La datación del Sudario de Turín (y III). Las críticas.

Y llegamos por fin a la cuestión que ha motivado esta serie: las críticas a la datación del Sudario de Turín.  Uno de nuestros lectores nos dejó la dirección de esta página que, a pesar de no ser nada original, es un buen ejemplo de cómo funciona el mundo de la sindonología y de lo crítico que hay que ser cuando a uno le cuentan algo, incluso aunque suene muy científico.

La página en cuestión hace un totum revolutum de cuatro “teorías” de por qué la prueba del 14C se equivocó al datar el Sudario de Turín.  Como suele ser habitual en estas lides, lo primero que llama la atención no es lo que dicen, sino lo que no dicen:  ¿Qué les hace pensar que la datación fue errónea?  Pues simple y llanamente que contradice el dogma que ellos ya tienen a priori: el sudario envolvió a Jesucristo.  Cualquier evidencia de lo contrario está equivocada, cualquier indicio que se pueda usar a favor es una prueba indiscutible.Lo segundo que llama la atención es que las cuatro hipótesis planteadas son contradictorias entre sí.  Si una es cierta, las demás son falsas.  O hay contaminación bacteriana, o un remiendo o alteraciones químicas… pero ¿todo a la vez?Así que vayamos a analizar los puntos que se exponen uno por uno.

Primera teoría: Las muestras que se tomaron no se corresponden con la tela original, sino que se trata de remiendos y añadidos posteriores.

Esta es uno de los caballos de batalla favoritos de los sindonólogos.  En realidad no es una teoría, sino varias, de nuevo incompatibles entre sí.  La primera vez (que yo sepa) que se propuso algo así fue por parte de Sue Benford y Joseph Marino.  Benford era/es una enfermera y Marino un monje benedictino retirado, ninguno de ellos con ningún tipo de formación técnica relevante.  Sin formación alguna y sin examinar la tela en persona, sino en fotografías, afirman haber sido capaces de detectar un parche invisible en la zona donde se tomó la muestra y que no fue detectada por Testore y Vial, los dos expertos textiles que examinaron detalladamente la sábana antes de cortar la tela.  Este parche invisible, pero que ellos ven sin problemas en fotografías de dudosa resolución también se le escapó a Metchild Flury-Lemberg, experta textil encargada de la restauración de la tela en 2002 y que tras cientos de horas de trabajo meticuloso no encontró ni rastro de esos parches.

Pero el autor de esta página (que por cierto, se llama “La Sábana Santa, espejo del Evangelio”) se centra en la versión de Raymond Rogers que, inexplicablemente consiguió publicar en la revista Thermochimica Acta.  En el artículo, Rogers afirma que Luigi Gonella le proporcionó algunos fragmentos de la muestra tomada para la datación, así como algunos hilos de la muestra Raes, una muestra tomada a finales de los años 1970, adyacente al lugar donde se tomó la del radiocarbono y que encontró en ella algunas fibras de algodón.  Como no se cree la datación del 14C, decidió datar la tela a partir de un método propio: la concentración de vanilina (el compuesto que da su aroma a la vainilla) en la tela y que se degrada con el tiempo.

El primer problema que tiene este artículo es el origen de las muestras.  Según Rogers, se las proporcionó Gonella.  Si esto fuera verdad, Gonella habría cometido una violación grave del protocolo.  Si es mentira, no hay más que decir.  Gonella nunca confirmó la historia de Rogers, pero supongamos que es verdad.  El primer punto es ¿de dónde salió esa muestra? La única parte que se desechó del trozo cortado de tela fue una pequeña tira en la que se observaron algunos hilos, es decir, un trozo que se descartó por haber encontrado indicios de contaminación.  Pero esa no es la única pega.  Rogers recibió las muestras en 2003, las muestras se tomaron en 1988.  ¿Dónde se guardaron durante 15 años? ¿En qué condiciones? Cuando se trata de criticar la datación de 1988 cualquier detalle nimio sirve, pero el usar muestras de origen incierto en el mejor de los casos, con contaminación más que probable y sujetas durante 15 años a condiciones incontroladas no parece plantear ningún problema a los sindonólogos.

