Off Topic

En este espacio podéis tratar el tema que os apetezca.

 
 
  • Doc Halliday dijo:

    Hombreeee… ¿Tu abuela no te enseñó a pelear?.

    Mi abuela era católica. Buena, pero católica.

    nDoc Halliday dijo:

    Hay que tener presentes un par de cosas en una pelea callejera: La primera es que la honestidad y la limpieza son un estorbo, que lo principal es zanjar la cuestión con el mínimo de esfuerzo y minimizando los daños

    Me hiciste reir con la descripción de como zanjar una pelea callejera
    Lo voy a aplicar cuando me caguen a tiros. Yo tengo fe que puede funcionar. :saludo:

  • Alexis dijo:

    O igual Doc mismo que, en su afán didáctico, le da igual responder a un roto político-ideológico que a un descosido cosmológico o filosófico… Y que ahora se nos revela incluso capaz de impartir todo un Máster sobre el tema «Peleas de patio de Colegio». (¡Madre mía! ¿En serio?)…

    Bueno… Estoo, Si. Así es.

    La abuela Virginia era de armas tomar. Fue ella la que me enseñó a defenderme y la primera en darse cuenta de que yo no era igual que el resto de los críos, que no jugaba con ellos y que era necesario tomar cartas en el asunto. Así que digamos que se autoimpuso la tarea de ayudarme. Mas tarde sería tía Sofronia, puesta sobre aviso por la abuela, la que me reclamaría para pasar los veranos con ella, me enseñaría a disparar y me inculcaría el amor por la ciencia, supongo que heredé de ella un cierto gusto por la didáctica y el interés por la filosofía y por las materias en las que trasteo de vez en cuando.

    Pero esta es otra historia…

  • Profeta_sur dijo:

    Lo voy a aplicar cuando me caguen a tiros. Yo tengo fe que puede funcionar.

    Saludos.

    Ojo, no es lo mismo fajarse en corto a bofetadas con otro crío que no espera que le des lo suyo, que emprenderla con alguien que puede ir armado y que sabe cómo se gastan en un callejón.

    Si miras páginas (muchas, muchas páginas) atrás en el off-topic, dejé apuntado lo que me enseñó tía Sofronia sobre como funciona eso de una pelea con armas de fuego y lo que cabe esperar.

  • Ecos de Callejón

    Edición extraordinaria: Bienvenido Mr Biden.

    Saludos.

    Un colega de esos que se dedican a eso de cogerle el pulso a la cosa social y que vive de mirar la bola de cristal (y suele acertar bastante, a mi pesar) me ha mandado un escueto mensaje mientras salía a la palestra el nuevo emperador de Occidente:

    ¡Por fin hay adultos a la casa blanca!

    Esto es indicativo del estado de ánimo de determinadas capas de la sociedad, que respiran aliviadas pensando que librándose de Trump se van a librar de la enfermedad, cuando sucede que Trump es tan sólo el síntoma.

    Sucede que el triunfo de la mediocridad que produce la creciente marea de los idi0tas, conduce inevitablemente al infantilismo político.

    Y si alguien tiene dudas, que eche un vistazo a lo que pasa en este país, donde tenemos que soportar bochorno tras bochorno e insulto tras insulto a nuestra inteligencia, administrados cruelmente por nuestros mandamáses. ¿Es que son tontos nuestros líderes políticos?. No, bueno, en general no, salvo alguna excepción como Teodoro García. Pero los idi0tas son muchos… y votan. Luego si tienes que hacer política para paletos, no te queda más remedio que reducir tu discurso político y adaptarlo (infantilizarlo) a sus capacidades.

    Pero no vamos a entrar en ninguno de los últimos escandalitos de lujo de VOX, que los hay , y son pocos para la catadura moral de estos defensores de la reserva espiritual de occidente. O en otras incongruencias en su discurso difíciles de conciliar con la realidad, salvo para Teodoro García, al que no le cuesta en absoluto ejecutar bellas maniobras de patinaje artístico para un público manifiestamente entregado.

    En lugar de esto, vamos a darle un vistazo al porqué pasa lo que pasa en los EEUU y de qué polvos vienen estos lodos, sin necesidad de hacer piruetas propagandísticas como en el caso de Mescalero, para justificar nada.

    Los Estados Unidos han logrado volver a ser la primera potencia económica mundial, su PIB se ha incrementado más que notablemente en los últimos meses. Que se ha financiado como si jamás hubiéramos vivido la crisis del 2008: mediante la expansión del crédito público y privado. Esto es, incrementando una deuda que desde hace tiempo se considera impagable . la recuperación del empleo que se deriva de esto explica en parte el apoyo social que encontró Trump.

    Los Estados Unidos siguen siendo la principal potencia militar mundial. Los gastos militares directos se llevan el 8% de su presupuesto y hay gastos indirectos adicionales. Los yankees tienen más de 800 bases militares en el extranjero. Poseen una reserva de armas atómicas suficiente para acabar varias veces con la vida animal en la Tierra, además de un arsenal de armas químicas (y muy probablemente bacteriológicas o neurológicas en una buena cantidad).

    Esta potencia de fuego crece guiada por la necesidad: El presidente Eisenhower, un militar conservador, al abandonar la presidencia en 1961 ya se refería a lo que llamó el complejo-militar industrial. Una tupida y bien asentada red de relaciones que condicionaba ya entonces la política de los Estados Unidos, sus instituciones e inevitablemente conectaba también con el pensamiento de los ciudadanos estadounidenses.

    Eisenhower Añadía, entre otras cosas, lo siguiente: «Esta conjunción de un inmenso sistema militar y una gran industria armamentística es algo nuevo para la experiencia norteamericana. Su influencia total (económica, política, incluso espiritual) es palpable en cada ciudad, en cada parlamento estatal, en cada departamento del gobierno federal».
    La agudeza del análisis de Eisenhower es manifiesta: desde de la Segunda guerra mundial los impuestos de los ciudadanos norteamericanos han financiado enormes arsenales que se han ido quedando obsoletos y han sido renovados a ritmo constante: un arsenal de portaaviones, acorazados, cruceros, submarinos, fragatas, bombarderos y cazas, misiles intercontinentales, misiles de alcance medio, antimisiles, tanques y medios de transporte terrestre, bombas de hasta 40 toneladas y un ejército de casi un millón y medio de hombres.

