Great Zimbabwe: Adivinación BaVenda. Su relación con el origen del “Periplus Maris Erythraei”

Debo de reconocer que cuando en el buzón de sugerencias me plantearon escribir sobre el “Zodiaco de Zimbabwe”, mis conocimientos sobre el tema se basaban en alusiones inconexas,  mezcla de mitología, supuestas alusiones bíblicas e interpretaciones de los primeros tiempos, allá por el siglo XIX, de la Arqueología; si aquellos desventurados espolios anteriores a la II Guerra Mundial, y al día de hoy.., se les puede considerar como tales.

BaVenda plato adivinacion

Copia en plata del original en madera del plato de adivinación BaVenda encontrado en las cercanías del yacimiento de Great Zimbabwe en 1890. (Ampliar para detalle..)

Para brevemente contextualizar,  el conjunto arqueológico de Great Zimbabwe está situado en una meseta que delimitan los ríos Zambeze y Limpopo.  Se estima que su desarrollo corresponde a una cultura establecida en sureste de África entre los años 1200-1600 d.c. aprox.  – Una civilización de étnia y/o habla bantú relacionada con la “Cultura Shona” y continuadora en su germen de la “Civilización de Mapungubwe – La primera constancia de presencia humana en la región ha de situarse entre el año 1000-1150 d.c. y es anexa a un comercio de oro y marfil, principalmente, con la costa oriental. Un comercio con el Océano Índico en el que estuvieron involucradas cuatro culturas bantú que progresivamente se fueron desarrollando en la zona: Mapungubwe, entre los siglo X y XIII; Bosutswe, VIII-XV; Great Zimbabwe, XIV-XVI y Thulamela, entre los siglos XIV y XVII d.c. (Miller, 2002).  Apuntado  lo anterior, decir que la creación y evolución de Great Zimbabwe debe ser incluida dentro de lo que se viene a denominar como “Edad del Hierro Africana” – Aquí hemos de recordar que la denominación “Hierro”, se vincula con la adquisición y/o evolución metalúrgica de una cultura determinada, no teniendo validez cronológica fuera del contexto regional dado –. Se estima que el núcleo de procedencia de ese conocimiento tecnológico estaría afecto temporalmente con el declive del “Reino de Meroë”. La “Civilización de Meroë”, o “Periodo Meroitico” de Nubia/Kuš, floreció en el actual Sudan entre el año 400 a.c. y 350 d.c. aprox., estableciéndose como nudo de comunicaciones comerciales entre el Mar Rojo, la región del lago Chad y el curso alto del río Nilo. Esta expansión hacia el Sur del tratamiento y uso del hierro, y que a su vez está asociada a la “Cultura de Natal” – La cultura cerámica de Natal está también relacionada con la introducción de ganado menor, caso de ovejas y cabras, así como de ganado vacuno (Phillipson, 1977) –, comenzará en el siglo III d.c. y estará directamente conectada con el progreso de las lenguas Bantú en dirección a África del Sur (A. Oddy, 1984).