El segundo problema no es menos grave.  La vanilina no se usa para datar muestras.  Y no es por casualidad, sino por un motivo muy sencillo.  Mientras que la desintegración radiactiva no es alterada por las condiciones ambientales y químicas a las que está sujeto el elemento a datar, la degradación de la vanilina sí. No importa que el sudario haya estado sometido a altas o bajas temperaturas, a humo, al sol o a la oscuridad o cualquier otra cosa que se nos pueda ocurrir: el 14C tiene una semividad de 5700 años.  En cambio, las vanilina se degrada a un ritmo diferente según la temperatura, la luz, compuestos químicos, etc.  Y eso en una tela que ha viajado por media Europa, sufrido incendios y ha sido toqueteada por miles de personas significa que no tenemos ni idea de a qué ritmo se ha descompuesto la vanilina.  El propio Rogers en su artículo admite que esto es un problema y que “si el sudario hubiera sido almacenado a una temperatura constante de 25ºC, se tardarían 1319 años en perder el 95% de la vanilina.  A 23ºC, se tardarían unos 1845 años.  A 20ºC, se tardarían unos 3095 años.”.  Teniendo en cuenta que el aire acondicionado no se inventó hasta el siglo XX, ¿cuanto se tardaría en perder el 95% de la vanilina en varios siglos de olas de calor, heladas invernales, lluvias torrenciales y sequías?  Incluso ignorando todos estos problemas la datación que realiza Rogers casi da risa.  Con su método, el sudario tiene “entre 3000 y 1300 años de edad”.  O sea, el sudario lo mismo pudo envolver a Ramsés XI como a Carlomagno.

Y por supuesto, de realizar la datación a ciegas y con muestras de control, tal y como se realizó la del radiocarbono, ni hablamos.

Segunda teoría: las muestras estaban contaminadas con material orgánico, lo que altera el resultado de la datación.

Esta “explicación” fue propuesta por primera vez por Leoncio Garza-Valdés, un cardiólogo tejano con gran devoción católica.  Según él, en el sudario habría crecido una capa orgánica (capa bioplástica, la llama él) de bacterias y hongos que, al incorporar carbono moderno harían que la datación resultara en una fecha más moderna que la real.

Como suele ser habitual en cualquier ámbito pseudocientífico, los sindonólogos no se conforman con formular teorías desmontables por cualquier bachiller medianamente aplicado, sino que están ávidos de presentar un aval “científico” aunque eso signifique usar frases fuera de contexto de científicos prestigiosos.  Y el caso de la capa bioplástica no iba a ser menos.  Para ello picaron un poco a Harry Gove, uno de los desarrolladores del método de datación con aceleradores. Claro que no hacía falta picarle mucho, porque tenía un cabreo de tres pares porque su laboratorio no había sido uno de los seleccionados para la datación.  Y claro, no iba a desaprovechar la oportunidad de dejar claro que él lo hubiera hecho mejor.  Así que, en una entrevista en un documental de Discovery Channel, no perdió la oportunidad de dejar caer que a los laboratorios que realizaron la datación se les podría haber pasado.  Como los argumentos de autoridad son tan queridos a los sindonólogos, es difícil entrar en una discusión sin que te aireen las declaraciones de Gove.  Es una lástima que, con cabreo y todo, Gove no lleva las cosas al extremo de afirmar que una contaminación podría haber rejuvenecido la tela 1.300 años.  De hecho, en su libro Relic, Icon or Hoax? Carbon Dating of the Turin Shroud afirma que la probabilidad de que el sudario sea del siglo I es “de alrededor de una entre mil trillones, o sea, prácticamente nula”.


Harry Gove, en el documental de Discovery Channel.