    ¿Quién se acuerda ya de aquellos Minutemen, de los Pershing, de los Cruise, aquellos pozos sin fondo donde fueron enterrados miles de millones de dólares, y que por fortuna no han sido utilizados? ¿Quién se acuerda de las armas atómicas «limpias», diseñadas para una «guerra en el teatro europeo»? ¿Quién recuerda que las pruebas atómicas eran casi semanales de los años cincuenta y sesenta?

    Pues bien, todo eso lo ha financiado el contribuyente americano sin pestañear. Los analistas de la administración que apoyaron la continuación de estas políticas en el siglo XXI temieron, en su Rebuiding America’s Defenses (año 2000; está en internet), que la población dejara de apoyar semejantes gastos enormes «salvo que se produjera un nuevo Pearl Harbour«. Y Lo tuvieron el 11 de septiembre de 2001.

    El complejo militar industrial no ha hecho más que crecer desde aquella denuncia de Eisenhower en 1961. Es un potente sistema de puertas giratorias entre las industrias armamentísticas y de suministros militares y los altos (y no tan altos) jefes y mandamuchos del ejército, que pasan a los consejos de administración u otros puestos de las compañías de la industria armamentista (en realidad de cualquier empresa que le venda algo al Pentágono o al ejército, desde uniformes y pertrechos varios a la última novedad tecnológica, pasando por vehículos, servicios de comidas, limpieza, o de las empresas civiles de seguridad, etc.).

    Es un mecanismo que corrompe (y dirige) la política, y que se completa con una inteligente dispersión de las fábricas de armamento e industrias y servicios militares por todos los estados de la Unión, de modo que la hipotética amenaza de cierre o disminución de la producción bélica, con despido de trabajadores, etc., es una visión de horror para los senadores de cualquiera de los estados, lo que podría llevarles a perder sus escaños.

    El ejecutivo y el legislativo están atrapados, enredados en el peligroso complejo militar industrial. Eisenhower señalaba con claridad el carácter total de esta influencia, que tiene la capacidad de condicionar el pensamiento de los ciudadanos estadounidenses (Tal vez no lo recuerden ustedes, pero se les aterrorizó haciéndoles construir refugios contra un ataque atómico que jamás estuvo, y lo sabían, en la imaginación de los soviéticos).

    Para cualquier observador externo resulta obvio que una reducción a la mitad de los gastos militares de los USA (que aún reducidos serían los mayores de la Tierra) podría reportar financiación para eliminar las rémoras del país: se podría erradicar la pobreza, sufragar un sistema de salud para toda la población, mejorar las condiciones de vida del campesinado, sanear los ghettos urbanos. Pero eso no es posible por las razones de fondo que han sido expuestas anteriormente.

    El sistema electoral norteamericano hoy resulta aberrante, cuando para el sufragio pasivo, para optar a ser elegido, hay que disponer de ingentes sumas de dinero, que proceden de lobbys del género más variopinto. Las empresas de servicios políticos en que se han convertido los partidos tienen más intereses electorales que proyectos políticos propiamente dichos.

    El imperio americano tiene el timón atado al belicismo y el armamentismo para afrontar los problemas (no exclusivamente suyos) que le esperan. Le esperan el agotamiento de los combustibles fósiles, una crisis climática y ecológica, una desigualdad creciente. El sistema político no sabe adoptar medios pacíficos y solidarios con otras poblaciones del planeta para los problemas que tenemos en común. Necesitaría un nuevo Roosevelt, un nuevo Kennedy. Pero no sabe producirlos, y si lo hiciera seguramente los asesinaría. Por eso resulta peligrosísimo y el mundo debería ser consciente de esa ciega estrategia belicista para buscar el modo de cambiar su rumbo de colisión, por muy controladas que parezcan sus sucesivas versiones.

  • blockquote>Alexis dijo:

    O igual Doc mismo que, en su afán didáctico, le da igual responder a un roto político-ideológico que a un descosido cosmológico o filosófico… Y que ahora se nos revela incluso capaz de impartir todo un Máster sobre el tema «Peleas de patio de Colegio». (¡Madre mía! ¿En serio?)…

    Bueno… Estoo, Si. Así es.

    La abuela Virginia era de armas tomar. Fue ella la que me enseñó a defenderme y la primera en darse cuenta de que yo no era igual que el resto de los críos, que no jugaba con ellos y que era necesario tomar cartas en el asunto. Así que digamos que se autoimpuso la tarea de ayudarme. Mas tarde sería tía Sofronia, puesta sobre aviso por la abuela, la que me reclamaría para pasar los veranos con ella, me enseñaría a disparar y me inculcaría el amor por la ciencia, supongo que heredé de ella un cierto gusto por la didáctica y el interés por la filosofía y por las materias en las que trasteo de vez en cuando.

    Pero esta es otra historia…

    «Los hermanos sean unidos porque ésa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera»
    El Gaucho Martín Fierro y experiencia personal.

    » El que empieza a atacar a un compañero empieza a pasarse al enemigo.»
    General Juan Domingo Perón
    :saludo:

  • @ Doc Halliday:

    Saludos. Aquí sólo una pequeña cuestión que, no obstante, me va a resultar algo delicada de plantearle (y con mucho prólogo):

    Como siempre digo, y voy a repetir por enésima vez, yo rehuyo aquí los debates sobre políticas o ideologías. Me limito a leer, con el interés que me merece.

    Una razón para ello es que yo soy incapaz de estar al quite de todas esas referencias de todo tipo (ya sean de libro de Historia o de hemeroteca contemporánea) a las que siempre saben recurrir unos y otros tan oportunamente, para usarlas como argumento para justificar lo propio y rebatir lo ajeno. A mí no sólo me faltan estudios, sino también retentiva y poso suficiente como para saber ir «catalogando», de manera que pudiera resultarme «útil», lo que pueda yo leer (o ver, o escuchar) a diario, en periódicos o informativos audiovisuales.

    En lo que respecta a la Historia: Pues está claro que, de entrada, hay que saber de Historia. Pero, sabiendo, a la hora de usar extractos de la misma para argumentar cosas, me parece que ha de ser relativamente fácil simplemente «poner el acento» allá donde interese. Y negarle la misma validez a lo que oponga «el otro» (también «poniendo el acento» en lo que le interese y supuestamente le justifique a él)… Me parece que los indepes catalanes, por ejemplo, abusan un montón de eso. Pero no necesariamente porque pequen de «falsedad histórica» en lo que argumenten. Sino porque la Historia es muy extensa y diversa, y alberga ejemplos para todos los gustos, y supuestas «coartadas intelectuales» a elegir y ensalzar como ejemplo de lo que sea, y razones también suficientes para contradecir y rebatir cualquiera de las que se quiera combatir… (Bueno, a menos que se llegue a pretender que Colón o Cervantes en realidad eran catalanes. Lo que es delirio es delirio, y hasta yo lo puedo llegar a captar).

