58 naves se acercan a la Tierra

naves virgo

A finales del 2010 se extendió el bulo de que 3 naves se estaban aproximando a nuestro planeta y que llegarían para finales del 2012. Evidentemente era falso y se fundamentaban en varias manchas en la emulsión fotográfica con la que se realizaron esas tomas. Pero esta vez nos hemos superado.  No son una, ni dos, ni tres. Son 58.

La historia se empezó a propagar en diciembre del año pasado, por medio de un video de youtube. Es este:

Las manchas son reales. Podéis verlas en Googlesky escribiendo las siguientes coordenadas “-5.685302,  32.093971” (sin las comillas), y comprobaréis que efectivamente allí están todas, perfectamente alineadas y a una distancia igual unas de otras.

Para tratar de ver qué puede ser esto, me voy a skyview, a revisar el material fotosensible registrado en estas coordenadas. Si colocamos las coordenadas “14 08 22.69,-5 40 55.99”, seleccionamos el survey Optico “DDS2 Blue” y le damos al submit (el que está justo encima) obtenemos la siguiente toma:

skv972050518074

Que se corresponde con la siguiente sección de Googlesky:

skyview

Notad que en la imagen de skyview se aprecia una estela que recorre horizontalmente toda la fotografía y que enlaza todos los puntos azules que aparecen en Googlesky.

Y entonces, ¿qué son esos puntos azules?

La imagen fue grabada con el UK Schmidt Telescope en Australia. El tiempo de exposición fue de 60 minutos utilizando un filtro azul. Durante ese tiempo un satélite surcó el trozo de cielo que se estaba fotografiando dejando esa estela. Si pincháis en la siguiente fotografía veréis una panorámica de su recorrido.

satelite

Y ¿por qué se ven los puntos y no el resto de la estela? Al realizar fotografías nocturnas del cielo se tienen que utilizar largos tiempos de exposición (60 minutos en este caso) para que el mayor número de fotones impacte en el material sensible y lo impresione.  Pero debido a la rotación de la Tierra, el telescopio tiene que disponer de un mecanismo de corrección que automáticamente lo vaya moviendo en sentido contrario. Normalmente utilizan para ello algunas estrellas como referencia. Por ello hay unos pequeños segmentos que se impresionan dos veces en el recorrido del satélite, y estos puntos más brillantes es lo único que ha quedado al realizar la composición final de todos los colores.

Sugerido por Daniel

Referencias:

http://en.wikipedia.org/wiki/Astrophotography

http://skyview.gsfc.nasa.gov/tempspace/fits/skv972050518074.jpg

http://www.abovetopsecret.com/forum/thread786646/pg2

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3 días de oscuridad

oscuridad

El Señor le dijo a Moisés: «Levanta los brazos al cielo, para que todo Egipto se cubra de tinieblas, ¡tinieblas tan densas que se puedan palpar!»Moisés levantó los brazos al cielo, y durante tres días todo Egipto quedó envuelto en densas tinieblas. Durante ese tiempo los egipcios no podían verse unos a otros, ni moverse de su sitio. Sin embargo, en todos los hogares israelitas había luz.

Éxodo 10:21-23

La idea de los tres días de oscuridad nos lleva persiguiendo desde hace mucho, pero de un tiempo a esta parte está siendo especialmente cansina. Íbamos a sufrirlos en el momento de máxima aproximación de Elenin a la Tierra, los sufriremos cuando pasemos por el cinturón de fotones,  Kaoru Nakamaru nos dice que el próximo diciembre tendremos tres días de oscuridad en el momento en el que ascendamos a la quinta dimensión, también se asocia esta idea con el cambio a una nueva era anunciado por los indios Hopi, el fin del calendario maya, las profecías de Nostradamus o los misterios de la virgen de Fátima.

Incluso para algunos, esto ha pasado ya. Concretamente en Buenos Aires, en agosto del año pasado.

¿Es esto posible? Pues si. Esto pasó el día 12 de agosto, pero no estaba causado por un castigo divino a los argentinos, sino por una tremenda tormenta de granizo.