Y la razón de que Gove no se moje es perfectamente comprensible.  Para empezar, los laboratorios sí tuvieron en cuenta la posible existencia de contaminación.  En la anterior entrada vimos que los laboratorios aplicaron toda clase de métodos de lavado, incluyendo lejía y ácidos.  Además, las muestras de control fueron datadas correctamente así que, si se eliminó la contaminación en ellas, ¿por qué no se habría eliminado en el sudario?

El siguiente problema con esta teoría es totalmente insalvable: ¿Cuánta contaminación hace falta para que una muestra del siglo I se date en el siglo XIII-XIV? Las matemáticas necesarias son de nivel de bachillerato, así que lo pondré aquí.  Si queréis os lo podéis saltar.  Ya os adelanto el resultado: mucha contaminación.

Supongamos que empezamos con una cantidad N0 de 14C en el siglo I.  Medimos cuánto queda en el año 2.000 (voy a usar números redondos para hacerlo más fácil).  Si no hay contaminación, la cantidad que queda viene dada por la ley del decaimiento radiactivo:

N=N0e-λtr            (1)

donde tr es la edad real de la muestra.  Así que para calcular la edad sólo tenemos que despejar tr=-(1/λ)ln(N/N0).

Pero resulta que nuestra muestra está contaminada.  Vamos a ser bestias y vamos a poner toda la contaminación de golpe en el año 2.000.  En ese caso, la cantidad de 14C que medimos ya no es N sino N+Ncont. Y como no nos hemos dado cuenta, resulta que lo que realmente medimos es:

N+Ncont=(N0+Ncont)e-λtm         (2)

donde tm es la datación errónea que hacemos.  Si combinamos (1) y (2), llegamos a la expresión:

Ncont/N0=(e-λtm-e-λtr)/(1-e-λtm)        (3)

Si ahora despejamos con los valores tr=2.000 años tm=700 años y λ=1.20968×10-4 (la constante del 14C) llegamos a la conclusión de que la contaminación necesaria para que una muestra de 2.000 años sea datada en 700 debe ser más de 1,6 veces el peso de la muestra original.  Y si tenemos en cuenta que lo que tenemos no es la muestra original sino la que ya ha decaído, resulta que la masa de la contaminación debe ser más del doble de la masa de la muestra pura.  Es decir, por cada gramo de tela, deberíamos tener dos gramos de porquería.  Más que una tela contaminada, lo que tendríamos es un montón de porquería con algo de tela.  Vamos, que difícilmente se le pasaría tamaña suciedad a nadie por muy descuidado que fuera.

Tercera teoría: los efectos del incendio de 1532 alteraron la composición de los hilos, lo que afectó al resultado de la datación.

A partir de aquí, los intentos de desacreditar la datación del sudario empiezan a rayar el esperpento.  Esta idea surgió nada más y nada menos que del ilustre Dr. Kouznetsov, del que ya hemos hablado en este blog.  Para el que no tenga ganas de leer mucho, lo fundamental es que Kouznetsov simplemente se inventó los datos que publicó.  Mientras que la datación por radiocarbono no se vería afectada por un incendio, el método de la vanilina propuesto por Rogers, sí.  A esto es básicamente lo que se llama tirar piedras contra tu propio tejado.

Cuarta teoría: la misma fuente que produjo la impronta sobre la Sábana pudo alterar la cantidad de Carbono 14.

Aquí ya abandonamos el terreno de la apariencia científica y entramos en el terreno del “¿pero qué c* me estás contando?”.  Veamos la lógica de este razonamiento.  No me gusta la datación que han hecho, porque eso descarta que mi dios haya resucitado.  Como yo sé que ha resucitado, me puedo inventar que durante la resurrección haya sucedido lo que a mí me dé la gana, por ejemplo que cuando alguien resucita, emite neutrones.  Esos neutrones convertirían parte del  13C de la tela en 14C, rejuveneciéndola en la proporción justa para ser datada en la época en la que aparecen los primeros documentos históricos sobre el sudario.

Para acabar de rematar la faena, no sólo se esgrime que el genio que pensó esto era profesor de Harvard, sino que la teoría la apoya Frank Libby, inventor de la datación por radiocarbono.  Es una pena que Libby muriera 8 años antes de la datación y que los sindonólogos no le dejen tranquilo ni muerto.


Frank Libby, criticando la manera en la que se dató el sudario.

Por último, en esta página se deja caer, ya sin la categoría de teorías, que la datación por radiocarbono puede fallar y se critica el método seguido.Dejando de lado que se sabe perfectamente cuándo y por qué puede fallar la datación por radiocarbono (y ninguna de esas circunstancias se da en este caso) repiten como repiten sin analizar casi todas las páginas sindonológicas los casos de la momia 1770 y la momia de ibis.  Para no alargar la cosa, en ambos casos la datación de las vendas de estas momias arrojó que eran más modernas que los cuerpos que envolvían.  Diversas evidencias apuntan a la conclusión lógica: que fueron revendados de nuevo después de su entierro inicial.¿Lo peor? Que aunque parezca increíble, hay “teorías” todavía más descabelladas.

Agradecimientos:

LamanzanadeNewton, por sugerir el tema.

Mo, una biblioteca andante sobre el Sudario de Turín, con el que he tenido el placer de participar en varias discusiones sobre el tema.

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El OVNI del parque eólico de Conisholme

Conisholme UFO

En la noche del 3 al 4 de enero de 2009 dos aspas de un aerogenerador del parque eólico de Conisholme (Reino Unido) resultaron dañadas. La turbina apareció por la mañana sin una de sus palas de 20 metros y con otra doblada. La primera de las explicaciones que aparecieron fue la de que un OVNI había sido golpeado por estas dos palas. De hecho, varios ufólogos que vivían en los alrededores dijeron haber sido contactados por testigos que presenciaron actividad OVNI en el área unos días antes del incidente.

El “prestigioso” ufólogo Nick Pope, del que ya hemos comprobado aquí su agudeza deductiva, se apresuró a analizar el suceso:

Este puede ser uno de los incidentes con OVNIs más importante en años. Si algo colisionó con el aerogenerador, como parece que en efecto ocurrió, podrían haber quedado restos en la zona de colisión que ayudarán a esclarecer este misterio.

En los últimos dos meses casi se producen dos colisiones entre OVNIs y helicópteros de la policía, y ahora esto. Parece que hay un problema de seguridad aquí, creas o no en OVNIs. El ministerio de defensa tiene que investigarlo con urgencia.

Panfleto “The Sun”

Es increíble el efecto de mimetismo que un evento “misterioso” como este puede originar. En los días siguientes se sucedieron testimonios de avistamiento de luces. Mirad por ejemplo esta nota de prensa de la BBC.

Días después aparecieron los análisis de la empresa Ecotricity (gestora del parque eólico) que descartaba un origen extraterrestre de la rotura. Dale Vince, gerente de esta empresa afirmaba:

Lamentablemente para los fans de los OVNIs no vemos ninguna evidencia de una colisión. Creo que debe de existir alguna otra civilización inteligente ahí fuera, pero dudo de que si son tan tecnológicamente avanzados como para cruzar la galaxia, sean tan torpes como para tropezar con el aspa de un molino.

Lo que ocurrió aquella noche es que los pernos que sujetaban el aspa que se desprendió, cedieron por culpa de la fatiga del material. Al analizar estos pernos se observaron las típicas señales de fallo por fatiga. El desprendimiento del aspa dañó el que estaba a su lado que le golpeó.

Los incidentes con los aerogeneradores no son infrecuentes. Aquí tenéis algún otro ejemplo.

turbina

Turbina desprendida en Illinois

Sugerido por Karak-Urum

Referencias:

http://www.thisislincolnshire.co.uk/Ecotricity-claim-UFO-probability-list-Conisholme-wind-turbine-mystery/story-11192950-detail/story.html

http://saveoursalcey.com/?q=turbine_accidents

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La datación del Sudario de Turín (II). Los resultados.

Continuando con la serie dedicada a la datación del Sudario de Turín, vamos a ver exáctamente cómo se realizó la datación de la tela.Las primeras propuestas de datación por radiocarbono surgieron a finales de los años 1970, cuando se creó el STURP (Shroud of Turin Research Project), un grupo dedicado a intentar autentificar el sudario y que prácticamente monopolizó el acceso a éste durante su existencia.  Sin embargo, en aquella época, la tecnología disponible imponía el uso de una cantidad de muestra excesivamente grande para su datación (recordemos que la datación por radiocarbono es una técnica destructiva).

En los años siguientes se fueron proponiendo diferentes protocolos entre acaloradas discusiones, en las que además de criterios científicos se pusieron en juego criterios más mundanos.  Ya se sabe, el típico “el que va a mandar soy yo”, que dejó a más de uno con el ego escocido.

Finalmente, en 1988 se estableció el protocolo a usar y se realizó la datación.  Para evitar sesgos, fueron seleccionados tres laboratorios diferentes para realizar el trabajo:  el laboratorio del Department of Geosciences, de la Universidad de Arizona, el Research Laboratory for Archeology and History of Art, de la Universidad de Oxford, y el Institut für Mittelenergiephysik de Zurich.  Todo el proceso sería coordinado por el British Museum de Londres.

Las muestras se tomaron el 21 de Abril de 1988 en la sacristía de la Catedral de Turín.  Dos expertos textiles, F. Testore, del Departamento de Ciencias de los Materiales del Politécnico de Turín, y G. Vial, del Musée des Tissues and Centre International d’Étude des Textiles Anciensde Lyon, que seleccionaron la muestra, descartaron posibles contaminaciones y la dividieron para ser enviada a los tres laboratorios.  Todo ello, bajo la supervisión del cardenal Anastasio Ballestero, M.S. Tite, representante del Museo Británico y representantes de los tres laboratorios, entre otros.  Todo el proceso fue grabado en vídeo.


El cardenal Atanasio Ballestrero.

Se cortó una tira de 10x70mm justo al lado del lugar donde había obtenido una muestra en 1973, asegurándose de que se encontraba bastante alejado de parches y remiendos.  La tira se dividió en tres muestras y se enviarion a cada uno de los laboratorios junto con tres muestras de control con una antigüedad conocida, para verificar que los laboratorios (que no sabían qué muestras eran de control y cual era la del sudario) proporcionaban resultados correctos.  Las muestras de control fueron:

  • Una muestra de lino proveniente de una tumba nubia del siglo XI-XII d.C. excavada en 1964.
  • Un trozo de lino de una momia egipcia del siglo I a.C.-I d.C. proveniente del Museo Británico.
  • Muestras de la capa de San Luis de Anjou, que se conserva en la Basílica de San Maximino, datada entre los años 1290 y 1310 d.C.

Entre los objetivos de estas muestras de control se encontraba el verificar que los procedimientos de limpieza (diferentes en cada laboratorio) eran correctos y no había contaminación que falseara los datos.

A su vez, cada laboratorio subdividió todas las muestras y le aplicó a cada submuestra un método de limpieza diferente para asegurarse de que no estuviera contaminada.  Entre otros métodos, las muestras fueron limpiadas con benzina a 40º durante 1h, baños alternados de ácido nítrico diluido y sosa cáustica, ácido clorhídrico y detergente, etc.

Luego, para cada muestra se midió por espectrometría de masas aceleradas (AMS) las proporciones 14C/12C y 13C/12C.

El resultado: lo esperado.  Las muestras de control fueron datadas correctamente, y las muestras provenientes del sudario arrojaron una antigüedad de 646±31 años, según Arizona, 750±30 años, según Oxford, y 676±24, según Zurich.  Combinando los tres resultados y aplicando las calibraciones necesarias para la datación, resulta que el sudario fue tejido entre 1273 y 1288 con un 68% de certeza.  Si pedimos una certeza del 95%, la datación resulta es que fue entre 1262 y 1384, excluyendo el periodo entre 1312 y 1353.  Precisamente la primera aparición documentada del Sudario de Turín resulta ser la donación de ésta por parte la viuda de Geoffrey de Charny a la iglesia de Lirey en 1357.

Más información:

Radiocarbon Dating of the Shroud of Turin. Damon, P.E., Donahue D. J. et al. Nature, 337: 611-15. (1989)
http://contra-molinosdeviento.blogspot.com/2010/03/los-misterios-de-la-sabana-santa-ii.html

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La datación del Sudario de Turín (I). Qué es la datación por radiocarbono.

El Sudario de Turín, como cualquier asunto en que intervenga la religión, o sea, la superstición y la irracionalidad, permanece artificialmente en un estado de polémica artificial incluso cuando su origen se ha dado por zanjado, dado que quién basa su visión del mundo en una idea absurda y dogmática no puede aceptar cambiarla por mucha evidencia de su error que aparezca.En el caso del sudario, a lo largo del siglo XX, a medida que su estudio iba incorporando investigadores no cegados por su fe, empezaron a encontrarse pruebas de que no era más que una de las muchas reliquias falsas que proliferaron por Europa durante la Edad Media.  Cada una de esas pruebas era negada sistemáticamente por los creyentes: documentos medievales donde se explica que se había encontrado al pintor, restos de pintura, análisis anatómicos y pictóricos…  Pero nada de esto era suficiente.  Finalmente, tras muchos años de debate se consiguió que la Iglesia Católica aceptara someter a la sábana a una prueba que debía resultar definitiva: su datación por 14C.

Empezando por el principio

¿Qué es la prueba del 14C y cómo funciona?

Lo que determina que un átomo sea de un elemento y no de otro es el número de protones que contiene su núcleo.  En condiciones normales, el número de protones determina el número de electrones que contiene el átomo, y el número de electrones es el que determina sus propiedades químicas.  Si un átomo tiene 26 protones, será hierro, si tiene 79, será oro.  Sin embargo, en la mayoría de los átomos, el núcleo también contiene neutrones.  Al contrario que los protones, los neutrones no tienen carga eléctrica, por lo que no influyen en el número de electrones que tiene el átomo, y por tanto, sus propiedades químicas no varían al cambiar el número de neutrones.  Esto hace que todos los elementos se compongan de diferentes isótopos, es decir de átomos que tienen el mismo número de protones, pero diferente de neutrones.

El cambiar el número de neutrones no afecta al comportamiento químico del átomo, pero sí cambia algunas propiedades físicas.  Una de las más importantes es que, mientras que unos isótopos son estables, otros isótopos del mismo elemento pueden ser radiactivos: se desintegran convirtiéndose en otros elementos.

En el caso del carbono, el isótopo más abundante en la naturaleza (más del 98%) es el 12C, que tiene 6 protones y 6 neutrones y es estable. Poco más de un 1% del carbono natural es 13C, también estable con un neutrón más.  Finalmente, hay una pequeñísima cantidad de 14C, que tiene 8 neutrones y es radiactivo.

¿Y esto para qué nos sirve? Pues resulta que los elementos radiactivos tienen una propiedad muy interesante, y es que se desintegran a un ritmo constante.  Si tenemos 1g de 14C puro, en 5730 años se habrá desintegrado la mitad, y quedará sólo 0.5g.  Si esperamos otros 5730 años, se desintegrará la mitad de lo que quedaba, y tendremos 0.25g, o sea, el 25% de la cantidad inicial, en otros 5730 años, quedará sólo la mitad de esos 0.25g, y así sucesivamente.  Así que podemos aprovechar esta cualidad para, sabiendo cuanto 14C había al principio, datar la edad del trozo de carbón que tenemos.