Los primeros pioneros de habla bantú del sur de África, y junto al pastoreo, completaban su acervo agropecuario con cultivos de sorgo y dos variedades de mijo. Tales modos de vida, tienen la necesidad de una condiciones bio-climáticas específicas, por lo que deben ser seleccionados biotipos donde exista un aceptable equilibrio entre el ciclo pluviométrico y los cauces de agua, así como condiciones de calor y humedad que permitan que el grano germine y madure (Doggett, 1976; Purseglove, 1976). Los primeros grupos humanos que buscaron tales condiciones en la región corresponderían a la I Edad del Hierro africana, entre los años 200-600 d.c., estableciéndose a lo largo del Valle de Magaliesberg (Mason, 1981, 1986; Huffman, 1993). Alrededor del año 850, nuevos movimientos migratorios, englobados en la “Cultura Zhizo” ocuparían los límites del Kalahari, para posteriormente extenderse hacia la región de Makgadikgadi, en el oeste de Zimbabwe, y las cuencas de los ríos Shasi y Limpopo. En los albores del año 1000,  la “Cultura de Zhizo” compartirá la región con la recién incorporada “Cultura de Leopard’s Kopje”, mas pastoral y con capital en Bambandyanalo (K2), ante las carencias de la región para mantener, en su totalidad,   el desarrollo de su economía mixta.  Según Hanich (1980), Shroda, la capital Zhizo y en el siglo IX, fue la primera población del interior que se incorporó al comercio de oro y especias con el Océano Índico. Un comercio donde los asentamientos swahili de la costa, el antiguo “Reino de Zanzibar”,  tomaban el papel de intermediarios, en posterior competencia con nueva capital de Leopard’s Kopje  y situada en las colinas de Mapungubwe.  La fundación de Mapungubwe supuso la creación del primer núcleo plenamente urbano del interior – Ver  su arquitectura pétrea en “Architectural traditions of Mapungubwe and Bambandyanalo (K2)” A. Meyer & CE Cloete (2010) – con una población por encima de los 5000 habitantes, y que, paralelamente, dispuso de un estado teocrático y una estratificación social. Como nota comparativa, decir que en su mejor plenitud, Bambandyanalo dispuso de 1500 residentes y Shroda, poco mas de 500. (Huffman, 1996).

Hacia finales del siglo XIII, Mapungubwe fue progresivamente abandonada y Great Zimbabwe inicio su andadura como su sucesora política y económica, – Una de las razones del abandono de Mapungubwe posiblemente corresponda a un cambio climático, una “Pequeña Edad del Hielo”, que comenzó hacia el año 1300 aprox. (Huffman, 1996) –. Suceso que estuvo acompañado por el desplazamiento de los estaciones comerciales swahili,  mas al norte, favoreciendo la situación del nuevo núcleo zimbabwense, así como del hecho de disponer, en su conjunto y en ese momento, de mejores ventajas ecológicas para sus modos agropecuarios. Durante 300 años, la “Cultura Shona” se mantuvo como núcleo de poder dominante en la región hasta un declive que coincidió con la llegada de los europeos en la segunda mitad del siglo XV. Posiblemente la llegada de los portugueses, y que coparon el tradicional comercio con las costas del Índico, junto con un periodo de malas cosechas y sequía – Entre los años 1500-1675, hubo una involución en el clima en el sureste africano con un episodio de altas temperaturas (Huffman, 1996) -, fue incompatible con la manutención de una población que había mantenido una progresiva línea de ascenso. La “Cultura Shona” derivó finalmente en unos asentamientos pétreos mas modestos, denominados en su conjunto como “Zimbabwe”, siendo también sustituida, parcialmente y al norte, por la “Civilización de Mutapa”.

En otro orden de cosas, ha de resultar evidente que la última comprensión del fenómeno zimbabwense debe ser considerado como una reseña dentro un acontecimiento socio-político y económico mas global y cuya premisa principal es el desarrollo de las rutas comerciales navales en torno a las costas de la Península Arábiga. Rutas comerciales que, con una evolución milenaria desde el Holoceno, llegarán a unir extremos tales como las costas mediterráneas y las civilizaciones del Indo, y éstas, a su vez, con el Asia mas oriental hacia el III-II milenio a.c. ( N. Boivin & D. Q. Fuller , 2009)

A efectos del hilo de nuestro relato, hemos de considerar que en los albores del II milenio a.c. hubo una intensificación del comercio entre Gujarat y Arabia como nexo entre África y el Sudeste asiático. – Una evidencia botánica son determinados tipos de gramíneas africanas, datadas entre el 2000-300 a.c., iguales a los localizados en Gujarat, Pirak y Beluchistán durante ese mismo periodo y procedentes de China y Japón, debido a su adopción por la agrícola del Valle del Indo (Fuller and Madella 2001; Weber 1998, 342–344) –, si bien se estima la no existencia de un contacto directo, tratándose de reimportaciones procedentes de Oman y Dilmun. En nuestro caso, el mijo y el sorgo afecto a la “Cultura de Natal” probablemente provendría originalmente de la parte paquistaní de la “Cultura del Indo” y/o de Asia Central, reimportado a Yemen a finales del III milenio a.c. , y llevado finalmente a Nubia y Ukma en el Periodo de Kerma hacia el 2000-1500 a.c. (Van Zeist , 1987) y a Kawa entre el 800 y el 400 a.c. (Fuller, 2004) .

rutasnavalesindico

Ruta de navegación que en el siglo I fue conocida como “Periplus Maris Erythraei”. Principios del siglo III-II a.c.

