El misterio de Baalbek

Baalbek (o Balbek) se encuentra en el este del Líbano, en el famoso valle de Beqa’a, entre los ríos Litani y Asi. Se localiza en el cruce de dos rutas comerciales de importancia histórica, una entre el Mediterráneo y la Siria Interior, y la otra entre el norte de Siria y el Norte de Palestina.

Localización de Baalbek

Los orígenes de Baalbek son un misterio.  Se ha supuesto que inicialmente fue una ciudad fenicia, centro del culto al dios babilónico Baal-Hadad, y su nombre significaría «Ciudad de Baal»; posteriormente, los griegos asimilarían esta deidad a Helios, de ahí que pasara a llamarse Heliópolis. Sin embargo, no existe ninguna evidencia arqueológica de ese supuesto asentamiento fenicio inicial, y dada la ausencia de referencias en las fuentes históricas de un asentamiento semejante, lo más probable es que éste haya sido o de muy escasa importancia o, mucho más probablemente, inexistente. El nombre «Baalbek» no denota una inconmensurable antigüedad. Ni se usó durante la época romana, ni existe evidencia de que se haya utilizado alguna vez con anterioridad a ésta. No parece muy probable que el sitio comenzara a llamarse «Baalbek» en honor a un Baal cualquiera en tiempos posteriores, pues para entonces la región ya se había cristianizado, para ser más tarde sometida por el Islam.

Las primeras referencias firmes acerca de la ciudad datan precisamente del período posterior a la conquista romana.

Baalbek

La famosa terraza de Baalbek es una de las principales bazas de los defensores de la hipótesis de los «Antiguos Astronautas«, según la cual, en un pasado lejano, habitantes de otros mundos habrían visitado la Tierra. Esos navegantes de los espacios interestelares habrían dejado como prueba de su paso mitos dispersos y edificios inexplicables.

La Gran Terraza es una plataforma construida con las mayores piedras talladas conocidas, bloques megalíticos que fueron cortados con gran precisión y colocados para formar unos fundamentos de 460.000 metros cuadrados de superficie. En esta plataforma se encuentran los tres colosales bloques conocidos como el Trilithon, cada uno de los cuales mide casi 20 metros de largo, con una altura de aproximadamente 4 metros y un ancho de 3. El peso de cada uno de esos monolitos monstruosos se ha estimado entre mil y dos mil toneladas; son de granito rojo, y fueron extraídos de la cantera a más de un kilómetro de distancia, valle abajo respecto a la construcción.

Una de las 3 piedas del Trilithon

Aún es más extraordinario el hecho de que en la cantera haya quedado un bloque aún mayor, conocido por los árabes como Hajar el Gouble, o Piedra del Sur.

En 1851, el estudioso francés Louis Felicien de Saulcy, quien más tarde realizaría una de las primeras excavaciones sistemáticas de Jerusalén, permaneció en Baalbek dos días, del 16 al 18 de mayo, y se convenció de que el basamento de la Gran Terraza eran los restos de un templo prerromano; dejó sentada esta opinión en su libro «Voyage autour de la Mer Morte» («Viaje alrededor del Mar Muerto») que data de 1864.
La hipótesis del origen extraterrestre de la terraza de Baalbek aún tardaría en llegar. El primero en exponerla fue el físico bielorruso Matest M. Agrest, en 1959. Agrest es considerado como el primer científico en avanzar la hipótesis de que la Tierra fue visitada en tiempos prehistóricos por inteligencias venidas del espacio exterior; su famoso artículo «Astronautas de la Antigüedad» (Kosmonauty Drevnosty) se publicó en 1961. En sus hipótesis, Agrest le da una gran importancia a la historia bíblica de Enoch, y a la oscura referencia del Génesis que habla de los Nefilin. Propuso, asimismo, que las tectitas son prueba de esas visitas extraterrestres y que lo que realmente ocurrió en Sodoma y Gomorra fue una explosión nuclear. Para Agrest, la Gran Terraza habría sido una pista de aterrizaje para los cosmonautas de la antigüedad. Curiosamente, la única fuente de información de Agrest respecto a Baalbek parece haber sido un indefinido libro publicado en París en 1898.

