Carrie Fisher y su adicción a la Coca Cola

En una entrevista que Carrie Fisher concedió poco antes de su muerte para el programa “El show de Ellen DeGeneres”, la actriz que dio vida a la princesa Leia confesó que tomaba 16 latas de Coca Cola al día. No ha faltado tiempo hasta que haya quien le eche la culpa de su muerte a esta bebida azucarada.

La vida de Carrie Fisher no ha sido tan maravillosa como podría esperarse de alguien que nació en el seno de una familia acomodada, y a la que el éxito le llegó muy joven. Su madre, Debbie Reynolds, fue una famosa actriz y bailarina. Su padre, Eddie Fisher, fue uno de los intérpretes de más fama en todo el mundo durante la década de los 50. Ella misma confesó  en su libro “Wishful Drinking”:

No poseo lo que podríamos llamar un sentido convencional de la realidad. Mi realidad deriva de la versión de Hollywood de la realidad. Tenía cosas que no tienen la mayoría de las casas normales. Teníamos ocho pequeñas neveras de color rosa (ya sabéis, por si acaso llegaban de visita Blancanieves y los siete enanitos) y un patio, y cuartos para lavar y planchar. Ah… y tres piscinas, por si acaso se estropeaban dos de ellas.

El éxito mal gestionado y los conflictos personales, la llevaron desde muy pronto a las drogas. Ya en la grabación de “El imperio contraataca” se enganchó a la cocaína, e incluso sobrevivió a una sobredosis de esta droga. Tras finalizar la trilogía de “La guerra de las galaxias”, los papeles importantes no llegaron, quedando relegada a actuaciones secundarios, lo que no ayudaría a su frágil mentalidad, convirtiéndose en un juguete roto de Hollywood. Esto la llevó a incorporar el LSD y el alcohol a su lista de adicciones.

En la década de los 90 fue internada en un psiquiátrico donde se la diagnosticó trastorno bipolar. Y las cosas no mejoraron cuando su en ese entonces marido, Bryan Lourd, le confesó que era gay.

Fisher consiguió dejar las drogas duras, pero cambió esta dependencia por la de los analgésicos.

En su libro “Mi vida en esta galaxia”, también reconocía que tenía una personalidad maníaco depresiva.

Conociendo este perfil, podemos entender que Carrie se tomase compulsivamente 16 Coca Colas diarias. Y si le gustase el café, se tomaría 50.

Pese a todo, no tenía obesidad, o al menos no más de la que puede tener un europeo medio de 60 años.

Después de su historial de drogas y alcohol, echar la culpa de su muerte a la coca cola, me parece excesivo.Y no digo con esto que las bebidas azucaradas sean beneficiosas.

En un artículo publicado en la revista Nature hace unos años, un equipo de investigadores de la Universidad de San Francisco, concluían que el azúcar debería ser controlado para proteger la salud pública, como se hace con otros productos como el alcohol o el tabaco. Para sus autores, el azúcar no es sólo una factor causante de obesidad, sino que contribuye a que 35 millones de personas mueran cada año en el mundo por enfermedades no transmisibles, como la diabetes, las enfermedades cardíacas o el cáncer.

Pero estas afirmaciones han despertado controversia. Así por ejemplo, la doctora Viviana Loira, experta en Nutrición e investigadora del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Alimentación (Imdea), afirma que
el desarrollo de las enfermedades crónicas como la diabetes, la obesidad o las patologías cardiovasculares tienen un origen multifactorial en el que los factores genéticos y metabólicos se conjugan para que la enfermedad se exprese, por lo que no se puede responsabilizar a ningún alimento de su origen o desarrollo
El doctor Francisco Javier Escalada del departamento de Endocrinología y Nutrición de la Clínica Universidad de Navarra

se reafirma en esta misma dirección.
Existen datos de algunos países como Australia en el que el consumo de azúcares ha disminuído un 23 por ciento desde 1980, pero durante este tiempo el número de personas obesas o con sobrepeso se ha duplicado y el de diabetes se ha triplicado
Por lo tanto, aunque es posible que haya influido, la muerte de Carrie Fisher no se debió a la Coca Cola, sino a una vida llena de drogas, alcohol y fármacos, junto con otros factores como los congénitos.

Pero dejando esto a un lado, vigilemos la cantidad de bebidas azucaradas que le damos a nuestros hijos. Como todo en esta vida, en la moderación está la virtud. Hasta el agua, en exceso, puede ser mortal.
  • @ Josepzin:
    Y eso que no has pensado en la cantidad de DHMO que se está metiendo al cuerpo, con lo peligroso que puede llegar a ser.

  • @ Alpa:
    Mientras no le eches hielo, no hay problema, pero como el hielo haga reacción homeopática como le pasó no hace mucho a @ Tobaga… ten cuidado. Azucar y alcohol potenciados a 30 o 40 Cs, puede ser el fin de tu organismo.

  • Alpa dijo:

    Yo bebo todos los días no menos de litro y medio de coca cola (la uso para rebajar el sabor del whisky)

    En mi defensa tengo que añadir que me la bebo con una rojadita de limón.

    ¿Limón en el wisky? :penitencia: ¡Sacrílego!

  • 16 latas x 35 gramos de azúcar en cada una=560 gramos de azúcar al día.

    Posiblemente no la mató esto, pero seguro que bien no le hizo.


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