Del Natufiense al Neolítico. Preguntas y generalidades.

 La idea inicial de la entrada  era rebatir, que se hará..,  las aberrantes interpretaciones que pululan en multitud de páginas de magufos, así  como en episodios de determinados canales de televisión, en relación al yacimiento turco de Gobekli Tepe, su origen,  sus funciones y la  lectura que debe darse a las esculturas, altos y bajorrelives de sus pilares y recintos. Mas llegado a determinado punto, llegué a la conclusión que si no se da una explicación inicial de la evolución histórica humana paralela, tal exposición hubiera carecido en gran parte de sentido. De ahí que a forma de introducción dejo primero éste relato.

En otras entradas hemos puesto de manifiesto diferentes modelos que intentan explicar las causas que propiciaron el auge del Neolítico. Diferentes hipótesis que sopesan las circunstancias que derivaron a unos modos de vida que, que según mi criterio y el de otros muchos, y comparativamente con las sociedades de cazadores y recolectores, fueron mas ominosas y sacrificadas . Unos cazadores y recolectores que con recursos suficientes se tiene de ellos la convicción, eran culturas mucho mas apreciables y “saludables” en multitud de ámbitos.

Se tiene la evidencia que cuando los estudiosos se enfrentan a contestar las pregunta del “porqué” y “como” comenzó la transición al Neolítico, éstos topan con multitud de incógnitas. Ya que aún restringiéndose, como va a ser nuestro caso,  a una delimitada región, múltiples dudas, como no puede ser de otra manera, surgen de no tratar con un suceso social de único foco primigenio , si no de varios núcleos cada uno con unas condiciones particulares, siendo  afectos a su vez a la búsqueda de soluciones locales y regionales. Aunque al fin y al cabo, todos busquen  satisfacer la necesidad superior de la supervivencia y cuyo afán se extendió desde  IX al VI milenio a.c.

Creciente Fértil

Mapa del Cercano Oriente, con el Creciente Fértil y sitios importantes del noveno y décimo milenio a.C. Elaboración
del mapa: Thomas Zachmann (Badisches Landesmuseum Karlsruhe, Tübingen). (Desplegar..)

Las principales premisas que dieron forma al Neolítico son de conocimiento  mas o menos general. Gebel nos las resume en cuatro facetas fundamentales: La domesticación de las especies que actualmente conocemos como ganado menor y mayor; El cultivo extensivo de cereales, leguminosas y otros; La modificación del entorno como consecuencia de la hidráulica, la explotación de yacimientos y la limpieza de terrenos, entre otros; La evolución de determinados facetas sociales e ideológicas afectas a un propósito productivo excedentario y/o comercial. Todas estas características, parece ser, fueron precursoras del “sedentarismo”, si bien y en realidad, fueron una consecuencia de ello, como desarrollaremos mas adelante. Con el fin de aclarar en anterior comentario,  habría que apuntar que las premisas anteriores  forman parte de un conjunto definitorio general y solamente sus diferentes combinaciones fijaran los múltiples acerbos culturales neolíticos que se sucedieron a lo largo de milenios. Acerbos que, y a su vez, se influenciaron mutuamente, sin que ello explicara su llegada, o no, a buen término. Por otro lado, tales premisas, por si solas,  no contestarían tampoco  la  pregunta del “porque” de lo sucesivos cambios socio-económicos que supusieron, aunque supuestamente, y digo supuestamente, nos dirijan  a la importancia del “hecho sedentario” como precursor de dichos modos y costumbres.

En contraposición a lo anterior, se tiene conocimiento que durante el Paleolítico Superior y Epipaleolítico Temprano y Medio, de prácticas sedentarias y cuya preferencia viene marcada por la existencia de zonas especialmente favorecedoras en su provisión de alimentos. Al mismo hilo, también se reconoce un cierto grado de sedentarismo en asentamientos de carácter estacional, y por tanto temporales, en formatos vinculados a economías cazadoras-recolectoras epipaleolíticas en el Natufiense y Epipaleolítico Tardío. Evidenciado lo anterior, parece factible considerar la existencia de una posibilidad mas antigua de elegir la opción sedentaria como alternativa no supeditada al episodio, supuestamente evolutivo, que nos proporciona el periodo Neolítico. Así pues, tal vez deberíamos modificar la pregunta antes planteada por una nueva: ¿Porque ahora y no antes..? La respuesta tal vez pueda dárnosla el detonante de un suceso climático: El denominado “Joven Dryas”.

Como hemos anotado anteriormente, existieron zonas especialmente aptas para el mantenimiento de comunidades humanas, siendo una de éstas zonas el Mediterráneo Meridional Levantino durante el Natufiense Temprano durante los años 12500-10800 a.c. La inestabilidad climática que supuso el “Joven Dryas” fue causa, por ejemplo, del decaimiento de las zonas cerealistas silvestres y  de su capacidad productiva de grano. En ese mismo sentido decadente, nos hablan los registros realizados sobre la evolución de las poblaciones de animales en la zona entre el Natufiense Temprano y el Natufiense Final y que unidos al anterior nos conducen una misma conclusión: Una drástica reducción de la provisión de alimentos disponible. Tales sucesos biológicos obligarían a éstas poblaciones sedentarias a retomar, de nuevo,  las viejas estrategias de movilidad de los periodos precedentes Geométrico-kebarienses, como consecuencia de una comparativamente para aquellos tiempos “superpoblación”, (Munro, 2001; Stiner y Munro, 2002). Dicho esto y paralelamente, no cabe duda que reducidos núcleos ecológicos conservarían las características anteriores, lo que permitió aún el mantenimiento de tales usos sedentarios en poblaciones reducidas. En definitiva, lo que recientes estudios aseveran es que el Natufiense Final, año 10800-9500 a.c., precede inmediatamente al acontecimiento de la agricultura y que la finalización de tal periodo está directamente relacionado con el episodio climático del “Joven Dryas”.

De forma anexa a lo anterior, es de relevancia constatar la existencia de determinados enclaves con un uso social, asociado a rituales,  desde el Paleolítico Superior en Europa, aunque también se tiene conocimiento de ajuares transportables a modo de carpas, en Europa central y oriental y que se utilizaban para fines semejantes (K Schmidt, 2004). Como es sabido, las culturas de cazadores-recolectores tenía la necesidad de proveerse por territorios  mas amplios en comparativa con las posteriores culturas agrícola-ganaderas, lo que hacía imprescindible subdividir las sociedades en pequeños grupos y por ende, debido a cuestiones genéticas y socio-económicas, la necesidad de convocar reuniones cíclicas de los grupos tribales y/o clanes. Tales reuniones seguramente conllevarían un importante poso de cohesión social entre los diferentes grupos, teniendo con probabilidad mayor relevancia que el acontecimiento  puramente religioso.

Como nota al margen habría que  aclarar  que los conceptos “ritual” y “religión” que desde nuestra actual perspectiva pueden parecer convergentes, no lo son desde la visión pre-neolítica. Así, los rituales funcionarían como formas organizativas y/o de ordenamiento social , y que aún teniendo cierto “halo mistérico”, corresponderían mas a usos y costumbres empíricas ancestrales afectas a la supervivencia. Su actual consideración como formatos adscritos a liturgias religiosas, aunque sin dejar su pretérita acepción organizativa y funcionalidad empírica, llegarán en plenitud con las sociedades teocráticas dentro del ámbito de la Creciente Fértil.

De ésta guisa, no cabe duda que tales acontecimiento sociales, en comunidades de cazadores-recolectores, serían coincidentes con algún tipo de suceso significativo, bien sea por acontecimientos memorables, tal vez y a su vez coincidentes en su convocatoria a determinados fenómenos naturales, inicio/final de rutinas sobre itinerarios estacionales en la busca de alimentos, o bien como consecuencia de cónclaves asociados a sucesos de gran relevancia para la comunidad. Éste tipo de reuniones, por tanto, mantenían y activaban procesos rituales a diferentes niveles, (Conkey, 1980), y que en algunos casos, como ya se ha advertido, podrían haber sido organizados por personalidades relevantes, (Davidson, 1989). Un hecho significativo que acompaña a éstas egregias reuniones es el estar acompañadas de grandes festines culinarios, (Hayden, 2001), que harían necesarios la existencia de una respetable provisión de alimentos, concordando su situación con zonas especialmente aptas para su acopio.

Llegados a éste punto y recapitulando, tenemos la progresiva modificación durante el periodo Natufiense de un formato de sostenibilidad que desemboca, por necesidad, en un nuevo concepto socio-económico y cuyas premisas dan definición al periodo Neolítico.

Mapa Cronológico

Extracto cronológico y comparativa desde el periodo Kebariense al Neolítico Elaborado por Klaus Schmidt. (Desplegar)

Aunque resulte obvio, hemos de recordar que los cambios climáticos no producen de la noche a la mañana. Ésto supone una progresiva variabilidad en las condiciones biotípicas durante decenas de años, incidiendo, de igual manera, en la toma de decisiones de las comunidades afectadas. Unas decisiones que estarían fundamentadas en un exceso de población relativa y que obligaría, como ya se ha comentado, a retomar usos pretéritos un dato importante a conocer sería la tipología de los grupos supuestamente desplazados, su posición dentro del conjunto y sus motivaciones –. Dicho esto, habría apuntar que estudios en importantes grupos de esqueletos del periodo Natufiense, revelan la no existencia de excesivos diferenciales dietéticos u otras circunstancias apreciables en relación, entre los individuos del periodo Final y Temprano, (Belfer- Cohen y otros 1991; Smith 1991), que implicaran desagravios comparativos y que nos hablan de una “reorganización” no lesiva, en un principio y por ésta causa, de las poblaciones durante éste periodo. Si bien estos acontecimientos, habría que añadir, si tendrían un relativo impacto posterior en determinados aspectos sociales, acentuando idearios como la “territorialidad” o la “propiedad”, y que nos acercan al  sentir Neolítico.

Se considera que aunque ya existiera el concepto de territorialidad y propiedad durante el Epipaleolítico Tardío, en las zonas especialmente favorecidas, como contrapunto a los hábitat humanos menos afortunados que mantenían todavía estrategias de adaptación paleolíticas – No hay que olvidar que la comunidades cuya existencia está vinculada al medioambiente, la generalidad de los conflictos surgen por confrontaciones territoriales y en menor medida sociales, la evolución hacia el Neolítico irá acentuando una conflictividad  basada en los preceptos anteriores , así como por a otras causas afines.

El concepto de propiedad, en su acepción diluida de ajuares personales y otros elementos básicos, es de razón que ya existiera en los grupos de cazadores-recolectores de Paleolítico. También se argumenta la existencia de un primario comercio de intercambio de bienes materiales y/o conocimiento, y que de alguna manera podemos definir como bienes “fabricados por” o “conseguidos por la habilidad de” y que eran generalmente eran ajenos al hecho comunitario. Los métodos para conseguir alimentos mediante primeras prácticas agrícolas o ganaderas, precursoras del Neolítico, y esto es importante, han de considerarse como bienes afectos a esa misma idea. En definitiva, no hay que olvidar que se trata de alimentos no propiciados por la Naturaleza, si no y de alguna manera, “fabricados” o “conseguidos” por la habilidad de alguien, por lo que serían libres de ser utilizados para el intercambio personal, y posteriormente  para el comunitario.

Recordemos que las objeciones al modelo “Del Desequilibrio” de L. Binford y K. Flannery en la década de los 70 del siglo pasado, se fundamentaban en que los mas antiguos yacimientos neolíticos encontrados, no se localizan en regiones especialmente complicadas en sus condiciones proveedoras de alimento, pero si lo suficiente como para no permitir los usos y costumbres del Natufiense Temprano, incentivando de ésa manera el plantearse la búsqueda de recursos alternativos.

La impronta y evolución de éstos incipientes formatos económicos y propietarios, que se desarrollaron a lo largo de 4000 años, tuvieron necesariamente que tener una extrema influencia, como ya se ha sugerido, en el hecho social. La progresiva necesidad de disponer de mas tiempo y mano de obra en las operaciones agrícola-ganaderas, constatada o intuída su efectividad proveedora, así como su organización y custodia en su tránsito hacia la vida aldeana, hace necesaria la “inmovilización” de recursos humanos, debiendo de suponer un acuciante dilema al respecto de los usos y costumbres ancestrales. Encrucijada que posiblemente situaría a los pobladores, y mas a su jefatura, ante una necesidad de incentivar dichos formatos. J. Cauvin y su teoría ideológica (1994), resuelve dicha tesitura mediante la incorporación, y posterior ritualización, de nuevas “adaptaciones psicológicas” que se sostendrán sobre una nueva concepción del “hecho divino”. Bien mediante la creación de nuevas entidades deíficas, caso del yacimiento de la aldea de Ain Ghazal en Jordania (7250-6000 a.c.) y donde aparece un culto al dios del ganado, o bien  mediante la modificación de antiguos rituales y mitologías, caso de diosas de la Fertilidad de carácter agro-pecuario en Tell Halula en Siria (8700-7400 a.c. ). Reestructuración de creencias que conllevará el reforzamiento del ámbito religioso dentro de las estructuras de jerarquía.

Como conjetura, posiblemente el abandono en el neolítico pre-cerámico durante el IX milenio a.c.  del antiguo santuario de Gobekli Tepe,  sea la foto terminal de la historia de esos mismos cambios socio-económicos. Inscrito a los rituales sociales asimilables al Natufiense Temprano, su función como centro de cohesión de los grupos de cazadores-recolectores, tal vez y progresivamente, fue careciendo de sentido. Las nuevas interrelaciones sociales basadas en el intercambio de bienes materiales y no materiales, adscritos, a su vez, a la incipiente soberanía territorial y a la propiedad, dejó paulatinamente en el olvido los antiguos modos y costumbres comunales que representaba. De igual forma, las pretéritas estructuras de gobierno consensuadas darían paso a privativas formas de gobierno nuclear, independiente y fundamentado en la existencia de un territorio exclusivo, por lo que y con el tiempo, tales ancianos cónclaves sólo servirían, probablemente, para ser foro de arduas discordias. Incluso su misma disposición, como enclave especialmente apto para el desarrollo de las viejas costumbres depredadoras, no dejó de ser un anacronismo con respecto a las nuevas facetas neolíticas. De alguna manera, el enterramiento ritual de recinto de Gobekli Tepe forma parte de las esequías hacia una forma de vida ya insostenible y sobrepasada.

Pruebas y errores, conjeturas e hipótesis aparte, lo que resulta evidente es que varias comunidades en un ámbito policéntrico, (Abdulsalam 1988), con zonas naturales propicias y en función de poseer todos o una cantidad crítica de incentivos acordes, proyectaron, en la Creciente Fértil, el principio del Neolítico.

Referencias:

El surgimiento de sociedades sedentarias en el Levante meridional del Cercano Oriente ” Hans Georg K. Gebel (2004)

Small game, the younger dryas, and the transition to agriculture in the southern levant ” Natalie D. Munro (2003)

Göbekli Tepe: Santuarios de la Edad de Piedra en la Alta Mesopotamia” Klaus Schmidt (2004)

Imágenes:

Göbekli Tepe: Santuarios de la Edad de Piedra en la Alta Mesopotamia” Klaus Schmidt (2004)

  • @ mescalero:
    No niego la posibilidad, Las tribus nómadas de Norte América eran extremadamente territoriales, aunque los territorios fueran suficientemente ricos para sustentar a todos los grupos.
    Pero ahí encuentro dos problemas:
    1.- no hay muchas evidencias al respecto en esos tiempos.
    2.- la territorialidad es un concepto colectivo agonístico, que obedece más bien a un concepto tribal de no aceptar a los extraños y la competencia por los recursos. En el caso de los animales solo involucra al terreno de caza circundante, que cambia con las migraciones y no refiere a ninguna propiedad solo a la competencia por los recursos contra otros animales que compiten por esos mismos recursos.

  • @ Claudio:
    @ mescalero:

    No se, no lo acabo de ver claro. Por favor, Sr. Lampuzo (evidentemente) y resto de los presentes:

    ¿No os parece que lo primero que demanda un grupo humano es reconocerse en unos determinados signos y una determinada cosmogonía?.

    Lo primero que se necesita es una explicación en la que todos estamos de acuerdo (nos la creemos sin más, porque es la explicación de la tribu) acerca de quienes somos y qué pintamos aquí. Supongo que en esta explicación entra el mundo que nos rodea como un todo unitario. Esto, tiene toda la pinta de ser una explicación que abarque también el nacimiento y la muerte. Es decir, una explicación religiosa. Añadamos a esto que in illo tempore religión y política debieron ser una misma cosa.

    Sigo pensando (con dudas, evidentemente, por esto expongo y pregunto) que las ideas religiosas debieron ser anteriores y, que la estructura sociopolítica posterior posiblemente surgiera como resultado de esto.

    No se, me estoy liando…

  • @ Doc Halliday:
    Con mescalero estábamos conversando sobre la propiedad.

    Pero con respecto a la religión yo me inclino a suponer que cada grupo crea sus propios rituales y mitos y a medida que estos interactúan con más grupos la religión empezó a tomar forma como una cosmovisión más completa e integral.

    Explico mi posición: tal vez las proto-religiones solo consistían en explicar lo más relevante para cada grupo y permitir rituales cohesivos en principio solo significativos para ellos, pero a medida que la interacción crecía hacia finales del paleolítico se forman alianzas y varios rituales pueden haberse fusionado o incluso ser coincidentes y convertirse en rituales más complejos y así también puede haber ocurrido con los mitos. Pero la tercera columna de toda religión, el Dogma, creo que debe haber surgido con las primeras ciudades, donde los sacerdotes/dirigentes de la época necesitaban una sola tradición y maneras que definieran su influencia.

  • @ Claudio:

    Si, parece bastante comprensible. Evidentemente la idea de dogma religioso parece más completa ergo debe ser posterior y aparecer, probablemente, con el desarrollo urbano.

    De todos modos, me suena recordar que, en la grecia preclásica existían tratados acerca del respeto a los santuarios y que los sacerdotes en tránsito ostentaban sus símbolos como tabú de protección en el que todos estaban de acuerdo. Nadie hubiera osado agredir para robarle a una sacerdotisa que ostentase un collar con la máscara de la Gorgona, Por poner un ejemplo.

    Tal vez en un principio, era el chamán el que decifinía qué estaba prohibido cazar o recoger en la morada de los espíritus, simplemente porque les pertenecía…tal vez esta pertenencia pasó al santuario y los sacerdotes y estos decidían el reparto del territorio…

    No es que quiera ponerme cabezota, simplemente es que me gusta la hipótesis y trato de buscar donde apoyarla, no siendo otra cosa que un aficionado con un conocimiento mas bien justito.

  • @ Doc Halliday:
    Obviamente me imagino que más tarde Lampuzo podrá algunos puntos sobre estas íes.
    Me animaría a apostar que los tabúes son más antiguos que la religión propiamente dicha, entendida como dogma, rito y reglamento de vida.

  • @ busgosu:
    Eso lo hacian por ejemplo los san.
    Pero ellos que eran territoriales no defendian su territorio violentemente.

  • busgosu dijo:

    La propiedad surge de la carencia de recursos y por el ideal de abundancia como solución.
    El recurso religioso de un poder místico que provoca estas vicisitudes, surge como explicación por desconocimiento de la naturaleza de la realidad.
    Los representantes místicos de las diferentes religiones, posiblemente harían uso de esa posición de autoridad, pero eso no modifica que el motivo principal de la propiedad es la escasez y la abundancia como solución.

    ¿Qué propiedad puedes tener cuando eres un nómada que posee sólo lo que carga?. Ni siquiera eres propietario de los terrenos de caza y recolección, sino un simple usufructuario que está de paso.
    Cuando las personas se comenzaron a asentar en aldeas estables apareció el concepto de propiedad auténtico; propiedad y uso en exclusiva de la tierra. El almacenar excedentes de producción afianza la idea de posesión, control y defensa de los bienes y la tierra.
    Por supuesto que los nómadas tenían propiedades, pero muy exiguas y posiblemente (por practicidad), comunales.
    Distingamos la religión institucionalizada de las creencias particulares de cada tribu que son más un medio de cohesión tribal (como se comenta arriba) que un organismo del poder.
    La esclavitud sería una consecuencia del asentamiento permanente; difícilmente un nómada tendría esclavos, pero en un asentamiento, con la aparición de oficios y clases sociales, se podrían mantener esclavos o siervos para trabajos penosos.

  • Carlos dijo:

    ¿Qué propiedad puedes tener cuando eres un nómada que posee sólo lo que carga?. Ni siquiera eres propietario de los terrenos de caza y recolección, sino un simple usufructuario que está de paso.

    Particularmente creo que la territorialidad nunca fue parte de un concepto de propiedad, pero como ya mencione, hay evidencia de cierto concepto de propiedad en los entierros del paleolítico. Sin contar las ofrendas, las herramientas, las puntas de lanza, los anzuelos y cuencos de pintura parecen ser propiedad del difunto.

  • Creo que mi opinión de como determinados conceptos básicos de territorialidad y de propiedad privada durante el Natufiense y Paleolítico llegaron a su expresión Neolítica, están expuestas en la entrada. Mas incidiré en algunos puntos:

    Cuando hablo de “expresiones básicas de propiedad privada” durante el Paleolítico Superior, hablo de “ajuares personales”, tales como ropajes, adornos, armas, utensilios, etc. Un exponente, como apuntaba Claudio.., son las ofrendas mortuorias y que no dejan de ser “propiedades del difunto”.

    También, como ya he comentado, existía también “expresiones básicas de territorialidad” inter-tribus,o inter-clanes, pero exclusivamente afectas al “cazadero”, pudiendo ser temporales o no. La diferencia estriba en que si un territorio dejaba de ser “productivo” se abandonaba y punto.

    El caso Neolítico no es tal, y mas después de la introducción del barbecho, porque existe una “raigambre”. El sujeto estable un vínculo con el suelo que lo mantiene, o a la zona donde estabula a su ganado, y esto predispone a que sea demarcado y atribuido de forma personal y privada. Si extendemos éste concepto al ámbito tribal o del clan, hablaríamos de “territorialidad” como su acepción mas amplia.

    Los nuevos formatos religiosos son parte de esas adaptaciones psicológicas imprescindibles para la aceptación de los nuevos formatos socio-económicos que implica el Neolítico, por lo que es posterior a la evolución y renovación de los conceptos de “propiedad privada” y “territorialidad” .

    Saludos a todos,

  • @ Lampuzo:
    Gracias por tomarte el tiempo. Todos valoramos tu opinión.

  • @ Lampuzo:

    Ok.

    Gracias por la amabilidad, ha sido esclarecedor.

  • @ Carlos:

    Totalmente de acuerdo.

    La esclavitud implica el desarrollo del criterio diferenciador de la “clase social”. Criterios que no se han que confundir con determinados aspectos jerárquicos dentro de los grupos de cazadores-recolectores.

    De todas maneras, y con posterioridad.., incluso el concepto de “esclavitud” no tiene las mismas connotaciones que tiene actualmente. Existían, por ejemplo en el caso de Mesopotamia.., dos grupos fundamentales de esclavos: Los afectos a “motivos económicos” y que pasaban a ser esclavos por deudas o sentencias judiciales -- pago de indemnizaciones y otros conceptos similares --, y los debidos a conflictos armados que eran tomados como rehenes. En los dos casos tenían derechos de manumisión, bien por cancelación de las deudas, por la remisión de sus contratos de esclavitud, por ser rescatados o por decisión del propietario, y por otras causas en función de.

    Saludos,

  • @ Lampuzo:
    la esclavitud tambien existe en comunidades nomadas de cazadores recolectores. pero como mencionas, no es una esclavitud como la conocemos ahora.
    de hecho muchas tribus nomadas la practicaban hasta finales del sXIX. y para ellos tenia una connotación más de recompensa y merito que de deuda

  • @ mescalero:

    Si te refieres a los amerindios del Norte , y como indicas.., el concepto es diferente, si.

    Normalmente era debido a fatrias guerreras, y entiendo, corrígeme si me equivoco.., que ésta mas relacionado con un “ritual de adopción” por parte de la tribu y que conllevaba ciertas características que el rehén debía cumplir.

    Saludos,

  • @ Lampuzo:
    no, etnias africanas y asiaticas tambien lo practicaban hasta hace relativamente poco, y no era un ritual de adopción, si no más bien una recompensa que daba prestigio al esclavista.
    el esclavo desempeñaba lavores de “esclavo”, con el tiempo iba ganando afecto en el grupo, pero el y su descendencia mantenian un estatus más bajo en la tribu.
    un ejemplo claro de esto y su evolucion lo tenemos en los tuareg

  • en los amerindios del norte, no solo era por fatrias guerreras. tambien era una costumbre social de algunas tribus y por lo mismo que menciono en el mensage anterior.
    creo recordar y espero no equivocarme pero en las tribus del valle del mississippi era comun esta practica

  • @ mescalero:

    Las culturas africanas y asiáticas son muy extensas, incluso dentro de los mismo bedû.., por lo que no dudo de tus afirmaciones.

    Saludos,

  • @ Lampuzo:
    si, como dices es un lio que te cagas. por ejemplo en el africa occidental eran algunas etnias las que surtian de esclavos a los negreros europeos. y no los propios europeos como generalmente se piensa.

  • mescalero dijo:

    si, como dices es un lio que te cagas. por ejemplo en el africa occidental eran algunas etnias las que surtian de esclavos a los negreros europeos. y no los propios europeos como generalmente se piensa.

    Un error común, actualmente las culturas beduinas del norte de áfrica siguen traficando con personas como parte de su cultura.


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