La hipótesis de Agrest respecto a Baalbek en particular, y a los «antiguos astronautas» en general, hizo escuela. Zacharia Sitchin y Däniken siguen también esta misma línea. Las innumerables toneladas de los bloques de Baalbek parecen ser tan fascinantes que existen autores que no se resisten a mencionarlas, aunque no tengan nada que ver con el tema del que están tratando; por ejemplo, Charles Berlitz, quien en medio de un catálogo de maravillas que aparece en su magna obra «El Triángulo de las Bermudas» menciona «las enormes piedras de las fundaciones del templo de Júpiter, en Baalbek, Siria, emplazadas allí mucho antes de la construcción del templo y una de las cuales pesa 2.000 toneladas». Por cierto, en la actualidad Baalbek no queda en Siria, sino en el Líbano, pero pasémosle por alto este pequeño lapsus.
Es de hacer notar que las especulaciones que atribuyen la Terraza de Baalbek a la acción de los «antiguos astronautas» parten de dos supuestos básicos: que la plataforma fue construida en un pasado muy remoto, mucho antes de los templos que la coronan, que el peso de los grandes bloques supera la capacidad de transporte de la tecnología humana de la época en que se levantó la plataforma (¡y aún en el día de hoy!). Pero ¿son ciertas estas suposiciones? Si seguimos al pie de la letra la leyenda, tal y como se repite una y otra vez, sólo podemos concluir que las ruinas de Baalbek son simplemente imposibles e inexplicables, un misterio sin solución humana.

En los años 1904 – 1905 una expedición alemana realizó la primera excavación sistemática en las ruinas de Baalbek. Los arqueólogos alemanes excavaron a través de la plataforma y realizaron hallazgos muy interesantes. La aparentemente sólida terraza está construida de sólidos megalitos únicamente en sus muros externos. En el interior, bajo el foro, encontraron un laberinto de cámaras rellenas de escombros compactados, con paredes de ladrillo en la típica forma romana de panal; debajo de todo esto, el lecho de roca sólida. En resumen, sólo albañilería y restos romanos. Los cimientos de los templos están fundamentados en el lecho de rocas para poder soportar su peso, ya que la plataforma simplemente se hundiría si descansaran sobre ella. Las paredes megalíticas son en realidad un muro de contención en declive.

Del supuesto asentamiento fenicio previo no se encontraron restos, ni tampoco de ningún otro de una inconmensurable antigüedad. Mucho menos, restos de equipos de láser, pilas de fusión atómica o motores de plasma.

Uno de los recursos más efectivos e impresionantes de los que se sirvieron los ingenieros y arquitectos romanos fue la creación de masivas plataformas en terrazas para soportar grandes edificios o grupos de ellos. Esta idea venía de Grecia, pero fueron los romanos quienes lograron desarrollar todas las ventajas estructurales de construir masivas subestructuras para explotar el potencial funcional de lugares geográficamente accidentados. Ejemplos de estas terrazas se han encontrado en Tiddis (África del Norte), Terracina (Italia), Praeneste (Palestina), y muchos otros sitios.

La conclusión, por extraño que parezca, es que, de acuerdo a los datos disponibles, el emplazamiento es de origen romano. Ni fenicio, ni extraterrestre. Y en cualquier caso, como pista de aterrizaje hubiera resultado francamente deficiente, pues cualquier nave espacial de regular peso hubiera hundido el pavimento.

¿Y los bloques del famoso Trilithon? ¿Cómo es posible que hayan sido desplazados desde la cantera hasta su posición final en la plataforma, por los romanos o por quien fuera?

Aquí son necesarias algunas precisiones. La primera: los bloques no son tan pesados como suelen afirmar los divulgadores de la hipótesis de los «antiguos astronautas». Ya vimos que von Daeniken les atribuye «casi 2.000 toneladas» y «20 metros de lado»; esto último hace pensar de inmediato en un monstruoso cubo, pero en realidad se trata de «aproximadamente 20 metros de largo», ya que cada megalito tiene forma de paralelogramo. Berlitz sigue a von Daeniken en el dislate, y habla también de «2.000 toneladas». Puestos a fantasear, no falta quien les atribuya «millones de toneladas». Todo esto hace sospechar que existe mucha gente que habla del tema sin molestarse en hacer algunas comprobaciones elementales, para las cuales no es necesario viajar a Baalbek ni excavar en la plataforma. Todo lo que se requiere es conocer la densidad del granito, las dimensiones de los bloques y una modesta calculadora de mano.