La clave de éstas rutas marítimas de finales/principios del III-II milenio a.c. se debe a un temprano conocimiento de las corrientes y vientos monzónicos, así como de su temporalidad, desde el Golfo Pérsico, bordeando la costa arábiga, hasta el golfo de Aden. Trazado naval que quedará descrito, pero dos milenios mas tarde, en un texto clásico del siglo I d.c.: El “Periplus Maris Erythraei” (Miller 1968; Casson 1989; Ray 1998; Cappers 2006) .

En paralelo, conocemos también las importaciones del “Bos Indicus”, o cebú, hacia África desde la índica “Civilización de Harappa” en el II milenio a.c. (Marshall, 1989) donde a su llegada se hibridaron con especies locales. Su presencia se estima en el lago Chad hacia el I milenio a.c. (Magnavita 2006; Grigson 1996) y ha quedado demostrada en Kenia entre el 200 a.c. y el 100 d.c. (Marshall, 1989). Su importancia local estriba en ser el origen del especializado pastoreo bantú que se dio en el Este de África. En éste caso, y ante la dificultad, posiblemente las importaciones se hicieron y según Kumar et al. (2003) desde el Indo a través de Persia y de allí al Cercano Oriente, dadas las evidencias en Mesopotamia y el Levante Mediterráneo a finales del III milenio y principios del II milenio a.c. (Bokonyi, 1997; Clason, 1978; Meadow, 1987), terminando su periplo en África, en Egipto entre el 2000-1500 a.c., por tierra.

Con el tránsito entre la Edad de Bronce y la Edad del Hierro en Oriente Próximo, siglos XIII-IX a.c. , se sucede un retroceso general del comercio naval global – Citar aquí el declive del poderío naval egipcio en el Mar Rojo, así como la descomposición estatal mesopotámica y del Golfo Pérsico: “La Época Oscura” y su cambio climático – , sustituido por un comercio terrestre de mayor eficacia y seguridad – Un incentivo de estos cambios es la domesticación del dromedario y que resultó fundamental para el establecimiento de una “Ruta del Incienso” que finalizaba en el sur de Arabia, así como el florecimiento de reinos a lo largo de su tránsito: Saba, Qataban, Hadhramaut y Nabatea en el noroeste del Mar Rojo (Scarre, 1988) –. Tales decisiones supusieron un progresivo aislacionismo de los antiguas etapas que componían la antigua ruta naval y que fue sustituida por un intercambio local – Suponiendo el auge, caso del Mar Rojo, de puertos como Qana, Muza and Eden, además de un reino que llegó a dominar las dos orillas: El africano “Reino de Axum” (Scarre 1988) –– De hecho, supuso la desaparición, llegando incluso hasta el olvido, de la comunicación embarcada entre África y el sur de Arabia con el Golfo Pérsico y éste, a su vez, con el Valle del Indo. Esto último suceso,  como consecuencia de una progresiva inhabitabilidad de sus costas, fruto de un cambio climático que comenzó  en torno al 2200 a.c. y cuyo punto de inflexión sería un incremento de la  temperatura media en las diferentes regiones del Golfo Pérsico.

Zodiaco y Adivinación.

Plato de madera adivinación BaVenda. Proveniente del Norte de Limpopo, Suráfrica. British Museum. Se utiliza junto con una aguja imantada y lleno de agua.

Plato de madera adivinación BaVenda. Proveniente del Norte de Limpopo, Suráfrica. British Museum. Se utiliza junto con una aguja imantada y lleno de agua.

