Algunos candidatos al premio Darwin

La evolución humana es lenta pero inexorable. Hoy os traigo algunos candidatos al premio Darwin, una competición irreverente que otorga premios a los jóvenes que mueren en las circunstancias más absurdas, y así, no pueden continuar su linaje.

Con todo el respeto que se merece la pérdida de una vida humana, alguno de estos dramas no deja de sorprender por la estupidez de sus circunstancias.

Así por ejemplo, hace unos días se dio a conocer una noticia sobre un pastor de una congregación cristiana de Zambia. James Sakara, de 22 años, quería demostrar a sus feligreses que tenía la capacidad de emular la resurrección de Jesucristo. Para ello, pidió a varios seguidores de su congregación que lo enterrasen vivo y con las manos atadas.

Tras 72 horas, lo desenterraron y… ¡se había muerto! ¡Que chasco!

Habían obviado que Jesucristo había sido crucificado antes de sepultarlo. Para la siguiente ya lo saben.

 

Este es otro caso, en el que el protagonista no era tan joven en el momento de su muerte: 47 años. Aun así es interesante mencionarlo, para resaltar la estupidez de algunos influencers, la mayoría muy jóvenes, que con tal de incrementar su número de seguidores son capaces de cualquier cosa.

Tedzu era un youtuber japonés que murió en 2019. Se propuso retransmitir su subida al monte Fuji en el mes de octubre, cuando las condiciones climáticas no son las más idóneas. Iba sin un equipo ni un entrenamiento adecuado, por lo que el resultado fue el esperable. Sus seguidores pudieron presenciar en tiempo real cómo caía por la ladera. Avisaron a las autoridades japonesas, pero cuando le encontraron ya había fallecido.

 

 

El suboficial Brandon Dilbert (no es el nombre real), es un soldado caído en la guerra de Irak. Y digo literalmente «caído», porque murió mientras jugaba a hacer de supermán suspendido de una cuerda y siendo arrastrado por el helicóptero que lo transportaba.

Ocurrió en 2005, y al parecer, hacer esta tontería a la que los soldados llamaban «supermanning», era algo bastante usual. Debe de ser algo como el balconning de los turistas británicos en las Baleares. La técnica consiste en atarse el arnés a una cuerda, e ir desplazándose por la rampa trasera del helicóptero, que frecuentemente va semiabierta. Al llegar al final, el soldado es literalmente arrastrado y empieza a hacer poses de supermán mientras que sus compañeros le graban. Pero a Brandon Dilbert, se le soltó el arnés y cayó al mar desde una altura de 40 metros. Ahora venía la parte complicada, que era decirle a los pilotos que tenían que volver porque se había caído un soldado por la rampa. Le encontraron muerto.


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