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El escepticismo es una manera de vivir y no es precisamente la manera más sencilla de hacerlo. Muy frecuentemente el pensamiento mágico nos limita la ansiedad y la angustia, y nos llena la vida de sentido. Por ejemplo, el ser humano siempre tiende a buscar un sustituto a la figura paterna en otras entidades como dioses, seres superiores, ídolos o incluso extraterrestres por no asumir que nos encontramos solos y sin protección ante los retos de vivir en un mundo en el que desconocemos incluso por qué estamos. De igual modo, recurrimos a creencias como la resurrección, la vida eterna, el alma o la reencarnación porque la idea de asumir que tras la muerte todo desaparece nos produce una angustia insoportable.

Históricamente han existido oportunistas que se han aprovechado de esta debilidad del ser humano en beneficio propio. Incluso esa ansiedad se ha reforzado con otras entidades aterradoras que implacablemente nos atormentarán toda la eternidad si no hacemos lo que estos “guías” nos “aconsejan”. Satán, el infierno, el fin del mundo, genocidios selectivos, son un ejemplo de ello.

Un escéptico siempre duda de algo que no puede explicar desde la razón y la ciencia. Y más aún si ese algo inexplicable beneficia económicamente o de alguna otra manera al que lo está contando.

Varias son las máximas que guían el pensamiento de un escéptico. Una de ellas es de David Hume, que asevera que las “Afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias”. La otra es el principio de la “Navaja de Occam” que postula que “en igualdad de condiciones la solución más sencilla es probablemente la solución cierta“. Estas serán las directrices que me guiarán en este viaje.

Me embarco en este proyecto con el ánimo de buscar la verdad entre toda la maraña de mentiras y falsedades que inundad el ciberespacio, pensando en voz alta y compartiendo con quien quiera leer este blog mis pensamientos. No pretendo estar en posesión de la verdad, ni pretendo convencer a quien me lea, ya que lo que digo es simplemente mi punto de vista. Los comentarios en los artículos siempre estarán abiertos para compartir mi punto de vista con el vuestro y que juntos nos acerquemos lo más posible a la realidad verdadera.

Gracias por acompañarme.