Off Topic

En este espacio podéis tratar el tema que os apetezca.

 
 
  • @ lamentira:

    Ya; muy típico… ustedes ven mal que se de una ayuda de 400 € a un «vago» que no tiene ningún otro medio de subsistencia, y en cambio ven estupendamente que los vagos de verdad, los que no han trabajado en su vida y se alimentan como parásitos del trabajo de otros, se lleven 400 millones por tener acciones, pisos, tierras, etc. Es más; son hasta sus héroes y referentes.

    Pues mire, con el comunismo no había ni unos ni otros, ya que no había ni parados ni parásitos bipedos. Así que si está en contra de la vagancia y la pobreza, va usted a acabar siendo comunista, camarada.

  • @Spoler-man:
    Veo mejor que se den 1500€ por un trabajo digno que 400 por hacer el vago.
    Si alguien es rentista será porque ha sabido invertir su dinero bien. El o sus padres/abuelos. No hay por qué presuponer que ese dinero haya sido obtenido de manera ilicita. Si crees que no tiene derecho a tener ese dinero estás yendo contra el derecho la propiedad privada, que es una de las libertades esenciales de un estado democrático. A mi me encantaría vivir de las rentas. Y ante eso puedo hacer dos cosas:
    1. Intentar ganar mucho dinero e invertirlo bien
    2. Como yo no lo tengo, tratar de que se lo quiten a los que lo tienen

    Yo prefiero lo primero. Tu lo segundo, ya lo se.

  • lamentira dijo:

    Yo prefiero lo primero. Tu lo segundo, ya lo se.

    Los impuestos son quitarle el dinero al que lo tiene. Al menos eso se desprende porque esa es la herramienta principal con la que los estados recaudan.

    No es que me sorprenda que piensas asi, hace años que se ve de que pie cojeas. Lo que me sorprende es que tus capacidades se esten mermando de tal manera que no te lo pienses antes de escribir cosas como esas.

    Mi consejo es que te tomes un descanso de comentar, que publiques tus artículos editoriales y que dejes la discusión en manos de tus lectores como hacías cuando te dedicabas a atraer oligofrénicos espiritistas y naturópatas.

  • @ Persona:
    Gracias Persona. Lo haré

  • lamentira dijo:

    @ Persona:
    Gracias Persona. Lo haré

    Y ojalá que sirva para ver volver a toda esa gente que participaba hace cuatro años y que dejó de hacerlo por las razones que fueran.

  • Hace falta :-D

  • @ lamentira:

    Ese cuento ya me lo se; algunos llevan una vida de cuento viviendo de ese cuento, pero los cuentos… cuentos son.

    O si no, ¿qué cree? ¿Que la casa de Alba, que es propietaria de cerca de 40.000 Ha. donde cabría el área metropolitana del gran Bilbao y sus veinte municipios, lo acumularon trabajando duramente de sol a sol, mientras sus jornaleros dormían la siesta como las cigarras, o que fue al revés?

    ¿Vió «los santos inocentes»? Pues explíquele ese cuento a Paco «el bajo» y a Régula y sus hijos. O digáselo a «Los obreros de Lebrija» que Azorín retrató en la serie «Andalucía trágica». http://www.lebrijadigital.com/web/secciones/29-historia/167-los-obreros-de-lebrija Cuéntele a Pedro, a Juán, a Antonio, que ellos son pobres porque son unos vagos y no quieren trabajar mientras el pobre señorito se desloma. Y si le queda estómago, lea el artículo siguiente: «Los sostenes de Lebrija», donde se cuenta que cerca de 400 personas morían al año en una ciudad de 11.000 habitantes; una mortalidad de más del 3%, que para que se haga una idea… ¡es superior a la de los gulags de Stalin! Será que preferían morirse antes que doblar el lomo de sol a sol como los señoritos. Y seguramente si fuera por usted, preferiría que se murieran a darles «una paguita».

    Ese cuento no se lo cree ni usted; pero vamos a hacer como que lo creemos. Eso que en su mente suena tan bien, ¿sabe lo que está describiendo y ensalzando? Su bonito cuento no es más que un esquema Ponzi. Según este modelo, el que no tiene tierras tiene que pagar una renta o tributo a quienes las tienen. El que no tiene fábricas, tiene que pagar un tributo en forma de plusvalía a quienes las tienen. El que no tiene casa tiene que pagar otro en forma de alquiler a quien sí, y el que no tiene dinero tiene que pagar un tributo en forma de interés a quienes lo tienen (o lo «inventan») En definitiva, como en toda estafa piramidal, los de arriba viven del dinero o sudor de los de abajo.

    Luego, como en toda estafa piramidal, después de pagar tu tributo puedes escalar por la pirámide y tener alguna posesión con que poder sangrar a su vez a los que permanecen abajo. Una estafa; en el mejor, mejor, de los casos, su paraíso capitalista no es más que una estafa piramidal, de la que encima se sienten orgullosos.

    Y acabo con una pregunta… El señor Casado, al igual que usted, está en contra de las «paguitas». Pero su partido también ha votado en contra de los «coronabonos». ¿Qué opina usted de ello? Lo digo porque esos coronabonos pueden ahorrarnos como poco un 1% en los intereses de la deuda pública. Y puesto que ésta supera el billón de euros, cada 1% en dichos intereses representan 10.000 millones de euros de gasto. Puesto que el importe de las «paguitas» se ha calculado en algo más de 5.000 millones de euros, de ello resultaría que el señor Casado preferiría entregarle gran parte de esos 10.000 millones de euros a los bancos, los principales acreedores de tal deuda, que darle la mitad a la gente que más lo necesita.

    Es curioso, pero para los bancos, para las concesionarias de autopistas, para las constructoras y para Florentino siempre tienen «pagazas» y esas nunca les molestan.

  • Bach -- Cello Suite No. 5 in C minor BWV 1011

  • jeopardize dijo:

    Bach — Cello Suite No. 5 in C minor BWV 1011

    Amo a Bach porque su música es esencial, no se pierde en ornatos inútiles, es una música pletórica de espíritu. Se precisan muchos años para comprender por qué Bach es el más profundo, el que ha realizado una música más sustancial. Bach Despojó su composición de toda retórica, dirigió todo su esfuerzo a representar la palabra y sugerir la idea, en una música rigurosa y exacta.

    Yo siempre me he sentido herido, asombrado y conmovido por esos acordes desprovistos de toda banalidad, un sonido hecho de espíritu puro que casi duele escucharlo. La abuela Amelia, que tenía la carrera completa de piano, 12 años de piano además de armonía, transporte y composición (su titulo estaba firmado por don Tomás Bretón) en ocasiones lloraba interpretándolo al piano.

    Las euménides ofrecían a los héroes la oportunidad de mirar detrás de la cortina y conocer la verdad, pero muy pocos tuvieron el valor necesario, y alguno regresaba. Volvían transfigurados, colgaban sus armas en un roble ante la puerta del templo, y nadie más volvía a saber de ellos. Solo unos pocos han tenido el valor necesario y Bach es el único que nos ha contado qué es lo que vió.

  • @ jeopardize:

    Cioran, un ateo que no acostumbraba a andarse con chiquitas decía cosas como:

    He dicho que Dios le debe todo a Bach.

    Sin Bach, Dios sería un personaje de tercera clase.

    La música de Bach es la única razón para pensar que el Universo no es un desastre total.

    Con Bach todo es profundo, real, nada es fingido.

    Sin Bach yo sería un perfecto nihilista”.

  • @ Doc Halliday:

    Me adhiero a tus palabras sobre Bach; para mí, claramente superior a Mozart por citar otro de los grandes.

    :saludo:

  • :saludo:

  • Y un par de maravillas visuales (y sonoras):

  • @ jeopardize:

    Magnifico.

  • No hace falta entender nada, basta con sentirlo, es vivir, es lo único necesario, es todo lo que hay que hacer: vivir.

  • Y, en el principio, fue la danza.

  • Y para los amantes del género, Glen Gould al piano. Pueden comparar ustedes entre lecturas y relecturas de la obra:

    A mi, particularmente, es esta la que me parece más atractiva y más fiel al espíritu del Maestro.

  • @ Doc Halliday:

    No es por llevar la contraria, pero naaah!
    La mejor versión IMHO, la más respetuosa con el original, la más historicista, es la de Pierre Hantaï al clavecín, aunque la que pongo no suene demasiado bien por problemas de toma de sonido:

    Y si nos ponemos menos «exquisitos», la de Perahia:

  • Venga, algo más movidito:

  • @ jeopardize:

    Venga, me estoy quieto. Se que no puedo competir con usted. :saludo:

  • @ Doc Halliday:

    No hombre, lo que pasa es que Gould tenía fama de inventarse notas, eso si: las encajaba puñeteramente bien!.
    Personaje excéntrico, lleno de manías y diagnosticado Asperger.
    Otro de sus tics era tararear las composiciones, cosa que cabreaba sobremanera a los ingenieros de sonido; como muestra:

    Quizás he sido un poco radical con mi comentario anterior… Digamos que Hantaï es más convencional, más comme il faut y Gould es más «moderno».
    Y en todo caso, para gustos colores.
    Venga, a cuidarse.

  • jeopardize dijo:

    Personaje excéntrico, lleno de manías y diagnosticado Asperger.

    …Hombre, esto me suena… :-D

    Creo que tarareaba la melodía como una especie de monólogo interior, puede que no fuera ni siquiera consciente de ello. Los pianistas son todos un poco raros.

  • @ Doc Halliday:

    Eso del monólogo interior lo tenía como norma así como una actitud manierista e histriónica; como anécdota, le encargaron una grabación, no recuerdo si de Mozart o de Brahms; pues bien se paso varios meses leyendo la partitura, meciendo su cabeza y sin acercarse al piano! No lo hizo hasta el mismo día de la grabación, con un resultado memorable. Si encuentro la anécdota, la pongo.
    Prueba de su heteroxidad,otra anécdota: cuando Gould estrenó en 1962 con la Filarmónica de Nueva York el Concierto para piano número 1 en re menor de Brahms, sucedió algo memorable. Momentos antes de dar comienzo a la pieza, Leonard Bernstein, el director aquella noche, salió al proscenio y se dirigió al público, anunciando su completa disconformidad con la interpretación que el público iba a escuchar y él a dirigir. Las palabras de Bernstein son un ejemplo de bonhomía (de Bernstein claro):

    No se asusten, el Sr. Gould ha venido y aparecerá en un momento. Como saben, no tengo la costumbre de hablar en los conciertos, excepto en los preámbulos de las noches de los jueves, pero una curiosa situación ha surgido, que merece, creo, una o dos palabras. Están a punto de escuchar una interpretación, yo diría, poco ortodoxa del Concierto de Brahms en Re menor, una interpretación tan singularmente distinta de cualquiera que haya escuchado, o soñado, en un tiempo remarcablemente lento, con frecuente desvío de las indicaciones dinámicas de Brahms. No puedo decir que esté de acuerdo con la manera en que el Sr. Gould concibe la pieza, y eso plantea una cuestión interesante: ¿por qué la estoy dirigiendo? (Risas del público) La estoy dirigiendo porque el Sr. Gould es un artista tan válido y tan riguroso que debo tomarme con total seriedad cualquier cosa que él conciba de buena fe, y su concepción es suficientemente interesante como para que pensar que ustedes merecen escucharla también.

    Pero la vieja cuestión sigue ahí: En un concierto, ¿quién es el jefe, el solista o el director? La respuesta, claro está, es, a veces uno, a veces el otro, dependiendo de las personas implicadas. Pero casi siempre ambos consiguen lograr juntarse y, bien por persuasión o encanto o amenazas incluso, componer una obra unificada. Sólo en una ocasión anterior a esta tuve que plegarme a una enteramente nueva e incompatible versión: fue la última vez que acompañé al Sr. Gould (risas). Pero en esta ocasión nuestros puntos de vista son tan discrepantes que me he sentido en la obligación de descargarme de responsabilidad con esta pequeña confesión. Entonces, cabe insistir, ¿por qué estoy dirigiendo el concierto? ¿Por qué no monto un pequeño escándalo y busco un sustituto al solista o cedo mi lugar a uno de mis asistentes? Porque estoy fascinado, feliz, de poder mirar con nuevos ojos este concierto, tantas y tantas veces ejecutado; porque hay momentos en que la ejecución del Sr. Gould emerge con una convicción y frescura sorprendentes; en tercer lugar, porque todos podemos aprender algo de este artista extraordinario, un intérprete reflexivo, y finalmente, porque hay en la música eso que Dimitri Mitropoulos solía llamar «el elemento travieso», un factor de curiosidad, aventura, experimentación, y les puedo asegurar que esta semana colaborando con Mr. Gould en la preparación de este concierto ha sido toda una aventura, y es con ese espíritu de aventura que ahora se lo presentamos a ustedes.

    Os dejo con el compositor preferido de Gould, Orlando Gibbons:


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