La granizada más fuerte se produjo, precisamente, entre las 12:00 y las 12:30, tanto en varios barrios del sur de la Ciudad de Buenos Aires como en localidades del oeste del conurbano, donde llegaron a caer piedras “del tamaño de un huevo de gallina”, según describieron vecinos de esas zonas.
Más temprano, el mismo fenómeno -aunque con menor intensidad- se había producido entre las 9:00 y las 10:00 de la mañana, en distintas zonas de la Capital y el conurbano, en momentos en que el cielo se cubrió por completo de nubes negras y prácticamente “se hizo de noche”.
Ya en pleno mediodía, otra vez volvió a “hacerse de noche” y en unos minutos se registró otra intensa caída de granizo -esta vez con piedras mucho más grandes, de hasta cinco centímetros- que se notó en barrios como Constitución y La Boca y en localidades como San Justo y Ramos Mejía.

Cadena 3

Pero ¿de dónde viene esta historia recurrente de los tres días de oscuridad?

Como ya habéis leído más arriba, en el libro del Éxodo se tomó el número de 3 días de oscuridad como un buen número para un castigo. Suficiente para molestar, pero no tanto como para que sea una verdadera putada.

El número 3 es recurrente en la Biblia: la santísima Trinidad, los tres días de muerte de Jesús antes de la resurrección, las tres veces que negó Pedro a su Señor… El tres es un número asociado con la divinidad, pero la idea que subyace, es la de 3 días de dolor y purificación tras los que llega un renacer y una nueva vida llena de plenitud. Pero esta purificación no se alcanza por un proceso místico, sino por cauterización:

Levántate, oh espada, contra el pastor, y contra el hombre compañero mío, dice Jehová de los ejércitos. Hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas;y haré volver mi mano contra los pequeñitos. Y acontecerá en toda la tierra, dice Jehová, que las dos terceras partes serán cortadas en ella, y se perderán; mas la tercera quedará en ella.

Zacarías 13:7-8

Pero quien tomó esta idea y le dio forma de profecía fue la Beata Ana Maria Taigi (1769-1837):

Después de purificar al mundo y a su iglesia, y de arrancar de cuajo toda la mala hierba, preparaba un renacimiento, milagroso triunfo de su misericordia, y mi mano todopoderosa volverá a imponer el orden ahí donde es impotente el esfuerzo humano.

Dios enviará dos castigos: uno en forma de guerras, revoluciones y peligros originados en la tierra; y otro enviado del cielo. Vendrá sobre la tierra una oscuridad intensa que durará tres días y tres noches. Nada será visible y el aire se volverá pestilente y nocivo y dañará, aunque no exclusivamente, a los enemigos de la religión.

Durante los tres días de tinieblas la luz artificial será imposible; sólo las velas benditas alumbrarán. Durante estos días de tinieblas los fieles deben permanecer en sus casas rezando el santo rosario y pidiendo a dios misericordia.

Millones de hombre morirán por el hierro, unos en guerra, otros en industrias civiles; otro millones perecerán de muerte imprevista. A la prueba le seguirá un renacimiento universal. Este cambio ocurrirá cuando parezca que la iglesia ha perdido los medios humanos de hacer frente a las persecuciones.

Como veis, no ha cambiado mucho la cosa en los últimos 200 años. Solo los nombres de los charlatanes y el tamaño del megáfono.

 

Referencias:

http://www.newadvent.org/cathen/14430b.htm

http://www.aguasvivas.cl/revistas/27/numeros.htm

http://www.terra.es/personal/javierou/kylp-div.htm

http://www.mgr.org/threedodEsp.html

http://www.archive.org/stream/lifevenerablean00taiggoog#page/n336/mode/1up

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Climatólogos responden al reciente editorial de WSJ.

Como sabemos, el Wall Street Journal recientemente publicó un editorial repleto de mitos y falsedades. Esta misma revista publicó una respuesta en las cartas al editor firmada por 38 climatólogos, que les traduzco a continuación:

Consulte a los climatólogos sobre cuestiones del clima.

¿Usted consulta a su dentista sobre su problema cardíaco? En la ciencia, así como en cualquier otra área, la reputación está basada en el conocimiento y la experiencia en el campo y en el trabajo publicado y revisado por pares. Si necesita una cirugía, usted quiere un experto altamente calificado en su área que haya realizado una gran cantidad de esas operaciones.