La densidad del granito, dependiendo de su tipo, varía entre 2,63 y 2,75 g/cm3. Respecto a las dimensiones de los bloques, no hay dos fuentes que den las mismas medidas; sin embargo, todas coinciden en que ninguno llega a los 20 metros de largo. Según parece, el mayor de los megalitos del Trilithon mide 19,80 por 4 por 3,6 metros. Esto daría un volumen de 285,12 m3. Asumiendo que la densidad de la piedra es de 2,75 g/cm3, el peso del bloque sería de 784,08 toneladas. Por debajo de las 800 toneladas y muy lejos de las 2.000 que Daeniken y Berlitz citan tan alegremente. Por supuesto, en este cálculo casero pueden haberse filtrado varios errores: las piedras pueden tener unas dimensiones reales un poco mayores (¡o menores!) que las mencionadas; la densidad del granito puede ser menor que 2,75 g/cm3 (intencionalmente he usado el valor mayor que he encontrado y no el menor); en la conversión de pies a metros siempre se pierden algunos decimales. De hecho, existen estimaciones aún más moderadas y probablemente más precisas, en torno a las 600 toneladas, y en todo caso, siempre por debajo de las 800.

En cuanto a la piedra más pesada, la llamada «Piedra del Sur» (otras fuentes le dan el nombre de «Piedra de la Mujer Preñada»), esta sí pesa más de 1.000 toneladas. Mide nada menos que 21,31 metros de largo, por 4,08 por 4,72, para un volumen de algo más de 410 m3. Diversas estimaciones le atribuyen un peso entre 1.050 y 1.200 toneladas (mi cálculo casero da aproximadamente 1.127 toneladas). Aunque estamos aún muy lejos de las «2.000 toneladas», de todas formas resulta impresionante. Salvo por un detalle, que siempre se menciona de pasada y sin darle mayor importancia: este fenomenal pedrusco no llegó a salir de la cantera, por lo que de ningún modo se puede hacer un misterio de su transporte, ya que simplemente no fue transportado a ninguna parte. ¿Por qué dejaron los ingenieros romanos este monstruo en la cantera? A este respecto, y a falta de documentos, sólo se pueden aventurar hipótesis: quizás cometieron un error de cálculo y se encontraron con que habían tallado un bloque demasiado grande y que luego les fue imposible mover, o quizás modificaron el proyecto de la obra, o… En cualquier caso, la misma pregunta habría que hacérsela a los que le atribuyen el bloque a la tecnología alienígena.

Sigamos con las precisiones. La cantera de donde se extrajeron los famosos bloques no se encuentra «valle abajo» respecto a la construcción; se encuentra entre 10 y 15 metros por encima de ella. La cantera está a 1.160 metros de altura y el templo a unos 1.145. Indudablemente siempre resultará más fácil transportar una gran masa cuesta abajo que cuesta arriba. Por otra parte, la cantera se encuentra a sólo 600 metros de la plataforma, aunque al tener que sortear una zanja, la distancia a recorrer se alarga hasta unos 1.100 metros.

Sin embargo, podría parecer que aunque algo minimizado, el misterio aún persiste. ¿Tenían los romanos la capacidad técnica para movilizar bloques de semejante peso, aunque fuera en una distancia relativamente corta?

Los ingenieros romanos fueron expertos en la movilización de bloques pétreos de gran tamaño, incluso en condiciones mucho más difíciles que las que pudieran haberse dado en Baalbek, donde la cantera se encontraba relativamente próxima. Durante la época imperial, muchos obeliscos egipcios fueron transportados desde sus emplazamientos de origen hasta la península itálica; al menos una docena de éstos fueron erigidos de nuevo en Roma misma. Entre éstos el que actualmente se encuentra en la plaza de San Juan de Letrán, erigido inicialmente por Tutmosis III en Karnak, hacia el siglo XV a.C. Su altura es de 32 metros, los lados de la base miden 2,70 y los de la cúspide 1,88.

Durante el reinado de Teodosio I (379-395), otro obelisco procedente de Karnak fue colocado en la «spina» del hipódromo de Constantinopla. Los detalles al respecto se conocen a través de la obra del historiador bizantino Marcelino Comes (siglo VI d.C.) y por las inscripciones en el plinto de mármol de seis metros de alto sobre el que fue erigido. Este obelisco mide 19,59 metros de altura. Los relieves de la cara norte del plinto muestran escenas de la erección del monumento, bajo la vigilancia atenta del Emperador. Estos relieves son un valioso registro de las técnicas de la época.