    Yo no soy capaz de entrar en ese juego. No me veo con cartas. Soy demasiado disperso de coco para esos fregaos.

    Ilustración personal (o carencia de ella) aparte, para navegar así sólo por la superficie de todas estas cuestiones: ¿Bastaría con apelar al llamado sentido común de cada cual?… Es que ése yo tampoco se muy bien dónde lo tengo, y sospecho que sólo me sale así a bandazos irregulares y puntuales… En cualquier caso, leo, me intereso… Pero me quedo casi siempre en la superficie de todo.

    Si tuviera que valorar sólo la voluntad didáctica y expositiva de lo que leo exclusivamente aquí en este sitio, ganaría de calle lo que algún maledicente pudiera bautizar como el «Contubernio de Zurdos» del barrio. Seguramente con usted a la cabeza, Doc, pero no sólo… Si los «Diestros» del lugar me quisieran convencer «a mí» de lo suyo, se lo tendrían que currar bastante más, para ponerse a la altura (didáctica y expositiva, digo)… Pero el caso es que yo me seguiría quedando igual «en la superficie».

    Y desde ahí, desde «la mera superficie», le planteo lo que le decía al principio que me resulta delicado. Que me da algo de corte por la consideración que me he acostumbrado a tenerle. Ahí va:

    Doc Halliday dijo:

    Pero los idi0tas son muchos… y votan.

    ¡Uf! Perdone pero, es que esas palabras me suenan bastante (y casi textualmente) a Mescalero. Estoy seguro de haberle leído a éste casi lo mismo y no hace mucho tiempo. Hasta creo recordarlo (sin entretenerme en buscarlo) lo bastante así: «El problema es que los idi0tas también votan».

    Me parece recordar, también, que usted respondía rogándole al administrador que no permitiese que se llamase idi0tas a quienes simplemente no votaran lo que uno considerase «adecuado» o «mejor».

    No se si lo de calificarlo como «problema» pueda suponer matiz suficiente como para diferenciar una frase de la otra.

    Y queda claro que despojo de contexto ambas frases, sí. Pero es que ya digo que yo siempre me quedo en la superficie y, si algo me llega a chirriar, siempre será porque lo dicho alcanza a esa mera «superficie» de las simples formas y maneras de considerar a los demás…

    Yo soy (me tengo que considerar) uno de esos idi0tas (otro más) con derecho a voto. Y supongo que no me considerarán tal, tan sólo los que estén de acuerdo con lo que yo vote (sea lo que sea y por las razones que sea, a lo mejor algo magras por mi parte). Y así sea yo más burro que muchos, aunque a lo mejor también algo más preclaro que algunos… Me apetece hurtar un principio de frase que me hizo gracia de la novela «El Laberinto de los Espíritus» de Carlos Ruíz Zafón para (cambiando el tema original) expresarlo así:

    «Ha querido Dios, o quien en su ausencia el cargo ostente, que sea más fácil introducir un voto en una urna que obtener el carnet de conducir».

    Implique lo que implique luego, claro… ¿De verdad al final tenemos que acabar cayendo igual todos (tontos o listos) en lo de que los idi0tas son, simplemente y siempre, los «otros»?

    Es que así, a mi ya citado nivel de «mera superficie», lo que me acaba chirriando más es eso de la «polarización» brutal, sin mayores matices sobre los que tenderse mutuamente alguna que otra mano.

    Si hubiera que «discriminarnos» como «votantes válidos, o no» ¿en base a qué criterio tendría que ser? Al de Mescalero no ¡Seguro!… Pero ¿Al de usted sí, Doc?…

    ¡Huy! ¡Cómo me he pasado en ésta última frase! Pido disculpas… Aunque, mire, tampoco la voy a borrar. La dejo por la «contundencia» que pueda recalcar lo que he dicho. Lo que he querido decir…

    En fin, que, para comentarle esto, o hacerle esta simple observación, supongo que a cualquier otro usuario le habría bastado con el citado textual y una simple frase al respecto.

    Yo no he sabido estar satisfecho, ni me he sentido lo suficientemente «avalado» por mis propias consideraciones, sin explicarme y justificarme tantísimo (por delante y por detrás) para plantearle sólo ésto. Me disculpe por ello.

    Saludos.

  • Alexis dijo:

    A mí no sólo me faltan estudios, sino también retentiva y poso suficiente como para saber ir «catalogando», de manera que pudiera resultarme «útil», lo que pueda yo leer (o ver, o escuchar) a diario, en periódicos o informativos audiovisuales.

    En realidad, no hacen falta “estudios”. Cualquiera que sienta interés o se apasione por algún tema en concreto, hace lo mismo que un universitario yendo a clase. Y los resultados, en muchos casos son mejores que los del universitario, porque a uno si que le interesa lo que hace. Leer es una actividad extraordinariamente positiva y que le proporciona a uno nuevas preguntas y nuevos puntos de vista que le sirvan para comparar con los propios y profundizar en un mejor y más completo retrato del mundo.

    Alexis dijo:

    Saludos. Aquí sólo una pequeña cuestión que, no obstante, me va a resultar algo delicada de plantearle (y con mucho prólogo):

    Diga, diga, le escucho con interés.

    Alexis dijo:

    En lo que respecta a la Historia: Pues está claro que, de entrada, hay que saber de Historia.

    En realidad, basta con que te guste o tengas la curiosidad suficiente como para buscar respuestas a tus preguntas y no te conformes solo con la primera respuesta que encuentres. El esfuerzo vale la pena y te sitúa. La costumbre de hacer análisis te da el método y te proporciona lo demás. A mi me ocurre esto mismo, no soy historiador ni nada parecido, pero la costumbre de frecuentar los libros (y las webs) ayuda mucho.

    El conocimiento de la historia, como cualquier otro conocimiento en esta vida, requiere de un método de trabajo que nos permita distinguir lo que es serio de lo que no lo es y ser conscientes de cuando tratan de vendernos quincalla y baratijas para engatusarnos. El método es el del escepticismo: Mantener una duda saludable y pedir evidencias y explicaciones que sirvan para acercarnos a la verdad todo lo posible. No aceptar nada como válido, si no podemos validarlo. Y, en lo tocante a la historia, no interpretar nada si no es en su propio contexto histórico correspondiente, so pena de meter la pata y creer en barbaridades.

    Alexis dijo:

    Si tuviera que valorar sólo la voluntad didáctica y expositiva de lo que leo exclusivamente aquí en este sitio, ganaría de calle lo que algún maledicente pudiera bautizar como el «Contubernio de Zurdos» del barrio. Seguramente con usted a la cabeza, Doc, pero no sólo… Si los «Diestros» del lugar me quisieran convencer «a mí» de lo suyo, se lo tendrían que currar bastante más, para ponerse a la altura (didáctica y expositiva, digo)… Pero el caso es que yo me seguiría quedando igual «en la superficie».

    Dejando sesgos a parte, sucede que los escépticos suelen caer del lado de acá y argumentan con datos y con razones, mientras que los del lado de allá tienen una marcada tendencia a hablar desde la afectividad. Suelen dar por sentada y sin posibilidad de discusión alguna su escala de valores, y aceptan como válidos los juicios de valor que se hacen desde su esquina, su argumentario y la defensa de los colores por encima de la aplicación de un análisis más solvente y el resultado es ya conocido.

    Alexis dijo:

    Es que así, a mi ya citado nivel de «mera superficie», lo que me acaba chirriando más es eso de la «polarización» brutal, sin mayores matices sobre los que tenderse mutuamente alguna que otra mano.

    Si hubiera que «discriminarnos» como «votantes válidos, o no» ¿en base a qué criterio tendría que ser? Al de Mescalero no ¡Seguro!… Pero ¿Al de usted sí, Doc?…

    Al de nadie, obviamente. Veamos:

    Un principio inamovible, uno de los pilares de la democracia es, precisamente el reconocimiento mutuo de nuestra idéntica capacidad de acordar. Esto es, que somos todos igualmente responsables del resultado de lo acordado mediante el voto en las urnas y que, el voto (sea el que sea) de cada cual tiene exactamente el mismo valor. sin esto, no hay democracia.

    Somos todos responsables igualmente de las decisiones y del rumbo que tome nuestra democracia. Por ejemplo: Imagine que en este país una inmensa mayoría de la población decide hacerse budista y que se decide de pleno derecho modificar la bandera para añadirle, en lugar del escudo, un molinillo de oraciones. No habría el menor inconveniente en ello y seguiríamos siendo nosotros, del mismo modo que si fuéramos todos ateos y hubiéramos decidido poner a Norma Duval de jovencita y en pelotas, en lugar del escudo (cosa a la que me abono de todo corazón). La democracia es la suma de todos, siempre.

    Es evidente que hay quien vota con el culo (¡peperos os vais a enterar!) y quien lo hace con los cojones (¡A mii la falangeee!) y son votos igualmente válidos si son emitidos legal y limpiamente. No puede haber discriminación en esto, sin embargo, nada impide que se hable y se analice y critique el porqué del resultado de las votaciones o de la emisión de un grupo de votos. Esto forma parte del debate sociopolítico y de la libertad de expresión.

    También es evidente que por parte de un sujeto que no hace otra cosa sino argumentar a base de mitología y de insulto sistemático, no hay criterio alguno que aportar. Y que argumentar contra la democracia, amparándose en las garantías del sistema democrático, es simplemente una contradicción y un absurdo.

    La polarización que padecemos proviene de la no aceptación de los valores morales y principios democráticos por parte de una parte de la derecha (que sigue convencida de que el poder es de su propiedad y no acepta el juego democrático). De este modo aparecen todo tipo de intentos de poner en duda, relativizar o de deslegitimar por cualquier medio (mentiras y bobadas incluidas) estos valores y principios como parte del juego de tratar de destruir al contrario, arrasando como efecto colateral las instituciones y el crédito del público en la política y en los políticos, en el parlamento y en la madre que los parió (el asalto al capitolio fomentado por Trump, el intento de asalto al bundestag, claros avisos de lo que puede ocurrir).

    A los demócratas no nos queda más remedio que señalar y evidenciar tales intentos para desmontar las creencias legendarias que se establecen a partir de ellos, cosa que conduce a una agria respuesta por parte de los que tratan de tumbar la democracia (en primer lugar por que no la entienden, como Mescalero, que se empeña en defender sus fantasías y no sabe que si realmente se realizase tal cosa, él sería el primero en estar bien jodido).

    Hay una auténtica cruzada (Trump es uno de los síntomas) contra los pilares de la democracia desde los tiempos en que los Chicago Boys se dieron cuenta del monumental filón económico que representaría romper el pacto con la socialdemocracia que, después de la segunda guerra mundial nos había proporcionado un espacio de crecimiento social y económico, de bienestar sin precedentes, gracias a su fenomenal aportación: salarios dignos a cambio de trabajos dignos.

    Los economistas ultraliberales, que acabarían fabricando a Ronald Reagan y a la Thatcher, simplemente decidieron hacerse una pregunta:

    “Es cierto que ganamos dinero, si… Pero ¿podríamos ganar todavía más?.

    Es evidente el cómo: basta con tomar para sí la mayor parte del pastel, quitándosela a los otros. Es el momento en que se rompe el pacto y aparece el capitalismo especulativo y salvaje. Es el momento en que se inicia la desregulación y las crisis se vuelven cíclicas, se devalúa el empleo y el trabajo y se entra en una espiral basada en que el sistema de bienestar se viene abajo al grito de “El sistema es insostenible”, “los trabajadores viven por encima de sus posibilidades”, “el estado nos ahoga con impuestos que solo sirven para pagar a vagos y fracasados” y cosas similares, consagrando el egoísmo como valor fundamental por encima del principio de solidaridad (libertad, igualdad, solidaridad, ¿se acuerdan ustedes?).

    La desigualdad nace como problema cuando alguien quiere tener un beneficio al que no tiene derecho. Y la desigualdad es una enfermedad, una bomba social y que, al tiempo que crece, magnifica todos los problemas, siendo un disolvente de la estructura social.

    Alexis dijo:

    En fin, que, para comentarle esto, o hacerle esta simple observación, supongo que a cualquier otro usuario le habría bastado con el citado textual y una simple frase al respecto.

    Quisiera rogar de su amabilidad que se tuvieran presentes los múltiples post en los que he abogado por el reconocimiento del propio sesgo, y de saber reconocer las trampas mentales de esa religión laica y personal que son las ideas políticas y del valor de intercambiar pareceres limpiamente con los demás en busca de esas comparaciones que tan solo podemos obtener en el contraste con las ideas de los otros, sin las cuales no podemos cotejar nuestra imagen del mundo para hacerla mas completa y profunda. Aprendiendo y cambiando de opinión (algo muy saludable) cuando estamos equivocados.

    También me gustaría que se entendiese correctamente el utilizar “paletos” y “marea de los idi0tas” en su contexto y con justicia. No se trata de insultos gratuitos, sino de darle un determinado nombre a algo que requiere de otra parrafada que haremos en otro post y tiene, sobre todo que ver con dos cosas: la primera es la mirada despectiva de las élites sobre los trabajadores con escasa formación, la segunda, el hecho de resultar manejables para actuar como fuerza de choque, al servicio de determinadas políticas.

  • Saludos. Me he vuelto a descuidar y el dragón de la moderación se ha engullido mi comentario. Procedo a reeditarlo, para que resulte publicable:

    Alexis dijo:

    A mí no sólo me faltan estudios, sino también retentiva y poso suficiente como para saber ir «catalogando», de manera que pudiera resultarme «útil», lo que pueda yo leer (o ver, o escuchar) a diario, en periódicos o informativos audiovisuales.

    En realidad, no hacen falta «estudios». Cualquiera que sienta interés o se apasione por algún tema en concreto, hace lo mismo que un universitario yendo a clase. Y los resultados, en muchos casos son mejores que los del universitario, porque a uno si que le interesa lo que hace. Leer es una actividad extraordinariamente positiva y que le proporciona a uno nuevas preguntas y nuevos puntos de vista que le sirvan para comparar con los propios y profundizar en un mejor y más completo retrato del mundo.

    Alexis dijo:

    Saludos. Aquí sólo una pequeña cuestión que, no obstante, me va a resultar algo delicada de plantearle (y con mucho prólogo):

    Diga, diga, le escucho con interés.

    Alexis dijo:

    En lo que respecta a la Historia: Pues está claro que, de entrada, hay que saber de Historia.

    En realidad, basta con que te guste o tengas la curiosidad suficiente como para buscar respuestas a tus preguntas y no te conformes solo con la primera respuesta que encuentres. El esfuerzo vale la pena y te sitúa. La costumbre de hacer análisis te da el método y te proporciona lo demás. A mi me ocurre esto mismo, no soy historiador ni nada parecido, pero la costumbre de frecuentar los libros (y las webs) ayuda mucho.

    El conocimiento de la historia, como cualquier otro conocimiento en esta vida, requiere de un método de trabajo que nos permita distinguir lo que es serio de lo que no lo es y ser conscientes de cuando tratan de vendernos quincalla y baratijas para engatusarnos. El método es el del escepticismo: Mantener una duda saludable y pedir evidencias y explicaciones que sirvan para acercarnos a la verdad todo lo posible. No aceptar nada como válido, si no podemos validarlo. Y, en lo tocante a la historia, no interpretar nada si no es en su propio contexto histórico correspondiente, so pena de meter la pata y creer en barbaridades.

    Alexis dijo:

    Si tuviera que valorar sólo la voluntad didáctica y expositiva de lo que leo exclusivamente aquí en este sitio, ganaría de calle lo que algún maledicente pudiera bautizar como el «Contubernio de Zurdos» del barrio. Seguramente con usted a la cabeza, Doc, pero no sólo… Si los «Diestros» del lugar me quisieran convencer «a mí» de lo suyo, se lo tendrían que currar bastante más, para ponerse a la altura (didáctica y expositiva, digo)… Pero el caso es que yo me seguiría quedando igual «en la superficie».

    Dejando sesgos a parte, sucede que los escépticos suelen caer del lado de acá y argumentan con datos y con razones, mientras que los del lado de allá tienen una marcada tendencia a hablar desde la afectividad. Suelen dar por sentada y sin posibilidad de discusión alguna su escala de valores, y aceptan como válidos los juicios de valor que se hacen desde su esquina, su argumentario y la defensa de los colores por encima de la aplicación de un análisis más solvente y el resultado es ya conocido.

    Alexis dijo:

    Es que así, a mi ya citado nivel de «mera superficie», lo que me acaba chirriando más es eso de la «polarización» brutal, sin mayores matices sobre los que tenderse mutuamente alguna que otra mano.

    Si hubiera que «discriminarnos» como «votantes válidos, o no» ¿en base a qué criterio tendría que ser? Al de Mescalero no ¡Seguro!… Pero ¿Al de usted sí, Doc?…

    Al de nadie, obviamente. Veamos:

    Un principio inamovible, uno de los pilares de la democracia es, precisamente el reconocimiento mutuo de nuestra idéntica capacidad de acordar. Esto es, que somos todos igualmente responsables del resultado de lo acordado mediante el voto en las urnas y que, el voto (sea el que sea) de cada cual tiene exactamente el mismo valor. sin esto, no hay democracia.

    Somos todos responsables igualmente de las decisiones y del rumbo que tome nuestra democracia. Por ejemplo: Imagine que en este país una inmensa mayoría de la población decide hacerse budista y que se decide de pleno derecho modificar la bandera para añadirle, en lugar del escudo, un molinillo de oraciones. No habría el menor inconveniente en ello y seguiríamos siendo nosotros, del mismo modo que si fuéramos todos ateos y hubiéramos decidido poner a Norma Duval de jovencita y en pelotas, en lugar del escudo (cosa a la que me abono de todo corazón). La democracia es la suma de todos, siempre.

    Es evidente que hay quien vota con el culo (¡peperos os vais a enterar!) y quien lo hace con los cohone (¡A mii la falangeee!) y son votos igualmente válidos si son emitidos legal y limpiamente. No puede haber discriminación en esto, sin embargo, nada impide que se hable y se analice y critique el porqué del resultado de las votaciones o de la emisión de un grupo de votos. Esto forma parte del debate sociopolítico y de la libertad de expresión.

    También es evidente que por parte de un sujeto que no hace otra cosa sino argumentar a base de mitología y de insulto sistemático, no hay criterio alguno que aportar. Y que argumentar contra la democracia, amparándose en las garantías del sistema democrático, es simplemente una contradicción y un absurdo.

    La polarización que padecemos proviene de la no aceptación de los valores morales y principios democráticos por parte de una parte de la derecha (que sigue convencida de que el poder es de su propiedad y no acepta el juego democrático). De este modo aparecen todo tipo de intentos de poner en duda, relativizar o de deslegitimar por cualquier medio (mentiras y b0badas incluidas) estos valores y principios como parte del juego de tratar de destruir al contrario, arrasando como efecto colateral las instituciones y el crédito del público en la política y en los políticos, en el parlamento y en la madre que los parió (el asalto al capitolio fomentado por Trump, el intento de asalto al bundestag, claros avisos de lo que puede ocurrir).

    A los demócratas no nos queda más remedio que señalar y evidenciar tales intentos para desmontar las creencias legendarias que se establecen a partir de ellos, cosa que conduce a una agria respuesta por parte de los que tratan de tumbar la democracia (en primer lugar por que no la entienden, como Mescaler0, que se empeña en defender sus fantasías y no sabe que si realmente se realizase tal cosa, él sería el primero en estar bien jodid0).

    Hay una auténtica cruzada (Trump es uno de los síntomas) contra los pilares de la democracia desde los tiempos en que los Chicago Boys se dieron cuenta del monumental filón económico que representaría romper el pacto con la socialdemocracia que, después de la segunda guerra mundial nos había proporcionado un espacio de crecimiento social y económico, de bienestar sin precedentes, gracias a su fenomenal aportación: salarios dignos a cambio de trabajos dignos.

    Los economistas ultraliberales, que acabarían fabricando a Ronald Reagan y a la Thatcher, simplemente decidieron hacerse una pregunta:

    «Es cierto que ganamos dinero, si… Pero ¿podríamos ganar todavía más?.

    Es evidente el cómo: basta con tomar para sí la mayor parte del pastel, quitándosela a los otros. Es el momento en que se rompe el pacto y aparece el capitalismo especulativo y salvaje. Es el momento en que se inicia la desregulación y las crisis se vuelven cíclicas, se devalúa el empleo y el trabajo y se entra en una espiral basada en que el sistema de bienestar se viene abajo al grito de «El sistema es insostenible», «los trabajadores viven por encima de sus posibilidades», «el estado nos ahoga con impuestos que solo sirven para pagar a vag0s y fracasados» y cosas similares, consagrando el egoísmo como valor fundamental por encima del principio de solidaridad (libertad, igualdad, solidaridad, ¿se acuerdan ustedes?).

    La desigualdad nace como problema cuando alguien quiere tener un beneficio al que no tiene derecho. Y la desigualdad es una enfermedad, una bomba social y que, al tiempo que crece, magnifica todos los problemas, siendo un disolvente de la estructura social.

    Alexis dijo:

    En fin, que, para comentarle esto, o hacerle esta simple observación, supongo que a cualquier otro usuario le habría bastado con el citado textual y una simple frase al respecto.

    Quisiera rogar de su amabilidad que se tuvieran presentes los múltiples post en los que he abogado por el reconocimiento del propio sesgo, y de saber reconocer las trampas mentales de esa religión laica y personal que son las ideas políticas y del valor de intercambiar pareceres limpiamente con los demás en busca de esas comparaciones que tan solo podemos obtener en el contraste con las ideas de los otros, sin las cuales no podemos cotejar nuestra imagen del mundo para hacerla mas completa y profunda. Aprendiendo y cambiando de opinión (algo muy saludable) cuando estamos equivocados.

    También me gustaría que se entendiese correctamente el utilizar «palet0s» y «marea de los idi0tas» en su contexto y con justicia. No se trata de insultos gratuitos, sino de darle un determinado nombre a algo que requiere de otra parrafada que haremos en otro post y tiene, sobre todo que ver con dos cosas: la primera es la mirada despectiva de las élites sobre los trabajadores con escasa formación, la segunda, el hecho de resultar manejables para actuar como fuerza de choque, al servicio de determinadas políticas.

    ¡Vae victis!

  • @ Doc Halliday:

    Saludos. Y gracias por sus respuestas y reflexiones, todas.

    Hoy me siento un poco tentado a explicarle que la otra madrugada, aún con sólo una pequeñez muy concreta como «centro» de la intención de mi comentario, me salió la parrafada larga, dispersa y no se si hasta algo melodramática para conmigo mismo en algunos puntos. ¡Ya me pasa ya, bastante a menudo! Cosas de los estados anímicos a veces algo raros que le asaltan a uno a esas horas (y no contestaré preguntas sobre la posible relación con las cervecillas que acostumbro a ir sorbiendo desde según que horas de la noche en adelante).

    Como le decía en algún punto: «Para comentarle esto, o hacerle esta simple observación, supongo que a cualquier otro usuario le habría bastado con el citado textual y una simple frase al respecto.»… Y voy a hacer el ejercicio de poner un simulacro de lo que podría haber sido mi comentario anterior, a lo mejor en otras circunstancias o diferente disposición anímica:

    ————————————————-

    Doc Halliday dijo:

    Pero los idi0tas son muchos… y votan.

    Saludos, y muy bien su comentario, Doc… Salvo que esta frase me chirría. Más que nada porque eso, casi igualito, es lo que dice alguna vez Mescalero. Y recuerdo que en semejantes ocasiones, usted ha respondido rogando al administrador que no permita que se llame idi0tas a los que simplemente no votan lo mismo que uno.

    Me disculpe la observación, pero es que me ha saltado así a la vista y no me he podido resistir a expresarla.

    Saludos.

    ————————————————

    … Y eso sería. La motivación primordial de mi comentario anterior era, en principio, sólo esa observación. Pero me embarré con todas esas añadiduras, ramificaciones temáticas y auto-justificaciones con las que casi tapé y todo ese motivo principal. Supongo que a eso en concreto ya me doy por respondido cuando me dice:

    Doc Halliday dijo:

    También me gustaría que se entendiese correctamente el utilizar «palet0s» y «marea de los idi0tas» en su contexto y con justicia. No se trata de insultos gratuitos, sino de darle un determinado nombre a algo que requiere de otra parrafada que haremos en otro post

    A lo demás, pues, por añadidura y ya expuesto y respondido de paso y sin remedio, gracias por la conversación.

    Tiene narices que a veces intente dedicar estos ratos a escribir alguna chaladura de ficción para mí mismo, sin demasiado resultado, y que en cambio aquí me pase de vueltas comentando, casi sin darme cuenta.

    Ahora mismo ni siquiera estoy seguro de si mañana me parecerá este mismo comentario lo bastante oportuno, revisado y repensado como para haberlo mandado así como lo mando…

    Saludos y hasta mañana.

  • Alexis dijo:

    Salvo que esta frase me chirría. Más que nada porque eso, casi igualito, es lo que dice alguna vez Mescalero. Y recuerdo que en semejantes ocasiones, usted ha respondido rogando al administrador que no permita que se llame idi0tas a los que simplemente no votan lo mismo que uno.

    Saludos.

    Lo de reclamarle al administrador que se tengan presentes los insultos es algo que hago tan solo para molestar a Mescalero, que es el único que se conduce así habitualmente. Lo reconozco. Sin embargo, formalmente, creo que es exigible que el diálogo tenga un mínimo de altura intelectual.

    Esto no significa que no se pueda recurrir a nuestro rico acervo cultural o dar alguna pincelada acudiendo a la profundidad polisémica del castellano de toda la vida, o tal vez hacer uso de alguna florida metáfora salida del florido pensil de cualquier brillante liróforo celeste particular que, cual plumífero, pueda adornarse con tales motivos bellamente ejecutados a tal fin, siempre que no se pierda de vista que los adornos son adornos nada más y que un post compuesto tan solo de adornos, carece de contenido, y por lo tanto, de utilidad alguna.

    sin embargo, cuando el pensamiento que alguien expresa es de vuelo tan raso que acaba arrastrando los cohones por tierra, y todo lo que otro alguien puede leer en el post publicado se reduce a dos tonterías insustanciales copiadas del argumentario, enmarcadas en una salsa de insultos insulsos, sin gracia ni imaginación y adecuados tan solo para el consumo de arrieros, repetitivos e impropios de nadie con suficiente educación como para ser consciente del ridículo que representa publicar algo así para vergüenza ajena de quien lo lee… entonces estamos haciendo el t0nto, y se hace necesario que alguien insista en retornar a la senda habitual.

    Hay quien se dedica a perturbar las conversaciones de estos foros a base de seguir insistiendo en vender sus baratijas y chaladuras políticas, introduciendo este tipo de post en la conversación, cargando a lo burro sobre todo contra los más recientes comentaristas.

    Lo que conduce inevitablemente a respuestas como las que daría Pedro crespo, alcalde de Zalamea, que jura el que jura y reza con el que reza.

    No soy ningún santo, muy al contrario, tengo mis cadáveres en mis armarios, como todo hijo de vecino que abre la boca, las más de las veces, más de la cuenta. Y, por supuesto, hago votos a los dioses para que me libren de la maldición de Casandra.

    Bueno, pues eso.

  • Ecos de Callejón.

    Notas de economía:

    https://twitter.com/i/status/1351607830021885956

  • La tradición marinera asegura que, ante un peligro, las ratas son las primeras en ponerse a salvo, mientras que el capitán es el último en abandonar el barco.

    Así las cosas, mientras el coronavirus nos abre una vía de agua en nuestro entramado económico y social, vemos atónitos como muchos de nuestros dirigentes políticos han preferido ser ratas en vez de capitanes, saltando por encima de los más vulnerables para tratar de ponerse a salvo, vacunándose.

    Los autores intelectuales de la operación: «salvemos la navidad», ahora no se preocupan más que del: «¡sálvese quien pueda!». Los que por su dejadez e increible incompetencia están dejando que se pierdan los «culillos» de las vacunas, pierden el culo por vacunarse.

    Pero mención aparte merece -una vez más- nuestra gloriosa cúpula militar que, como un solo hombre, han dado un paso al frente para dejarnos a todos atrás a la hora de vacunarse. Los que tan valientes y decididos son a la hora de matar hijoputas por dios y por Egspanña, eso de morir por la patria… como que ya lo dejamos para otro día.

    ¿Quién no se siente seguro con semejantes miles gloriosus, que no dudarían en esconderse tras una vieja en cuanto suene el primer tiro…? Porque eso y no otra cosa es lo que están haciendo cuando una anciana no puede ponerse una vacuna porque se la han apropiado ellos.

    Vamos, como para que haya una guerra y me venga uno de esos uniformados con toda la chatarrería en la solapa a darme un arma para que dé la vida por la por mi país. Se pueden imaginar dónde iba a acabar el fusil de fusilar… Efectivamente; en su «culillo». O si no recuerdo mal mis clases de ciencias naturales, más propiamente debería decir: cloaca.

  • Ecos de Callejón.

    Ecos de sociedad.

    Ante la evidencia de la pandemia que no cesa, y en sincero homenaje a la inauguración del Hospital Zendal para pandemias flojitas, Hemos decidido reeditar aquella estupenda portada que tantas y tan acertadas críticas nos valió en su día.

    Estamos convencidos de que nuestros detractores ponderarán correctamente nuestra intención y sabrán elegir las más floridas expresiones para ajustarse a nuestras intenciones publicando de nuevo aquel estupendo collaje:

  • A day in life.

    Saludos.

    En ocasiones la vida te espera agazapada en la próxima revuelta del callejón para quitarte lo que te ha dado. Sorprendido de la fiereza con la que lacera tu presente con sus zarpas furiosas, nada se puede hacer para detener la hemorragia, el dolor. La certeza de que todo se ha roto para recomponerse de otra manera que causa estupor y nos deja inermes frente a la pérdida, a la intemperie, con un sentimiento como zapatos húmedos bajo la lluvia, esperando un tren que nunca ha de llegar.

  • Doc Halliday dijo:

    A day in life.

    Una canción sobrecogedora.

  • @ JG:

    En realidad se trata de dos canciones que interaccionan perfectamente entre si. Es la máxima expresión de la perfecta genialidad de lennon y McCartney solapándose entre si. Creando una (si no la mejor) de las mejores canciones de la historia.

    Hay que conocer un poco los entresijos de la cultura popular británica de la época, para poder situar las motivaciones que manejan estos dos con exquisito sentido del momento. En resumen la canción habla del LSD, La Marihuana, La muerte en accidente de tráfico, la cámara de los Lores y la cámara de los Comunes, los deportes de la élite el Golf y Cricket, la película How i won the war (comedia estrenada en 1967 y basada en una novela de Patrick Ryan .Dirigida por Richard Lester y protagonizada entre otros por LENNON). Todo eso y más resumido en muy pocas estrofas.

    Un aristócrata muere en accidente de tráfico en 1966. Se creía que iba conduciendo bajo los efectos de las drogas.

    Probablemente inspirado en Tara Browne, heredero de 21 años de la fortuna Guiness, y amigo íntimo de Lennon y McCartney, quien chocó contra un camión aparcado con su Lotus Elan el 18 de diciembre de 1966, cuando un Volkswagen lo arrojó hacia un lado de la calle en su camino hacia Redcliffe Gardens, Earls Court. Sin embargo, George Martin comentó que es una referencia a las drogas (así como la frase «I’d love to turn you on» y algunos otros pasajes de la canción) y que mientras escribía la letra, Lennon imaginaba a un político ficticio que se había detenido en un semáforo.

    Las luces / semáforo. Aquí son las dos cosas. Lennon es un genio y usa un significado ambivalente. Las luces rojas y verdes como metáfora de los asientos tapizados en rojo de la cámara de los Lores frente a los asientos tapizados de verde de la cámara de los Comunes. El aristócrata no se dio cuenta de que las luces habían cambiado. Los tiempos han cambiado para la vieja aristocracia y sus privilegios que se están eclipsando. Eso es lo que hace reír a LENNON que descree de ese status quo que ya está cambiando.

    How I won the War : es la comedia cuya trama central es la construcción de un campo de Cricket detrás de las líneas enemigas en la segunda guerra mundial, en el norte de África. Lennon hace una brillante asociación de ideas sobre la tontería de la gente, los deportes de la élite y los privilegios de las clases adineradas, como metáfora de un modo de vida injusto y llamado a la extinción en el nuevo marco social emergente.

    «ENCENDERTE»: es una expresión de los años 60 para el uso de LDS: enciéndete, sintoniza y déjate llevar
    DOWNSTAIRS :hacia abajo es la vida diaria, la rutina. UPSTAIRS :hacia arriba es el colocón, el viaje de las drogas.

    BLACKBURN es la ciudad de LANCASHIRE famosa por su campo de golf (del mismo nombre). En LANCASHIRE hay un montón de campos de golf :
    42 en CLITHEROE
    23 en LANCASTER
    49 en LYTHAM St ANNES
    25 en MORECAMBE
    75 en PRESTON
    y quedan algunos más. Si cada campo de golf tiene 18 hoyos y multiplicas te saldrán cerca de 4000 agujeros en LANCASHIRE

    El Cricket y el Golf son los deportes representativos de la élite, deportes que practican los Lores y la gente adinerada. Se juegan en los mismos campos y de ahí que LENNON hiciera una asociación de ideas entre la película y la muerte del aristócrata drogadicto. La asociación Hoyos con Lores llega de la mano de una metáfora que apunta a la cámara de los Lores que son muchos. Increíblemente esta cámara sigue siendo hereditaria. Los lores nombrados por primera vez trasmiten a sus hijos el carácter de Lores hereditarios. Hay Lores espirituales (arzobispos y obispos). Hay Lores jurídicos (9 personas). Hay Lores escoceses. hay Lores irlandeses… y hay Pares vitalicios.
    Así que la cámara de los Lores, la de los sillones rojos, cada vez consta de más miembros. Son tantos que se dice que si todos los Lores asistieran a sus puestos no cabrían en el Parlamento y tendrían que reunirse en el Albert Hall, que sería por sus proporciones el único edificio capaz de albergarlos, de ahí la referencia de Lennon.

    Se puede entrar más a fondo en los dobles y triples significados de las metáforas empleadas y juegos de palabras, algo tan del gusto de los Beatles y por ende, de la psicodelia:

    McCartney aportó la parte central de la canción, una pequeña parte de piano en la que estaba trabajando independientemente, con una letra acerca de una persona corriente cuya rutina mañanera termina derivando en un sueño (o encendiendo un cigarrillo de marihuana en el segundo piso del autobús). Había escrito la pieza como una recopilación de sus años de juventud, que incluía sus viajes en el autobús 82, fumar y asistir a clase.​ Lennon dijo: «Yo tenía la mayoría de la canción y de la letra, pero él contribuyó con esta pequeña probada que tenía alrededor en su cabeza y que no podía usar para nada», refiriéndose a la sección de McCartney.

    ​Una época interesante, la psicodelia.

    Para mi, la canción tiene el sabor agridulce de la distancia entre aquella época de nuestras vidas a la que soñamos con regresar de nuevo, y el tiempo en que uno habita. Pero explicar esto requeriría de un monumental ladrillo sobre la mentalidad y la visión del mundo, en aquel momento, de aquellos dos.

  • Doc Halliday dijo:

    @ JG:

    Impresionante también su análisis de la canción. Permítame agregar el enlace a otra canción, sin más pretensión que resaltar la honda impresión que me causa (aunque muy probablemente la intención del autor se aleje mucho de lo que evoca en éste que la escucha), y disculpando mi torpeza por no saber agregarlo de forma correcta, sino tan solo como enlace para pinchar o texto plano para copiar y pegar en el navegador:


    (Wish you were here; Pink Floyd)

  • JG dijo:

    Doc Halliday dijo:

    @ JG:

    Impresionante también su análisis de la canción. Permítame agregar el enlace a otra canción, sin más pretensión que resaltar la honda impresión que me causa (aunque muy probablemente la intención del autor se aleje mucho de lo que evoca en éste que la escucha), y disculpando mi torpeza por no saber agregarlo de forma correcta, sino tan solo como enlace para pinchar o texto plano para copiar y pegar en el navegador:

    (Wish you were here; Pink Floyd)

    Cuentan que Waters se la escribió a Syd Barrett, a quien habían tenido que dejar ir, porque tenía el cerebro frito por el LSD. Lo mismo que Shine on (you crazy diamond). La banda no era lo mismo sin los arranques de locura del buen Syd…

    Todavía me acuerdo de cómo Waters abrió un recital en River hace cosa de 10 años, cuando una mano gigante cruzó la pantalla LED que había detrás de la banda, para sintonizar en una radio los famosos acordes del comienzo… Es pensar en eso, y que se me vuelva a poner la piel de gallina.

  • @ Luiggi:

    Creo recordar que Syd tenía problemas mentales que se agravaron e hicieron imposible su continuidad con el grupo. No creo que fueran las drogas las culpables, mas bien pudieron actuar como un catalizador que pudiera coadyuvar.

    https://www.youtube.com/watch?v=GlbeEebEdik

    https://www.youtube.com/watch?v=I2k7sZKAvAA

  • And Now for Something Completely Different

  • Y por que hoy es hoy y tiene sentido para mí:


\Incluya

Puedes seguir las respuestas a esta entrada por RSS 2.0 feed.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies