Cada vez estáis más catalogados y en el punto de mira.
Este escrito que he copiado y que pego, empieza a ser cada vez más conocido y más gente se une a luchar contra vuestras mentiras, y demencias; es el claro ejemplo de que una idea buena, cuando la lleva a cabo el hombre, termina siendo un desastre. Uno más de los miles que hay en la historia.
Si siempre acabo diciendo el pseudoescepticismo: bla, bla, bla es porque es lo que veo. Las primeras veces que aparecí en una página escéptica, Javito me llamó en varias ocasiones ignorante, un tal Pepe, Tru, Jorge, y un montón más también lo hicieron. Siempre he reconocido que en muchos temas lo era, en otros lo sigo siendo y en otros conozco lo suficiente y en mi trabajo soy un experto, como todo el mundo. En estos años he leido sobre lo que desconocía, he aprendido mucho, y nunca lo negaré, gracias a los debates que he tenido y por parte de los escépticos que nutrían con muchos enlaces temas muy variados y después las ganas de aprender y por tanto leer lo que consideraba interesante y otras veces hasta los tostones infumables de los pseudoescépticos.
Pero nada ha cambiado, ni los informes científicos hablando y tratando temas que vosotros consideráis pseudociencia han desaparecido, ni el sentido de lo que dicen, nis sus análisis ni conclusiones, más al contrario os tacan a vosotros de medio subnormales y prepotentes de discurso vacío, con el agravante de que cada vez son más. Por lo tanto, lo que yo pienso es lo que muchos y vosotros poco hacéis para que cambie, al contrario, como una secta que se siente atacada, os defendéis como gato panza arriba, dejando de lado el pretendido y anunciado pensamiento crítico:
A diferencia del auténtico
escéptico -que simplemente lo es- el pseudoescéptico proclama
constantemente su supuesto escepticismo
mientras su actitud,
comportamiento e ideas
lo traicionan dejando al
descubierto su auténtica
naturaleza de cerrado
dogmatismo con 7 claves
1-Es un ―fundamentalista científico‖ que concede a la ciencia el mismo estatus
que una religión poseedora de la verdad absoluta fuera de la cual no existe
salvación. Para él la Ciencia es la única vara de medir, el único camino al
conocimiento.
2-Se considera una especie de soldado inmerso en una guerra santa. Su
vocabulario, discurso y concepto de la realidad es de corte religioso-paranoide.
Por supuesto, él está en el bando correcto y en posesión de la verdad frente a
un enemigo que es irracional y a quien hay que combatir o convertir al precio
que sea.
3-Su discurso está impregnado de intolerancia, fanatismo, etnocentrismo
científico y fascismo subyacente.
4-No busca la verdad sino defender lo establecido. No duda, niega.
5-Su estrategia básica es la descalificación, el ataque personal, la ridiculización
y la difamación.
6-Su ―argumentación‖ –cuando la hay- es una suma de falacias y prejuicios:
apelación a la autoridad, a la mayoría, al consenso, al academicismo y hasta a
la generalización más burda.
7-Carece de capacidad de autocrítica. Todas las cualidades que proclama
como necesarias -dudar, analizar, examinar y racionalizar- jamás las utiliza con
sus propias creencias que, curiosamente, coinciden siempre con lo
establecido, con los intereses del Poder. Jesús García Blanca
http://www.dimensionlimite.com/eoc/eoc69.pdf
|