El obelisco tuvo que ser trasladado una distancia de alrededor de tres kilómetros en subida desde el nivel del mar hasta su emplazamiento final en el hipódromo, mientras que en Baalbek la distancia fue bastante menor y cuesta abajo. Para realizar el trabajo, los romanos no dependían de la pura fuerza bruta de un ejército de esclavos tirando al unísono a una orden del capataz, sino que empleaban máquinas diseñadas ex profeso. Una de las novedades tecnológicas introducidas por los ingenieros romanos fue el amplio uso del movimiento rotatorio; por ejemplo, el uso de grúas potenciadas por norias. Para el traslado de bloques de gran peso, utilizaban malacates, en los que el movimiento rotatorio se transformaba en tracción.

El transporte del obelisco de Teodosio se logró al parecer con doce malacates, manejado cada uno por veinticuatro hombres.

Los malacates eran colocados en postes enterrados en el suelo a los lados de la vía de transporte, en dos hileras paralelas, a ambos lados del bloque a desplazar; cada malacate se ubicaba a cinco metros del siguiente. Cada una de las parejas de malacates de cada lado tenían un ángulo diferente para halar el peso. Cuando el ángulo de dos de los malacates era impracticable, los malacates se desmontaban y se colocaban más adelante. Por supuesto, el transporte era lento (se ha estimado en unos 30 metros diarios), por la necesidad de desmontar y volver a montar las máquinas cada pocos metros para aprovechar mejor la fuerza. Sin embargo, en vista de que en Baalbek se movieron varios bloques, es posible que los malacates se hayan armado en forma de callejón sin llegar a desmontarlos, para utilizarlos con los bloques sucesivos. El traslado de cada bloque hubiera sido así algo más rápido.

Conclusión

Sin la menor duda, la construcción de Baalbek fue una verdadera hazaña. Pero una hazaña humana, no el producto de alguna privilegiada mente extraterrestre. Si bien no ha alcanzado aún, ni quizás alcance nunca, la fama de la Gran Pirámide, Baalbek sigue siendo una referencia ineludible a la hora de especular sobre viajeros procedentes del espacio exterior. En rigor, su misterio ni siquiera debiera haber nacido, pues ya en 1905 no era misterio. Y sin embargo, la misma historia sigue repitiéndose una y otra vez…

Referencias:

http://intercosmos.iespana.es/reportajes/ciencia/baalbek.htm

http://www.akasico.com/noticia.asp?ref=1217

http://en.wikipedia.org/wiki/Baalbek

http://www.paleoastronautica.com/088_baalbek.html

Actualizado Enero 2013

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  • Solo voy a tomar lo que se dice en serio, asi no me gasto en escribir al pepe. Yo solo comparto lo que se, y lo que pienso es mas logico. No busco debatir con gente que no respeta al projimo, ni me pienso calentar ni meterme en discusiones banales.

    Aclaro, aunque a veces veo la wiki, no es mi base de confianza.

    @ Tulio Ramírez:
    La contradiccion, es solo que arme mal la frase, lo que quise decir es: «a lo que nos dicen hoy que es lo correcto».

    Y La mentira: de verdad es esta pregunta?, me extraña…
    ¿entonces que opinas de la invencion de la máquina de vapor a mediados del siglo XIX?

    no es mas facil y logico, sacar esa conclusion mirando una olla o una pava hirviendo al fuego.
    Que levantando una lampara, se te ocurra un circuito integrado o el codigo binario. No te parece?.

    Ingles:
    http://www.eridu.co.uk/Author/egypt/lost.html
    Portugues:
    http://www.olhodehorus-egito.com.br/outras.htm
    Castellano:
    http://worldtv.com/npe_horus/

    Abrazo cosmico!!!

  • @ la verdad:
    Pero esto no ocurrió de la noche a la mañana. Hubo una transion previa evolucionando desde relés, la lampara de vacio, transistores y finalmente los integrados

  • La contradiccion, es solo que arme mal la frase, lo que quise decir es: “a lo que nos dicen hoy que es lo correcto”.

    Esa es una actitud escéptica: Dudar hasta de lo establecido. Pero a diferencia de los que defienden el pensamiento magufo como Rafa López-Guerrero o Jaime Maussan, si quieres cambiar lo establecido, debes presentar pruebas de que lo que afirmas, es correcto.

    Aclaro, aunque a veces veo la wiki, no es mi base de confianza.

    Esta bien, la Guiskipedia no es la mejor fuente, pero puedes buscar las referencias y contrastar información. Eso es lo que recomiendas. Póngalo en práctica.

  • Lo siento, he llegado tarde a este hilo. Antes de nada, gracias a todos los que participaron. Mi reflexión final sobre todo esto es una pregunta. ¿Por qué esa animadversión a la hipótesis de los antiguos astronautas?