El quid de la cuestión es saber cuánto había al principio.  Fijaos que 5700 años es muy poco en comparación con los millones de años que tiene la Tierra.  Todo el 14C que pudiera haber habido entonces ha desaparecido.  ¿De dónde viene entonces el que vemos ahora mismo?  El 14C se crea de forma constante en la atmósfera debido a la interacción de los rayos cósmicos en la atmósfera.  Esta creación compensa los átomos que se desintegran, de forma que siempre hay una pequeña cantidad en el ambiente.  Dado que las propiedades químicas del 14C son exactamente las mismas que las del resto de átomos de carbono, acaba formando CO2 que es absorbido por las plantas y se incorpora a la cadena trófica, de forma que todos los seres vivos somos un poco radiactivos.


Willard F. Libby, inventor del método de datación por radiocarbono, por
el que recibió el Premio Nobel de Química.

Mientras estamos vivos, compensamos los átomos que se desintegran incorporando más a través de la alimentación y la proporción de átomos de 14C permanece constante.  Sin embargo, cuando un organismo muere, deja de compensar la pérdida de átomos radiactivos y la proporción de estos empieza a bajar de forma constante.  De esta manera, si medimos la proporción entre isótopos radiactivos y estables de cualquier material orgánico (madera, tela, cuero…), podremos saber cuánto tiempo hace que murió el organismo del que procede.

¿Es exacto? ¿Se puede equivocar?

Como en todo en ciencia, el grado de exactitud de la datación por radiocarbono depende de lo precisos que sean tus instrumentos y del grado en que se cumplen las asunciones que se hacen.

Desde las primeras dataciones allá por los años 1950 los instrumentos de medida han mejorado de forma espectacular y, mientras en las primeras dataciones hacía falta más de 1Kg de muestra para obtener una precisión medianamente decente, hoy en día se pueden obtener precisiones de menos de 40 años con muestras de pocos miligramos.

Además de esto, resulta que la producción de 14C en la atmósfera no es constante, sino que depende de las variaciones en la actividad solar, campo magnético terrestre, factores geológicos, etc., por lo que, hay que corregir la edad obtenida mediante diversos factores de calibración.

De la misma manera, se asume que el organismo se ha estado alimentando en un ecosistema “normal”, de forma que la proporción de 14C mientras estaba vivo era la misma que el resto de organismos.  Esto es cierto la mayoría de las veces, pero hay ciertos ecosistemas en los que todo o parte del carbono proviene, por ejemplo, de rocas carbonáceas, con una proporción de 14C menor.

Otra posible fuente de error reside en la contaminación de la muestra.  Afortunadamente, como sólo nos interesa el material que es químicamente parte de la muestra, es posible realizar lavados muy agresivos y minimizar esta fuente de error.

Por último, no debemos olvidar que estamos datando la fecha en la que murió el organismo, que no es lo mismo que la fecha en la que se fabricó el objeto datado.  Normalmente la diferencia no es importante, pero en algunos casos hay que tener en cuenta que podemos estar tratando con material “reciclado”.

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¿Un nuevo paradigma energético?

fusion

Durante estas últimas semanas se han estado sucediendo multitud de noticias en relación con la fusión fría:

7/12/2011

  • Lewis Larsen publica un documento en Slideshare en la que se analiza la posible relación entre las LERN (reacciones nucleares de baja energía), y las inexplicables observaciones constatadas en el LHC del CERN.

31/12/2011

  • Rossi anuncia en una entrevista en PESN, que comercializará E-Cats para uso doméstico de 10 kW en otoño de 2012.

11/1/2011

  • NASA sube un vídeo protagonizado por Joseph Zawodny en el que habla de las LERN

12/1/2012

  • Francesco Celani imparte una conferencia en el World Sustainable Energy Conference 2012 sobre las LERN.

13/1/2012

16/1/2012

  • Francesco Celani recibe una invitación del CERN para que realice una exposición de las LERN a sus técnicos.

 

¿Qué está ocurriendo? ¿Ha llegado ya la hora del nuevo paradigma energético?

Como ya he comentado en el blog en varias ocasiones [1][2][3][4], donde recopilo información de otros expertos como Steven B. Krivit, el E-Cat de Andrea Rossi no me inspira ninguna confianza y todo lo que rodea a su dispositivo y a él mismo desprende un halo de sospecha. Veremos qué pasa en otoño próximo. Iré haciendo un seguimiento a sus evoluciones y os mantendré informados.

Mientras tanto, una nueva fiebre del oro está surgiendo en relación a la obtención de patentes relacionadas con tecnologías relacionadas con las LERN.

El 9 de marzo de 2006 Allan Widom, físico de materia condensada en la Northeastern University, y Lewis Larsen, CEO de Lattice Energy LLC, publicaban una teoría innovadora que daría una explicación a las LERN sin necesidad de tener que tirar todos los libros de física a la papelera. Esta teoría fue tomada con gran entusiasmo por dos científicos de NASA, Dennis Bushnell y Joseph Zawodny, que las hicieron suyas y las divulgaron.

Según publica Steven B. Krivit en su blog, Larson le informó que en 2008 ambos científicos le hablaron de una posible inversión de la NASA en esta tecnología, pero el CEO de Lattice Energy se negó a facilitar propiedad intelectual de su empresa sin la existencia de un contrato de por medio. Hizo bien, porque al final esa inversión no se produjo.

El 22 de septiembre del año pasado Zawodny realizó una ponencia sobre LERN en el Glenn Research Center de la NASA. En su segundo chart se preguntaba, “¿Tenemos una teoría?”. Mencionó varias como la de Randall Mills y la del profesor Yeong Kim para descartarlas. Seguidamente expuso la teoría de Widom y Larsen como una explicación factible.

Pero ¿qué tiene de especial esta teoría?

Su principal ventaja sobre otras teorías es que las partículas no tienen que vencer la barrera de Coulomb y por lo tanto la materia no es necesario que esté en forma de plasma a unas condiciones de presión y temperatura inconcebibles. Esa misma es la causa por la que algunos, entre los que se encuentra Krivit, reúsan usar el término fusión, pero desde luego la energía resultante es mucho mayor de la que se obtiene por reacciones químicas tradicionales como la combustión de hidrocarburos.

Sin ser un especialista en la materia, y a riesgo de naufragar, os trataré de explicar los fundamentos de esta teoría.

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Se puede resumir en una reacción nuclear en cuatro pasos, de los cuales, el primero y segundo son los más exóticos. Aunque la desintegración beta inversa ha sido objeto de especulaciones durante las dos últimas décadas, Widom y Larsen proponen un mecanismo por el cual el resultado de esta desintegración inversa es un neutrón de momento ultra bajo.

  1. En una primera fase una radiación electromagnética lanzada sobre la superficie de un hidruro metálico produce una avalancha de electrones plasmones de superficie.
  2. Esta onda de electrones que se mueve por la superficie del metal interacciona con los protones de la superficie para producir neutrones de momento ultra bajo (ULM) + un neutrino. Larson pone una metáfora para entender este fenómeno. Igual que un grupo de dos o tres gansos no pueden volar cruzando una tormenta, una bandada sí que puede hacerlo. Es lo que él llama “efecto colectivo”.
  3. El neutrón resultante es capturado por un núcleo atómico aumentando su masa atómica A. Esto puede convertirlo en un isótopo estable o inestable. Al carecer de carga eléctrica, el neutrón no tiene que vencer la barrera de Coulomb.
  4. Si el isótopo es inestable, el neutrón por desintegración beta produce un protón, un electrón y un antineutrino. El resultado es que que la carga atómica Z también se incrementa.

En experimentos con Hidrógeno la creación del Neutrón ULM tiene un coste energético de 0,78 MeV. La energía devuelta en el resto del proceso es varias veces superior.

Ciertamente esta teoría promete, aunque hay que ser cautos y ver cómo evolucionan en un futuro próximo los acontecimientos. Desde aquí os tendré puntualmente informados.

Referencias:

http://blog.newenergytimes.com/2012/01/13/lenr-gold-rush-begins-at-nasa/

http://newenergytimes.com/v2/news/2010/35/SR35913widomlarsen.shtml

http://blog.newenergytimes.com/2012/01/12/where-does-the-energy-come-from-in-lenr/

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