Off Topic

En este espacio podéis tratar el tema que os apetezca.

 
 
  • jeopardize dijo:

    @ Doc Halliday:

    La cuarentena le sienta bien Doc
    Y si me permite, jirones es con «j»

    Cierto, otro patinazo que apuntar en mi abultada cuenta. Pido disculpas y hago acto de perfecta contrición y sincero propósito de enmienda.

    cib dijo:

    Y más cositas, en el ámbito del humor, afecto y evidente talento literario que despliega el gato del Blog:

    1. Babs, no es una gata de raza Pixe Box, sino Pixie Bob. Además, encuentro inquietante y perturbador aquello de: «Ahora Babs vivía a ratos de atraer la buena suerte a la cocina del restaurante chino.»

    En efecto, es Pixie Bob, a veces el teclado me traiciona. En lo tocante a la relación entre Babs y Wang-mu, la matriarca del clan que regenta el restaurante, vamos a dejar a la imaginación del lector la coincidencia, el cómo ocurrió que la presencia de Babs las noches en el cuarto detrás de la cocina donde se juegan partidas de pai-gow o majiang, coincidiera con ganancias de un buen puñado de billetes y que esto convenciera a la anciana de que la presencia de la gata protege el negocio.

    2. No consta la raza o cruce de Lam-Bath, pero puede ser a propósito para que el lector fomente su imaginación. Yo apostaría a que es un cruce entre Lamgostino y murciélago.

    En realidad, si: «de entre los árboles que hay frente al escaparate de la antigua tienda Harley, asoma un gato de pelo oscuro, un cruce en el que podría haber algún maine coon.»

    Su nombre es de origen sudanés. Se lo impuso el chaval del take away que lo recogió de cachorro, quizás por nostalgia o por simple mala leche. Fue el gato del taller de la tienda Harley hasta que cambiaron de local. Es un gato motero, como su ex dueño (actualmente en Folsom, una condena larga).

    no me deja poner la imagen, dejo el link:
    https://culturainquieta.com/images/Luis_Art%C3%ADculos/Lotus_Instagram_gato_mascota_Maine-Coon_animal_naturaleza_culturainquieta/Lotus_2_Instagram_gato_mascota_Maine-Coon_animal_naturaleza.png

    3. Uno de los 2 posibles cruces de Doc, es Azul Ruso y no Ruso azul, ya que este es: o bien una persona nacida en Rusia con el síndrome de Argiria, o una persona también nacida en Rusia con la paranoia de creerse un pitufo.

    …Un momento, por favor, mientras consigo dominar la risa y me seco las lágrimas…

    4. A la gata Babs, le encanta Doc y Hatch, lo sabe. Pero como el autor del relato, no sé por qué se identifica con Doc, es probable que en la próxima entrega, continúe el roneo maullidor y es que los gatos en ocasiones, arriman el ascua a su sardina…

    En realidad, no. Babs es un espíritu libre, capaz de mantener lazos afectivos, pero no por imposición. Entre los gatos, el 99,99% de la comunicación es no verbal. En este caso Babs encuentra llamativa la manera de moverse de Doc, por que resulta expresiva.

    Es el mismo tipo de atractivo que uno siente ante alguien que practica con elegancia el acento propio del ingles de Oxford, el RP English, frente a quien habla a trompicones el cockney del East End. Es un atractivo similar al que un aficionado al ballet experimente respecto a alguien que se mueve armoniosamente y con un ritmo natural, frente a quien lo hace de modo desgarbado.

  • Saludos.

    Bueno, vamos a abrir el pastel:

    En realidad fue en the Odeon, en Tribeca, donde conté por primera vez una historia sobre gatos. Hace bastante tiempo (todavía tenía una buena mata de pelo oscuro y me importaba mi apariencia si había mujeres presentes), durante una plúmbea y profesional cena con unos mandapoco de una empresa con los que uno de mis antiguos dueños quería cerrar un encargo. Algo igual de entretenido que una velada con un mochuelo, y me aburría hasta las cachas. Tanto, que pronto empecé a prestarle mas atención a los camareros con respecto a mi vaso, que a lo que se decía en la mesa.

    Mi entonces jefe, había perpetrado una estrategia basada en la triste idea de divertirles y llegarles a través del estómago, según estaba establecido en los protocolos del vendedor de la época. la cosa era que se cenaba en un local típico y se hablaba (poco) de las virtudes del negocio, de mujeres (bastante) y se contaban las típicas gestas empresariales que nos han convertido en esto tan profesional que tienes la suerte de sentar a tu mesa y de que se digne a venderte este hermoso contrato por estas miserables cuatro perras.

    A mi jefe empezaba a escasearle la munición y las risas disminuían paulatinamente. Ya había cantado las alabanzas y las heroicas virtudes de nuestros merry men y ya no quedaba rincón en la geografía de mujeres hermosas, que no hubiera explorado para hacer turismo gastronómico. Así que me miró fijamente levantando las cejas y todos le siguieron.