    Es una hipótesis más, ¿que alguien pueda sacar de ella alguna o muchas conclusiones inexactas, o dé lugar al surgimiento de «Canosas», la anula acaso como tal?

    La dimensión espacio temporal que nos da la física y ciencia actual del universo avala como más que plausibles este tipo de hipótesis. Joer, ¿qué hacíamos en el 1500 y dónde estamos ahora? Si la tierra tiene aproximadamente 4500 millones de años, muchas civilizaciones anteriores podrían haber sido… biodegradables, ¿o no?

    Buscar con denuedo la naturalidad «de escuela» y mostrar aversión a las hipótesis es el camino para encontrar la respuesta buscada; que es, precisamente, lo que hacen los que ven pistas de aterrizaje y naves en cada piedra.

    Veintitantos malacates trasladando esos bloques… también hay que echarle imaginación. Y verlos cortando tendría un buen timelapse.

  • Aquí tienen una impactante prueba de que los extraterrestres existen:

    httpv://www.youtube.com/watch?v=vrYJAVYaFtc&feature=player_embedded

  • hfa62 dijo:

    Aquí tienen una impactante prueba de que los extraterrestres existen:

    :magufo: :dormir:

  • Yo lo que alucino es que exiatan esa clase de programas en algunas televisiones. :loco: :suicidio:

  • @ JFRM:

    Lo siento, he llegado tarde a este hilo. Antes de nada, gracias a todos los que participaron. Mi reflexión final sobre todo esto es una pregunta. ¿Por qué esa animadversión a la hipótesis de los antiguos astronautas?

    Porque no existe forma posible, humana o reptil, de que sea demostrada como cierta. Todo se limita a lo que se interpreta en un texto antiguo, y eso no es hacer ciencia.

    Es una hipótesis más, ¿que alguien pueda sacar de ella alguna o muchas conclusiones inexactas, o dé lugar al surgimiento de “Canosas”, la anula acaso como tal?

    Si nos ponemos tiquismiquis, hipótesis pueden haber millones. Pero ten en cuenta esto: Cuando un fenómeno puede ser explicada por cientos de maneras, la respuesta más simple de todas suele ser la correcta. Las demás, simplemente caen en las elucubraciones. Y las elucubraciones no son ciencia.

    La hipótesis no tienen validez si no existe manera de comprobarlas.

    La dimensión espacio temporal que nos da la física y ciencia actual del universo avala como más que plausibles este tipo de hipótesis.

    Errr… no.

    No confunda la gimnasia con la magnesia. Si es así, yo tengo la hipótesis que bajo su cama vive el monstruo de las galletas de Plaza Sésamo. Puede que para usted sea una tontería, pero si nos vamos a la física cuántica y otras teorías más, es muy plausible que tenga la razón, como es muy plausible que me equivoque.

    Porque puede que si tenga al monstruo de las galletas bajo su cama, pero decida sacarlo de ahí para enviarnos una foto de esa área y demostrarnos que no tengo razón… ¿pero y si la tengo pese a todo?

    ¿Se dio cuenta de la construcción ilógica del argumento?

    Buscar con denuedo la naturalidad “de escuela” y mostrar aversión a las hipótesis es el camino para encontrar la respuesta buscada; que es, precisamente, lo que hacen los que ven pistas de aterrizaje y naves en cada piedra.

    No. La aversión a las hipótesis ocurre cuando no existe forma, again, de comprobarlas ni siquiera por una observación lógica. Creo que quedó demostrado que esas ruinas son romanas, y que la piedra puede ser movida con mano de obra animal y esclava. Y si quedó una piedra abandonada fue por una simple razón: No pudieron moverla. Si un hipótesis puede ser demostrada por muchas otras personas a la vez, va cobrando carácter de certeza.

    Veintitantos malacates trasladando esos bloques… también hay que echarle imaginación. Y verlos cortando tendría un buen timelapse.

    Si, asi es. Seguro que tomó su buen tiempo. Quizá unas cuantas generaciones.

    ¿Y quien dice que se construyó Roma en un día?