Volviendo al tema que nos atañe, la adivinación,  como práctica extendida, ha de ser probablemente contextuada con posterioridad al Paleolítico – Así pues y tal vez, habría que hacer una pretérita distinción entre los “rituales adivinatorios” y los “rituales oraculares”, sin bien, y en la mayoría de las veces a lo largo de numerosos lapsos históricos y/o culturales , ambas propuestas hayan ido con asiduidad de la mano – . Las premisas de la anterior propuesta, bien podría ser relacionadas con los usos y costumbres nómadas de las culturas de cazadores-recolectores en comparación con los usos y evolución de los hábitos sedentarios del posterior periodo Neolítico. En éste segundo sentido, cabría suponer una necesidad de prever los acontecimientos futuros desde la posición psicológica que supone el arraigo y su, en principio, “delimitado universo”, en contraposición de la búsqueda de “nuevas alternativas” que conlleva los comportamientos nómadas. De está guisa, posiblemente, los “rituales oraculares” deban ser vinculados propiamente con aspectos afectos al “culto a los antepasados”, mientras que los “rituales adivinatorios” lo serían con necesidades adscritas a un “conocimiento en post de la conservación y prosperidad en el tiempo” de bienes agropecuarios privativos – Aquí podríamos vincularlos con las rogatorias y rituales a los primeros dioses agrícolas o ganaderos, Léase diosas de la fecundidad de carácter agro-pecuario, caso de Tell Halula en Siria, 8700-7400 a.c. –, para posteriormente ser, además, guía y salvaguarda en su consulta de multitud de eventos socio-políticos, los denominados “periodos propicios o propiciatorios” – Aquí habría que recordar que los primeros acercamientos a la Astronomía estas vinculados a dos aspectos íntimamente unidos: El control de tiempo, léase el calendario agrícola como el momento adecuado para la realización de cualquiera de las actividades económicas primarias y dos: La predicción/anticipación de la “predisposición” de los astros/dioses hacia una actividad social humana por decidir o comenzar. – a la hora de la toma de decisiones políticas, léase coronaciones, erección de construcciones, fecha para comenzar/finalizar razzias guerras y/o acuerdos político-comerciales, así como nacimientos y un largo etcétera, que incluso, por increíble que parezca, se mantienen hoy en día con igual estructura. En nuestro caso, el “Zodiaco de Great Zimbabwe” estaría vinculado mas a aspectos oraculares que adivinatorios.

El “Zodiaco de Great Zimbabwe” consiste en un plato hondo fabricado en madera que fue encontrado en el año 1890 en las proximidades de las ruinas de Great Zimbabwe. Clasificado, en su momento, como un “consultor zodiacal”, esta relacionado con otras piezas similares halladas en el curso del Limpopo afectas a los acervos “Hataka” y/o “Cultos Sagoma” bantúes y que forman parte de una general tradición chamánica africana.

Dividido en “ocho casas” o conjuntos de motivos, impresos en un sobrealzado o reborde del plato. Dentro de cada “casa” pueden aparecer figuraciones geométricas, humanoides, simbólicas, astrales y animales, bien en grupo con distintos componentes, bien de forma individual, existiendo una celda con ausencia de motivos. Relevante y significativa es la impresión del fondo del plato, consistente en el grabado de una piel de cocodrilo que, según la tradición VaBenda, personifica a los antepasados. A la hora de su utilización como útil geomántico, se hace necesario rellenar su contenido con agua, ya que posteriormente ha de colocarse en su zona central una pieza, o tal vez varias, realizada sobre diferentes materiales y que ha de flotar, bien por sus medios bien erigida sobre un soporte con esa propiedad, a modo de “selector” del motivo, ausencia o conjunto de figuraciones sobre las que el chamán o sacerdote realizará la predicción. Posiblemente su fabricación en madera sea un indicativo que, en éste caso, el “selector” sea de tipo magnético y cuya solución puede conseguirse mediante una aguja imantada.

Voy concluyendo…

Como ya he comentado al inicio, a finales-principios de siglo XIX-XX, la Arqueología distaba mucho de ser una ciencia. De hecho, y según el primer escrito sobre Great Zimbabwe, resultaba increíble la existencia de una civilización urbana de raza negra y mucho menos que ésta pudiera levantar estructuras arquitectónicas en piedra de semejante calado, por lo que se dio su tutoría a los fenicios ante su similitud con otras construcciones encontradas en Yemen – Mención oscura aparte, sería la obligación impuesta por el gobierno racista de Rhodesia, allá por 1970, y que obligaba a los guías de los yacimientos a negar rotundamente tal posibilidad –. Aunque y para ser justo, habría que decir que hubo voces discordantes que asignaban su seguro origen a la “Cultura Shona”.

Otros aspectos, y que pueden resultar sorprendentes, son determinadas hipótesis que relacionan, por un lado, los rituales hataka con los textos adivinatorios islámicos “ˤilm al-raml ” del periodo ˤAbbāsīda mesopotámico – ver “Regional and Historical Connections of Four-Tablet Divination in Southern Africa” (W. Van Binsbergen, 1966) – y por otro, los platos adivinatorios magnetizados con la geomancia china “yì jīng”. Tales aseveraciones implicarían un conocimiento del sudeste africano por parte de ésta cultura oriental a través de sus intercambios con el Golfo Pérsico o bien, un contacto directo del comercio asiático, localizado durante su dinastía T’ang , entre el siglo VII-X d.c.,  con las costas de Yemen y del Golfo de Aden. – ver polémico “The Relevance of Buddhism and Hinduism for the Study of Asian-African Transcontinental Continuities ” (W. Van Binsbergen, 2012) –

Ante todo, y en cualquier cultura agrícola de referencia, la posesión de un mínimo “conocimiento astral”, ya sea deducido o adquirido, para realizar las tareas propias a su actividad de una forma extensiva, es incuestionable – De hecho se tiene conocimiento de la existencia de posibles calendarios “Shona”, consistentes en grupales de piedras o “marcadores” de eje monolítico – . Esa realidad nos permite admitir, y como ya se ha comentado, la existencia de un ritual oracular afecto, que podríamos definir como de “zodiacal”.

Rueda del “País de Mīnāḍ”,  Cultura del Valle de Indo,  actual Mohenjo-Daro (Pakistán), IV-III milenio a.c.  Aparece el dios supremo Āṇ como el “Dios de las Ocho Formas” o periodos del año.

Rueda del “País de Mīnāḍ”, Cultura del Valle de Indo, actual Mohenjo-Daro (Pakistán), IV-III milenio a.c. Aparece el dios supremo Āṇ como el “Dios de las Ocho Formas” o periodos del año.

Dicho esto, y como he venido reiterado en otras ocasiones, un nuevo conocimiento tecnológico no implica un abandono radical de la herencia ancestral, sino que éste es aprovechado o adaptado de forma progresiva a una tradición anterior; léase y por ejemplo, el reflejo de la herencia quechua en las procesiones cristianas del altiplano andino – En nuestro caso, los “Cultos Sagoma”, en sus premisas, mantienen una estructura “Fertilidad-Culto a los Ancestros-Reencarnación” similar al Calcolítico de Oriente Próximo – y que queda reflejado en el caso bantú en los posteriores rituales clerománticos Hataka. Por otro lado, resulta evidente que la fuerte tradición comercial del Mar Rojo y el Golfo de Aden durante milenios, representó un foco de aportación cultural de gran diversidad, manteniendo estructuras urbanas, religiosas y sociales ya asentadas con anterioridad al II milenio a.c. Así pues, la relación entre los rituales adivinatorios “ˤilm al-raml ” y los tipos del sureste de África debe ser aceptada. Mas rubricado lo anterior, habría que recordar que tales formatos predictivos ya eran comunes a las culturas semíticas, e incluso hittitas e hurritas, alrededor de tres mil años antes – Léase el KIM hittita (A. Archi, 1974), o los posteriores oráculos hebreos de Urim y Thummin (H. Hoffner, 1987) -, por poner un ejemplo – y que incluían útiles similares. Expuesto lo anterior, la conjetura de un conocimiento anterior sobre tales prácticas, a ambas costas del Mar Rojo, debe ser valorada.

En otro orden de cosas, y como creo que ya ha sido demostrado, la existencia de determinados bienes naturales de procedencia china, o del Indo, en las culturas del sureste africano no debe implicar a priori un contacto directo, siendo un hecho que puede ser extensible a mas ámbitos, caso del cultural o religioso. Independientemente de lo anterior, y en referencia a determinadas similitudes de la adivinación BaVenda con rituales de tipo taoísta, habría que recordar que tales cultos son de procedencia védica, es decir India, y ésta, a su vez, recoge sus premisas de los cultos dravidicos del Valle del Indo – El hecho que se sugiera la existencia de “lingas”, o monumentos peneiformes, en las urbanizaciones de Great Zimbabwe, no deja de ser sorprendente en la asimilación taoísta, al ser su primer origen dravida – . Un punto que puede ser extensible a la utilización geomántica de agujas imantadas en los platos y que puede ser una asimilación islámica, dadas las fechas y la tipología del comercio regional afecta al Cuerno de África.

Lo que si me ha parecido, a efectos personales y sin posibilidad cierta de demostración, es la semejanza de las “ocho casas” del “Zodiaco de Great Zimbabwe” con la representación de las “ocho formas” del dios Āṇ,  o divisiones del año, en Mohenjo-Daro y su representación circular: La posterior “Rueda del Año” dravidico-védica. También pudiera ser plausible que el cambio climático que aconteció entre el siglo XIII-IX a.c.  en Oriente Próximo modificara los vientos y corrientes mozónicas, pudiendo ser una conjetura sobre su primer abandono.

Mas, especulaciones aparte, lo que realmente no deja de ser reseñable en la evidencia y dentro de lo especial de éste relato, o eso a mi me ha parecido.., es la existencia de una ruta naval a finales-principios del III-II milenio a.c, así como el conocimiento de vientos y corrientes monzónicas, que enlazaba a través de Océano Índico lugares tan dispares como África, Mesopotamia, India y China.

Lecturas relacionadas:

La antigua Mesopotamia y su relación con el Golfo Pérsico: Dilmun, Magan y Meluhha.

El País de Punt, “La Tierra de las Divinidades”. Rutas comerciales del Antiguo Egipto por el Mar Rojo.

Oriente Próximo y el Golfo Pérsico: Su relación comercial y cultural con el Egipto pre-dinástico

 Referencias y mas información:

“Shell Middens, Ships and Seeds: Exploring Coastal Subsistence, Maritime Trade and the Dispersal

of Domesticates in and Around the Ancient Arabian Peninsula”N. Boivin & D. Q. Fuller (2009)

“Architectural traditions of Mapungubwe and Bambandyanalo (K2) ” A. Meyer & CE Cloete, (2010).

“Great Zimbabwe” M. Hall & R. Stefoff, (2006).

“Archaeological Evidence for Climatic Change During the Last 2000 Years in Southern Africa” T. N. Huffman (1996)

“Gold in the Southern African Iron Age . A Technological Investigation of the Mapungubwe and others finds” A. Oddy (1984)

Imágenes:

Springer Science + Business Media.

“A Systematic for Interpreting Past Structures with Possible Cosmic References in Sub-Saharan Africa” R.P. Wade (2009)

TEMA SUGERIDO POR FERNANDO76

  • ¡Un mes y medio..! Perdonad el retraso, pero he estado un “pelín perjudicao”…

  • grande lampuzo¡. pero no me queda claro si este zodiaco se usaba como ritual oracular o adivinatorio, dando igual el pueblo sedentario agricultor y si los dos no buscan el mismo fin por distintas vias.

  • @ Lampuzo:
    algun dia tendrias que hacer una entrada sobre los garamantes

  • @ Lampuzo:
    No hay problema, la espera valió la pena.
    Espero que te encuentres mejor ahora.

    Al parecer todavía queda toda una era de las primeras civilizaciones (más de 20 siglos antes de cristo) al que podríamos llamarle el “primer viejo mundo”.

  • Saludos cordiales.

    Mis mejores deseos. Pero sobre todo ponte bueno, que necesitamos un poco de cordura y de aire fresco por aquí.

    No pensaba que fueran tan extensas las relaciones comerciales, quiero decir que tenía la impresión de que esta zona de África había estado más aislada. ¿Se podría pensar en una relación con el norte de África, directa o indirecta a través del comercio del oro y del marfil?.

  • Impresionante, Lampuzo. Un saludo y que te mejores. :cerveza:

  • Gracias a todos, ya me encuentro mejor

    mescalero dijo:

    grande lampuzo¡. pero no me queda claro si este zodiaco se usaba como ritual oracular o adivinatorio, dando igual el pueblo sedentario agricultor y si los dos no buscan el mismo fin por distintas vias.

    Yo entiendo que un primer vistazo, ambas formas puedan parecer lo mismo, pero existe una diferencia clave y que es su proyección. En los “rituales oraculares” se busca el consejo y guía de los antepasados,es decir buscan soluciones en un conocimiento pretérito, mientras que en los “rituales adivinatorios”, si bien están fundamentados en los anteriores.., buscan soluciones sobre un futuro no conocido.

    Sobre los Garamantes.. ¡Oído cocina..! :-D

    Claudio dijo:

    Al parecer todavía queda toda una era de las primeras civilizaciones (más de 20 siglos antes de cristo) al que podríamos llamarle el “primer viejo mundo”.

    Realmente, el principal inconveniente para conocer el V-IV milenio es que se trata de un época pre-todo, es decir pre-literaria, pre-metalúrgica o pre-cerámica, etcétera, lo que dificulta su comprensión ante la ausencia de referencias.

    Doc Halliday dijo:

    No pensaba que fueran tan extensas las relaciones comerciales, quiero decir que tenía la impresión de que esta zona de África había estado más aislada. ¿Se podría pensar en una relación con el norte de África, directa o indirecta a través del comercio del oro y del marfil?.

    Si, el detonante fue la competencia entre Egipto y Nubia/Kush, si bien ya existía desde el Holoceno un comercio local entre ambas costas del Cuerno de África. Éste “eslabón” de la ruta comercial indo-africana del III-II milenio a.c., si no anterior.., al igual que ocurrió en el Golfo Pérsico, o en el Valle del Indo, se remontan al pre-Neolítico/Neolítico.

  • Lampuzo dijo:

    Yo entiendo que un primer vistazo, ambas formas puedan parecer lo mismo, pero existe una diferencia clave y que es su proyección. En los “rituales oraculares” se busca el consejo y guía de los antepasados,es decir buscan soluciones en un conocimiento pretérito, mientras que en los “rituales adivinatorios”, si bien están fundamentados en los anteriores.., buscan soluciones sobre un futuro no conocido.

    ok, si esto lo entiendo, la duda que tengo es si esta cultura utiliza uno u otro. como pueblo bantú originario de sudan hasta que “fueron” expulsados por los asirios.
    eran ganadero-agricultores estacionales, emigraron a zimbabwe por el este de africa. llevaban con sigo tradiciones arabes y asiaticas mezcladas con las propias africanas.
    no se, estoy hecho un lio. debe ser el verano que me espesa y solo me deja pensar en una cosa. tengo que releer el articulo

  • @ Lampuzo:
    Muchas gracias por la entrada, la cual ha sido soberbia!, ahora te resta sólo la entrada sobre el cristianismo del siglo i y ii : )

  • Saludos.

    Una pregunta para el redactor de este magnífico trabajo: En el África negra no se llegaron a desarrollar civilizaciones que utilizasen la piedra y el metal profusamente en las épocas en que esto si ocurría en Egipto, mesopotamia y otros lugares, al menos que yo recuerde. ¿hay alguna razón en particular para que no haya habido un desarrollo de este tipo en esta parte de África?.

  • mescalero dijo:

    sto lo entiendo, la duda que tengo es si esta cultura utiliza uno u otro. como pueblo bantú originario de sudan hasta que “fueron” expulsados por los asirios.
    eran ganadero-agricultores estacionales, emigraron a zimbabwe por el este de africa. llevaban con sigo tradiciones arabes y asiaticas mezcladas con las propias africanas.

    Entiendo tus dudas, Mescalero y la explicación no es breve.

    Posiblemente en sus orígenes, el plato BaVenda fuera exclusivamente un modo de consulta oracular. Mi apreciación se basa, fundamentalmente, en el hecho que aparezca simbología afecta a los antepasados, caso del mencionado cocodrilo. Por otro lado, los primeros “signos zodiacales”, ocho, no son mas que la representación de los diferentes acontecimientos estacionales del año -- Léase el equinoccio de Invierno, de Verano, etc. -- , por lo que deben ser considerados dentro de una cultura con prácticas agrícolas. Ahora bien, como he relatado en la entrada, una cultura exclusivamente puede adquirir una tecnología, caso de la agricultura y adoptar su modos y pautas, pero eso no significa que aparten otros ámbitos culturales que si le son propios, -Léase una forma de invocación a los antepasados mediante un plato, por ejemplo -- .

    Lo que sucede en Great Zimbabwe es que es un cúmulo de “adquisiciones tecnológicas” con diferentes fuentes y que se entremezclan con sus propios modos ancestrales heredados. Unos modos ancestrales que posiblemente no evolucionarían de forma autónoma mas allá de un estado pre-Neolítico. Dicho esto, lo que nos encontramos en el siglo XV es un “batiburrillo”, fruto de la adopción de estados culturales externos hasta llegar a una “Edad del Hierro”.

    El hecho, como creo haber dado una idea, es que por la costa este de África pasó hasta “La Tana” desde el Holoceno, con lo que la posibilidad de hacer una diferenciación temporal, exacta, de los diferentes acontecimientos que llevaron al estadio cultural de Great Zimbabwe es realmente complicado, si bien creo haber dado unas someras aproximaciones.

    Saludos,

  • Doc Halliday dijo:

    En el África negra no se llegaron a desarrollar civilizaciones que utilizasen la piedra y el metal profusamente en las épocas en que esto si ocurría en Egipto, mesopotamia y otros lugares, al menos que yo recuerde. ¿hay alguna razón en particular para que no haya habido un desarrollo de este tipo en esta parte de África?.

    Según mi modo de pensar, exclusivamente es debido a la ausencia de un motivo vital para hacerlo. Me explico:

    Si yo estoy inmenso en un sistema ecológico que provee de alimentos a mi grupo humano y a su población media.. -- Recordemos que el tránsito al Neolítico fue la imposibilidad de mantener las poblaciones en el núcleo de la “Creciente Fértil” -- ¿Para que necesito yo la agricultura..?. Si mi modos de construcción se adaptan a unas formas determinadas de vida -- Léase nómadas o semi-nómadas.. -- ¿Para qué voy a construir en piedra que nos da a entender un modo sedentario…? En el caso de los metales, la premisa es la misma, si no existe una necesidad.. ¡Para que..?

    Saludos Doc,

  • @ fernando76:

    Gracias a tí, Fernando76. Me has brindado la posibilidad de recordar y ampliar temas y situaciones. Muy acertada tu sugerencia y muy acorde con alguna de mis últimas entradas

    Saludos,

    ps: ¡Déjame respirar, hombre..! :-D

  • @ Lampuzo:
    perdón, pero me fascina la historia y este post te ha quedado estupendo! :-D
    Abusando de tu paciencia me atrevo a solicitarte un post acerca de la cultura etrusca y su lengua. Gracias por anticipado.

  • @ Lampuzo:

    Saludos muy cordiales, estimado.

    Pues…lo cierto es que no se me había ocurrido verlo desde ese punto de vista, pero es cierto: Si no necesito subir al árbol para coger la fruta, ¿para qué me voy a preocupar por ello?.


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