El “Sol Invictus”. El culto sirio-romano a Shamash en el I milenio d.c.

Con la llegada de Constantino al poder en el siglo IV d.c. se propugna una política de fortalecimiento de la unidad del Imperio. Dentro de estas líneas de actuación se encuentra la necesidad de unificación religiosa de los territorios romanos donde cristianismo, mitraísmo y una variante oficial monoteísta de creencias al dios Sol de origen sirio, son las más prominentes o las más aptas para la reunificación.

Reconstrucción de un fresco donde aparece El dios sol Mithra y Zoroastro. 210 a.c. Dura-Europos. Siria. University of Yale Art Gallery

« Y, después de esto, fue a Arabia y se dispuso a atacar a los Hatrenos, una vez que ellos  mismos se habían sublevado. Su ciudad no es ni grande ni rica, y el territorio que la rodea está en su mayoría deshabitado y no tiene ni agua —excepto una poca muy mala— ni madera ni forraje. Pero estas circunstancias, que hacen imposible un asedio por un ejército numeroso, y el dios Sol, a quien está consagrada, la mantienen a salvo: porque no fue tomada ni por Trajano ni después por Severo… » Pasaje de la “Historia Romana”.  Dion Casio. Siglo III d.c.

Posiblemente, el Sol,  sea una de las divinidades de más antigua veneración  en Oriente Próximo y así era conocido por “Utu” por parte de los sumerios ó  nombrado como “Šamaš”    – En la triada divina acadia junto con  Ištar y el dios lunar Sin –  por los semitas orientales, donde tomaba atribuciones de juez y censor moral del mundo. Con la llegada al poder Mesopotamia de los semitas occidentales ó amorritas, con el apelativo de ” Sol Primaveral”, [d] Amar.ud, “El joven toro del Sol”, el dios Marduk, patrón de Babilonia, terminará tomando el poder divino del panteón mesopotámico, con algunos avatares, hasta su caída definitiva en el año 484 a.c. con la invasión persa aqueménida. Aunque el culto a Sol permaneció ahora bajo la personalidad persa del hijo de Ahura-Mazda, Mithra.

Trasladándonos a la “Creciente Fértil”, ya el siglo I d.c. , el historiador Filón de Biblos afirmaba que desde antiguo en Fenicia se había adorado a un “dios único” con la denominación de “Baal Shamain“, “Señor de los Cielos” y así aparece en multitud de inscripciones púnicas y cartaginesas.  La acepción  mas antigua que se conoce de éste dios data del reinado del rey Yehimilk de Biblos, siglo X a.c. (KAI 4 ). Existen otras referencias posteriores caso del tratado entre el  rey asirio Aššur-ahhe-iddina  y el rey  Ba’al de Tiro, siglo VII a.c (SAA 2,5 IV:10), apareciendo también en inscripciones en la  ciudad sirio-hittita de Karatepe, siglo VIII a.c. (KAI 26 A III 18) – Donde parece como “Señor/Creador de la Tierra” y en la versión luvita del texto como “dios de las Tormentas y de los Cielos” – . También fue adorado junto a la diosa de la fertilidad  en Palmyra y  en las  Hamãh y La’ash sirio-arameas, así como en  Harrán, Hatra y Dura-Europos.

« Quien borre el nombre de Zakkur, rey de Hamãh y La’ash de ésta estela ó cambie su ubicación de éste sitio ó alce su mano  contra ella (…) Baal-Shamain, El y Wer, Shamash y Sahar, y los dioses del Cielo y de la Tierra (…) podrían destruirle…» Pasaje de estela aramea. KAI 202  A 3.  Siglo VIII a.c. aprox.

Con el transcurso de los años, es probable que hubiera una asimilación entre Baal-Shamain y el dios Hadad/Haddad – dios semítico oriental, “Señor de las Tormentas” que se conoce desde la época acádica y que habla de un héroe guerrero. Sus supuestas armas fueron custodiadas en el templo de Tuttul hasta el II milenio a.c.  –  y, según JM Blázquez, estos a su vez con Shamash.  Si bien parece ser que en la época de esplendor de la ciudad de Mari, su templo principal en Terqa acogió el culto principal de Haddad junto a Dagan, Shamash e Ishtar, siendo Shamash el dios principal de Aleppo y Emar en ese tiempo. De igual manera,  Van der Toorm nos habla de una posterior general “solarización”– Debido, tal vez,  a la influencia de las “utopías sociales” del siglo II a.c. , Aristonico de Pérgamo – de las creencias sirias en la época helenística,  – En el templo  de Umm-el-Amed figura una mención a Baal-Shamain, KAI 18, y que era conocido como  “Zeus megistos keraunios”,  “El magnífico y brillante Zeus”  – que pasó por una  yuxtaposición de tales dioses como consecuencia  de  una revisión teológica  monoteísta – posiblemente influenciada por la filosofías mitraístas y neo-platónicas – , que concluyó  en un dios único de carácter solar  y creador único del Universo del que se conoce su culto hasta el siglo V d.c en Edessa, según Ignacio de Antioquía. Con posterioridad, ya en época de dominación romana, fue seguido en Baalbek, antigua Heliópolis helénica, como “Júpiter Heliopolitanus” donde tuvo uno de sus templo más prominentes, así como en Emesa y Palmyra donde era nominado como “El-Gabal– El “Señor de la montaña” y que lo vincula a  “El” y al ” Baal-Safón” semítico –,  en su forma latinizada: “Elagabal“.

