“Ballena azul” o cómo alertar de un peligro puede ser más peligroso que el propio peligro

Incitados por los medios, muchos padres están sucumbiendo a la ansiedad ante la amenaza de un nuevo peligro para sus hijos: “La ballena azul”, un juego que termina con el suicidio de los participantes.

Internet es como la vida misma. En ella se pueden encontrar cosas buenas y malas. La diferencia es que en el mundo real los padres podemos ejercer un mayor control sobre las acciones de nuestros hijos, pero en el mundo virtual no tanto.

He visto estadísticas sobre la edad a la que los jóvenes tienen acceso a internet, e incluso disponen de su propio móvil. También he visto a profesionales en psicología recomendar a los padres que los niños no dispongan de este acceso antes de los 14 años. Yo tengo una hija de 13 y un hijo de 10. Las niñas, que ya con la edad de 12 no tenían una cuenta en Instagram, eran consideradas en la clase de mi hija como unas “friquis”. Mi hijo con 8 años ya no veía Disney Channel, solo el canal de “Vegetta 777”. A mi hijo todavía le puedo influir para que vea o deje de ver según qué cosas, pero si me acerco a mi hija para preguntarle qué está haciendo con el móvil, tengo bronca segura.

Ante esta situación, que es muy común con padres de niños adolescentes y preadolescentes, cualquier noticia que aparece en los medios alertándonos de un nuevo peligro para nuestros hijos, no puede por menos que provocarnos ansiedad. La consecuencia inmediata, es la de extender el pánico entre otros padres, amigos o compañeros de trabajo, para diluir nuestro miedo. Pero lo que realmente estamos consiguiendo es que ese miedo se convierta en endémico.

Como en otras ocasiones, el peligro viene de Rusia. El nombre del juego proviene del extraño comportamiento de estos cetáceos, que en ocasiones aparecen encallados a centenares en las playas, como tratando de realizar un suicidio masivo. La existencia de este juego apareció en una noticia del medio ruso Novaya Gazeta el 16 de Mayo de 2016. En ella se afirmaba que 130 niños se habían suicidado entre noviembre de 2015 y abril de 2016 y que muchos de ellos pertenecian a un mismo grupo de la red social VK.com. Según este medio, al menos 80 de las víctimas habían jugado a la “ballena azul”. Una de esas presuntas víctimas es Reena Palenkova, una colegiala que se hizo un selfie antes de colocarse encima de las vías de un tren para suicidarse.

En este juego, los jóvenes que quieren participar se ponen un tag identificativo en la descripción de su perfil de la red social. Un “mentor” con un perfil falso se pone en contacto con él y le va asignando tareas, una diaria, hasta llegar a la número 50. Alguna de estas tareas es ver las películas de terror que el mentor les envía, hacerse heridas en la piel, fotografiarse en lugares peligrosos,… y la última de ellas es lanzarse al vacio desde un piso elevado para suicidarse.

El juego ha recuperado la popularidad en febrero de este año después de que más de 800 usuarios de la red social VK mostraran el tag de invitación en sus perfiles. A finales de ese mismo mes, dos chicas se lanzaron de la mano al vacio en la ciudad de Ust-Ilimsk, presuntamente como última tarea asignada en el juego de la “ballena azul”.

Pero mientras que el temor a la ballena azul se extiende, decenas de suicidios e intentos de suicidio se han cometido en Rusia y exrepúblicas soviéticas, y ninguno de ellos ha podido ser confirmado que esté relacionado con este macabro juego. El 14 de noviembre de 2016 la policía de Moscú arrestó al jóven de 21 años Filipp Budeikin, conocido en la red como Filipp Lis, sospechoso de haber sido el promotor de estos grupos de la muerte en la red social rusa. Las autoridades le culpaban inicialmente de ser el causante de 15 suicidios, aunque solo 1 de ellos sigue bajo investigación. Según Lis, Reena Palenkova no se suicidó por pertenecer a su grupo de la muerte, sino que fue él quien tomó las fotografías y videos de la chica para postearlas en la red social y autopromocionarse.