  • Contundente como siempre, Tulio. Pero mi candidez me invita a seguir reflexionando. Con lo de avalar hipótesis me refiero a que hace nada estábamos quemando brujas, y hoy se envían naves a Marte. Si el hombre sigue aquí en el año cinco mil, quién sabe qué cosas podrá hacer y qué nivel tecnológico habrá desarrollado. Seguramente si se pudiese mirar por una ventanita, ver lo que allí sucederá y luego contarlo, sería de sumo ridículo en el ahora expuesto. Para cada civilización menor, los avances de las otras resultarían casi siempre inimaginables, inexplicables, e indemostrables.

    Sigo exponiendo mis humildes dudas: ¿una observación lógica no insta a plantearse como ilógica la necesidad de semejantes bloques? ¿Por qué ese tamaño? ¿Es tan inimaginable que lo que fuera que fuesen a hacer con ellos se pudiese realizar con piezas más pequeñas? Y de nuevo, ¿resulta tan irritante o ridículo pensar que sólo alguien a quien no supusiese el esfuerzo que imaginamos para mover esos bloques los cortara de ese tamaño?

    Desde luego que no sé por dónde seguiría la historia, porque si puedo cortar con facilidad semejantes piedras y trasladarlas, qué coño hago moviendo pedruscos; se me supondrían otros quehaceres… En cualquier caso, no veo mala intención y sí mucha curiosidad en intentar dar un hilo conductor a lo que hasta ahora sabemos de nosotros mismos. Si la escala evolutiva respecto al hombre no está demasiado clara, es cierto eso que dicen sobre que la aparición del humano moderno con sus herramientas parece demasiado repentina, y los vestigios del pasado son en buen número, tan enigmáticos, no me parece que no se pueda mirar con mejores ojos el tema del pasado extraterrestre. Conste que a mí más de la mitad de lo que se postula me chirría, pero una buena parte siento que encaja con algo más que ritos o supersticiones.

  • @JFRM:

    ¿Y quién te ha dicho que les resultara fácil cortar esas piedras? El ser humano no se contenta con hacer sólo cosas fáciles. Ahí tienes las pirámides, el Coliseo romano o la Gran Muralla China.

    La tecnología para cortar grandes bloques de piedra es muy antigua. Miles de años. Sólo hacía falta paciencia.

  • Bastante más cerca de probarse está vuestra opinión que la hipótesis, desde luego, ¿pero esta gente volvió a utilizar la división pánzer de malacates para mover piedras similares en algún otro sitio? Cuando se ve la desproporción de esos bloques es lógico preguntarse por qué aquí esto.

    La Gran Muralla causa asombro, el coliseo admiración, y de nuevo, lo siento, la gran pirámide, dudas. Que algo tan colosal e imponente abra puertas a la imaginación tiene su lógica. Porque la misma admiración que causa, parece repelerse con el fin para el que dicen que fueron construidas. Tienes la habilidad de hacer «eso» para meter ahí al faraón. Y si tienes esa creencia religiosa tan profunda, al punto de construir, eso, ¿de dónde sale semejante fe?

    Permítaseme dudar sin caer en ningún saco magufo.

  • Y si tienes esa creencia religiosa tan profunda, al punto de construir, eso, ¿de dónde sale semejante fe?

    Del mismo fanatismo que construyo San Pedro, el Mausoleo de Halicarnaso o la tumba del emperador Qin Shihuang.

  • @ JFRM:

    ¿pero esta gente volvió a utilizar la división pánzer de malacates para mover piedras similares en algún otro sitio?

    Mira este artñiculo de la revista «El escéptico» del 2002. Te recomiento que lo leas entero (verás que dice básicamente lo mismo que lo que aparece en mi artículo) y en concreto mira la página 3 y 4.
    «Si bien los romanos no acostumbraban a construir con megalitos, si que demostraron ser capaces de solucionar el problema del arrastre de grandes pesos en distancias mucho mayores y de más compleja orografía que la que separa la cantera de la Gran Terraza de Ballbek»

    En concreto, transportaron con éxito numerosos obeliscos egipcios hasta Roma, entre ellos el mayor de los que se han conservado, el de Tutotmis III en Karnak y que fue re-erigido en el Circo Máximo en el 357 d. de C. Hoy se encuentra en la Plaza de San Juan de Letrán. Aunque el transporte fue por vía marítima, el puerto de Roma era la ciudad de Ostia, a más de veinte kilómetros de distancia. El peso del obelisco es de unas 450 toneladas.

    La Gran Terraza, pues, es sólo una plataforma que sirve para igualar el nivel de un lugar geográficamente muy accidentado. Contrariamente a lo que parece a simple vista no tiene una gran solidez (salvo el muro de contención) y si una nave extraterrestre intentase aterrizar en ella sencillamente la hundiría.