Áureo de oro del emperador Heliogábalo, 212-222 d.c. Aparece en la cruz la inscripción "Dhys +Deos Soli Elagabal" y un motivo que representa al dios Sol conduciendo un cuadriga con la que se desplaza en el Cielo.

Es de anotar que si bien existía un ancestral culto al Sol propiamente romano, la llegada de las creencias hacia el dios Sol sirio  a Roma habría que situarlas originariamente en las prácticas religiosas de los esclavos, ciudadanos sirio-romanos y comerciantes que llegaron a la Península Itálica  desde Oriente a partir  del siglo II a.c., aunque fue con posterioridad, en los tiempos  de Séptimo Severo,  cuando algunos miembros del senado con ese origen oriental siguieron observando sus nacionales creencias, si bien de forma no pública. Se sabe también que la familia imperial Severa estuvo fuertemente vinculada a Siria, hasta el punto que el mismo Séptimo, así como su sucesores, tenía un fuerte  parentesco con la principal familia sacerdotal de Emesapor lo que el culto a Elagabal, ya titulado como “Dei  Solis Invicti Elagabali”,  se extendió, adquiriendo gran influencia entre la nobleza romana. Al hilo de éstas creencias, Caracalla, sucesor de Séptimo, en un edicto al pueblo romano  expresó su deseo que éste sincretismo religioso, y su fe, fuera universalmente aceptado en Roma. Más fue como el nuevo emperador Heliogábalo, 203-222 d.c., antiguo sumo sacerdote del templo de Emesa, cuando se impuso mediante ordenamiento imperial su culto en Roma, desplazando incluso al dios  Júpiter  de su dignidad de “Roman Optimus Maximus Capitulinus”.

Muchas de las características básicas de éstas creencias solares nos advierten que se trata de un monoteísmo puro. Así la vinculación entre el dios y el creyente, a diferencia de los generales rituales politeístas, es de carácter privado e íntimo. Existe una promesa hacia el devoto de una gloria celestial a su muerte, siendo estos parabienes de consecución exclusiva de los creyentes que entre ellos tenían la denominación de “hermanos”. Muerte  que está acompañada de rituales con una intensa experiencia religiosa y tumultuosas celebraciones de júbilo. Se aceptaba que el devoto poseía un alma pura cuya misión era conseguir una felicidad perfecta y cuyo gozo supremo debía ser trasladado a un plano fuera del mundo material.  Otra de las diferencias fundamentales sobre la tradición deítica romana era que el “Sol Invictus” no se presentaba como un ente abstracto y sobrenatural, si no que renacía siempre, en su amanecer, tras combatir contra los poderes demoníacos y de la oscuridad, ejerciendo así de guía espiritual   en la victoria diaria de sus adeptos  en su particular  lucha  contra los poderes del mal y como símbolo del renacimiento tras la muerte en espera de la “Luz Eterna”.

Sería de suponer que el culto a Elagábalo desaparecería con la muerte del emperador Heliogábalo, ante su obsesión personal por implantar su credo, pero no fue así. Numerosos textos nos direccionan a que el Sol fue finalmente  identificado como “Júpiter Optimus Máximus Dolichenus” y aunque pasó a ser una deidad de segundo rango, el hecho que fuera “tutor” de las legiones romanas  desde los tiempos de los Severos, posibilitó la propagación de su culto por todo el imperio. Propagación que se vio favorecida en Asia por su similitudes con el mitraanismo persa del que recogería determinados dogmas: Caso del bautismo, la existencia de un Cielo y un Infierno para las almas, su resurrección y Juicio Final, así como la celebración de 25 de diciembre como el día del  nacimiento del dios y la consagración del domingo como día sagrado. Más no sería hasta la reforma religiosa de Aureliano, 274 d.c., cuando el culto sincrético y monoteísta al “Sol Invictus”  Elagabal fue completamente aceptado por Roma, tomando su credo  la liturgia definitiva como “Deus Sol Invictus” y constituyendo las bases para la uniformidad religiosa del Imperio durante los cincuenta años siguientes.

Las primeras creencias del posterior emperador Constantino, 272-333 d.c.  en “Deus Sol Invictus” son indiscutibles, más su posterior conversión en el lecho de muerte al cristianismo trajo consigo la pérdida del favor imperial hacia el culto al Sol, aunque se mantuvieron sus creencias definidas como paganas. Tras la muerte Constantino y algunas luchas por el poder capitolino, el nuevo emperador  Juliano, 332-363 d.c., rompió con el cristianismo y en lo que se había convertido la política religiosa imperial, volviendo sus devociones hacia un culto solar de fuertes influencias mitraístas que persiguió duramente al cristianismo. En  los siglos V y VI , éste culto solar se desvaneció ya definitivamente en Roma por virtud del cristianismo, si bien habría que añadir que los primeros cristianos en sus prédicas hablan de un “Dios Solar”  como creador del Sol y  “Dios de la Justicia”.

La controversia sobre la sobre la posible influencia del culto a “Deus Sol Invictus” en el Cristianismo continúa, pero no es menos cierto que, y existe una unanimidad en este hecho, que el 25 de diciembre como día del nacimiento de Cristo – en principio la Epifanía era el 6 de enero – es una clara evidencia de tal posibilidad. Tampoco se puede obviar que todos los templos cristianos están orientados hacia Levante, al igual que los templos dedicados al culto del Sol y otros no menos significativos:

Mosaico romano. siglo IV d.c. aprox. Necrópolis del mausoleo "M" de la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Una representación de Cristo como "Deus Sol Invictus" ¿?


Referencias:

“The cult of Sol Invictus” Gastón H. Halsbergue (1972)

“Hatra, la ciudad santa del dios Shamash” J.M. Blázquez (1981-2006)

“Dictionary of deites and demons in the Bible DDD”  K. Van der Toorm, B. Becking, P.W. Van der Horst (1999)

“History of Syria, Including Lebanon and Palestine” Philips K. Hitti (2004)

Imágenes:

en.wikipedia.com

historyhauntersinternacional.org

es.encydia.com

  • La escuela de interpretación más difundida en arqueología es que las emigraciones bíblicas no existieron. Los hebreos serían otros dos pueblos más nativos de Canaan, compartiendo cosmología con fenicios, ugaríticos, etc. Poco antes de tiempos de Josías, se produce la lenta revolución religiosa que rompe con ese panteón, y la forma de separarse de los “idólatras” es generar el mito de la procedencia foránea para datar mucho antes de lo debido el culto yahvista y elohista como se entendía en tiempos de Josías.

    Después, respecto al monoteísmo judío, las culturas católicas tenemos el hándicap de la traición de los mandamientos. En la biblia,los mandamientos son:

    1 Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.
    2 No tendrás otros dioses delante de mí.
    3 No te harás ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No los adorarás ni los servirás; porque yo, el SEÑOR tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
    4 No tomarás el nombre del SEÑOR tu Dios en vano, porque el SEÑOR no tendrá por inocente al que tome su nombre en vano.
    5 Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, mas el séptimo día es día de reposo para el SEÑOR tu Dios; no harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que está contigo. Porque en seis días hizo el SEÑOR los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, el SEÑOR bendijo el día de reposo y lo santificó.

    Mientras, los diez mandamientos católicos:
    1- Amarás a Dios sobre todas las cosas
    2- No tomarás el nombre de Dios en vano
    3- Santificarás el día del Señor
    4- Honrarás a tu padre y a tu madre

    En ese contexto, la presión desde arriba para centrarnos en la Trinidad nos aparta culturalmente del mensaje monoteista de la Biblia. No sólo la prohibición de adorar imágenes (por más que la ICR emplee la distinción de “venerar”), sino por lo más esencial: “No adorarás a otro Dios salvo a Dios”.

    Como dicen en Argentina, “luego están las boludeces de la kabala”. Pero Shejinahs y compañeras de Dios aparte, el nucleo del judaismo es la Fidelidad a Dios y a la Ley, por ese orden. Todo lo demás pertenece al cuerpo de las religiosidades populares, que no por sentidas cuestionan en realidad el monoteismo. Dios es la fuente de la Ley, y seguir la Ley y su desarrollo talmúdico es obedecer la voluntad de Dios en todos los actos de la vida.

    Abraham era evidentemente politeista, como lo eran todos hasta poco antes de Josías. YHVH era el dios elegido de entre el panteón pero, por tener, tenía su esposa, “su” Aserá.

    Exodo 34 da una pista clarísima:

    11 Guarda lo que yo te mando hoy; he aquí que yo echo de delante de tu presencia al amorreo, al cananeo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo.
    12 Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti.
    13 Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de Asera.

    ¿De tu presencia? Jebuseo sólo tiene sentido antes de David, y de hecho Sadoc era Jebuseo. Pero el relato bíblico les hace apartarse a los hebreos de esos Jebuseos que adoran Massebot, retrotrayendo medio milenio el protomonoteismo.

    “sepárate de los moradores de esa tierra”. Sólo viniendo de fuera se puede mantener limpia esa distancia, en vez de tener que separarte de tus parientes, derribando las imágenes y destruyendo altares y massebot.

  • Se ve que Shamash de algún modo sobrevivió en el Judaísmo más allá de la evolución de los Hebreos lejos de Babilonia:

    http://en.wikipedia.org/wiki/Shamsiel


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