EL hombre volverá a la Luna, para quedarse

Mucho se ha dicho sobre la causa real por la que el hombre no ha vuelto a la Luna desde el 7 de diciembre de 1972 en el que el Apollo 17 hizo el último alunizaje.  La causa real es que dejó de ser noticia.

La cosa cambia ahora. La NASA está estudiando la posibilidad de establecer una base permanente en la Luna y recientemente se han publicado dos hallazgos que pueden ayudar aque esto se consiga.

El primero de ellos es el descubrimiento por parte de la agencia espacial japonesa de la claraboya de un túnel de lava en la Luna.

aberturaAl igual que la Tierra, la Luna posee una red de túneles creados a partir de flujos de lava que se han solidificado. Al enfriarse, estos ríos de roca fundida crean cavernas naturales que podrían constituir el lugar ideal para instalar un complejo habitado de forma permanente en la Luna. Estas verdaderas cavernas, llamados tubos de lava, se crean cuando se solidifica la parte superior de un río de roca fundida. Cuando esto ocurre, la lava de la parte inferior continua fluyendo hasta que se agota, momento en el que queda formado un tubo de roca sólida.

La agencia espacial japonesa ha rastreado la superficie lunar por medio de su satélite Kaguya y ha encontrado lo que puede ser una abertura a uno de estos túneles. La abertura podría ser fruto del derrumbe del techo de un túnel de lava originado por un metorito, actividad sísmica o la atracción de la propia Tierra. El diámetro de esta abertura es aproximadamente de unos 65 metros de ancho y se estima una profundidad de 80 metros. Por las características del terreno, se cree que este túnel puede llevar a otro mucho más ancho, de unos 370 metros de diámetro.

La pega es que es posible que el propio derrumbe haya taponado el acceso al interior. Es probable que en un futuro se envíe una misión robótica para explorar la zona y comprobar si se puede acceder al interior. Pero si fuese accesible, y se pudiese presurizar un segmento de este túnel, el hombre dispondría de un habitáculo extraordinario para permitir un asentamiento humano permanente en la Luna, en el que protegerse de la radiación, los meteoritos y los cambios extremos de temperatura.

Si tenemos un habitáculo en la Luna ya sólo nos hace falta oxígeno. ¿Y de donde sacarlo? Del agua.  Y esto nos lleva al segundo hallazgo: [Enlace retirado].

La sonda LCROSS se lanzó el 18 de Junio de 2009, como una misión compañera de la Lunar Reconnaissance Orbiter, o LRO. La sonda se quedó con el lanzador Centauro de la LRO dando órbitas cada vez más excéntricas durante 113 días, tras los cuales se lanzaron definitivamente contra la Luna.  Viajando tan rápido como una bala, la etapa Centauro impactó en la superficie lunar con la sonda LCROSS de testigo observando con sus instrumentos de a bordo. Aproximadamente cuatro minutos después de que los datos fueron recogidos, la sonda LCROSS impactó después en la superficie lunar.

La NASA ha anunciado que los impactos provocados por esta sonda han permitido detectar grandes cantidades de agua en la Luna. El impacto sacó a la superficie más de 100 litros del líquido elemento. Una vez que se disponga del agua, se dispondrá de oxígeno e hidrógeno,  además del propio agua en sí.

Ya puedo imaginarme estos túneles de lava iluminados por electricidad procedente de células fotoeléctricas ubicadas en la superficie con pequeños huertos para alimentar a la colonia lunar. Nos esperan unos años apasionantes en las que reviviremos las hazañas de los Armstrong, Aldring y compañía. ¡Que lo veamos!


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