    Tambi’en puedes ver ahi la foto de un malacate y de un polipasto.

    http://www.scribd.com/full/44757598?access_key=key-2fvks5bda7cg6kjkgzrz

  • @ JFRM:
    Esa fe salía del trabajo de sacerdotes y el poder del faraón. ¿O creías que los egipcios y los esclavos de otras naciones lo hacían por gusto?

  • Muy bueno el pdf, lamentira, gracias. De todos modos, no quiero ser empecinado, pero esto:

    http://img385.imageshack.us/img385/5997/1obeliscodesanjuandeleteg9.jpg

    Parece un juguete al lado del polémico:

    http://3.bp.blogspot.com/_5h7CjwSOFNE/S_nfuBergwI/AAAAAAAAAHU/4PtrkY3l-Yg/s1600/Baalbek.jpg

    Quizá sea sólo ignorancia, y aunque entiendo la desmultiplicación de la fuerza, han de existir estructuras y cables capaces de soportarlas. Twain dice que lo moverían sin problemas a malacatazo limpio, pues será. Los materiales, la sincronización, el agarre de las piezas tiradoras o las huellas del arrastre creo que dan para mantenerse escéptico también con su afirmación.

    Aunque el artículo es culturalmente magnífico para un lego como yo, no termina de gustarme que se extraigan continuamente del todo de las teorías de gente como Däniken o Sitchin, esas irregularidades fruto del que se pasa de audaz cuando cree haber descubierto algo grande. Si un día descubres algo de alguien de quien no sospechabas, luego la duda te asalta en cualquier acto; y del mismo modo, ellos creen en lo suyo.

    Pero a lo que íbamos, eso forma parte de un todo, si sospecho de esa piedra, es porque hay más cosas repartidas a lo largo del mundo, figuritas, leyendas, etc, etc, y se va conformando una misma hipótesis. El bloque del que hablamos puede ir unido por ejemplo al de Aksum:

    http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/6/69/Rome_Stele.jpg

    Que se devolvió en tres piezas, y no sin ser un gran reto técnico. Obeliscos hay modernos a montones, pero de muchas piezas. Pero claro, imaginas a esos tipos hace 4000 años cincelando y moviendo eso a una pieza, y te entran dudas. Por supuesto que no me los imagino cortando ni esculpiendo a láser, pero no puedo dejar de pensar que podrían conocían otras técnicas ni sospechar sobre la procedencia de sus creencias.

  • @jfrm:
    No te olvides que esa roca ds 1100 toneladas no se movió de la cantera. Las de la terraza son de unas 600 u 800 toneladas. La complejidad de mover una masa mayor se compensa con el hecho de que la distancia a recorrer es mucho menor

  • Donde digo «Twain dice», pido disculpas, quise hacer referencia al autor del artículo: José Luis Calvo y en un vistazo rápido puse al autor de la cita posterior. ¿Era por esto el negativo? ;-)

  • No se movió porque cambiaron el proyecto o no pasó, tras cortarla, el «control de calidad»; no porque no pudieran moverla, según José Luis.

    De todas formas, para desechar la teoría de maquinaria o técnicas extraterrestres, no hay más que preguntarse por qué no cortaban y movían ya puestos, piezas de 5000 toneladas, si es que trasladaban éstas con cierta facilidad. ¿O aumentaríamos en este caso también el tamaño de los malacates? ¿Y si fueran de 10000 toneladas? ¿Pondríamos entonces elefantes girando los malacates? Lo cierto es que antes de valorar, ni por asomo, algo de tipo extraterrestre, montaríamos cualquier circo del sol terrenal en su contra.

  • @ JFRM:

    Pues fíjate lo que te digo. Si hubiese sido necesario, seguro que algún arquitecto habría encontrado la manera.

  • Y está bien que así sea, mi única controversia es la fiereza innecesaria del ataque a la hipótesis; el «eso ni me lo nombres». Si a algo de este mundo se parecen las figuras dogu, es a una escafandra, ¿qué tan malo hay en que así sea? Si luego en la zona hay leyendas de hombres que vivían bajo el mar, pues quien quiera que postule que sí, que podrían ser trajes submarinos, tampoco es para lanzarlo al foso de magufos. Creo.

  • Me meto en la conversación, pero sin querer reavivar el debate, mas bien para dejar sospechas simples salidas no más que del sentido común.

    Rechazar tal hipótesis es tan absurdo como negar su antagónico.