Ustedes publicaron “No hay que temerle el calentamiento global” (op-ed, 27 de enero), un artículo sobre cambio climático escrito por el equivalente en climatología de dentistas haciendo de cardiólogos. Aunque expertos en sus propios campos, la mayoría de estos autores no tienen experiencia en climatología. Los pocos autores que sí la tienen son conocidos por mantener posiciones extremas no compartidas por casi ningún otro climatólogo. Esto sucede en toda disciplina científica. Por ejemplo, existe un experto en retrovirus que no acepta que el VIH cause el SIDA. Y es instructivo recordar que algunos pocos científicos continuaron sosteniendo que fumar no causa cáncer, mucho después de que estuviera firmemente establecido.

Los expertos en el clima saben que la tendencia de calentamiento a largo plazo no ha disminuido en la última década. De hecho, fue la década más cálida registrada. Las observaciones muestran inequívocamente que nuestro planeta se está calentando. Y modelos climáticos recientemente mostraron que durante períodos cuando hay un menor incremento en las temperaturas superficiales, el calentamiento continúa en otras partes del sistema climático, generalmente en las profundidades oceánicas. Tales períodos son relativamente comunes, son consistentes con nuestro entendimiento del sistema climático, y ciertamente no invalidan nuestro entendimiento del calentamiento antropogénico o los modelos usados para simularlo.

Los expertos climáticos también saben a lo que uno de nosotros, Kevin Trenberth, se refería con la cita fuera de contexto usada en el editorial. El Sr. Trenberth se lamentaba por la insuficiencia de los sistemas de observación para monitorear por completo el calentamiento en las profundidades oceánicas y otros aspectos de las variaciones a corto plazo que ocurren inevitablemente junto con el calentamiento global antropogénico.

La Academia Nacional de Ciencias de los EE.UU. (fundada por el presidente Abraham Lincoln para aconsejar en cuestiones científicas), así como academias nacionales de todo el mundo y toda asociación autoritativa de científicos activos en la investigación climática han declarado que la ciencia está clara: El planeta se está calentando y los humanos son los principales responsables. Los impactos ya son aparentes y aumentarán. Reducir los impactos futuros requerirá importantes reducciones en las emisiones de gases de efecto invernadero.

Estudios muestran que más del 97% de los científicos que publican en esta área están de acuerdo que el cambio climático es real y es antropogénico. Sería un acto temerario para cualquier líder político desestimar el peso de la evidencia e ignorar los enormes riesgos que posee el cambio climático. Además la evidencia es clara en que la inversión en una economía de bajo carbono no sólo permitirá evitar los peores riesgos del cambio climático, pero también impulsar décadas de crecimiento económico. Justo lo que el doctor recetó.

Kevin Trenberth, Sc.D.

Distinguished Senior Scientist

Climate Analysis Section National Center for Atmospheric Research

La Jolla, Calif.

Kevin Trenberth, Sc.D, Distinguished Senior Scientist, Climate Analysis Section, National Center for Atmospheric Research

Richard Somerville, Ph.D., Distinguished Professor, Scripps Institution of Oceanography, University of California, San Diego

Katharine Hayhoe, Ph.D., Director, Climate Science Center, Texas Tech University

Rasmus Benestad, Ph.D., Senior Scientist, The Norwegian Meteorological Institute

Gerald Meehl, Ph.D., Senior Scientist, Climate and Global Dynamics Division, National Center for Atmospheric Research

Michael Oppenheimer, Ph.D., Professor of Geosciences; Director, Program in Science, Technology and Environmental Policy, Princeton University

Peter Gleick, Ph.D., co-founder and president, Pacific Institute for Studies in Development, Environment, and Security

Michael C. MacCracken, Ph.D., Chief Scientist, Climate Institute, Washington

Michael Mann, Ph.D., Director, Earth System Science Center, Pennsylvania State University

Steven Running, Ph.D., Professor, Director, Numerical Terradynamic Simulation Group, University of Montana

Robert Corell, Ph.D., Chair, Arctic Climate Impact Assessment; Principal, Global Environment Technology Foundation

Dennis Ojima, Ph.D., Professor, Senior Research Scientist, and Head of the Dept. of Interior’s Climate Science Center at Colorado State University

Josh Willis, Ph.D., Climate Scientist, NASA’s Jet Propulsion Laboratory

Matthew England, Ph.D., Professor, Joint Director of the Climate Change Research Centre, University of New South Wales, Australia

Ken Caldeira, Ph.D., Atmospheric Scientist, Dept. of Global Ecology, Carnegie Institution

Warren Washington, Ph.D., Senior Scientist, National Center for Atmospheric Research

Terry L. Root, Ph.D., Senior Fellow, Woods Institute for the Environment, Stanford University

David Karoly, Ph.D., ARC Federation Fellow and Professor, University of Melbourne, Australia

Jeffrey Kiehl, Ph.D., Senior Scientist, Climate and Global Dynamics Division, National Center for Atmospheric Research

Donald Wuebbles, Ph.D., Professor of Atmospheric Sciences, University of Illinois

Camille Parmesan, Ph.D., Professor of Biology, University of Texas; Professor of Global Change Biology, Marine Institute, University of Plymouth, UK

Simon Donner, Ph.D., Assistant Professor, Department of Geography, University of British Columbia, Canada

Barrett N. Rock, Ph.D., Professor, Complex Systems Research Center and Department of Natural Resources, University of New Hampshire

David Griggs, Ph.D., Professor and Director, Monash Sustainability Institute, Monash University, Australia

Roger N. Jones, Ph.D., Professor, Professorial Research Fellow, Centre for Strategic Economic Studies, Victoria University, Australia

William L. Chameides, Ph.D., Dean and Professor, School of the Environment, Duke University

Gary Yohe, Ph.D., Professor, Economics and Environmental Studies, Wesleyan University, CT

Robert Watson, Ph.D., Chief Scientific Advisor to the UK Department of Environment, Food and Rural Affairs; Chair of Environmental Sciences, University of East Anglia

Steven Sherwood, Ph.D., Director, Climate Change Research Centre, University of New South Wales, Sydney, Australia

Chris Rapley, Ph.D., Professor of Climate Science, University College London, UK

Joan Kleypas, Ph.D., Scientist, Climate and Global Dynamics Division, National Center for Atmospheric Research

James J. McCarthy, Ph.D., Professor of Biological Oceanography, Harvard University

Stefan Rahmstorf, Ph.D., Professor of Physics of the Oceans, Potsdam University, Germany

Julia Cole, Ph.D., Professor, Geosciences and Atmospheric Sciences, University of Arizona

William H. Schlesinger, Ph.D., President, Cary Institute of Ecosystem Studies

Jonathan Overpeck, Ph.D., Professor of Geosciences and Atmospheric Sciences, University of Arizona

Eric Rignot, Ph.D., Senior Research Scientist, NASA’s Jet Propulsion Laboratory; Professor of Earth System Science, University of California, Irvine

Wolfgang Cramer, Professor of Global Ecology, Mediterranean Institute for Biodiversity and Ecology, CNRS, Aix-en-Provence, France

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El último alegato negacionista en pro de la pasividad ante el cambio climático

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Como suelen hacer cada cierto tiempo y con la intención de ensombrecer el consenso climatológico, un grupo de científicos, que se autoproclaman escépticos en el calentamiento global, han publicado una nota editorial en el que argumentan en contra de la toma de medidas para mitigar el cambio climático. Como siempre, el artículo es una regurgitación de mitos que ya han sido ya refutados (en skeptical science).

Es destacable la falta de notoriedad de los firmantes de esta nota de prensa. Aunque en los blogs negacionistas se les califica de “celebridades” y de “científicos destacados”, la realidad es que no impresiona nada. De hecho, solo incluye 4 científicos que han publicado documentos sobre investigaciones climáticas en revistas revisadas por pares, y solo dos lo han hecho en los últimos 30 años. Cerca de la mitad de la lista (al menos 7 de los 16) han recibido fondos de las petroleras. La lista también incluye a un economista, un físico, un químico, un ingeniero aeroespacial y un astronauta/político. ¿Son estos los mejores negacionistas del cambio climático que pueden aparecer en público hoy en día?

  • Claude Allegre, ex director del Instituto para el Estudio de la Tierra, Universidad de París
  • J. Scott Armstrong, cofundador de la revista de Previsión y el International Journal of Forecasting;
  • Jan Breslow, director del Laboratorio de Genética Bioquímica y Metabolismo de la Universidad Rockefeller;
  • Roger Cohen, miembro de la Sociedad Americana de Física; (1)
  • Edward David, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y la Academia Nacional de Ciencias; (1)
  • William Happer, profesor de física de Princeton; (1)
  • Michael Kelly, profesor de tecnología de la Universidad de Cambridge, Reino Unido;
  • William Kininmonth, ex jefe de la investigación del clima en la Oficina de Meteorología de Australia;(3)
  • Richard Lindzen, profesor de ciencias atmosféricas del MIT; (3)
  • James McGrath, profesor de química de la Universidad Técnica de Virginia;
  • Rodney Nichols, ex presidente y CEO de la Academia de Ciencias de Nueva York;(1)
  • Burt Rutan, ingeniero aeroespacial, diseñador de SpaceShipOne y Voyager;
  • Harrison H. Schmitt, astronauta del Apolo 17, y el ex senador de los EE.UU.; (1)
  • Nir Shaviv, profesor de astrofísica de la Universidad Hebrea de Jerusalén; (2)
  • Henk Tennekes, ex director del Real holandesa Servicio Meteorológico; (2)
  • Antonio Zichichi, presidente de la Federación Mundial de Científicos, de Ginebra.

(1) no han publicado investigaciones climáticas. Son miembros de al menos un grupo negacionista del cambio climático – GWPF (consejo consultivo), George C. Marshall Institute (consejo de administración o de los altavoces de mesa redonda), la Coalición Australiana de Ciencias del Clima (grupo asesor), Heartland Institute (consejo de directores), y / o ExxonMobil.

(2) han publicado documentos de investigación climática.

(3) han publicado documentos de investigación climática y son miembros de algún grupo negacionista del cambio climático.

Shaviv ha publicado una investigación sobre los rayos cósmicos galácticos, y Kininmonth y Tennekes ha publicado un par de artículos relacionados con el clima en la década de 1970 (aunque la mayoría de las investigaciones de Tennekes han sido en el campo de la aeronáutica). Lindzen es el único científico del clima de toda la lista aunque es conocido por sus errores en varias cuestiones relacionadas con este campo.

Dejando a un lado su falta de experiencia y su conflicto de intereses, vamos a evaluar sus argumentos por su valor real (o más bien, por su falta de valor).

Negar el consenso

El editorial comienza con una afirmación totalmente infundada:

Una número creciente de científicos e ingenieros no están de acuerdo con que las acciones drásticas contra el calentamiento global sean necesarias.

El hecho de que sólo 16 científicos e ingenieros firmen esta carta arroja serias dudas sobre esta afirmación. Los falsos escépticos fueron capaces de conseguir 100 firmantes en una carta similar hace 5 años. Esto más bien parece un pequeño y decreciente número de falsos escépticos. También vale la pena destacar que 255 miembros de la Academia Nacional de Ciencias (los científicos realmente importantes) firmaron una carta en la que se afirmaba lo contrario, donde se instaba a la acción inmediata para abordar el cambio climático.

Instamos a nuestros responsables políticos y al público en general para abordar de inmediato las causas del cambio climático, incluida la quema incontrolada de combustibles fósiles.

Pero es más, ¿por qué deberíamos preocuparnos por lo que estos pocos autoproclamados como “distinguidos científicos e ingenieros” piensen que deberíamos hacer en relación al cambio climático? Si necesito cirugía de corazón, yo no voy a permitir que un dentista me opere, incluso aunque sea el mejor dentista del mundo. Prácticamente todos los expertos en la ciencia del clima están de acuerdo en que las acciones para enfrentar el calentamiento global son necesarias. Sus opiniones son las que deberíamos tener en cuenta cuando se trata de la ciencia del clima, no la de los astronautas o médicos.

Desinformación con hechos falsos

Después de hacer una serie de afirmaciones infundadas y falsas sobre el “número creciente” escépticos en el cambio climático, en la carta se exponen lo que consideran la evidencia que apoya su falso escepticismo. En realidad, es el tipo de desinformación que cabría esperar de negacionistas del cambio climático.

El calentamiento global continúa

El primer mito en el artículo es el manido ” el calentamiento global se detuvo en [inserte el año] “. En este caso, los seudoescépticos han insertado “los últimos 10 años”. Este mito es fácilmente refutada con el siguiente gráfico de escalera.

SkepticsvRealistsv3

No hay pérdidas de calor

El segundo mito es la cita sacada de contexto de Kevin Trenberth, “El hecho es que no podemos explicar la falta de calentamiento en este momento”, que es tomada como una admisión de que el calentamiento se ha interrumpido. En realidad la cita se refería a que mientras que el planeta se está calentando no tenemos un sistema de monitorización adecuado para determinar dónde se está acumulando el calor. Sin embargo, un reciente estudio de Loeb et al. (2012) ha concluido que ya no puede disiparse, por lo que este mito no tiene sustento.

Realimentación positiva

Los negacionistas de la nota de prensa se vuelven a equivocar al afirmar:

El calentamiento solo se pierde si uno cree en modelos computerizados donde unos efectos de realimentación, que implican vapor de agua y nubes, amplifican los débiles efectos del CO2.

Aparte de no entender que la pérdida de calor se fundamenta en una inadecuada red de observación climática global (principalmente porque no se dispone de un sistema adecuado de medición del calor en los fondos oceánicos), los datos empíricos demuestran que el vapor de agua y principalmente las nubes producen un feedback positivo real.

La Tierra se calienta como era de esperar

Los falsos escépticos repiten uno de los mitos favoritos de Lindzen: que la Tierra se ha calentado menos que lo predicho por el IPCC. Esto es simplemente falso. De hecho, las predicciones del IPCC han sido muy precisas hasta la fecha, mucho mejor de lo que Lindzen y sus falsos compañeros escépticos hicieron.

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El CO2 es un contaminante y no es necesariamente beneficiosos para las plantas
En el artículo se repite el viejo mito de que “el CO2 no es un contaminante”. Lo cierto es que por definición, y ya que estas emisiones ponen en peligro la salud pública y el bienestar a través de su impacto sobre el cambio climático, el CO2 es considerado un contaminante de acuerdo con el US Clean Air Act.

Ellos asocian de manera simplista que “el CO2 no es contaminante” con que “el CO2 es alimento de las plantas”. Si bien es cierto que en un entorno controlado, como un invernadero, el aumento de los niveles de CO2 en general mejorará crecimiento de las plantas, el clima global no es tan simple. El aumento de CO2 también cambia la temperatura, las precipitaciones, las sequías y las frecuencias de las inundaciones, y una serie de otros factores que impactan en el crecimiento de plantas.

El aumento global de CO2 es un gran experimento biológico, con un sinnúmero de complicaciones que hacen que el efecto neto de este aumento sea muy difícil predecir con cualquier nivel de detalle considerable. Pasar por alto estas complejidades con un simplista “el CO2 de alimentos es la planta” es un insulto a la inteligencia de los lectores. También ignora los otros impactos adversos del aumento de CO2, como la acidificación de los océanos . Al parecer, estos “científicos” no tienen muy buena opinión de su audiencia.

Tratando de obtener dinero

Justo cuando pensábamos que la nota no podía ir a peor, estos falsos escépticos tienen el descaro de sugerir que los que alertamos sobre el calentamiento global “tratamos de obtener dinero”, ya que el “alarmismo climático” supuestamente atrae abundante financiación hacia la investigación, “una excusa para que los gobiernos aumenten los impuestos”, “grandes donaciones para los grupos ambientalistas”, y otros tonterías similares. Teniendo en cuenta que por lo menos el 43% de los firmantes de la carta han recibido dinero de la industria petrolera, que les está dando grandes sumas de dinero sólo por ser el “escépticos del calentamiento global” y por la publicación de artículos como este, lleno de errores y de sinsentidos, la desfachatez necesaria para hacer esta afirmación es asombrosa. Sigan su consejo: investiguen a los firmantes de la carta y sigan la pista del dinero, y les llevará directamente a las empresas petroleras.

La limitación del CO2 ayudará a la economía

Los “científicos” continúan luego con el mito de que los límites de CO2 dañará la economía . Este mito en particular se basa principalmente en ignorar el hecho de que no reducir las emisiones de gases de efecto invernadero tendrá un costo enorme, mucho mayor que el costo de ejecutar acciones para limitarlos. En relación con la alternativa (la falta de acción y afrontar las consecuencias de un cambio climático), poner límites a las emisiones de CO2 ayudará a la economía. Por esta razón existe un consenso entre los economistas expertos en asuntos climáticos de que hay que poner un precio a las emisiones de carbono.

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El artículo hace referencia a un trabajo del economista William Nordhaus para tratar de justificar la inacción climática. Cuando realmente se escucha lo que Nordhaus tiene que decir , la imagen se ve muy diferente:

Tenemos que unirnos como una comunidad de naciones e imponer restricciones a las emisiones de gases de efecto invernadero y aumentar los precios de carbono. Si no, nos vamos a encontrar en un escenario sombrío.

A pesar de que trata de ser muy conservador sobre los costes del cambio climático en relación con otros economistas, Nordhaus todavía apoya el poner un precio a las emisiones de carbono. A Nordhaus no le gusta que su nombre se utilice para justificar la loca llamada a la inacción climática, según Andrew Revkin :

La referencia tergiversa completamente mi trabajo. Siempre he considerado que las políticas para frenar el calentamiento global tendrían beneficios económicos netos, del orden de billones de dólares a valor actual. He defendido un impuesto al carbono durante muchos años como la mejor manera de atacar el problema. He de suponer que ellos, o bien son unos completos ignorantes en economía sobre este tema o han falseado deliberadamente mis afirmaciones.

¿Es esto lo mejor que pueden hacer los escépticos del cambio climático?

Si se reduce este artículo de opinión a sus fundamentos, nos quedamos con una carta firmada por dos científicos en investigaciones del clima que han publicado en revistas revisadas por pares en las últimas tres décadas, que exhiben una grave falta de comprensión de los conceptos básicos del clima, y que simplemente desinforman con mitos usados desde hace mucho tiempo. La carta afirma que el “escepticismo” es cada vez mayor, y sin embargo, sólo lo firman 16 personas, de los cuales al menos el 43% han recibido financiación de la industria de los combustibles fósiles, y no aportan un solo argumento nuevo que no ha sido ya refutado.

Si esto es lo mejor que los falsos escépticos del clima actuales pueden hacer, tal vez, y como sugiere Patrick Michaels, están perdiendo la batalla. Sólo nos cabe esperar que esto sea efectivamente así.

Traducción de artículo original de John Cook.

 

Encuesta


¿Qué opinas del calentamiento global?

  • Creo que es una amenaza real para la humanidad. Habría que tomar medidas de inmediato. (54%, 188 Votes)
  • Todo es una mentira de los políticos para poder cobrarnos más dinero por llenar el depósito y cargarnos de impuestos. (25%, 88 Votes)
  • No tengo ni idea. No me inspira confianza ninguna de las dos posturas. (21%, 70 Votes)

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Leonid V Ksanfomaliti ¿encontró vida en Venus?

Durante los años 70 y 80,  un reputado científico ruso, el Dr. Leonid V Ksanfomaliti, realizó un importante trabajo como experto investigador en el Laboratorio de Fotometría y Radiometría Térmica del Instituto de Investigación Espacial de la Academia Rusa de Ciencias. Fue el primero en descubrir que los relámpagos eran comunes en la atmósfera de Venus. En estos últimos días, una publicación suya está levantando una tremenda polvareda.

Ksanfomaliti publicó un artículo en el último número de la revista “Astronomicheskii Vestnik” (Investigación del Sistema Solar). En el abstract leemos:

Venus: un laboratorio natural para la búsqueda de vida en altas condiciones de temperatura

Nuevas clases de planetas extrasolares con masas relativamente pequeñas (“las súper-tierras”), ubicados en órbitas bajas cerca de estrellas de baja luminosidad, poseen en su superficie temperaturas y presiones atmosféricas moderadamente altas. Tales condiciones, junto con la composición de su atmósfera son incompatibles con las formas de vida basadas en aminoácidos nucleicos que se dan en la Tierra. Pero ¿deberíamos considerar que dichas condiciones son incompatibles con cualquier forma de vida? Considerando que las condiciones de Venus podrían ser similares a las existentes en otras “super-tierras”  de órbitas bajas, se hace necesario un análisis más detallado de la superficie de este planeta.

Estas imágenes fueron captadas por las sondas Venera en 1975 y 1982. Otras imágenes que inicialmente fueron descartadas se incluyeron en el estudio. Se identificaron algunos objetos relativamente grandes (entre 10 y 50 cm.), con una morfología inusual. Estos objetos aparecían en unas tomas y en otras no, y en algunos casos la forma variaba de una imagen a otra. El artículo presenta los resultados obtenidos del análisis de estos objetos.

A Ksanfomaliti le llamaron la atención tres objetos que aparecen en las imágenes tomadas por la Venera 13. Esta sonda aterrizó en Venus el 1 de marzo de 1982, en la zona de “Navka Planitia”. Sobrevivió por unos 127 minutos, que es mucho considerando las condiciones extremas existentes en la superficie de Venus: una temperatura de 457 °C y una presión de unas 89 atmósferas terrestres.  Los objetos son estos:

“El disco”

Ksanfomaliti lo describe así:

El gráfico muestra una secuencia de imágenes del “disco” (flecha a) y su alrededor. En los dos primeros cuadros del gráfico, la forma de “disco” y su “entramado” casi no cambian. En el minuto 72 en la parte inferior del disco aparece un pequeño arco. En el cuadro del minuto 86, el arco se alargó varias veces y el “disco” se dividió en fragmentos. En el siguiente cuadro (min 93), apareció un objeto brillante y simétrico, donde estaba el disco y con una dimensión similar (b). Estaba formado por numerosos pliegues angulares como espigas.

Para Ksanfomality la posición del “disco” cambió ligeramente en el límite superior de la imagen debido al calentamiento de la sonda y a un ligero cambio en la posición del eje óptico de la cámara de exploración.

“El trapo negro

En la primera imagen (0-13 min), se puede ver un objeto negro alargado en vertical de origen desconocido. Un “trapo negro” de unos 60 mm de altura emergió envolviendo en su extensión el cono de medición de las propiedades mecánicas del suelo. En las dos siguientes imágenes el objeto desapareció sin dejar rastro.

Don Mitchell’s un investigador que trabajó en los laboratorios Bell y que procesó las imágenes de Venera 13-14 con la telemetría original, sugiere que “el trapo oscuro” es sencillamente una sombra producida por nubes de baja altitud. Esto estaría soportado por los análisis que se han realizado con los datos de las Venera, donde han encontrado que la iluminación de la superficie de Venus no es homogénea y por ende hay sombra.

También Mitchell’s publicó esta imagen (procesada por él) en donde se observa que el “trapo oscuro” no lo es tanto:

“El Escorpión”

En la primera imagen (min 7), sobre el polvo expulsado por el aterrizaje, apenas se distinque una silueta de una longitud de unos 10 cm. En la segunda imagen (min 20) la silueta se define y la longitud de la forma aumenta a los 15 cm. La disposición de las marcas recuerda la forma de un escorpión. En la imagen del minuto 59, una parte de la estructura del ‘escorpión’ aparece. En el minuto 93, el ‘escorpión’ aparentemente se liberó completamente de la capa de tierra que lo cubría, que sería de aproximadamente de 1 ó 2 cm. Todo ello ocurrió en una hora y media, lo que indica que las habilidades físicas de ese “escorpión” son limitadas. En el minuto 119 ya no era visible.

De los tres objetos venusianos de Ksanfomaliti, este último es el más criticado, ya que se aprecia claramente que se trata de un artefacto de la imagen. Don Mitchell’s señala además que en las imágenes de más calidad no se observan ni “el disco” ni el “escorpión”. También es llamativo descubrir que Ksanfomaliti es parte del consejo editorial de la revista en donde publicó su trabajo. ¿Su documento habría sido publicado en otra revista en la que él no fuera consejero? Ahí dejo la pregunta.

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