    Allí, con aquella pandilla de babuinos con corbata mirándome, había perdido el hilo de lo que se estaba comentando, así que desistí y no se me ocurrió nada mejor que comenzar a contar (a medida que se me iba ocurriendo) que hay, allí cerca, en algún lugar entre Broadway y Lafayette St., en un área que va desde Canal hasta Chambers St., un callejón habitado por algunos gatos y personas que pueden hablar entre si, y que sus vidas se cruzan.

    No se cómo, pero se produjo un extraño milagro. La narración fluía sola, yo solo ponía los labios y la entonación (camarero, por favor) mientras veía cómo se iba construyendo dentro de cada uno el reconocerse a sí mismo, alrededor de la vida de aquellos personajes. Se hizo un instante de perfección cuando me dí cuenta de que toda la mesa había dejado el postre y seguían en perfecto silencio el ir y venir de Babs, de los chinos, de toda aquella masa coral de personajes que entraban y salían de la narración en breves apuntes, como si estuviese realmente hablando de mis amigos, de propia experiencia personal.

    No conseguimos el contrato, tampoco trabajé mucho más tiempo con aquel espíritu mercantilista por encima de todo. Pero uno de aquellos mandapocos me mandó un correo unos meses más tarde para decirme que ellos habían buscado el callejón y tratado de encajar aquella foto mental, que alguien en Franklin St. les había corroborado que era cierto y que habían visto a alguno de los gatos cruzando un parterre que pareció devolverles el saludo, y que habían estado haciéndose fotos con madam Wang, junto a los cubos de basura del restaurante chino, en el callejón donde suele vivir Doc.

    No deja de ser curioso que haya fotografías y quien insista en que Brigadoon existe.

  • Gracias por la aclaración Doc, llevo el interrogante del porqué de las cosas en mi ADN. Es una auténtica belleza Lam-bath y dudé de él, al igual que lo hizo Babs ante Hatch. Lo cual no es óbice para escribirte, que estaba equivocado y absorto en el dicho de buscarle cinco pies al gato, que como sabes, fue recogido en el Vocabulario de refranes y frases proverbiales de Gonzalo Correas, publicado en 1627.

    :cerveza:

  • @ cib:

    Estimado, ¡Qué sería la vida sin buscarle cinco pies al gato!!. :abrazo:

  • Los veteranos están cayendo como moscas…

  • venga, que se me ha olvidado meter la coletilla de las entradas «A day in life…»

  • A mi me gustaba su estilo tan de gata callejera…

  • Estaban a punto de llegar los 90´s y hasta asomaba RuPaul

  • Eran otros tiempos, no cabe duda…

  • otra época…

  • Lo dicho, otra época…

  • Pues servidora ahora:

  • Pues entonces:

  • @ Doc Halliday:

    :-D :saludo:

  • Guau…fantásticos y divertidos los B-52s porque de música bailable ha sido siempre uno de mis grupos favoritos. Y gracias a internet, que me hizo salir de mi ignorancia porque siempre pensé, que el nombre del grupo era por el bombardero estratégico de EEUU y craso error, ya que fue por el nombre de un peinado femenino en boga en la década de 1950. En cambio, no tuve dudas que el grupo efímero de techno-pop británico OMD que llenó las pistas de baile de las discotecas a principios de los 80 compuso una canción antibelicista llamada Enola Gay aludiendo al bombar. pesado B-29 que lanzó el primer pepino nuclear sobre Hiroshima. Pues bien y dado que el maldito bicho ha supuesto una disrupción en nuestras vidas que en mi caso, produce a veces una revisión de anécdotas vivenciales, cuento la siguiente:

    A principios de los 90 una amiga me invitó a pasar un finde en una dehesa propiedad de su padre en el Valle del Ambroz (Cáceres) y tras pasar la noche del viernes bailando en su soberbio edificio de arquitectura señorial con buena música, entre ellos el albúm de los B-52 titulado ‘Cosmic Thing’, nos fuímos al rayar el alba a montar a caballo. Tanscurrida más o menos una hora de paseo, me llamó la atención un pequeño chozo pastoril hecho con piedra en seco de granito y en cuyo dintel había una lasca de pizarra con la sgte. inscripción: «Bendito trabajo que con tu poder milagroso conbierte la choza en palacio». La pregunté su datación y me contestó que a finales del s.XIX y quizá, durante la I República. La tosquedad del trazo escrito, su error ortográfico pero sobre todo, la dignidad y pundonor que transmitía la frase fue tan impactante, que jamás lo olvidaré.

    Bueno, temita suave y a la piltra que mañana si no llueve, toca desinfección voluntaria con medios mecánicos en las calles de mi localidad. El gobierno de mi Comunidad Autónoma, a través de las reiteradas peticiones de mi alcalde, por fin, subcontrató a una empresa para efectuar tratamientos preventivos y aunque han realizado uno deprisa y corriendo + caras de susto inicial por las curvas que tienen que sortear para llegar, nunca es tarde y se agradece.

  • @ cib:

    Buenos como siempre «el último de la fila»
    Venga, otro clásico sobre la amistad, el tiempo y las añoranzas:

  • Vamos a perdernos!


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