    ¿La necesidad de construir semejante piedrazas no hubiese sido conveniente si mejor se lo hubiese hecho por partes «desmontables»?.

    Si esta cosa fué romana, como aseguran muchos, ellos montaban las columnas en 4 o 5 partes; De todas formas, digamos que no habría necesidad de tal tamaño en esa inverosímil mente primitiva.

    Por otro lado, cuando veo que abordan el tema de la fe y las creencias antiguas que están impregnadas en todas las culturas y son tan fuertes y «reales» que evidencian de que, de alguna manera, su mismísima fe esta basada en algo persistente.
    Es decir, si negámos tal hipótesis, también negámos cada cosmogonía de cada civilización que vendrían a darle apoyo a tal hipótesis o darle algo de crédito a esta.

    Es muy racional, tanto como lo es su postura contraria,(salvo negar cualquiera de las dos), sospechar, entre esas tantas lagunas que nos deja la historia, la ciencia y la filosofía misma, que el humano, podría ser un interesante experimento (el jardín del edén).

    Así como que sus construcciones, así como sus dioses-reyes serían de otro planeta; porque incluso negaríamos la posibilidad de que otras civilizaciones mas avanzadas no pudieran encontrar en la ciencia la tecnología necesaria como para viajar por el universo infinito, porque pensámos que nuestras limitadas mentes así como nuestra limitada ciencia es universalmente aplicada por todo el universo, por nuestra historia que nos moldeó, restringió o condicionó a vivir apretujados, rabiosos, iracundos y bélicos, cosas que nos despojaron del material cinetífico, de su método y de su conocimiento, porque el egoismo nuestro no nos dió para mas y nos demandó mucho tiempo…

    Por ende, si mi mundo es así, el universo también debe ser así. (algo demasíado arriesgado y estúpido de pensar).

    Saludos

  • Perdón, pero mi comentario va dirigido a las personas que lo niegan porque les parece muy de «ciencia ficción».

    Sory por no aclarar.

    Y con respecto a «De todas formas, digamos que no habría necesidad de tal tamaño en esa inverosímil mente primitiva.»

    Me refiero a que el hecho de que, el culto divinizado y eternizado en piedra o figuras extravagantes indican mas bien que hubo un motivo grande y razonable como para dedicarle el tiempo necesario que requieren tales monumentos.

    No era diversión, juego o movido por su soberbia o estupidez.

  • @ Jeaf:

    No, claro que no.
    Solo era misticismo.

    Los antiguos, que por ser antiguos no eran estúpidos, trataban de darle explicación a lo que veían. Para aquél entonces, la única explicación plausible era la divina. Por eso, erigían monumentos y templos a seres que solo existian en sus mentes.

    Lo que pasó con Baalbek fue algo sencillo: No tuvieron noción de la proporción. Oye, que ni los romanos nacieron aprendidos. Tenían derecho a equivocarse.

    La creencia en seres de otros mundos o seres super-recontra-poderosos no era movido por seres literales. De ser cierto eso, no me imagino la del drama que debieron vivir los griegos viendo como los dioses se peleaban entre sí.

    ¿Estaban locos todos?, no. Simplemente se movían por su pensamiento de la época. Reitero: Los antiguos serán antiguos, pero no eran idiotas.

  • @ Tulio Ramírez:

    Una pequeña acotación: Cuando me refiero a «lo que veían» era a los fenómenos naturales. Cosas como ver llover en nuestra época ya es bien sabido como ocurre, pero en la antiguedad, la única explicación solida eran los dioses. No veo nada de malo en ello.

  • Jeaf dijo:

    ¿La necesidad de construir semejante piedrazas no hubiese sido conveniente si mejor se lo hubiese hecho por partes “desmontables”?.

    Pues, como no conocemos qué causó el uso de estas piedras, no podemos responder a esa pregunta. Pero no poder responder no puede usarse por ninguna de las «partes».

    su mismísima fe esta basada en algo persistente.

    No es cierto: la fe no es más que eso, no necesita basarse en nada.

    entre esas tantas lagunas que nos deja la historia, la ciencia y la filosofía misma, que el humano, podría ser un interesante experimento (el jardín del edén).

    Ese es un argumento del tipo del dios de los huecos: si afirmas esto no puedes basarte en que la historia tiene lagunas, pues siguiendo tu línea, podría entonces significar cualquier cosa, por ejemplo chorradas como que la humanidad es producto de un experimento extraterrestre…¡uy!, si eso es lo que afirmas… :magufo: