas: la edad de las pirámides.

Medidas cósmicas

La numerología/estupidología que rodea a las pirámides es tan extensa que sería imposible abarcarla en una sola entrada, así que me centraré en las supuestas relaciones entre las dimensiones de las pirámides y diversas medidas cósmicas.  La tontería más extendida es que la altura de la pirámide de Keops es exáctamente la milmillonésima parte de la distancia de la Tierra al Sol.

Con esto hay dos problemas.  El primero es que la distancia entre la Tierra y el Sol no es constante.  La órbita de la Tierra es una elipse que nos lleva de estar a 152.098.232 km en el afelio a 147.098.290 km en el perihelio, así que ¿que distancia se supone que consideraron los antiguos egipcios? ¿la del perihelio? ¿la del afelio? ¿una en medio? Pero es que ni aún así.  Resulta que la altura original de la pirámide era de 146.5 m, así que tendríamos que ser un poco generosos para decir que la altura de la pirámide considera la distancia “exacta”.  Es lo que tiene medir distancias tan grandes con unidades de medidas tan pequeñas: siempre podemos encontrar números redondos si estamos dispuesto a que nuestra exactitud sea aproximada.  Así la la distancia de la Tierra al Sol es “exáctamente” 500 millones de veces la altura de la Torre Eiffel (sin antena), o “exáctamente” 85.000 millones de veces mi altura (¿seré un enviado divino?).

El corte de las rocas

Puestos a despreciar las habilidades de los egipcios, ¿por qué no dudar de que fueran capaces de tallar las rocas con las que se construyeron las pirámides?  Al menos eso es lo que te encuentras en muchos foros “alternativos”.  Es imposible que se pudieran tallar los bloques con los que se construyeron las pirámides con las herramientas de las que disponían los egipcios.

Pero, ¿es esto verdad? Pues como suele suceder, no.  Los bloques que forman las pirámides son de piedra caliza, que es menos dura que el cobre, material del que disponían los egipcios.  Los artesanos solían empezar a tallar la roca en la cantera para evitar el gasto que suponía transportar un bloque y que, en el proceso de tallado se rompiera, por lo que se conservan multitud de bloques en todos los estadios de tallado, desde los que ni siquiera se han separado de la roca madre hasta los que están casi terminados, mostrando todo el proceso (señales de instrumentos incluidos).  Para las rocas más duras usaban herramientas de dolerita, una roca muy dura que también se podía usar para pulir, y sierras de cobre con el filo impregnado de cuarzo.

Aparecieron de repente

Esta es otra de las joyas que puedes escuchar discutiendo con un piramidiota.  Los egipcios no pudieron construir las pirámides.  ¿Cómo pudo un pueblo en la Edad de Piedra ponerse de pronto a construir unos edificios como las pirámides? Bueno, pues aquí van varias mentiras juntas.  La primera, que Egipto no se encontraba en la Edad de Piedra, sino que ya a finales del IV milenio a.C. dominaban la fabricación de objetos de cobre y bronce.  La segunda, que las pirámides no aparecieron de pronto, sino que son la culminación de una larga trayectoria de construcciones funerarias.  Así, las primeras tumbas de la época predinástica (IV milenio a.C.) fueron evolucionando para dar lugar a mastabas cada vez más grandes y complejas, para, en el siglo XXVII a.C, construir la primera pirámide: la pirámide escalonada de Djoser, que se construyó, básicamente, superponiendo seis mastabas unas encima de las otras.  Después de esta se construyeron más pirámides escalonadas, mayores y más complejas, hasta que, cinco faraones después, intentaron construir una pirámide lisa.  Desgraciadamente calcularon mal la inclinación de los lados, por lo que a mitad de altura tuvieron que cambiarla y resultó la pirámide acodada de Sneferu.  Su sucesor fue el que consiguió construir la Gran Pirámide.  Dado que la construcción de una pirámide (y el complejo funerario asociado) tenía un coste enorme, en épocas posteriores las pirámides se construyeron más pequeñas y con materiales más baratos, hasta que al final se abandonó su uso por el de tumbas excavadas en la roca.

No son tumbas

Finalmente se encuentra el asunto de por qué se emplearon tal cantidad de recursos en construir las pirámides.  Aquí te puedes encontrar de todo: desde canalizaciones de energías “newageras”, torres de control extraterrestres, portales dimensionales… Pensad en cualquier tontería y seguro que ya se le ha ocurrido a alguien antes.  Más de una vez me han soltado que si de verdad eran tumbas, ¿cómo es que nunca se ha encontrado una momia en una pirámide? Y se quedan tan panchos.

Pues resulta que sí que se han encontrado momias dentro de las pirámides.  Y vasos canópicos (donde se guardan las vísceras del faraón).  Por supuesto no en todas se han encontrado momias.  Hay que tener en cuenta que las pirámides son faros que indican la situación de tumbas repletas de oro, joyas y otros objetos preciosos, y han estado expuestas a los saqueadores durante más de 5.000 años, como demuestran los túneles que se han encontrado en muchas de ellas.  Pero no en todas desaparecieron las momias.  Aquí hay una lista de algunas de las momias encontradas dentro de sus pirámides: fragmentos de la momia de Djoser, Keops, Isesi, Merenra…

Por supuesto esto no convencerá a ningún místicucho, pero al menos puede servir a alguien para darle una bofetada de hechos a algún piramidiota.

Referencias:
http://www.antiquityofman.com/Fairall_Orion_precession.html
http://www.antiquityofman.com/Krupp_refutes_Bauval_and_Roy.html
http://www.newscientist.com/article/dn174-pyramid-precision.html
http://home.hiwaay.net/~jalison/sig.html
http://www.repertorium.net/rostau/measures.html
http://www.piramides.org/

  • @ Francisco CZ:
    Y seguimos con las hipocresías. Ya veo que eres de los de “haz lo que yo digo, no lo que yo hago” :debunker:


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