En 2016, 720 menores cometieron suicidio en Rusia. Las causas de una cifra tan desgarradoramente alta son varias: problemas familiares, problemas mentales, falta de oportunidades, alcoholismo…

Según psicólogos como la rusa Marina Slinkova, si la vida de un niño es normal, internet no puede llevarles al suicidio. El problema es cuando la idea del suicidio ya ha calado en la mentalidad de los adolescentes. Toda su actividad en internet se centra entonces alrededor de este tema, y es normal que acaben coincidiendo en grupos de redes sociales con esta temática.

El problema de todo esto, es que gracias a las noticias alarmistas sobre este juego, se abre una vía para que chavales que ya estén manejando la posibilidad del suicidio entren en contacto con perturbados y chiflados que puedan hacerse pasar por mentores, o que se ponen en contacto con ellos para sacarles dinero.

De hecho la revista RFE/RL creó un perfil falso en la red social añadiendo el tag de llamada a un mentor. Acudieron varios que le explicaron las normas del juego y que incluso le pusieroin algún reto. Afortundeamente la cosa no llegó a mayores, ya que el mentor desapareció después del primer reto.

A esto hay que añadir los replicadores, normalmente chavales jóvenes que ante la fama de un tema en internet, crean más grupos similares para atraer tráfico a sus sitios. La red social VK incuye publicidad que reporta beneficio a los creadores de grupos.

Comprobareis que tras haber ampliado la información sobre este tema, la alarma que se ha suscitado está algo sobredimensionada. Pero es que el alarmismo vende periódicos.

  • Sobre todo este tema, recomiendo ver este vídeo. Es bastante largo pero, francamente, no creo que se pueda encontrar un mejor análisis de la situación:

  • Por lo que he leído en realidad es un engendro, no puede llamarse juego, que comenzó a practicarse en Brasil.

  • Por cierto, hace unos días atraparon al creador o al menos a uno de los creadores de esta tonteria aunque eso no quiere decir que no haya otros que continúen con esta idiotes.

  • Antes tenían que ir a cazar un tigre y el que sobrevivía podía entrar en la edad adulta, ahora está la adolescencia… :S

  • @lamentira: 13 años¡, madre mia la que te espera…
    la edad del pavo + las hormonas de los cambios en la adolescia + los cambios propios de la mujer(y sus cambios de humor/animo)= te arrepentiras cada día xD
    reza para que pasen rapido estos años y se vaya a una universidad lejos
    :-D

  • @ mescalero:

    ¿Me lo dices, o me lo cuentas? :)

  • Suena a lo que decían de los caramelos con droga en la puerta de los colegios. :silba:

  • Al final no estaría de más reinstaurar un servicio militar obligatorio mixto en la etapa adolescente… aunque sólo fuese en la época estival.

    El instinto de manada y pertenencia a grupo (menos al familiar) es demasiado fuerte en nuestros días, sobre todo, con el refuerzo de las redes sociales. Ánimo, lamentira.

  • Comprobareis que tras haber ampliado la información sobre este tema, la alarma que se ha suscitado está algo sobredimensionada. Pero es que el alarmismo vende periódicos.

    Y estoy de acuerdo.

    Creo que vamos ya por la enésima leyenda urbana acerca del peligro que representa el exponer las tiernas meninges de nuestra ingenua juventud a las seducciones de esa obra del demonio que es internet.

    En fin, que el que no se suicida, es porque no quiere.

  • Pero alguien me puede explicar porque la camara de la.lroc tiene una resolución tan mala…..por favor

  • Me ha venido a la memoria los famosos y peligrosísimos “juegos de rol” que publitaron algunos medios… hace mas de 10 años! capaces de hacer que cualquier adolescente abducido por el juego se pusiera a matar por la calle.

    Pero por aquel entonces cualquier adolescente ya tenía la Play Station y podia matar a gusto. También somos capaces de matar desde hace siglos a la Reina y al mismísimo Rey… jugando al ajedrez. Desde siempre diferenciamos entre matar y jugar, con la excepción de algún chiflado sin tratamiento o de un periodista con ganas de notoriedad.

  • A mi me parece una creepypasta de manual, sólo que en proceso de formación.

    Siempre recibimos las creepypastas “con historia”, ya con cierta antigüedad.
    Ésta pareciera que se está incubando todavía.

    No me extrañaría ver cómo el asunto se recicla en unos años, con más mentiras y exageraciones agregadas tanto por los mentirosos como por los crédulos.

  • Como decía Barnum, cada minuto nace un idiota.


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